La leyenda de Paul «Bear» Bryant

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Como una vez dijo el legendario QB Joe Namath, quien guió a Alabama al campeonato nacional del ’64 bajo la tutela del propio coach Paul William Bryant; “Su apodo era el oso. Ahora intenta imaginarte a un tío que pueda llevar el apodo de oso”.

La leyenda de The Bear comenzaría muy pronto, exactamente a la temprana edad de 13 años. Paul William Bryant nació en una familia muy humilde de 12 hermanos en la remota localidad de Moro Bottom, Arkansas. Su familia desempeñaba todo tipo de trabajos en el campo para poder subsistir a la pobreza de entonces en todo el sur del país.

A pesar de que la propia leyenda ha sufrido y tomado ciertos cambios durante años, la historia ha sobrevivido a la propia prueba del tiempo…

Era verano y un joven Paul, junto a varios de sus amigos, fueron a la ciudad de Fordyce, Arkansas, a ver una película en el teatro público. Fuera del propio teatro pudieron ver carteles en los cuales se ofrecía un dólar para aquél que fuese capaz de pelear a un oso durante un minuto, ya que el supuesto hombre que debería combatirlo, sí alguna vez existió, jamás llegó a aparecer. Bryant, animado por sus amigos y viendo el importante botín (por entonces) que podría conseguir en tan solo un minuto, no se lo pensó dos veces y decidió hacerlo.

Lo que ocurrió entonces es tal vez algo menos certero. Familiares lejanos afirman que el oso mordió a Bryant provocándole una importante herida que le hizo sangrar con fuerza, otros dicen que se asustó nada mas ver al oso frente a él, incluso hay quién afirma que fue capaz de derrotarle… El caso es que, tanto el encargado como el propio Bryant tomaron caminos distintos y el joven Paul nunca conseguiría ese preciado botín.

Sin embargo, su apodo se mantuvo para siempre. Chuck Allen, un tackle que jugó para The Bear en el ’58, conocía a mucha gente que aún no acababa de creerse esta famosa historia, sin embargo, él que “sobrevivió” a cada día bajo su mandato, afirmaba que “Sí Bryant dice que se enfrentó a un oso… es que el se enfrentó a un oso”.

En 1931 The Bear aceptó una beca para matricularse en la universidad de Alabama donde formó parte del equipo que ganó el título nacional de 1934 bajo el mandato de otro legendario coach en Alabama, Frank Thomas, pupilo también de otra leyenda entre el limitado firmamento de college, Knute Rockne. Como jugador Crimson Tide, Bryant comenzó a cimentar con solidez su leyenda, no tanto por sus logros personales como end defensivo (“the other end” él se definiría, en referencia a su compañero y leyenda Don Hutson), si no por su impresionante dedicación y esfuerzo sobre el campo. Entre la historia de Alabama siempre permanecerá en el recuerdo aquel partido de 1935 en Knoxville en el que Bryant jugó con una pierna rota ante su máximo rival, Tennessee. Según Bryant “tan sólo era un pequeño hueso roto”.

Tras graduarse en 1936 y tras varias experiencias como asistente para la propia universidad de Alabama y la universidad de Vanderbilt, The Bear tuvo que dejarsu vocación “at the sidelines” y enrolarse en la Naval tras el repentino ataque japonés a la isla de Pearl Harbor durante la II Guerra Mundial. Ese radical cambio en su vida supuso también rechazar su primera gran oferta. Nada más ni nada menos que ser head coach de la universidad de Arkansas. Tras sobrevivir en el Atlántico como integrante del U.S.S. en Uruguay, Bryant fue desotorgado de su servicio en la Naval e inmediatamente continúo con su propio camino como HC de la universidad de Maryland.

Sin embargo, su paso por los Terrapins fue fugaz. Con un record de 6-2-1, Bryant se vio obligado a dejar su puesto tras finalizar la temporada debido a diversos problemas con el control del propio programa de football. A destacar el momento en el que The Bear suspendió a un jugador por violar las reglas del equipo, sin embargo, cuando Bryant volvió de sus vacaciones, se encontró con el propio jugador readmitido por el presidente de la universidad, Harry C. Byrd. Estaba claro que esa forma de trabajar no encajaba para nada con su estricta filosofía.

