Kyle Shanahan y el “Principio de Peter”

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Supongo que casi todo el mundo ha oído alguna vez el llamado “Principio de Peter”. Es un término acuñado por el catedrático en comportamiento de la Universidad de California Lawrence J. Peter y que se resumen en “En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia”. El principio es muy sencillo en su planteamiento, en una sociedad u organización jerarquizada todo aquel que realiza su trabajo bien es promocionado a puestos de mayor responsabilidad, llega a un momento en ese escalafón que ya no puede ya realizar las labores propias de su puesto de trabajo, ha alcanzado lo que se conoce como su máximo nivel de incompetencia.

En ningún otro mundo como en la NFL este “Principio de Peter” alcanza su mejor y mayor aplicación. Un entrenador de posición o unidad que hace su trabajo bien es promocionado a puestos de mayor responsabilidad. Así por ejemplo uno empieza entrenando a los receptores de WR y TE, lo hace muy bien y es promocionado a asistente del juego aéreo donde nuevamente lo borda, acaba siendo nombrado coordinador ofensivo, donde nuevamente brilla por su excelente trabajo. El siguiente paso es el sueño, el Edén, lo máximo, ser Head Coach de una franquicia NFL, solamente hay 32 en todo el mundo. Sin embargo aquí es donde muchos topan con su máximo nivel de incompetencia, ya no pueden realizar las labores propias de su puesto de trabajo.

Estoy absolutamente seguro que cualquiera que lleve un tiempo siguiendo la NFL nos podría nombrar decenas de ejemplos de “El Principio de Peter” en la NFL. El último que puede incorporarse al club de máximos exponentes de lo que acabamos de describir es Kyle Shanahan, el hijo del aclamado Mike Shanahan, Head Coach entre otros de Los Angeles Raiders, Denver Broncos y Washington Redskins, doble ganador de la Super Bowl y considerado una de las mentes ofensivas mas brillantes de los últimos tiempos.

Kyle Shanahan llevaba una carrera brillante. Empezó su carrera bajo la tutela de Jon Gruden en los Tampa Bay Buccaneers. Tras dos años en Tampa se marchó a Houston para trabajar bajo las órdenes de Gary Kubiak, un hombre muy unido a su padre. En Houston fue subiendo posiciones hasta ser nombrado Coordinador Ofensivo, el mas joven de la NFL en alcanzar ese puesto. Cuando su padre Mike Shanahan fue nombrado Head Coach de los Washington Redskins se unió a ellos, allí tuvo bajo sus órdenes a Sean McVay. En Washington duró hasta el año 2013, cuando su padre y una parte de su equipo fueron despedidos.

En 2014 encontró trabajo en los Cleveland Browns con Mike Pettine como Head Coach, donde consiguió hacer un buen trabajo con el QB Brian Hoyer.  Los Browns llegaron a estar aquel año con un registro de 7-4 y camino a los playoffs, luego el equipo se empezó a desintegrar, sobre todo Hoyer. Llegaron las presiones desde arriba para que jugara Johnny Manziel, elegido en la primera ronda del draft de aquel año (Se rumorea que Kyle Shanahan quiso a Jimmy Garoppolo en aquel draft pero sus peticiones no fueron atendidas). En enero de 2015 dimite alegando que desde el Front Office se le presiona para que juegue Manziel. Su siguiente parada es Atlanta, donde tenía mimbres mucho mas que interesantes para hacer un buen cesto: un QB como Matt Ryan, un WR como Julio Jones, una buena OL, pero sobre todo poder absoluto en la parcela ofensiva, Dan Quinn, un ex coordinador defensivo le delegó toda la responsabilidad del ataque.

Los resultados no se hicieron esperar, en su segundo año en el puesto de coordinador ofensivo Atlanta explosionaba, su ataque era el mas dinámico, fresco e innovador de toda la NFL. K. Shanahan volvía loco a todos los coordinadores ofensivos y su mayor gesta fue hacer de Matt Ryan MVP de la Regular Season en su mejor temporada como profesional. Aquel ataque fue capaz de llevar a los Atlanta Falcons a la Super Bowl donde maniató por completo a una defensa comandada por Bill Belichick. Los Atlanta Falcons no pudieron, o no supieron rematar la faena, todos recuerdan como iban 28-3 en el marcador, un simple FG en el último cuarto les hubiera dado la Super Bowl. Aquel día Shanahan recibió sus primeras críticas por su excesiva agresividad y por no hacer un juego mas conservador tras acumular aquella importante ventaja, pero el consenso general fue la defensa de Atlanta es la que falló estrepitosamente aquel día, parcela de Dan Quinn.

