Escribir en una barra de hielo

El imprevisible draft de la NFL

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Todos los que nos dedicamos a escribir, o a juntar letras como me suelen decir mis adorables “haters”, siempre tenemos una serie de artículos de obligado cumplimiento. No me refiero a artículos de la ley, que bastante tenemos estos días con cumplir el confinamiento obligatorio en nuestros hogares, sino a artículos escritos, esos donde opinamos, narramos o hacemos simplemente lo que podemos sobre cuestiones referidas a la NFL.

Una de las paradas obligatorias de todo buen escribidor o junta letras “enefelero” es opinar, criticar, razonar, evaluar, sobre valorar, minusvalorar e incluso rebuznar sobre el draft, más que el draft sobre los jugadores elegidos. Y esto lo hacemos todos a pelo, sin apenas conocer a los jugadores, o aún conociéndolos por exceso y haber estudiado hasta sus movimiento pélvicos o los tamaños de sus pies o manos, eso que yo llamo el sobre análisis, o a mayor redundancia, el análisis sobre el análisis de un análisis. 

En estos días previos a la hibernación que en breve vamos a vivir en materia de NFL, vais a hartaros a leer o escuchar palabras como “Reach”, “Steal”, “Bust”, “Gem” y otros tantos sinónimos o antónimos que se os ocurran para calificar a chicos de poquito más de 20 años. También serán días donde los “Draftniks”, o si lo prefieren “Analistas del draft”, que son más o menos el equivalente a un Director de Recursos Humanos que se dedica a elucubrar sobre perfiles de LinkedIn, cualificar la nueva camada de jugadores elegidos por los equipos. 

Y ahora llego yo, pero no a opinar, criticar, razonar, evaluar, sobre valorar, minusvalorar e incluso rebuznar, sino a escribir, pero sobre una barra de hielo para inmediatamente después ponerla al sol y esperar que se derrita. Porque eso es exactamente lo que es opinar, criticar, razonar, evaluar, sobre valorar, minusvalorar e incluso rebuznar sobre el draft, es opinar, criticar, razonar, evalaur, sobre valorar, minusvalorar e incluso rebuznar sobre la nada. ¿Y qué puede haber más absurdo que opinar, criticar, razonar, evaluar, sobre valorar, minusvalorar e incluso rebuznar sobre el Draft? Solo se me ocurra una cosa, escribir sobre una barra de hielo y después ponerla al sol.

¿Pero sabéis qué pasa con opinar, criticar, razonar, evaluar, sobre valorar, minusvalorar e incluso rebuznar sobre el draft? Que una cosa es hacerlo con unos amigos en la barra de un bar al calor de unas cervezas y otra muy diferente hacerlo en un artículo, newsletter, podcast o en un vídeo de las decenas de aplicaciones que ahora existen. Esas formas quedan en el recuerdo o hemerotecas. Quien no ha experimentado esa sensación inigualable de ver como tus haters más recalcitrantes te sacan del armario de los esqueletos “Tú dijiste que iba a ser un bust”. Así es, yo en su día dije que Patrick Mahomes iba a ser un “Bust”. Pero a lo mejor también acerté en su momento con otro jugador y de eso nadie se acuerda. Opinar, criticar, razonar, evaluar, sobre valorar, minusvalorar e incluso rebuznar se ha convertido en una especie de lotería. Puedes acertar, puedes fallar o puedes combinarlo como esas dos piezas de un bikini en las tiendas de Decatlón, como te parezca, o más bien como le parezca a tu mujer, novia, pareja, hermana, sobrina o amiga, que de momento yo solo combino coca cola con vino.

Quizás la madurez, alguna vez me tenía que llegar, quizás la veteranía de llevar en esto demasiados años y ya se sabe que más sabe el diablo por viejo que por diablo, o simplemente porque no tengo ni la más remota idea de qué decir, que seguramente será lo más probable, este año me voy a abstener de opinar, criticar, razonar, evaluar sobre valorar, minusvalorar e incluso rebuznar sobre el draft. ¿Y por qué me voy a abstener de opinar, criticar, razonar, evaluar, sobre valorar, minusvalorar e incluso rebuznar sobre el draft? No me apetece escribir sobre una barra de hielo y ponerla luego al sol ¿Se os ocurre algo más absurdo? Igual más absurdo no, pero si igual de absurdo es opinar, criticar, razonar, evaluar, sobre valorar, minusvalorar e incluso rebuznar sobre el draft.

OTROSÍ DIGOQue me ha encantado este nuevo formato de draft. Sí, sé que es obligado por las especiales circunstancias en que vivimos estos días, confinados. Me ha gustado ver a los Head Coach y General Managers en sus casas, en sus salones, con sus familias e incluso con sus mascotas. El legendario Bud Grant dijo en una ocasión “Un buen entrenador de football necesita una mujer paciente, un perro leal y un buen QB, pero no necesariamente en ese orden”.

SEGUNDO OTROSÍ DIGO:  Que me ha encantado ver las reacciones de los jugadores elegidos y de sus familias. La ceremonia del “Green Room” me parece una completa frivolidad, tan frívola o más que la frivolidad hecha ceremonia como es la entrega de los Oscar. Me gusta ver a los jugadores rodeados de sus familias, amigos y seres queridos, las reacciones son más naturales y sobre todo nos damos cuenta de una cosa, la importancia que tienen para estos chicos y sus seres más queridos cumplir un sueño.

TERCER OTROSÍ DIGO:  Que no me cabe ninguna duda que la noticia más importante que nos ha dejado este draft es la elección de los Green Bay Packers en la primera ronda del QB Jordan Love.¿Por qué eliges a un QB en la primera ronda si tienes al ser divino, su excelencia Aaron Rodgers, jugando de QB? La NFL no entiende de lealtades y menos lealtades a largo plazo. Nadie mejor que Aaron Rodgers lo debería saber, que por muy endiosado que esté él fue parte mas que activa de la salida del hombre que devolvió la relevancia a los Green Bay Packers, Brett Favre.