Si hay que abrir se abre, ¿pero abrir para perder?

Muchas incertidumbres en el posible regreso de la NFL

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A los aficionados, blogueros, podcasteros y demás fauna que vivimos la NFL, que no es sinónimo de que vivamos de la NFL, se nos llena la boca con eso de la grandeza de la liga y qué diferente es respecto al resto de ligas profesionales del mundo. Hay una cosa que todos los que de alguna seguimos la NFL sí estamos de acuerdo, en la singularidad de la NFL. En esta cuestión no hay rankings ni debate alguno, la NFL es la liga más singular del planeta, basta decir que se trata de un implacable sistema socialista en el país más capitalista del mundo.

La singularidad de la NFL le ha permitido hasta hace bien poco sobrevivir a la crisis del Covid 19. Mientras que todas las ligas mundiales de la tierra veían suspendidas o canceladas sus competiciones, o en el caso del baseball está no podía siquiera empezar, la NFL gracias al Draft pudo mantener la llama encendida. Mientras que todo el deporte mundial se confinaba la NFL continuaba como si nada ocurriera, pudo celebrar un draft virtual y diferente, pero a fin de cuentas pudo celebrarlo. Luego nos tuvo en vilo con la publicación de su calendario y últimamente nos inunda con noticias referentes a cambio de reglas o de la entrada de nuevos procesos administrativos como la Rooney Rule II.

La NFL además se ha visto beneficiada de otra circunstancia, era la única liga profesional del mundo al que el confinamiento la atrapó con la competición recién terminada. Los primeros casos de lo que acabaría siendo más tarde una pandemia le pilló con los playoffs, pero no fue hasta celebrada la Super Bowl que la humanidad se dio cuenta de la gravedad de esta nueva enfermedad que ha paralizado a todo el planeta. La NFL simplemente esperaba que la tormenta amainara, que la pandemia se pudiera controlar y volver en septiembre como si nada hubiera pasado y con un capítulo cerrado.

Pero no, nada más lejos de cerrarse que ahora está de cerrarse la crisis del Covid 19. Las sociedades occidentales, tanto Europa como America, mercados principales de la NFL, han empezado casi todas ellas lo que se ha venido a denominar “desescalada hacia la nueva normalidad”. Ese absurdo nombre no es más que una forma eufemística de llamar la sociedad que nos deja el Covid 19: mascarillas, distanciamiento social, evitar las aglomeraciones, etc…Tildar lo que estamos viendo de “normalidad” es un maniqueísmo digno del mejor Joseph Goebbels, hay ocasiones en que uno le apetece más decir que el mundo deje de girar, que yo me bajo en esta estación.

La denominada “nueva normalidad” también afecta al deporte profesional, este ha decidido que van a seguir jugando aunque sea en algo tan anti natural como estadios vacíos, o pabellones vacíos o carreteras sin aficionados, lo que sea y como sea, pero con los espectadores y aficionados sentados en su casa viendo esta astracanada que es ver un acontecimiento deportivo de masas sin espectadores. Así la semana pasada los aficionados al balompié pudieron degustar de su primer plato de “nueva normalidad deportiva”. Y no sé, aunque muchos celebrasen el regreso del deporte mi sensación es que falta algo, yo soy de los que opina que el deporte profesional de masas sin público es como besar a tu hermana.

Soy consciente que el regreso del deporte profesional, y del balompié en particular, es al igual que el resto de las actividades de este mundo, una necesidad económica. El mundo ha decidido continuar con los riesgos que conlleva la pandemia porque detenerse podría llevarnos a un colapso económico, social y humano aún mayor que el qué ha supuesto pararse. El deporte no ha podido ser ajeno tampoco a ello y por eso ha decidido que ellos también deben regresar, además a ellos se suman las aviesas intenciones de las clases políticas mundiales de tener entretenida en otros menesteres a sus poblaciones, ya sabemos aquello del “panes et circenses” que nuestros antepasados romanos nos dejaron como uno de sus mayores legados.

Pero es precisamente la singularidad de la NFL la que puede hacer aconsejable que pueda ser una de las ligas profesionales que no regrese hasta dentro de bastante tiempo. No hablo de la falta de una vacuna o de una medicación que cure del Covid 19, no hablo de la creación de espacios limpios del virus, no hablo de que se hagan cientos de tests a jugadores, entrenadores, etc…., sino de que la singularidad económica de la NFL haga más aconsejable no empezar la competición sin una plena garantía de que no se vea obligada a pararse de haber una segunda oleada del Covid 19, algo que casi todos los expertos ya lo anticipan en el próximo otoño.