Shanahan era la niña bonita de la NFL, el candidato deseado por todo equipo con una vacante para el puesto de Head Coach. El recién nombrado General Manager de los San Francisco 49ers, John Lynch, ex comentarista de la cadena FOX, lo contrató con el beneplácito de la familia York, propietarios del equipo. El fichaje de ambos fue presentado como un proyecto a seis años. El primer objetivo de la pareja era buscar un QB y todos teníamos en mente un nombre, Kirk Cousins, el QB que todos sabían que iba a quedar como agente libre tras recibir por dos años consecutivos la designación de Franchise Player en Washington, y un gran conocido del propio Shanahan.

Sin embargo por el camino se cruzó Bill Belichick de nuevo, este les ofreció la posibilidad de hacerse con Jimmy Garoppolo, el QB que estaba llamado a suceder a Tom Brady en New England, una elección personal de Belichick y del que se rumoreó que lo quiso Kyle Shanahan en Cleveland. Los San Francisco 49ers no se lo pensaron ni dos minutos, muy pocos se explicaban que había pasado en New England para traspasarlo y así es como Garoppolo aterriza en la bahía. Kyle Shanahan quiso ser paciente con el QB y no lo hizo debutar hasta bien entrada la temporada, quería que se aprendiera su complejo Playbook.

El equipo estaba con un nefasto record de 1-10, directos al primer puesto del draft, cuando Garoppolo tomó las riendas del equipo. Ganaron sus cinco últimos partidos para acabar con un registro de 6-10, pero sobre todo encadenaron una racha de victorias ante tres equipos de playoffs como fueron los Jacksonville Jaguars, Tennessee Titans y Los Angeles Rams. Durante esa racha Garoppolo demostró estar mas que preparado creando una euforia desmedida en la zona de la Bahia, pensaban que tenían al siguiente grande de la NFL para seguir la estela de Joe Montana y Steve Young.

Sin embargo la temporada 2018 no ha sido nada generosa con Kyle Shanahan. En su tercer partido Garoppolo se rompe la rodilla en una acción totalmente innecesaria. Tras empezar con un récord de 1-1 el equipo no ha vuelto a conocer la victoria, en la actualidad están 1-7. Pero aún peor que la racha de derrotas, es la sensación de que el equipo está muy mal entrenado, la defensa es un verdadero colador, pero sobre todo caer derrotado dos veces ante un equipo con las serias limitaciones de los Arizona Cardinals ha dolido muchísimo. Las críticas se ceban sobre todo en Robert Saleh, el coordinador defensivo. La defensa semana tras semana demuestra deficiencias muy graves en todos las parcelas, se supone además que es donde están los jugadores con mas talento de la plantilla.

El mal papel de la defensa, junto con un ataque que empieza a ser otra calamidad (la disculpa de la lesión de Garoppolo no puede dejar de tapar que es un ataque muy deficiente) están poniendo en el disparadero al propio Shanahan, que empieza a escuchar ruidos de sables. Son muchas las voces que piden que despida al coordinador defensivo, al que el puesto le queda muy grande y elegido a dedo por el Head Coach. También recibe críticas por solo ocuparse del ataque desentendiéndose por completo de la defensa, algo que puedes hacer cuando tu coordinador es Wade Phillips, pero no Robert Saleh. En todo caso a Kyle Shanahan parece que el traje empieza a quedarle muy grande. Los San Francisco 49ers lo contrataron para ser Head Coach, ser Head Coach no es solo ocuparse del ataque, sino hacerse responsable de la defensa y de los equipos especiales. En resumen, diriges a 53 jugadores y a mas de una docena de asistentes, no solo te ocupas de una parcela, y no muy bien a la vista de los resultados.

Shanaham tiene toda la pinta de ser la enésima víctima del llamado “Principio de Peter” en su ascenso en el escalafón. Es en el puesto de Head Coach donde no puede ya realizar las labores propias de su puesto de trabajo, ha alcanzado lo que se conoce como su máximo nivel de incompetencia. En todo caso la lesión de Jimmy-G le servirá de escudo para tapar lo que hasta la fecha es un trabajo deficiente, su récord global es 7-17.  Las cosas en la Bahía no tiene aspecto de mejorar notablemente a corto plazo, pero quizás eso solo aplacé lo inevitable, Kyle Shanaham es un excelente coordinador ofensivo, pero un Head Coach incompetente, victima del “Principio de Peter”.