Su siguiente parada sería la universidad de Kentucky, en donde tuvo que “luchar” frente a la potente tradición del programa de baloncesto de los Wildcats y la alargada imagen del por entonces HC, y leyenda del baloncesto de college, Adolph Rupp. El impacto de Bryant fue inmediato. En su primera temporada como coach (1946), Kentucky consiguió un record de 7-3 reviviendo un programa muerto. Desde entonces, en cada una de sus ocho temporadas, Bryant conseguiría récords ganadores y sus 60 victorias son, a día de hoy, el mejor registro conocido para un HC en Kentucky.

En 1950 de la mano de The Bear, Kentucky ganaría la SEC gracias al “upset” por 13-7 en la Sugar Bowl sobre el No. 1 en las polls Oklahoma. Para muchos, aquella generación debió haber compartido el título nacional junto a los Sooners. Además, hay que añadir sus cuatro presencias en Bowls, incluyendo las sucesivas Orange, Sugar y Cotton Bowl… Su jugador, por entonces y auténtica leyenda, George Blanda, definiría a The Bear como “Así es como deberá ser dios…”.

En 1953, Bryant firmaría una extensión por 12 temporadas con el objetivo de potenciar el football como deporte primario en Kentucky, sin embargo, la sombra de Rupp era muy alargada. Unas semanas más tarde, en un banquete de la universidad, el popular HC del programa de baloncesto de UK, Adolph Rupp, recibiría un plus mucho más glamouroso que el resto, un nuevo coche. Esto provocaría que Bryant se sintiese engañado y despreciado por una universidad que además le había prometido el cese de Rupp por violación de unas reglas. Ese era el final de The Bear en Kentucky, y para muchos, una oportunidad perdida de potenciar el programa de football al máximo nivel.

En 1954, Bryant aceptaría una oferta de 25.000 dólares por temporada como HC y director deportivo de la universidad de Texas A&M. Su primer training camp fue en la remota localidad de Junction (Texas) sobre temperaturas infernales de más de 35º y paisajes desérticos. A Junction viajaron dos autobuses con un total de 111 jugadores y volvió tan solo uno con 35. Los “supervivientes” de aquellos brutales diez días recibieron el nombre de The Junction Boys. Entre todas las pruebas de dureza, Bryant prohibiría el uso de agua en los “breaks” de los entrenamientos.

Sin embargo, aquel equipo, con un record de 1-9, tuvo el dudoso honor de convertirse en el único con record perdedor en toda la carrera de The Bear.

Dos años después, posiblemente como resultado de la experiencia en Junction, Bryant lideró a los Aggies al título de la Southwest Conference gracias a la victoria por 34-21 sobre el máximo rival, Texas. El año siguiente (1957), Bryant recopiló un récord de 8-3-0 y su back estrella, John David Crow, se alzó con el Heisman Trophy, convirtiéndose de este modo en el único jugador en toda la carrera de The Bear en conseguirlo.

Uno de los grandes secretos, por entonces, de su éxito era el temor que inspiraba entre sus jugadores. Una vez, antes de un partido con los Aggies, el propio John David Crow se mantuvo esperando más de una hora frente a la oficina de The Bear, ansioso por una pequeña charla con su coach, pero la idea de tan solo llamar a la puerta y molestar le aterrorizaba.

Sin embargo, en su periodo en Texas A&M, Bryant fue el centro de todas las miradas en un escándalo de reclutamiento que rodeó pagos y coches regalados a sus atletas.

En 1958, “Mamá llamó” y Paul “Bear” Bryant tomaría las riendas de la universidad de Alabama, su auténtica alma máter y que vivía momentos complicados y de penurias bajo el régimen de J. B. “Ears” Whitworth, el mismo que tuvo el “valor” de dejar en el banco nada más ni nada menos que a todo un hall of famer como el QB Bart Starr.

