Bienvenida de demonios

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Con la resaca del fin de semana tras la mágica experiencia de college football en South Bend, perdón, quise decir Dublín, viendo en vivo a los Fighting Irish frente a la academia militar de Navy, desde el domingo posterior al viaje de retorno desde Irlanda y el resto de la semana, quien subscribe, intentando no anhelar demasiado aquella atmósfera, se pondría manos a la obra para analizar/visionar todo lo acontecido el fin de semana e intentar organizar la presente.


Cierto es que la primera semana tampoco nos dejó aspectos demasiado relevantes, más allá de la máxima candidatura de los Crimson Tide, quienes pondrán cara su corona tras arrasar a Michigan en Arlington, o el chasco de mi compañero Josu Arrieta al conocer la derrota de Boise State tras preguntar en Temple Bar a un seguidor de Michigan State, con un Le’veon Bell como tal bell-cow corriendo para 210 yardas terrestres en 44 oportunidades. Y que conste que sí el partido de los Broncos llega a comenzar una hora más manejable el viernes, nos le hubiéramos visto en la tradicional taberna de Oliver St. John Gogarty (mientras, en el pre-game conectarían con un especial Pep Rally de Penn State tras el escándalo).


Esta semana, la histórica bienvenida a la SEC de Texas A&M y Missouri, era uno de los apartados más interesantes y con más morbo de la misma. Comprobar cómo ambos programas se adaptarían a la vertiginosa velocidad y carácter de la competición, después de llegar de una conferencia con diferente naturaleza y características como la Big-XII, era un aspecto que muchos analistas esperaban comprobar de primera mano. Tanto Aggies como Tigers, se fajaron y compitieron con corazón e ímpetu, con momentos, donde incluso superarían a su oponente, sin embargo, tanto Florida como Georgia (respectivamente) sacarían ese “toughness” y “relentless work” tan característico e impronta de la mejor competición de la tierra, dando la estocada y finalizando el envite en esos momentos decisivos, algo que en College Station y Columbia necesitarán acostumbrarse si desean sobrevivir a esta competición cada sábado de otoño.


El resto de la semana dejaría varios upsets característicos de septiembre y que habitualmente alteran la fisionomía de la temporada. El más sorprende es el señor tropezón de Arkansas en Fayetteville ante ULM. A pesar del tumultuoso despido de Bobby Petrino varios meses atrás, hay quien creía que los Hogs, en términos de talento, experiencia e inercia, podrían incluso poner cara la división Oeste a Alabama y LSU, después de que la temporada pasada disfrutaran de la primera bowl BCS de la historia del programa. Con los Crimson Tide a la vista y sin haber competido aún en su conferencia, la conmoción cerebral de Tyler Wilson (duda esta sábado), los problemas de su línea de ataque (inexistente juego terrestre) y una paupérrima defensa que ha permitido 55 puntos y prácticamente 900 yardas ante Jacksonville State y Louisiana-Monroe, se conciben como contratiempos arduos para relanzar la dinámica actual del equipo en el hipotético objetivo de colocar un upset (aún más monumental ahora) sobre Alabama este sábado en Fayetteville.


Por otro lado, en mi propósito por construir una columna semanal mucho más informativa, ágil y profunda, y después de observar el gran interés que despertó la sección de reflexiones en alto de la misma estas dos últimas temporadas, he decidido orientar este escrito en torno a todos estos rápidos y contundentes enunciados con el objetivo de mostrar una opinión y un análisis que abarque la mayor cantidad de aspectos relevantes de la semana y que además presente una lectura mucho más ágil. Al fin y al cabo, la naturaleza de esta competición no radica en un número manejable de equipos, como ocurre con los pros en la NFL, y siempre es bastante más complicado encontrar un equilibrio para evitar que la columna no se convierta en monotemática entre las principales powerhouses del país. Por lo tanto, una vez desgranado todo lo acontecido alrededor del país, vamos allá con mis reflexiones:

 

Si los Hogs no protegen a su quarterback y jugador franquicia Tyler Wilson, su característico juego aéreo se ve reducido a cenizas. Fue espeluznante comprobar la cantidad de golpes directos que Wilson encajaría, y creo que algo debieron aprender de su vista a Tuscaloosa la anterior temporada.


