“Es como estar en el huddle con Dios”

No fue lógicamente Larry Bird, sino John Mackey quien pronunció estas palabras allá por la década de los sesenta. Estas históricas palabras de un tight end que está en el Hall of Fame sobre Johnny Unitas dejan bien a las claras la capacidad que tenía Unitas para dominar un encuentro de fútbol americano desde su posición de quarterback. El mejor director de juego durante los primeros cincuenta años de la NFL -y para muchos de toda la historia- no tuvo a pesar de todo un inicio estelar en el duro mundo del profesionalismo americano.

Salido de la universidad de Louisville en 1955, Unitas fue seleccionado por los Pittsburgh Steelers en la novena ronda del draft de ese año, con el número 102 absoluto. Su estancia en el equipo de la ciudad del acero fue meramente testimonial, pues fue cortado al final del training camp en uno más de los penosos movimientos que efectuaron los Steelers durante esos años. Según el entrenador de Pittsburgh, Walt Kiesling, Unitas no era lo suficientemente inteligente para jugar…

Unitas envió entonces un telegrama a Paul Brown, entrenador de los Cleveland Browns, pidiéndole una prueba, pero la respuesta fue negativa porque su equipo contaba con la posición de quarterback completa. Por lo menos le dejó una puerta abierta para la esperanza, al comunicarle que al año siguiente podría intentarlo, puesto que esa temporada iba a ser la última del legendario Otto Graham. Animado por su compañero en la universidad, Freddie Zangaro, Unitas decidió darle una oportunidad a su carrera deportiva en lugar de dedicarse a la enseñanza. Se unió al equipo de los Bloomfield Rams, un conjunto semiprofesional en el que ganó seis dólares por choque jugando en campos llenos de piedras e incluso cristales.

Un año después le llegó la oportunidad a Unitas, pero fue de la mano de los Baltimore Colts. Su entrenador Weeb Ewbank explicaba así el fichaje de Unitas: “nos llegó una carta de un fan en Bloomington diciéndonos que había un quarterback allí que merecía una oportunidad”. Por supuesto en opinión de Ewbank, esa carta fue escrita por el propio Unitas.

Desde los primeros entrenos impresionó con su juego, lo que le hizo ganarse el puesto de reserva de George Shaw. Cuando en el cuarto partido de la temporada éste cayó lesionado con una pierna rota, Unitas saltó a la acción. Sin embargo, su primera actuación en la NFL no pudo ser más decepcionante. En su primer pase fue interceptado y retornado para touchdown. En la siguiente jugada de scrimmage, colisionó con el fullback Alan Ameche y cometió un fumble que los Bears recuperaron y transformaron en otro touchdown. Una vez más los Colts recibieron el balón, y una vez más turnover para Unitas y consiguiente touchdown para los Bears. Johnny U. entró con el resultado de 20-14 a favor de Baltimore, para cuando el partido terminó los Bears se impusieron 58-27…

El entrenador Ewbank no sacó a Unitas de la titularidad pese a la pobre actuación, y éste agradeció su confianza liderando al equipo a cuatro victorias y acumulando un porcentaje de complexión de pases del 55.6, el más alto en la historia para un rookie (superado por Dan Marino en 1983). A partir de entonces Unitas sería el líder de los Colts durante las próximas dieciséis temporadas en las que ganaría cuatro títulos de campeón de la NFL y dos entorchados de MVP, convirtiéndose en la mayor leyenda que había jugado hasta entonces en un campo de fútbol americano.

En 1957 los Colts acumularon la primera temporada victoriosa de su corta historia, con Unitas liderando la liga en yardas y touchdowns de pase. Un año después el equipo de Baltimore buscaría dar el paso definitivo hacia el campeonato. El camino no fue sencillo, pues Unitas fue baja durante tres semanas por una lesión de costillas. Pero justo en el partido de su regreso, conseguiría una remontada de 20 puntos ante los 49ers en un partido vital, que les metió en la gran final. El rival serían los New York Giants en el Yankee Stadium la tarde del 28 de diciembre de 1958, en el históricamente ya conocido como “El partido más grande jamás jugado”. Un encuentro que relanzó el fútbol americano como deporte televisivo por excelencia, el primer partido de la NFL que habría de necesitar una prórroga para decidir su ganador.

Baltimore era un equipo claramente superior a los Giants, pese a que estos contaran con futuros miembros del Hall of Fame como Sam Huff, Frank Gifford, Emlen Tunnell, Vince Lombardi y Tom Landry. Gracias a varias jugadas aisladas el equipo local mantenía una ventaja de 17-14 a poco más de dos minutos para el final. En ese momento sólo un hombre como Unitas podría liderar a los Colts hasta el field goal que llevó el choque al tiempo extra.
En la prórroga Unitas condujo a sus hombres en un perfecto drive de trece jugadas culminado por el segundo touchdown del dma de Alan Ameche en carrera de una yarda. Una jugada antes, con segundo down y goal en la yarda 5, Unitas había ordenado sorprendentemente un pase lateral para el tight end Jim Mutscheller que colocó el balón en la yarda uno de New York. Cuando tras el partido fue preguntado sobre si no fue una jugada con un riesgo innecesario de intercepción, Unitas contestó: “cuando sabes lo que estás haciendo, nunca eres interceptado”. Con esa confianza estaba claro que los Colts no podían perder. Ante una defensa que había dejado a sus oponentes en promedios de 177 yardas de pase por partido durante la temporada, Unitas finalizó con 349.

