El «Entrenador de salón»

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Pete Carroll ha tenido que tomar decisiones clave últimamente
Pete Carrol
Pete Carrol

“Los aficionados, con todo mi respeto hacia ellos, nunca afectan a las decisiones que tomo como entrenador”. Bill Parcells, doble ganador de la Super Bowl con los New York Giants

Richard Nixon, el que fuera trigésimo séptimo de los Estados Unidos de América, era un gran aficionado a la NFL, un habitual del palco de los Washington Redskins. Richard Nixon estableció una amistad con George Allen cuando este era el Head Coach de Los Angeles Rams y el primero senador por el estado de California.

Richard Nixon en su visita a los Washington Redskins
Richard Nixon, y a su derecha, George Allen, en su visita a los Washington Redskins

En 1971 George Allen fue nombrado Head Coach de los Washington Redskins tras no ser renovado por Los Angeles Rams. El equipo empezó la temporada 0-2, desde 1946 los capitalinos solo habían disfrutado de 4 temporadas ganadoras, una de ellas durante el corto periplo en el equipo de Vince Lombardi. El Head Coach le pidió a su buen amigo Richard Nixon que acudiera a un entrenamiento para animar la moral del equipo. El Presidente llegó en helicóptero al complejo Redskins Park, donde  mantuvo una larga charla con los jugadores y entrenadores, que quedaron todos muy impresionados por los profundos conocimientos del Presidente del juego. En agradecimiento al gesto George Allen dejó al Presidente ordenar una jugada durante el entrenamiento final donde se enfrentaban el ataque titular contra la defensa titular. Richard Nixon ordenó un End around al WR Roy Jefferson que acabó con un magnífico resultado, touchdown.

Tras la visita presidencial los Washington Redskins ganaron un total de 9 partidos, empataron uno y perdieron dos, para terminar con un record global de 9-4-1, segundos detrás de los Dallas Cowboys en la División Este, tras 25 años ausentes regresaban a la postemporada como equipo de “Wildcard”. El 26 de diciembre jugaron en San Francisco contra los campeones de la División Oeste un partido de playoffs contra los 49ers. Tras una muy buena primera parte, estaban en ventaja con un marcador de 10-3 en los minutos finales. George Allen entonces ordenó la misma jugada que Richard Nixon había cantado el día de su visita, no la habían ejecutado ni una sola vez en toda la temporada.  El resultado no pudo ser mas desastroso, la jugada acabó con una pérdida de 13 yardas y el FG posterior no lo pudieron transformar. Los 49ers reaccionarían tras aquello, anotaron 3 TD poniendo una clara distancia en el marcador. Los 49ers se terminaron por llevar el partido con un marcador de 24-20, los capitalinos anotarían un TD en el minuto final para tan solo maquillar el marcador. Aquella jugada, que acabó cambiando el sino del partido, fue bautizada como “Nixon´s Play”

La presencia de Richard Nixon no terminó allí, era habitual que el Presidente llamara a George Allen para sugerirle jugadas, algunas incluso de su propia creaciónArt Buchwald, miembro de la prensa local de Washington, muy crítico con el playcalling de George Allen  llegó a escribir “Si George Allen no acepta mas jugadas de Richard Nixon podría entrar en la historia como el mejor entrenador de todos los tiempos”.

Butaca personalizada

Esta anécdota que acabo de contar popularizó mas que nunca el concepto de “Armchair Head Coach”, que podemos traducir como “Entrenador de salón”, o por ser mas precisos, “entrenador de butaca”, yo prefiero la segunda, me recuerda mas al concepto de “toreo de salón”. El “Entrenador de salón” es una especie que se ha ido multiplicando y reproduciendo con los años. No solo existe en la NFL, sino que está presente en todos los deportes. España es un claro ejemplo de país con millones de “Entrenadores de salón”, tipos que desde la butaca de su casa o desde la barra de un bar, dan lecciones de como debe plantear el entrenador los partidos y a quien debe alinear y a quien no.

