Super Bowl XLVII. La Previa

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Baltimore Ravens y San Francisco 49ers lucharán este domingo por la victoria en la Super Bowl XLVII en un encuentro que pasará a la historia pase lo que pase en el terreno de juego. Por primera vez dos hermanos se verán las caras como entrenadores jefe de los equipos finalistas. Todo el mundo lleva esperando años al duelo de los Manning, pero han sido los Harbaugh quienes se han adelantado en el duelo “fratricida”. Los pronósticos dan como favoritos a los 49ers por su temporada regular más consistente. Baltimore tiene a su favor la mayor experiencia de su plantilla y además llega en su mejor momento a la Super Bowl tras un bache final en la regular season que les desmarcó del cuadro de posibles candidatos.

Cuando Baltimore tiene el balón

Los Ravens han efectuado un cambio de filosofía este año en ataque. Atrás quedan los días de darle constantemente balones a los corredores y esperar que la defensa ganase los partidos a base de turnovers. Ahora Baltimore confía en su quarterback, Joe Flacco, y su juego aéreo. La especialidad de Flacco es el pase largo, como bien puede atestiguar la secundaria de Denver. Torrey Smith y Jacoby Jones se encargan de estirar las defensas, y Anquan Boldin y Dennis Pitta de los huecos que dejan tras de sí sus compañeros. Nadie lanza el balón profundo con tanta asiduidad como Baltimore. Los 49ers pondrán enfrente una secundaria que a lo largo de todo el año (salvo unos minutos iniciales de zozobra ante los Falcons en final de conferencia) se ha mostrado muy efectiva, en especial sus cornerbacks que rara vez han necesitado ayuda de los safeties.

La mejoría ofensiva de los Ravens en los playoffs (30 puntos y 425 yardas de media en tres encuentros) se ha producido por la remodelación de su línea ofensiva. Bryant McKinnie (gran jugador con dudosa ética de trabajo) no disputó un partido como titular hasta el choque de wild cards, y respondió a la confianza depositada por su entrenador con buenas actuaciones desde entonces. Con él en el tackle izquierdo su compañero Michael Oher ha pasado a su posición más natural de tackle derecho y de repente todas las piezas han encajado para Baltimore. Una unidad que había ido a menos se ha convertido en un punto fuerte. San Francisco pondrá un gran énfasis en atacar a esa línea ofensiva con sus baluartes en el front seven: los “hermanos” Smith, Ray McDonald, Ahmad Brooks y por supuesto la dupla de linebackers interiores, NaVorro Bowman y Patrick Willis. Los niners no suelen abusar del blitz, pero cuando lo hacen rara vez no resultan efectivos. Esta batalla será decisiva puesto que Flacco reduce considerablemente sus prestaciones cuando es presionado, siendo capaz de realizar los pases más incomprensibles.

El jugador más pequeño del ataque de Baltimore, Ray Rice, es a la vez su jugador más grande. Cuatro temporadas consecutivas tocando el balón unas 400 veces al año entre carrera y recepción contando los playoffs y no se ha perdido un solo partido en todo ese tiempo. Rice puede hacerte daño en jugadas de “power” corriendo tras Vonta Leach y Marshal Yanda, en carreras exteriores aprovechando los pulls de McKinnie, en screens diseñados e incluso en jugadas rotas. Su duelo contra Willis y Bowman será uno de los puntos estelares de la Super Bowl.

  • La clave: la secundaria de San Francisco contra el poderoso juego de pase profundo de Baltimore.
  • El “matchup” a seguir: Anquan Boldin vs. Carlos Rogers. Históricamente el receptor ha hecho mucho daño en sus enfrentamientos contra San Francisco. Su presencia física ha resultado dominante en la post-temporada y ha sido especialmente efectivo en la zona roja.

Cuando San Francisco tiene el balón

Predecir el plan de juego de los 49ers en ataque se está convirtiendo en una misión cada vez más difícil. Los Packers pensaban que sólo tenían que evitar big-plays y fueron constantemente quemados por el ataque “Pistol” diseñado para Colin Kaepernick. Una semana después los Falcons llegaron con la lección bien aprendida, fueron capaces de controlar las carreras del quarterback pero no tuvieron respuesta para los runningbacks en carreras más tradicionales. En resumidas cuentas el ataque de San Francisco te puede hacer daño de muchas maneras, nadie tiene en su playbook tal variedad de jugadas y de formaciones ofensivas. De un snap al siguiente puede pasar de una “shotgun” con todo el mundo abierto a montar una línea de ocho hombres y más de mil kilos de peso.