Un año después se produjo la misma final, esta vez a disputar en Baltimore. El resultado fue el mismo, triunfo para los de Unitas que anotaron cuatro touchdowns en el último cuarto para imponerse claramente por 31-16. Unitas lideró la NFL en pases de touchdowns durante cuatro campañas seguidas, desde 1957 hasta 1960. Lo que es más impresionante es que en ese período acumuló 47 partidos consecutivos lanzando al menos un pase de touchdown, todo un récord inigualado todavía cuarenta y dos años después. El hombre más cercano a esa marca fue Dan Marino con treinta partidos, en el que se considera el récord más difícil de superar de todos los fijados en la NFL.

Lesiones y paulatinas retiradas restaron potencial al equipo de Baltimore que tuvo que esperar hasta 1964 para meterse en los playoffs, gracias a la irrupción de hombres como Tom Matte y John Mackey. Unitas fue nombrado MVP ese año, y llevó a los suyos una vez más hasta el partido del campeonato. Pero en el frío de Cleveland, Jim Brown y los suyos dieron la gran sorpresa al vencer por 27-0, cuando todo el mundo esperaba ese marcador pero a la inversa. Pese a la derrota el equipo no se vino abajo, y volvió a estar en la lucha por el título durante el resto de la década. Unitas sumó otro MVP en 1967, pero fue una temporada después cuando Baltimore volvió a la gran final. Lo consiguió sin Unitas, que se perdió casi toda la campaña por una crónica lesión de codo. Tras aplastar a los Browns por 34-0 en el campeonato de la NFL, esperaban los Jets de Joe Namath en la Superbowl III. Los Colts eran favoritos por dieciocho puntos, pero el equipo de New York demostró sobre el campo lo erróneo de todas las previsiones al ganar por 16-7. En un movimiento desesperado, Don Shula introdujo a un lesionado Unitas en lugar del MVP de la liga ese año, Earl Morral, para intentar producir otra milagrosa remontada. Pero Unitas sólo podría generar un touchdown en el poco tiempo del que dispuso.

Una derrota así hubiera hundido definitivamente a cualquier equipo, pero Unitas no estaba dispuesto a rendirse. Pese a que sus condiciones físicas ya no eran las de antaño, a sus 37 años condujo a sus Colts hasta la Superbowl V tras remontar en el último cuarto en seis de las once victorias que sumaron esa temporada. En la gran final de todos modos no sería el día de Unitas, que cayó lesionado en la primera parte después de lanzar un touchdown de 75 yardas. Los Colts ganaron por 16-13 la primera Superbowl de su historia gracias al field goal de Jim O´Brien (foto de la derecha) en los últimos segundos de un partido plagado de errores.

Unitas siguió dos años más al frente del equipo de Baltimore, aunque al final de la campaña del 72 fue relegado al banquillo. Los Colts atravesaban un período de reconstrucción, y en un movimiento nada caballeroso Unitas fue traspasado a los San Diego Chargers fruto de las negociaciones del general manager, John Thomas. En el conjunto californiano Unitas sólo sería titular en cuatro ocasiones, y procedería a la retirada pocos meses después a sus casi 41 años. Johnny U. dejó la NFL como número uno en los rankings de yardas de pase (40239), pases de touchdown (290) y victorias como titular (119). Fue nombrado jugador de la década de los sesenta, e ingresó unánimemente en el Salón de la Fama en 1979. Es el único quarterback que ha sido seleccionado para diez Probowls, y fue votado como quarterback de los equipos del 50º y del 75º aniversario de la NFL.

“Mientras los Colts tengan a Johnny Unitas podrán poner a nueve o diez niñas en el campo y aun así ganar”, esas palabras del entrenador de los 49ers Jack Christiansen en 1967 dejan bien a las claras la categoría de esta auténtica leyenda de la NFL que el pasado 11 de septiembre a los 69 años y víctima de un ataque al corazón nos dejaba para siempre.

 

Temp
Equipo
Comp
Intent
Porc %
Yds
TD
Int
Rating
1956
Colts
110
119
55,6
1498
9
10
74,0
1957
Colts
172
301
57,1
2550
24
17
88,0
1958
Colts
136
263
51,7
2007
19
7
90,0
1959
Colts
193
367
52,6
2899
32
14
92,0
1960
Colts
190
378
50,3
3099
25
24
73,7
1961
Colts
229
420
54,5
2990
16
24
66,1
1962
Colts
222
389
57,1
2967
23
23
76,5
1963
Colts
237
410
57,8
3481
20
12
89,7
1964
Colts
158
305
51,8
2824
19
6
96,4
1965
Colts
164
282
58,2
2530
23
12
97,4
1966
Colts
195
348
56,0
2748
22
24
74,0
1967
Colts
255
436
58,5
3428
20
16
83,6
1968
Colts
11
32
34,4
139
2
4
30,1
1969
Colts
178
327
54,4
2342
12
20
64,0
1970
Colts
166
321
51,7
2213
14
18
65,1
1971
Colts
92
176
52,3
942
3
9
52,3
1972
Colts
88
157
56,1
1111
4
6
70,8
1973
Chargers
34
76
44,7
471
3
7
40,0
Tot
2830
5186
54,6
40239
290
253
78,2