Mientras tanto, la atmósfera en The Capstone era de auténtico terror, sobre todo entre la mayoría de los jugadores que conocían el dilatado currículum de The Bear y habían oído hablar de aquellos famosos Junction Boys… Además, para muchos freshman de entonces, la llegada de Bryant suponía multiplicar el grado de ansiedad, básicamente porque no habían sido reclutados bajo su régimen. Sin embargo, Billy Neighbors, legendario defensive/ofensive tackle, recordaba aquel momento de este modo; “Coach Bryant nos llamó a todos nosotros, los freshman, para una reunión. En aquella reunión, nos dijo que sí todos nos quedábamos allí y hacíamos lo que el nos dijera, ganaríamos un título nacional”, a pesar de todo, Neighbors recalcaba “Creíamos que estaba loco”. Para muchos, esto tan sólo era una simple táctica de reclutamiento…

Sin embargo, Bryant, por entonces, dejaría muy claro; “No estoy preocupado tanto si voy a ganar o a perder. Se que ganaré. Realmente lo se. Y no estoy preocupado acerca de mi grupo de asistentes. Se que son unos ganadores. Tampoco estoy preocupado de que Alabama pueda ganar. Realmente lo se. El único aspecto que aún no conozco es cuantos de vosotros en esta sala sois realmente unos ganadores, y cuantos seguiréis aquí con nosotros…”.

Tras ganar tan solo cuatro partidos en los últimos tres años bajo el régimen Whitworth, Alabama conseguiría un muy esperanzador 5-4-1 en la primera temporada bajo las órdenes de The Bear. El siguiente año, Alabama vencería a su máximo rival Auburn y como número 10 en las polls, volvería a disputar un bowl game tras seis años literalmente en los “infiernos”. En ese momento, los Crimson Tide comenzarían una espectacular racha de 24 apariciones en postseason bajo el mandato de Paul “Bear” Bryant. La dominante era de Alabama y The Bear acababa de nacer…

Dos años más tarde, The Tide conseguiría acabar imbatida la temporada con un récord de 11-0, además se alzaría con la Sugar Bowl tras vencer a Arkansas por 10-3. Bryant acababa de conseguir su primer campeonato nacional (además de ser nombrado entrenador del año), dejando claro que sus promesas años atrás no eran producto de falsas expectativas. “Independientemente de quién los entrenase aún habrían sido un gran equipo. Al principio de la temporada dije que eran el mejor grupo, incluso los más inocentes que hasta ese momento he tenido. Creo que esto debieron leerlo porque a partir de entonces comenzaron a ser muy poco amistosos…”.

En tan sólo cuatro años, Paul “Bear” Bryant había revitalizado, de nuevo, el programa de football de Alabama en uno de los más poderosos de toda la nación…

Los siguientes cinco años dejarían infinidad de victorias, incluyendo dos Orange Bowl y dos Sugar Bowl y que valieron un total de dos nuevos campeonatos nacionales (1964 y 1965). El HC leyenda Vince Lombardi, tras ganar la SuperBowl del ’66 y ser preguntado por la supremacía mundial de sus Green Bay Packers, fue incapaz de afirmarlo con tal rotundidad, sólo aseguraría que “aún no hemos jugado contra Alabama”. Y es que, en ese espacio de tiempo, Alabama y el mismo Paul “Bear” Bryant debieron asegurar aún un tercer título más. Muy pocos entendieron como ‘Bama fue desposeída de aquel título nacional. Con un récord de 11-0, incluyendo “palizas” ante Auburn o Nebraska en la Orange Bowl, inexplicablemente The Tide quedaría tercera en las polls por detrás de Notre Dame y Michigan State… sin embargo, la mayoría tampoco creía que esto fuese un error del todo, pero claro, con un pequeño matiz, tercera tan sólo por detrás de Green Bay Packers y Kansas City Chiefs, ambos finalistas de aquella primera edición oficial de la SuperBowl

En aquella dominante etapa, The Bear tuvo bajo sus órdenes a auténticas leyendas como los QB’s Joe Namath y Ken Stabler (los cuales suspendió en varias ocasiones por actos de indisciplina) o el LB Lee Roy Jordan, sin embargo, Bryant siempre mostraría una mayor admiración por el QB Pat Trammell, su auténtica y máxima extensión sobre el campo, su jugador favorito; “No puede correr, no puede pasar, no puede golpear… todo lo que puede hacer es ganarte”, un auténtico competidor a imagen y semejanza de Bryant… Sin embargo, pocos años más tarde, Bryant asistiría al “día mas triste de toda su vida” cuando presenció el entierro del propio QB a la temprana edad de 28 años debido a un cáncer linfático. Siempre se rumoreo que la caída física de Paul “Bear” Bryant comenzaría en ese mismo instante, con la muerte de su “hijo”. Desde entonces, The Bear mostraría un apoyo sublime a una mujer viuda y a sus hijos…