La NFL tiene una singularidad que no tienen el resto de ligas profesionales del mundo, la absoluta falta de garantías del cobro de salarios, el caballo de Troya de todas las ligas profesionales. No nos engañemos, no dejéis que los arbustos no os dejen ver el bosque, las ligas profesionales regresan porque necesitan volver para evitar su quiebra economica. Las grandes ligas profesionales del mundo viven de los contratos de TV, que son los que permiten pagar los desorbitados salarios de sus profesionales. Mientras haya partidos en TV, aunque la población se encuentre confinada, aquellas deberán seguir honrando sus contratos y eso permitirá que los equipos perciban ingresos y paguen los salarios. En resumen, que la rueda siga girando aunque ello implique renunciar a una parte de los ingresos, las taquillas, pero aún así se pueda pagar la parte más gorda del pastel, los salarios.

Es cierto que hemos visto gestos de jugadores de todas las ligas del mundo renunciando a parte de sus salarios, o casos como el español donde se han aplicado los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo, los más conocidos como ERTES. En la inmensa mayoría de los casos los salarios de los deportistas profesionales son garantizados, los equipos profesionales se han visto de una forma u otra obligados a buscar fórmulas de consenso con sus jugadores para la percepción de esos salarios, lo que nos ha permitido observar que los equipos de fútbol viven al día, es decir, dependen de los ingresos del día a día.

Sin embargo la NFL tiene una singularidad, no hay salarios garantizados, para que un jugador pueda percibir su salario base, quedan excluidos los bonus y otros formas de pago, es necesario que la temporada eche a andar. Los jugadores de la NFL perciben sus salarios entre la semana 1 y la semana 17 en 17 plazos semanales. Los jugadores que participan en la post temporada perciben un salario semanal de la propia liga, no de sus equipos. Sin temporada de por medio no hay salarios, solo aquellos jugadores que tengan negociados bonus cobran esa parte, pero fuera de esos conceptos no se perciben más que unas dietas cuando se acuden a los Training Camps. Y esta es la singularidad de la NFL, todo jugador que forme parte del roster de una de las 32 franquicias la primera semana de la temporada regular ve su salario convertido en garantizado. Si lo cortan o simplemente lo dejan en la caseta del perro por decisión técnica. da igual cobra el 100% de su salario, solamente pasar a la Injured Reserve le impide cobrar si el equipo decide dejar de pagarlo, algo que en la práctica rara vez ocurre.

¿Y qué le podría suceder a la “singularidad NFL? Pues que quizás animada porque el resto de ligas del mundo han vuelto que ellos decídan también regresar, que tengan lugar los Training Camps e incluso los partidos de pretemporada. Y puede que hasta que empiece la competición en fecha y sin público, como el resto del mundo, lo que automáticamente supondría que todos los jugadores que eran parte del roster ese día vean que sus salarios se vuelven garantizados. ¿Pero si llega la temida segunda oleada del Covid y a mediados de octubre o noviembre la liga debe suspender su competición? Ya no es que se jugaría en estadios vacíos, sino que simplemente no se jugaría. Y una segunda oleada vistas las consecuencias de la primera no supondría un aplazamiento, sino directamente la cancelación de la competición hasta que aparezca la vacuna o se consiga la inmunidad de grupo.

En España estamos viendo algo en la fase de desescalada que está llamando la atención, hay negocios, sobre todo en hostelería y comercio, que pese a poder abrir cara al público y con serias restricciones de aforo y espacio, simplemente no lo hacen. Y dentro de nada vamos a ver cómo otros negocios como el teatro o las corridas de toros, podrían reabrir pero no lo harán ¿Y por qué siguen con la persiana cerrada? Porqué no les compensa abrir, hacerlo supone acumular mayores pérdidas que permanecer abiertos, para empezar supone que aquellos que tenían trabajadores los saquen de los ERTE y deberán pagarle sus salarios además de sus cotizaciones sociales, pagar nuevamente a sus proveedores, etc.. En resumen, que prefieren mantener sus costes variables a cero, el Estado es quien asume esos costes hasta al menos el 30 de junio, luego ya veremos qué pasa. La NFL podría actuar exactamente igual, no abrir porque quizás no les compense abrir, o más que abrir, que la temporada regular empiece y eso convierta en 1.760 salarios bases en garantizados sin una sola garantía de que la competición pueda llegar a buen término. No hace falta ser Pitágoras para hacer unos sencillos cálculos tan solo partiendo del salario mínimo para darse cuenta del importe que habría que pagar a los jugadores.

Sí, la NFL podría como el resto de ligas profesionales del mundo jugar sin espectadores y solo de cara a las TV, que estas continuarán pagando y hacer frente a sus costes salariales, además de otros muchos que tiene un equipo NFL. Pero también la NFL podría caer en la misma tentación que he expuesto, no abro porque a lo mejor no me compensa abrir porque así no tengo que pagar salarios al quedar estos suspendidos al no existir competición. El actual convenio, recientemente aprobado no contiene ninguna cláusula para un escenario de pandemia, los jugadores tampoco podrían hacer huelga si los propietarios deciden no abrir la competición por cuestiones sanitarias y nos abocaríamos a un escenario no contemplado, pero lo único cierto es que sin temporada regular no hay 17 pagas semanales.