Los ““Entrenadores de salón” ya no solo existen en el fútbol, se dice que por cada español que le gusta el fútbol, hay un seleccionador en potencia. Los tentáculos del “Entrenador de salón” han llegado incluso a deportes no tan populares como la Fórmula 1 o la natación. No es nada raro ver al que solamente saca los domingos el coche dar lecciones de como se debe plantear una carrera de Fórmula, como tampoco es extraño ver a quien no ha pasado de coger una paleta en la playa dar un curso magistral sobre como se debe ejecutar un revés o como debería jugarle Rafael Nadal a Roger Federer. Sobre la natación mejor no decir mucho, hay “Entrenadores de salón” que no saben nadar.

Pero que nadie se equivoque, el concepto de “Entrenador de salón” no es algo genuinamente español, se da en casi todas las partes del mundo donde existen actividades organizadas de deporte. Estoy seguro que incluso en deportes totalmente desconocidos por nosotros habrá una buena colección de “Entrenadores de salón”, yo al menos los he visto en cricket y baseball, deportes minoritarios en muchos lares, como para no haberlos en petanca o futbol gaélico (el otro día zapeando me encontré con este curioso deporte).

Y la NFL como no podía ser menos no se escapa a esta tendencia. He empezado contando el caso de Richard Nixon, su historia refleja como ninguna lo que es un “Entrenador de salón”. La tremenda popularidad del football, y sobre todo el acceso general a lo que hasta ahora era un mundo cerrado, los playbooks y los aspectos tácticos, lo han popularizado mas áun. Hace tiempo leía un interesante ensayo donde un periodista exponía como el aficionado había pasado de ser un simple espectador del football, actitud pasiva, a ser un potencial Head Coach, actitud activa.

En el ensayo se hacía una analogía con lo que había ocurrido en el póker profesional. El póker profesional había dejado de ser el coto cerrado de un reducido grupo de profesionales para pasar a ser algo totalmente abierto. El juego online hizo explotar las costuras del póker, cualquiera desde una terminal de ordenador en cualquier parte del mundo podía esconder un gran jugador. Esos mismos jugadores fueron los que acabaron rompiendo el cerrado coto de los profesionales, tan solo hay que ver los grandes torneos que se organizan en Las Vegas y en otras ciudades del mundo. Hay Series Mundiales de póker, retransmitidos por las grandes cadena de TV, los jugadores de póker, que ganan millones, se han convertido en ídolos de masas y levanta tantas o mas pasiones que los deportistas profesionales.

Portadas del simulador Madden

Algo similar le está pasando al football. La popularización de los simuladores de juego, especialmente el Madden, así como el acceso y estudio analítico de los playbooks gracias a la era de internet fuera del cerrado mundo de los entrenadores, ha provocado un enorme salto. El aficionado ya no se limita solamente a ser un simple espectador, ni tan siquiera se dedica a opinar. No, el nuevo aficionado en muchas ocasiones se enfunda incluso en el traje de Head Coach y dice lo que hay que hacer o se debería hacer.

La mejor ilustración es lo sucedido en la última Super Bowl. En 2 y 1 en la yarda uno, faltando apenas 26 segundos, los Seattle Seahawks estaban a punto de anotar, ponerse por delante en el marcador y poder llevarse la Super Bowl. Los Seahawks tenían al RB mas físico de la NFL, Marshawn Lynch, un tanque que expone su cuerpo a toda clase de golpes. Todo el mundo creía que los Seahwaks iban a anotar con su RB, o en su defecto una carrera de su QB Russell Wilson. Y pasó lo que absolutamente nadie podía esperar, los Seahawks quisieron anotar pasando, llegó la intercepción de Malcolm Butler y el resto es historia.

Desde entonces los debates son eternos, hasta que no haya una nueva jugada que la reemplace es y será la jugada mas comentada de la historia de la NFL. Meses después, Pete Carroll y su coordinador ofensivo Darell Bevel, siguen defendiendo su decisión. Y quiero creer que dentro de 10 años lo seguirán haciendo con la misma vehemencia que lo llevan haciendo desde aquel día. Y es que es algo debe quedarnos claro, quienes toman las decisiones no están sentados en el sofá de su casa con una cerveza en mano. Tampoco están en la cabina de comentaristas ni en el estudio, por mucho que en el pasado hayan sido ellos también Head Coach.