Y es que ante todo, detrás de esa particular voz ronca, agresiva y su 1,90 de estatura, se encontraba el corazón de una persona agradecida, bondadosa y muy respetuosa…

Pero no siempre todo serían éxitos y reconocimientos a lo largo de su carrera… Joe Namath, joven quarterback, por entonces, de Pennsylvania, impresionado por la excelente reputación de Bryant, decidió apalabrar su commitment por los Crimson Tide en 1962. Namath sucedió a Pat Trammell y rápidamente se convirtió en el jugador más famoso en jugar en The Capstone. Namath lanzó para 3 touchdowns en su primer partido, en la abultada victoria ante la universidad de Georgia por 35-0, pero más que por el resultado y sus impresionantes guarismos, ese partido comenzaría a ser mucho más famoso por el contenido de un artículo publicado en el Saturday Evening Post, donde se atacaba duramente a Bryant y el director académico de Georgia, Wally Butts, por haber conspirado entonces en el amaño de aquel partido.

Las acusaciones enfurecieron mucho a Bryant, que rápidamente comunicó en una rueda de prensa; “Esas acusaciones son completamente falsas. Jamás en mi vida amañé un partido tanto como jugador como entrenador”, definitivamente The Bear demandaría con éxito al periódico, que al final tuvo que pagar 3.060.000 dólares a Butts por todos los daños causados. Y es que no era la primera vez que el Saturday Evening Post centraba su mirada sobre Bryant, años atrás (1961) le atacó por sus teóricos métodos brutales de entrenamiento…

Esa anterior acusación se basaba en la brutal agresión sobre Chick Graning, jugador de Georgia Tech, debido a un salvaje placaje de Darwin Holt en un retorno de punt. Graning fue hospitalizado debido al fuerte golpe que recibió sobre su cara, que prácticamente la dejó desfigurada. Aquella violenta acción supuso además una ruptura total de relaciones entre ambas universidades y entre Bryant y el propio coach de GT Bobby Dodd. Desde entonces, ambas universidades despertaron una ferviente rivalidad en sus duelos de años posteriores. Un ejemplo fue la imagen de The Bear en 1964 caminando con un casco de ‘Bama junto a la sección de estudiantes de los Yellow Jackets. Toda protección era bienvenida, sobre todo teniendo en cuenta el lanzamiento de botellas de whisky desde esa sección dos años antes…

Aquel cúmulo de acusaciones, a pesar de que ninguna de ellas jamás se llegaría a consumar, sin lugar a dudas, continúo dinamitando la figura física de The Bear, cuya vejez se acentuaba a gran velocidad. Desde entonces, Paul “Bear” Bryant nunca volvería a ser el mismo…

A pesar de todos aquellos intentos por acabar con la reputación de The Bear, Alabama ganaría durante todo ese periodo tres campeonatos nacionales, además sería nombrada Equipo de la Década y Bryant, de igual modo, Entrenador de la Década según una encuesta de la NCAA.

Sin embargo, tras un par de temporadas un tanto mediocres en 1969 y 1970, muchos críticos y fans comenzaron a cuestionar sí el toque “mágico” de The Bear estaba llegando ya a su fin. El propio Bryant también comenzaría a plantearse que tal vez su época en college estaba ya finalizada, considerando la retirada e incluso estudiando seriamente varias ofertas desde la NFL. Sin embargo, Bryant declinaría una espectacular oferta de 1,7 millones de dólares para hacerse cargo de los Miami Dolphins de la NFL, sabía que tenía que hacer algo drástico para cambiar la situación en The Capstone y asegurar su legado en Alabama.

