No es tan malo como parece

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Cutler no ha estado fino este año (AP)

El miércoles por la tarde saltaba la noticia en Chicago, Mark Trestman, Head Coach de los Chicago Bears, decidía sentar en el banquillo al Jay Cutler en beneficio de Jimmy Clausen, QB que tiene un triste récord de 1-9 en las 10 ocasiones en que ha sido titular. La noticia no era tan sorprendente, el lamentable partido de Jay Cutler el pasado lunes ante los New Orleans Saints pudo ser su finiquito como QB en Chicago.

Sin entrar en consideraciones sobre su juego esta temporada, no ha sido bueno y eso es evidente, Jay Cutler nunca ha demostrado en Chicago dureza mental ni aptitud para ser un líder. Dotado de uno de los mejores brazos de la liga, todo lo ha confiado a eso, pero ser QB en la NFL es mucho más que tener un brazo descomunal. Anoche comentaba con un buen amigo en cuestiones de la NFL, Jay Cutler es una reencarnación de Jeff George.

El pasado mes de diciembre Jay Cutler, que estaba jugando en su último año de contrato, firmó un nuevo contrato que lo vinculaba a los Chicago Bears los próximos 7 años por un montante total de 126,7 millones de dólares (ver cuadro adjunto). Como es habitual en los contratos de los QB había que mirar dos cosas, el garantizado y en cuanto tiempo lo cobraba. Esos 126,7 millones se quedaban en realidad en 38 millones por dos años, Jay Cutler tenía que ganarse por su rendimiento los restantes 88,7 millones.

Jay Cutler1

El contrato es modelo burbuja salarial típico de QB, sin embargo su estructura es muy diferente. No había un mega Signing Bonus que se cobran en el momento de la firma, sino que el importe garantizado eran los salarios base de los años 2014 y 2015, los 38 millones reseñados.

Este contrato tenía varios objetivos, unos que saltaban a la vista, y otros eran tácitos, no estaban a la vista, pero estaban allí ocultos por algo. Los salarios garantizados no eran mas que un bonus, pero el motivo de darle esa forma eran otros, vamos a detallarlos

1. Cumplir el objetivo del salario mínimo

Una de las parcelas mas desconocidas del nuevo CBA es que además de un techo salarial hay también un suelo, los equipos deben destinar al menos el 89% del espacio salarial a pagar de forma efectiva salarios.

Ese porcentaje se debe cumplir en periodos estancos de 4 años. Equipo que no lo cumple, la NFL lo hará por él y luego se le detraerá de los ingresos comunes. Ese importe se destinaría a pagar a los jugadores que estuvieron en ese período en el equipo y no recibieron ese dinero. Esto explica porque hay equipos como Oakland que han pagado cantidades absurdas a determinados jugadores, lo deben hacer. Esta es una medida destinada a evitar que hubiera equipo tacaños como los Cincinnati Bengals o Tampa Bay Buccaneers, nunca agotaban el espacio salarial.

2. Flexibilidad en el salario

El contrato tipo de la NFL es entregar un bonus enorme, que luego a efectos salariales se prorratea entre el número de años del contrato, máximo cinco, y unos salarios base en los primeros años muy bajos. De esa forma se logra minimizar el impacto en el espacio salarial los primeros años del contrato, son los casos de los contratos de Joe Flacco o Drew Brees.

Esos contratos deben ser objeto de renegociación en el tercer o cuarto año. Entonces el salario base se dispara,  este se renegocia como bonus y se gana espacio de nuevo, aunque en realidad lo que se hace es diferir el impacto salarial. Por ejemplo los New Orleans Saints deberán renegociar este año el contrato de Drew Brees, 18,75 millones de salario base y con un impacto salarial superior a los 26 millones.

El contrato de Jay Cutler, al ser salarios base, se pueden renegociar en cualquier momento. Si os fijáis en el cuadro primero el salario base de Jay Cutler era de 22,5 millones, sin embargo en este segundo cuadro el salario base para 2014 es de 17,5 millones. Los Bears y Cutler convirtieron parte del salario base, cinco millones, en un bonus prorrateable en 5 años, lo que permitió a los Bears liberar 4 millones de espacio salarial en 2014, espacio que usaron en firmar a Jared Allen.

CUADRO

Al QB le da igual cobrar esos 5 millones repartidos en 17 cheques semanales, o cobrarlo en pretemporada, cobra los 22,5 millones igual, pero al equipo le da una gran flexibilidad para ir creando espacio salarial con su contrato en función de sus necesidades.

3. Facilidad para un eventual traspaso

Los contratos tipos de QB hacen imposible traspasarlos los primeros años, caso de Tony Romo para los Cowboys, pero que se repite para Aaron Rodgers, Joe Flacco, Matt Ryan o Matt Staford.

Cuando un jugador es traspasado a otro equipo, el nuevo equipo solo se hace responsable del contrato en lo referente a los salarios base y bonus pendientes, pero no es responsable de los bonus ya cobrados, normalmente el Signing Bonus. El equipo que traspasa al jugador entonces ve como se produce la aceleración de las cantidades pendientes de amortizar y que estaban prorreatadas, en el caso de Romo superaba los 49 millones en 2014, pero otros como Aaron Rodgers suponen 46 millones.

Cuando no hay bonus pendientes, traspasar al jugador es mucho más sencillo para el equipo, no tiene que hacer frente a las aceleraciones. En el caso de Jay Cutler, si los Chicago Bears lo traspasan, el impacto salarial que sufrirían seria 4 millones, el bonus que pendiente de imputar y que se acelera. El nuevo equipo se haría responsable de los 15.5 millones del salario base del año 2015 y del resto del contrato, que recordemos, ya no es garantizado. Los 16 millones del año 2016 se hacen garantizados si en marzo de 2016 el jugador sigue siendo parte del roster, pero si su nuevo equipo lo corta, no deberá un solo dólar más al jugador, que queda como agente libre.

¿Entonces qué tiene de malo el contrato para el equipo?

Como hemos expuesto es un contrato que da una enorme flexibilidad al equipo para renegociarlo en cualquier momento, o para traspasarlo sin apenas impacto salarial. Pero es un contrato que hace imposible cortar al jugador en los dos primeros años sin sufrir un durísimo impacto en el Salary Cap.

Si los Bears deciden cortar al jugador en cualquier momento, no solo le deberán pagar los 15.5 millones garantizados del años 2015, sino que el bonus pendiente de amortizar, 4 millones se aceleraría, lo que supondría para los Chicago Bears un importe total de 19.5 millones, cantidad casi inasimible para el equipo.

Los Bears podrían cortar al jugador en 2016 con un mínimo impacto salarial, los tres millones pendientes de amortizar. El resto del contrato (los 88,7 millones restantes) no es garantizado, solo si el jugador es parte del roster en el nuevo año de la liga, marzo de 2016, el salario base se hace garantizado 100%.

En resumen, la mejor opción que tienen ahora los Chicago Bears es traspasar al jugador, su coste seria de solo 4 millones, cantidad mas que asumible. El nuevo equipo recibe a un QB de enorme talento, pero con una aptitud muy cuestionable, por un salario anual de 15.5 millones, importe que mas de un equipo podría aceptar el reto.