Con una cómoda ventaja por 28-7 adentrado el tercer cuarto y con Tyler Wilson fuera del partido, nadie comprende el gameplan que los Hogs pusieron en práctica ante una muy inferior ULM. Con el enorme showdown ante Alabama en tu casa la siguiente semana, ¿Porqué los backs Knile Davis (16 carreras y 62 yardas) y Dennis Johnson (7,1 yardas de promedio en 7 intentos) fueron completamente ignorados en un objetivo por hacer correr el reloj? Arkansas apenas mantuvo la posesión 21 minutos desde que Brandon Allen sustituyera a Wilson, completando tan sólo 6 de 20 intentos. Incluso en los últimos 5 drives del partido, los Razorbacks recibirían nada menos que 4 tres-y-fuera y 1 cuatro-y-fuera. Con este criterio, John L. Smith no durará demasiado.

 

Con un fantástico poise dentro del pocket, potencia en sus lanzamientos y fantástico touch, AJ McCarron bombardeó por momentos a la secundaria de WKU, destacando un perfecto post-route over-the-top sobre Christion Jones, quien, no sin dificultades, finalmente lo aseguraría en la endzone. El problema para Alabama fue proteger al propio McCarron (6 sacks para -48 yardas, no recibían tales guarismos desde la derrota ante South Carolina en el 2010) y es algo que se vislumbró ya ante Michigan. Quanterus Smith (3 sacks) y el front-seven de los Hilltopers liderado por el MLB Andrew Jackson (le veremos jugar los domingos), se pusieron las botas sobre el edge, algo especialmente preocupante para los de T-Town. Esto además evita a los Crimson Tide poder construir depth tras McCarron (sus backups siguen inéditos).

 

Aún con las bajas por precaución de calibres All-American como el NG Jesse Williams y el CB Dee Milliner, la defensa de Bama sigue en su feroz línea habitual con un CJ Mosley impartiendo todo un clinic en cobertura, placando en campo abierto y atacando gaps en el blitzing, mostrándose como (probablemente) el linebacker más completo de todo el país en la actualidad. El problema para los Tide en defensa está en su tímido pass-rush, donde Xzavier Dickson, por instantes, parece encontrarse en una isla.

 

Probablemente no presente un cuerpo de adonis ni intimide con una feroz presencia, sin embargo, el transfer procedente de los Trojans, Jarvis Jones, mostraría su temible figura de demonio por todos los rincones del campo en la noche del pasado sábado en Columbia, erigiéndose como el MVP incontestable en la victoria de los Dawgs en inédita visita al Memorial Stadium de Mizzou. Con una velocidad endiablada sobre el edge y explosivos cambios de dirección, los Tigers fueron incapaces de bloquearle, a pesar de ser un “must” en el gameplan de los locales. El OLB All-American se pondría las botas con 9 placajes, 2 sacks, 1 fumble forzado y 1 intercepción. Toda una colección.

 

Se habló mucho desde febrero del estelar recluta Dorial Green-Beckham (el mejor proyecto llegado de HS de todo el país) y su significado para Missouri, sin embargo, el jugador “franquicia” del programa es el QB junior James Franklin; playmaker y principal arma absoluta de Mizzou, siguiendo la exitosa y tradicional estela de quarterbacks en el medio oeste tras Brad Smith, Chase Daniel y Blaine Gabbert. Originalmente utilizado en paquetes wildcat como true-freshman, ya la temporada pasada, Franklin mostró ese salto de calidad con un 63,3% de pases completados, 2.865 yardas y 21 TD. Puede encontrarse en temporada para ganarse el “paycheck”, pero habrá que comprobar cómo Mizzou sobrevive a un calendario tan complicado en su debut en la SEC.

 

Georgia presenta un conjunto jovencito pero con talento por todo el campo. Expulsan del programa al estelar back Isaiah Crowell, pero juntan un “double-punch” de futuro (y presente) con los novatos Keith Marshall (entre los dos mejores de su promoción en el instituto) y Todd Gurley, una de las sorpresas de este arranque de la temporada. Aaron Murray es, ahora mismo, un quarterback curtido en mil batallas, con poise y liderazgo desde el pocket, mientras que su OL va en claro progreso. En defensa, los Bulldogs dominan con John Jenkins como figura inamovible en el nose o Jarvis Jones provocando el terror sobre el edge, teniendo en cuenta que aún esperan recuperar a suspendidos como los titulares Chase Vasser, Sanders Commings, Alec Ogletree o el estelar safety Bacarri Rambo. Desde este punto, su dirección es claramente ascendente y sólo el showdown del 6 de Octubre en Columbia ante USC (evitan a LSU o Alabama), descubrirá si los pupilos de Mark Richt vuelven a representar al Este en Atlanta. Georgia apunta a superar las 10 victorias del año pasado.