Y 1971 sería, sin lugar a dudas, el auténtico punto de inflexión, el “deseo de un cambio”. Un estado el de Alabama que estaba sumergido en una brutal e histórica segregación racial. George Wallace era su radical gobernador, sin embargo, Paul “Bear” Bryant era el mayor icono del estado, con tanto poder como para llevar a cabo cualquier cosa que estuviese sobre su mano, y aquello era, nada más y nada menos, que reclutar al primer recruit negro en toda la historia de la universidad de Alabama. Hasta ese momento, todos y cada uno de sus equipos fueron íntegros blancos, es más, ninguna universidad de la SEC tuvo jamás un solo atleta negro entre sus equipos de football

Bryant nunca puso ni el más mínimo esfuerzo sobre el problema de la segregación, no por una teórica ideología racista, sino porque su formula de victorias hasta ese momento no fracasaba. Sin embargo, The Bear comenzaría a darse cuenta de que esa formula necesitaba una importante revisión, un gran ajuste. Muchos prospectos del estado continuaban sus carreras deportivas fuera de Alabama, sobre todo aquellos de raza negra… Pero la clave fue, sin duda, el partido de 1970 en Legion Field ante los Trojans de USC de su amigo HC John McKay, equipo que por entonces tenía una importante integración de ambas razas en su roster. Aquel día, los Trojans aplastaron por 42-21 a Alabama en el primer partido de la temporada, con una actuación estelar del RB de raza negra Sam Cunningham.

Entonces ocurrió una situación que pasaría a la historia tanto del football como propiamente social en el estado de Alabama, Bryant asombrado y perplejo ante la actuación de Cunningham entró al vestuario de los Trojans y le pidió amablemente a McKay sí podría llevar un momento a Sam a su vestuario. Una vez dentro, The Bear, junto a Cunningham, se dirigiría a cada uno de sus jugadores (blancos todos ellos) diciendo “Señores, así es como un jugador de football debe de ser”. Según Jerry Claiborne, asistente de Bryant; “Sam Cunningham hizo más por la integración en el estado de Alabama en 60 minutos que Martin Luther King en 20 años”.

La siguiente temporada, una nueva era en la universidad de Alabama comenzaba, John Mitchell se convertiría en el primer afro americano en la historia de la universidad.

Años más tarde, Bryant dejaría la siguiente frase para la historia: “No tengo blancos ni negros, tan solo jugadores de football”. Sin lugar a dudas, Bryant se convertiría en una de las mayores fuerzas en la historia de la lucha contra la segregación en el sur de Estados Unidos.

Su otra asignatura pendiente era solucionar la actual, por entonces, falta de talento en la posición de QB, donde años atrás jugadores como Joe Namath, Ken Stabler o Steve Sloan habían dominado y dirigido excelentemente la nave Crimson Tide.

Paul “Bear” Bryant jamás fue un innovador, ni un artista del football, pero sí un muy excelente oportunista. Antes del primer partido de 1971, The Bear llevaría a cabo la mejor decisión de toda su carrera, que era un cambio ofensivo total, de arriba a abajo. Bryant comenzó los Spring Practice de aquella temporada con un único objetivo, abolir su Pass-Happy Offense, en busca de un sistema más beneficioso y que mejor se adaptase al talento de su unidad. Para ello, Bryant contactaría con Darrell Royal, amigo personal y auténtico gurú de la Wishbone Offense y que había ganado recientemente dos títulos nacionales consecutivos con Texas bajo ese mismo esquema.

Bryant, lo tenía muy claro; “Nos pasamos a la Wishbone”

Durante aquel periodo de Spring Practice, Bryant, al mismo tiempo que instauraba, evolucionaba y potenciaba el sistema, no mostraba ni una sola pista al exterior y mantenía su decisión y nuevo sistema con un secretismo total y absoluto. Es más, cuando la prensa, tanto local como externa, podía acceder al entrenamiento, The Bear continuaba con su habitual sistema, lanzando, corriendo… todo aquello a lo cual la nación estaba acostumbrada.

Alabama, en aquel primer partido de 1971 se enfrentaría de nuevo a USC en el Memorial Coliseum de Los Angeles, y Paul “Bear” Bryant quería devolver aquella humillación sufrida en Legion Field el año anterior, sabía que ese radical secretismo del nuevo cambio tendría un impacto tremendo y las posibilidades de ganar serían muy altas ante los potentes Trojans de Southern Cal.