El protagonismo se lo está llevando el quarterback, cuyo camino al estrellato ha sido meteórico. En unas semanas ha pasado de ser un suplente de pocas garantías ha convertirse para algunos en el líder de la nueva generación de quarterbacks, el hombre que de ganar el domingo podría hacer “extinguir” a los pasadores “tradicionales”. Aquí no vamos a entrar en esas discusiones sin final. Lo que sí podemos decir es que Kaepernick ha rendido de manera espectacular detrás de la mejor línea ofensiva con diferencia actualmente en la NFL. Al igual que su compañero de posición y rival el domingo, Joe Flacco, es pese a su movilidad un jugador todavía mediocre cuando es presionado.

 

Cómo Baltimore podrá penetrar en el backfield de San Francisco y presionar a Kaep sin darle huecos para correr será una de las principales claves del partido. El front seven de los Ravens es muy veterano y a lo largo del año ha producido a un nivel inferior de lo que dicen sus nombres. Edad avanzada, lesiones, bajo rendimiento, diferentes razones han hecho que una unidad sólida durante tantas temporadas en 2012 se haya visto superada en más de una ocasión. Durante los playoffs han compensado esta deficiencia a base de sistema, realizando múltiples blitzes por parte incluso de la secundaria. Esto ha funcionado con tres quarterbacks de los “de toda la vida”, pero queda por ver si dará el mismo resultado ante alguien como Kaepernick y sus compañeros de backfield, Frank Gore y LaMichael James. Los Ravens tendrán que deshacerse muy rápido de los bloqueos y placar muy bien. De no ser así sufrirán mucho ante el empuje de los Staley, Iupati y compañía.

En el exterior se verán bonitos duelos como el de Vernon Davis contra Ed Reed (tantas semanas sin producir una gran jugada no es normal), o el de Michael Crabtree contra cualquiera que coja su marca, presumiblemente Corey Graham. La incógnita, ¿qué podrá producir Randy Moss en el que podría ser su último partido en la NFL?

Obviamente no podemos concluir este apartado sin nombrar a Ray Lewis, el middle linebacker de los Ravens que se retirará a la conclusión del encuentro. El nº 52 ya sabe lo que es ganar una Super Bowl, siendo además el MVP. Su nivel actual dista mucho del de entonces pero todavía es un jugador productivo y que sobre todo motiva y une a sus compañeros para formar un bloque que nunca se rinde. Sesenta minutos le separan de un final de leyenda.

  • La clave: cómo Baltimore podrá defender la option de San Francisco y contener su juego terrestre forzando situaciones de down y distancias largas.
  • El “matchup” a seguir: Colin Kaepernick vs. Dannell Ellerbe, Courtney Upshaw, Terrell Suggs y Paul Kruger. No es un 4 contra 1 sobre el quarterback de los 49ers, sino que nos referimos a la labor de estos cuatro hombres de mantener sus asignaciones y no caer en los engaños de Kaepernick en los “handoffs” sin tampoco perder de vista a los runningbacks.

Equipos especiales

En un partido como se espera defensivo y de baja anotación esta faceta del juego cobrará capital importancia. Los dos equipos cuentan con retornadores peligrosos, Jacoby Jones en Baltimore y Ted Ginn en San Francisco. Sin embargo también hay deficiencias en ambas escuadras. El talón de Aquiles de los niners es su pateador, David Akers, sumido en una crisis que se remonta a muchas semanas; mientras que los Ravens no han estado especialmente sólidos en la cobertura de retornos.

Y el ganador será

…un Harbaugh. El enfrentamiento de entrenadores está monopolizando todas las historias pre-partido, pero lo cierto es que una vez que empiece a volar el balón tras el kickoff inicial quienes decidirán el partido serán los jugadores. San Francisco tiene mayor potencial y variedad de recursos, pero Baltimore se muestra como un conjunto más sólido y quizás mejor preparado para todo el ambiente tan particular que rodea a una Super Bowl.

Probablemente el primer cuarto sea de tanteo, muchos nervios y pocos puntos. Pero una vez que se produzca el primer turnover o el primer gran golpe todo cambiará. Quien lo dé primero tendrá mucho ganado. Las apariencias engañan muchas veces, y en este caso es así puesto que pese a la fama de ambas defensas han sido los ataques mejorados tanto de Baltimore como de San Francisco los que han supuesto la diferencia en estos playoffs. Por eso podemos esperar a los dos equipos superando la barrera de los veinte puntos.

La tendencia en los últimos años es de finales muy disputadas decididas en los minutos finales, y ésta promete no ser la excepción.