 

Después de sumar la friolera de seis entrenadores en quince partidos, la situación en Pittsburgh continúa en estado caótico y en una situación de inestabilidad perpetua. Con constantes vaivenes esquemáticos (entre spread y ataque pro-style), los Panthers se muestran completamente desorientados y sin aparente gameplan, incluso con sus defensores fallando multitud de placajes, manifestando paupérrimos fundamentos o sufriendo constantes turnovers (superarían la goal-line por primera vez con únicamente 34 segundos para finalizar el partido). Un desastre absoluto, que nadie jamás imaginó en la primera temporada del coach Paul Chryst y bajo un grupo de jugadores con todo este talento. Tras hacer el ridículo en el opener ante Youngstown State y la triste imagen ante Cincinnati, divulgada a nivel nacional por ESPN, recibir a Virginia Tech esta semana es el peor bálsamo con el que se podrían encontrar.

 

Sólo se salva en Pitt el runningback Ray Graham. Al menos muestra un mínimo de orgullo.

 

Definitivamente, Bill Snyder es el panoramix de Manhattan, dueño de una pócima que sólo él es capaz de preparar para despertar a la entonces durmiente Kansas State. El desmantelamiento que infringieron a todo un clásico como los Hurricanes siempre es motivo para recibir la atención general del país, a pesar de que se Miami se encuentra en el estado opuesto de los Wildcats. Ya pueden exprimir a Snyder todo lo que puedan, antes que nuevamente vuelvan a llegarle los cantos de sirena de la jubilación. Son 72 años para el “druida”.

 

El amargo caso Sandusky (por definirlo de algún modo), el despido y posterior muerte del legendario Joe Paterno y el tumulto alrededor de State College, tienen a Happy Valley irónicamente sumido en la profunda tristeza. Después del enérgico aliento de Beaver Stadium en el opener, los Nittany Lions continuaron con su particular vía crucis tras sufrir un upset de magnitud ante Ohio. Esta semana, Matt McGloin representó toda la rabia acumulada de este programa, levantándose con valentía tras cada golpe y liderando con corazón a unos Lions que superaron en todo momento a Virginia fuera de casa, pero a Penn State ya nada le sale bien. Todo el mundo habla del runningback Silas Redd (transfer a USC) como una baja trascendente, pero de quien realmente se acordarían los Lions es del place-kicker All-BigTen, Anthony Fera (transfer a Texas). Hasta 13 puntos malgastaría Sam Ficken tras errar 4 de 5 intentos de field-goal (incluso un extra-point), incluyendo la anotación ganadora (intento de 42 yardas) sin tiempo en el reloj.

 

Sin ser una versión físicamente tan imponente, en Columbus han conseguido clonar a Terrelle Pryor y no hace falta recordar quien ahora manda en The Horseshoe (Urban Meyer). Tras aterrizar del instituto como un recluta destacado (entre los dos mejores de su promoción) y recibir el premio a freshman del año de la conferencia Big10, Braxton Miller está llamado a ser el siguiente “capo” de los Buckeyes, después de demostrar mayor confianza, solidez y desenvoltura que en su año rookie. Como una de las emergentes armas “dual-threat” del panorama, Miller establecería un récord para un quarterback en Ohio State tras correr por encima de las 100 yardas en semanas consecutivas, además de mostrarse seguro y sutil en sus acciones de drop-back para ejecutar lanzamientos.

 

Poco perdura el recuerdo en The Plains tras conquistar el crystal-ball hace apenas 2 años y lo que mal empieza, mal podría acabar, después de que comenzaran a saltar las armas de Gene Chizik como candidato inminente al dudosamente preciado “hot-seat”. Un recluta tan destacado y con tanto talento como Kiehl Frazier parece muchísimo más verde de lo que se esperaría tras adjudicarse la titularidad en la offseason (por debajo del 50% de completaciones, 4 intercepciones y sólo 1 TD en las dos primeras semanas). Frazier se mostraría asustado y tentativo, después de perder el balón hasta en cinco oportunidades frente a Mississippi State. La defensa fue un desastre contra la carrera, mostrando un pobre tackling, mientras que el retorno de kickoff de 100 yardas para TD de Onterio McCalebb, sería lo único ofensivo que Auburn mostrara en toda la tarde en Starkville.