¡Y sí que sorprendió!… Alabama conseguiría un 17-0 rápidamente, mientras que los jugadores defensivos de USC en estado caótico miraban a su banda incrédulos buscando alguna explicación o solución a lo que estaba ocurriendo sobre el terreno de juego. Cuando los Trojans consiguieron ajustarse y quisieron remontar ya no había mucho más tiempo en juego. The Tide ganaría 17-10 y la imagen final de Paul “Bear” Bryant sobre los hombros de sus jugadores pasaría a la historia como uno de los momentos más importantes y emotivos en la historia de la universidad de Alabama.

Desde entonces, la Wishbone de Alabama se convertiría en la auténtica seña de identidad de la universidad, al mismo tiempo que mostraba un aplastante y absoluto dominio alrededor de toda la nación en los años setenta. Un total de tres nuevos títulos nacionales (1973, 1978 y 1979) fueron sumados bajo el sistema y el legado de Paul “Bear” Bryant, además de ocho títulos de la SEC, compilando durante aquel periodo (9 años) un espectacular record de 96-11-0. Bryant había alcanzado de nuevo y por segunda vez, el éxito en su carrera, algo que muy pocos son capaces de conseguir…

Hay quién afirma, además, que The Bear finalmente conseguiría desarrollar una versión mucho más mejorada, con mayores variantes y mucho más potente de la que Royal utilizaba en Texas.

Incluso Bryant siempre se preguntó que hubiese sido de la Wishbone sí la hubiese empleado en la época que tuvo al QB Ken Stabler, en alusión a su impresionante capacidad como scrambler

El 28 de Noviembre de 1981, Paul “Bear” Bryant ascendería a la cúspide del college football con su victoria 315 ante el máximo rival, Auburn, record absoluto de victorias para un entrenador en la historia del football universitario, sobrepasando la anterior y en su momento inalcanzable marca de Amos Alonzo Stagg con 314 victorias totales.

Entre los momentos más emotivos y memorables de Paul “Bear” Bryant “off the field” nunca nadie olvidará su relación con Kent Waldrep.

Waldrep era runningback de la universidad de TCU cuando los Horned Frogs se enfrentaron a Alabama en Legion Field en 1975. Mientras llevaba el balón, Waldrep se encaró ante un “muro” de jugadores Crimson Tide, y en un intento por doblar la esquina, un jugador de ‘Bama que estaba tendido sobre el suelo provocó que fortuitamente Waldrep tuviese una aparatosa caída provocando una fortísima lesión de espina dorsal que paralizaría su cuerpo desde su cintura hacia abajo.

Bryant visitaría a Waldrep el día siguiente. The Bear le llamaba cada día, le enviaba notas por correo y continúo llamándole durante los siguientes tres meses. “No eran llamas rápidas, sino que hablábamos durante 30 minutos o más” aseguraba el propio Waldrep. Cuando volvió a Dallas, bajo la inspiración de Bryant, Waldrep afirmó que juraría volver de nuevo a andar… aunque, a pesar de todo su esfuerzo, ese deseo e ilusión jamás se cumpliría…

En todo ese tiempo, Bryant invitaría a Waldrep a una gran cantidad de partidos de Alabama en Legion Field. Cada jugador de Alabama antes del encuentro, como el propio Bryant, saludaban tanto a Waldrep como a toda su familia.

“El entrenador Bryant siempre fue muy positivo cuando estaba en la sala junto a Waldrep” Jeff Rutledge, ex-jugador de ‘Bama, afirmaba “Pero su madre y padre (de Waldrep), cuando Bryant salía fuera de la habitación, siempre tenían lágrimas en sus ojos. El propio Kent dijo que tanto Bryant como la universidad de Alabama hicieron más por él que incluso su propia universidad”.

Otro de los grandes aspectos que definían a The Bear era su gran clase y que durante muchos años, junto a su legado, heredó la propia universidad de Alabama. Un ejemplo de ello fue la Cotton Bowl de 1968 en Dallas, entre Alabama y Texas A&M dirigida por todo un discípulo de Bryant, un auténtico Junction Boy y ex-coordinador suyo, Gene Stallings, quién más tarde ganaría el último título nacional (hasta que ganaron el año pasado en el 2009) de Alabama como HC en 1992.