Hay que ponerse en el pellejo del que está en la banda en ese momento. Pero no es suficiente donde está, sino que hay que estar con las pulsaciones a 120, con el stress tremendo del momento, con el agotamiento psíquico y físico que se lleva acumulado a esas alturas. Cualquiera que haya jugado a cualquier deporte sabe que los errores suelen llegar con el cansancio. Y no lo olvidemos, a quienes les pagan es a ellos, quienes pueden sufrir un ataque al corazón son ellos, quienes ven deteriorada su salud son ellos. Ellos no son entrenadores de salón, no, son entrenadores de campo que van los toros en la arena, y no desde la barrera.

La primera semana de la nueva temporada de nuevo nos ha devuelto la polémica, y con los mismos protagonistas. En la prórroga del encuentro entre Seattle y St. Louis los Seahawks estaban de nuevo en situación parecida, en 4 y 1. Necesitaban avanzar una yarda para que el drive siguiera vivo y poder anotar un FG que empatara el partido, o un TD que les diera la victoria. Está vez Pete Carroll y Darell Bevell sí decidieron correr y Marshawn Lynch fue parado en seco por la DL de St. Louis. ¿Y por qué ahora no pasaron sabiendo que la fortaleza precisamente de los St. Louis Rams es su tremenda DL y Seattle ahora tienen a un tal Jimmy Graham? Eso lo saben Pete Carroll y su coordinador, es su potestad, estaban allí abajo en la banda y ellos saben mejor que nadie que decisión había que tomar.

Tom Coughlin y Eli Manning en el ojo del huracán por sus decisiones polémicas en Dallas

Y lo mismo podemos decir del controvertido drive final de los NY Giants en Dallas. Casi nadie comprendía que había pasado en esas jugadas finales, las teorías van desde que los Giants tenían que haber corrido y dejado pasar el reloj, que Eli Manning tenía que haberse dejado recibir un sack, etc…. De todo menos hacer lo que hizo, intentar un pase que acabó parando el reloj y dando tiempo suficiente a los Dallas Cowboys para remontar en el marcador.

Tom Coughlin pertenece al mismo club donde están Vince Lombardi, Don Shula, Tom Landry, Chuck Noll, Bill Walsh, Joe Gibbs, George Seifert, Bill Parcells, Jimmy Johnson, Mike Shanaham y Bill Bellichick . Solo quiero añadir una nota, discutir una decisión de un Head Coach que pertenece al exclusivo club de Head Coachs que tienen al menos 2 anillos en su haber es cuando menos temerario. ¿Hay un “entrenador de salón” que supere eso? Puede que al simulador Madden o en la Fantasy de su grupo de amigos, pero en la realidad, que es cuando importan las cosas, no.

En la NFL hay actualmente solamente 32 Head Coach, a los que les acompañan un ejército de colaboradores. También hay cientos de ex entrenadores retirados o que no encuentran empleo por los motivos que sea. Pero recordad, Head Coach de la NFL solo hay 32, exactamente uno mas que propietarios, el club mas exclusivo del planeta deportivo mundial. A esos 32 Head Coach son a quienes se les corresponde tomar decisiones, decisiones que cuestan partidos e incluso títulos. A esos mismos se les pagan cantidades exorbitantes de dinero, con el añadido de que son importes garantizados, para eso mismo, tomar decisiones en el campo o en la banda. Tienen solamente segundos para hacerlo, están cansados, estresados y otras muchas cosas mas, y sobre todo, no están sentados en la butaca de su salón con una cerveza en mano.

Nota Final: Esta primera semana de competición no voy a hacer los habituales “Audibles”.¿El motivo? La primera semana de competición de la temporada es conocida como “Overreaction Monday». Todo o nada de lo que hayamos podido ver es necesariamente cierto o mentira, o puede que estemos solamente ante un espejismo. Por eso es mejor que dejemos pasar esta primera semana, la que viene sabremos si Marcus Mariota es el mejor QB rookie de todos los tiempos o si le ha llegado la hora de decir adiós a Peyton Manning, si los Buffalo Bills van a ir a la Super Bowl o si las cosas en Oakland siguen igual de mal que desde hace mas de una década.