 

Podría llegar una nueva controversia de quarterbacks en Columbia para Steve Spurrier. Sustituyendo esta semana a un lesionado Connor Shaw (golpe en el hombro), su backup Dylan Thompson lanzaría para 330 yardas y 3 touchdowns ante East Carolina. South Carolina consigue cimentar signos de profundidad en la unidad, pero no faltará tiempo para que todos los focos se centren sobre Dylan Thompson y el ol’ball coach ante la primera potencial intercepción de Shaw.

 

No fue un cómodo arranque de año para los Wolverines y las altas expectativas entre la base de fans Maize & Blue, tras la victoria ante Arkansas en la Sugar Bowl la temporada pasada, han conseguido congelarse y transformarse en cierto escepticismo. El esfuerzo físico y psicológico sometido por Alabama en el opener, se les uniría la wishbone (con una sola semana de preparación) de una habitualmente complicada academia militar de Air Force, provocando que Michigan acabara “extenuada” estas dos primeras semanas y especialmente con los pies sobre el suelo. Tal vez sea éste un aspecto bienvenido por Brady Hoke. El caso es que los Wolverines consiguieron salvar los muebles esta semana y Denard Robinson, quien asegura batir a Usain Bolt en las 40 yardas (no en 100 metros), establecería el tercer encuentro de 200/200 de toda su carrera (218 yardas de carrera, 208 de pase), un signo importante después de su frustrante inicio ante los Crimson Tide.

 

Observar al célebre Honey Badger (enfocado en repetidas oportunidades por ESPN) en las gradas de Tiger Stadium junto a tan atractiva compañía, es cuanto menos curioso. Incluso se le pudo reconocer en los aledaños del estadio cual fan esperando la llegada de sus antiguos compañeros. Tyrann Mathieu fue expulsado del equipo por violar (por enésima vez) reglas del propio grupo y la universidad, viéndose obligado a matricularse en un centro de rehabilitación de Houston por su adicción a la marihuana y con el objetivo de ser transferido a otra universidad. Según varias fuentes, Mathieu incluso amenazó con transferirse al archirrival Alabama, pero finalmente se re-matriculó en LSU, donde se le ha observado asistir a clase varios días atrás. Realmente me gustaría haber comprobado la reacción de los fans ante tal especial visita.


De todos modos, Mathieu presenció la mejor actuación de cualquiera en toda la segunda jornada. Si no es por el donativo de Odell Beckahm con un fumble en el kickoff inicial, LSU hubiera infringido todo un auténtico shutout a una Washington que se espera que experimentara ligeros síntomas de progreso en el cuarto año de Steve Sarkisian y con el QB Keith Price con las llaves del programa. Sólida actuación del QB Zach Mettenberger, quien mostró un poderoso brazo, mientras que los Bayou Bengals desplegarían todo su arsenal de tailbacks, con una línea de ataque cohesionada, a pesar de la baja por lesión del LT titular Chris Faulk para el resto de la temporada. Quien subscribe, decidiría cambiar de partido al descanso.

 

La irrupción de Johnny Manziel ante Florida en College Station me recordó aquella de Tate Forcier en Michigan (ahora pro en Canadá). Solamente espero que la suya sea para quedarse. Manziel mostró desparpajo, control y conocimiento, incluso desprendiendo calma y compostura sobre el pocket. Eso si, cuando salió desde el mismo, fue una auténtica bala. Sin duda, en Aggieland tienen una referencia sobre la que cimentar su ataque durante los dos/tres próximos años.

 

Cierto es que los Gators contuvieron los edges en la segunda parte y ahí se acabó Manziel.

 

Pero no sólo de Manziel vive Texas A&M. Por ejemplo, el combo de runningbacks entre el senior Christine Michael y el true-freshman Trey Williams (probablemente el recluta más importante que jamás se haya visto en esta universidad agrícola-mecánica) es muy interesante, con dos jugadores que se complementan y comparten un único objetivo downfield. En su primera temporada tras desembarcar de su exitosa travesía en Houston, Kevin Sumlin tiene material sobre el que cimentar los futuros pilares del programa.