El pupilo vencería al mentor aquella tarde (20-16). Una vez finalizado el encuentro, The Bear abrazaría efusivamente a Stallings levantándole sobre el cielo de Dallas, Bryant estaba muy feliz por la victoria de su discípulo. “Cuando acabó el partido, estaba en los vestuarios en una rueda de prensa” Stallings dijo. “Nuestro manager vino hacia mi corriendo -con una respiración muy agitada- repitiendo ‘!el entrenador Bryant viene hacia aquí! ‘!el entrenador Bryant viene hacia aquí!’”.

Stallings excusó durante unos segundos a la prensa para encontrarse con su “viejo jefe”. Entonces Stallings le preguntó “¿Estabas buscándome?”. “No, ya he visto suficiente de ti”, Bryant respondió. “Tan sólo quería felicitar a vuestros jugadores”.

“Esta sólo era una clara muestra de la clase que él tenía”, apuntó Stallings.

Tras la decepcionante temporada de 1982, Bryant anunciaba su decisión de retirarse definitivamente al finalizar la temporada. “Esa es mi universidad, mi alma máter. La amo y amo a mis jugadores. Pero en mi opinión, merecen una mejor preparación que la que les he podido dar este año”. El 29 de Diciembre de 1982, la historia del deporte universal fue escrita y el final de la era de Bryant llegaba a su fin con la disputa de la Liberty Bowl en Memphis ante la universidad de Illinois.

Al igual que años atrás el HC leyenda de Notre Dame Knute Rockne arengó a sus jugadores con la famosa frase “Ganen uno por The Gipper”, el sentimiento del vestuario de Alabama en aquella fría noche de Diciembre era unánime. Jeremiah Castille, padre de la última y actual generación de los Castille en ‘Bama, tomaría junto al LB Eddie Lowe el testigo de aquella charla; “Ganen uno por The Bear”.

“Yo no era una persona de grandes palabras” afirmaba Castille “Tan sólo era un agradecimiento al entrenador Bryant, pero además era un mensaje para nuestro equipo ‘Ey!, tios, no podemos salir ahí fuera y perder este partido’”.

El QB Walter Lewis recordaba la charla. “Oír algo así de Castille y Lowe, que nunca oías ni una sola palabra de ellos… era tan sólo electrificante”.

Aquel día Alabama ganaría 21-15 mostrando por todo lo alto el último adiós a su coach. Jeremiah Castille interceptó tres pases y fue elegido MVP del partido. “Creo que jugué al nivel de mi arenga” Castille afirmaba.

Una vez Bryant dijo “Seguramente me moriría en una semana sí alguna vez dejo de entrenar”. El 26 de Enero de 1983, tan sólo 37 días después tras disputar su último encuentro, Paul William “Bear” Bryant moría de un ataque al corazón a la edad de 69 años y un estado, junto a toda una nación, se veía silenciado.

El QB Jay Barker, quién jugaría mas tarde para el HC Gene Stallings, formando parte del campeonato nacional de 1992, estaba aquel día en quinto curso. Su primer indicio de que algo no iba bien vino directamente de su propia profesora.

“La señorita Prescott entró a clase llorando” dijo Barker. El chico creía que su profesora tal vez hubiese tenido algún tipo de problema familiar grave…

“La señorita Prescott era una gran aficionada de Alabama, en realidad no se perdía ni un solo partido, y aún hoy continúa yendo a los partidos junto a su marido” Barker dijo. “Entonces, se hizo un anuncio sobre el intercomunicador de que el entrenador Bryant había muerto. De repente, todos y cada uno de los niños comenzaron a llorar, incluso los aficionados de Auburn. Es como sí un presidente de gobierno hubiese muerto. Jamás olvidaré aquello”.

El funeral de Paul “Bear” Bryant es considerado como uno de los de mayor envergadura e impacto mediático jamás visto en todo el sur, junto a los de Martin Luther King y Elvis Presley.

En el entierro hubo tanta gente que se llenaron completamente tres iglesias en el centro de Tuscaloosa. Se hizo una procesión de cinco millas que desde la Tenth Street, pasando el estadio donde durante 24 años se llenó de admiradores alentándole, pasando el Memorial Coliseum en donde se localizaba su oficina… Entonces, la caravana hizo su camino por la I-59 y todo el tráfico paró para permitir su paso. Los datos oficiales estimaron un total de entre medio millón y un millón de personas echadas a la calle, cubriendo la procesión (aproximadamente 53 millas) hasta el cementerio de Elmwood, en Birmingham, muy cerca de Legion Field. Al paso de la caravana, se podían observar multitud de pancartas, “Bear, ¡te amamos y te echaremos de menos!” e infinidad de gente junto a la carretera dando el último adiós a su coach.

Además, docenas de jugadores de Bryant asistieron al entierro, junto a otros famosos entrenadores como Woody Hayes, Frank Broyles, Bobby Dodd, Darrell Royal, John McKay, Eddie Robinson, Duffy Daugherty, Vince Dooley y George Allen, además de una infinidad de altos cargos del estado. Ocho jugadores del equipo de 1982 de Alabama, incluyendo Jeremiah Castille y Eddie Lowe, se encargaron de llevar sobre sus hombros su ataúd.

Paul “Bear” Bryant en sus últimos momentos afirmó que “Me gustaría que la gente me recordase como un ganador porque no fui nada mas que un ganador”. Bryant fue más que un simple entrenador, fue un auténtico motivador, que conocía a la gente y que sabía como conseguir que ellos jugasen al nivel de sus expectativas…

The Bear se había ido pero no así su leyenda, que aún se mantiene viva…

Dedicado a la memoria de Paul William “Bear” Bryant

 

Record de su Carrera

SEC

Total

Año

Universidad

G

P

E

Pct.

G

P

E

Pct.

1945

Maryland

6

2

1

.722

1946

Kentucky

2

3

0

.400

7

3

0

.700

1947

Kentucky

2

3

0

.400

8

3

0

.727

1948

Kentucky

1

3

1

.300

5

3

2

.600

1949

Kentucky

4

1

0

.800

9

3

0

.750

1950

Kentucky

5

1

0

.833

11

1

0

.917

1951

Kentucky

3

3

0

.500

8

4

0

.667

1952

Kentucky

1

3

2

.333

5

4

2

.545

1953

Kentucky

4

1

1

.750

7

2

1

.750

1954

Texas A&M

1

9

0

.100

1955

Texas A&M

7

2

1

.750

1956

Texas A&M

9

0

1

.950

1957

Texas A&M

8

3

0

.727

1958

Alabama

3

4

1

.438

5

4

1

.550

1959

Alabama

4

1

2

.714

7

2

2

.727

1960

Alabama

5

1

1

.786

8

1

2

.818

1961

Alabama*

7

0

0

1.000

11

0

0

1.000

1962

Alabama

6

1

0

.857

10

1

0

.909

1963

Alabama

6

2

0

.750

9

2

0

.818

1964

Alabama*

8

0

0

1.000

10

1

0

.909

1965

Alabama*

6

1

1

.813

9

1

1

.864

1966

Alabama

6

0

0

1.000

11

0

0

1.000

1967

Alabama

5

1

0

.833

8

2

1

.773

1968

Alabama

4

2

0

.667

8

3

0

.727

1969

Alabama

2

4

0

.333

6

5

0

.545

1970

Alabama

3

4

0

.429

6

5

1

.542

1971

Alabama

7

0

0

1.000

11

1

0

.917

1972

Alabama

7

1

0

.875

10

2

0

.833

1973

Alabama*

8

0

0

1.000

11

1

0

.917

1974

Alabama

6

0

0

1.000

11

1

0

.917

1975

Alabama

6

0

0

1.000

11

1

0

.917

1976

Alabama

5

2

0

.714

9

3

0

.750

1977

Alabama

7

0

0

1.000

11

1

0

.917

1978

Alabama*

6

0

0

1.000

11

1

0

.917

1979

Alabama*

6

0

0

1.000

12

0

0

1.000

1980

Alabama

5

1

0

.833

10

2

0

.833

1981

Alabama

6

0

0

1.000

9

2

1

.792

1982

Alabama

3

3

0

.500

8

4

0

.667

Total

159

46

9

.764

323

85

17

.780

Solo Alabama

137

38

5

.775

232

46

9

.824


* Título nacional.
 
 

Fuentes utilizadas:

  • Always Alabama: A History of Crimson Tide Football
  • CBS DVD Edition: The Legend Of Coach Paul “Bear” Bryant
  • Remembering The Bear by Drew Champlin
  • Wikipedia