 

No son ni de cerca aquellos Gators que infringieron el terror años atrás, pero al menos Will Muschamp sumó su victoria más trascendental hasta la fecha y quien sabe si de inflexión en la inercia del programa. El QB Jeff Driskell mostraría mayor confianza en la segunda parte, gestionando bien los tiempos de su ataque y la dirección del partido, mientras que el RB Mike Gillislee, con la cooperación de su FB Hunter Joyer (espectacular su triple bloqueo en el TD ganador de Gillislee en el último cuarto), proveyó de un sólido juego interior. Tampoco se autodestruyeron con absurdas penalizaciones como antaño, jugando con disciplina, swagger e incluso mostrando concentración y buena habilidad en el tackling en campo abierto.

 

Parece que su nuevo go-to-guy ofensivo a lo Aaron Hernandez, es el TE Jordan Reed.


Varios analistas y contertulianos comienzan a emplear el término «Fab Four» y creyeron esta semana como de distanciamiento entre los favoritos y el resto de la clase. Este grupo máximo de “elegidos” para el crystal-ball lo comprenden el Sur (Alabama y LSU) y Oeste (USC y Oregon).


La visión, explosividad e insistente mirada downfield del runningback Jonathan Franklin representa la radical metamorfosis que están experimentando los Bruins bajo el reluciente mandato de Jim Mora (ex head-coach de los Atlanta Falcons y Seattle Seahawks de la NFL). Franklin ha corrido para 214 y 217 yardas terrestres respectivamente estas dos primeras semanas (lidera el país en tal categoría) y su verticalidad tiene salivando a multitud de scouts del siguiente nivel.

 

Quien haya gozado del infortunio de observar al ataque de UCLA todos estos últimos años, probablemente fuera incapaz de reconocer al squad que esta semana arrasó a los (No.16) Huskers. Hace dos temporadas, Rick Neuheisel “elevó” a sus Bruins como No.100 en ataque total del país, mientras que el año pasado “mejoraría” al registro número 72. En dos semanas bajo el relevo de Jim Mora, los Bruins sumarían 645 yardas ante Rice y 653 ante Nebraska, los mayores guarismos que los Huskers hayan permitido en un sólo partido desde 1956. Una de las claves en este vertiginoso progreso es la contratación del coordinador de ataque Noel Mazzone (ex coordinador de ASU y Ole Miss), quien ha instalado una ofensiva hurry-up & single-back que está consiguiendo adaptarse con mayor naturalidad a las características de los Bruins que el intento de Pistol de Neuheisel.

 

Devastadora imagen del safety de Tulane Devon Walker siendo trasladado a la UCI del hospital St. Francis en Tulsa, tras una brutal colisión con su compañero Julius Warmsley en un intento por detener el juego terrestre sobre el backfield oponente. Walker se quedaría inmóvil tras sufrir una fractura de espina dorsal. Su condición parece estable pero habrá que ver las secuelas resultantes tras una operación de 3 horas por estabilizar su espina (se ha abierto un fondo de donaciones para costear y ayudar  la familia en su proceso de recuperación). Casos como éste nos rememora la naturaleza destructiva de este deporte y que cualquiera (en cualquier instante de su carrera) se encuentra expuesto a una lesión grave. Esperemos la mejor de las suertes para este joven safety de 22 años.

Definitivamente, Wisconsin anhela el dúo aéreo entre Russell Wilson y Nick Toon. En los últimos 15 años, Bucky es bien conocido por su particular devastador juego terrestre entre tackles, sin embargo, el coaching-staff irónicamente prefirió explotar su mayor debilidad (el grupo de receptores) frente a la mayor fortaleza de Oregon State (sus corners), en lugar de machacar con todo un contendiente al Heisman como Montee Ball y su juego terrestre. Ball ha demostrado poder llevar el balón hasta en 23 oportunidades sólo en la primera parte. Sin embargo, ese número se convertiría en el del partido completo. Un gameplan necio resultó en el primer triunfo de los Beavers ante un rival ranqueado en prácticamente 40 años y hay quien asegura que fue ésta la victoria más importante de la historia del programa frente a un rival fuera de su conferencia.