Los experimentos con gaseosa (de pretemporada)

2556

Hay un viejo dicho popular que dice “los experimentos con gaseosa”. Se atribuye el origen de la frase al filósofo español Eugenio D’Ors cuando vio con qué torpeza un camarero abría una botella de champagne que se la derramó encima de su traje. Desde entonces se dice que cuando uno haya vaya a hacer probaturas o experimentos, que los haga con algo barato como es la gaseosa, una agua carbonatada y azucarada, en contraste con el champagne, muy caro y considerado el “oro liquido”. Si en la NFL tuviéramos que distinguir entre la gaseosa y el champagne no tendríamos mucha dificultad, los partidos de pretemporada son la gaseosa mientras que los partidos de la Regular Season son el champagne. Los de la post temporada ya son palabras mayores, esos ya son Dom Perignon, que es el Champagne, así con mayúsculas.

Por eso la NFL con buen criterio gusta de hacer los experimentos con gaseosa, con los partidos de pretemporada. Los partidos de pretemporada, salvo un par de drives, son esos encuentros, que se pagan a precio de champagne por el espectador, pero te dan a cambio gato por liebre, o peor aún, una gaseosa a la que incluso le falta hasta el gas, un agua azucarada. También son esos partidos donde futuros vendedores de seguros se juegan un puesto de trabajo contra futuros reponedores de supermercados. Por eso, con un producto tan barato como es un partido de pretemporada, igual que la gaseosa, es el momento ideal para hacer experimentos.

Hace unos pocos años la NFL introdujo que en los partidos de pretemporada el extra point tras anotar un TD se ejecutaría desde la yarda 15, lo que es una patada real de 33 yardas y no desde la antigua distancia, dos yardas, que suponía una patada real de 20 yardas. El experimento funcionó muy bien, los porcentajes de conversión bajaron mas de cinco puntos porcentuales, por lo que en la temporada siguiente la NFL implantó la regla de forma definitiva. El extra point ha dejado de ser la antigua jugada rutinaria, se fallaron tan solo ocho intentos en 2014, ahora existen los fallos lo que da un inmenso juego en el marcador.

Pero la NFL no siempre acierta como veremos a continuación. Así como acertó de pleno con el extra point, el pseudo experimento que de momento estamos viendo con la nueva regla, prohibición de bajar la cabeza y utilizar el casco para iniciar el contacto o usarlo como ariete en cualquier jugada, puede acabar siendo un auténtico desastre. De momento es un experimento porque se está aplicando en los partidos de pretemporada, pero lo poco que llevamos de pretemporada se ha configurado como un experimento terrible. Es nocivo y tóxico para el football, pero sobre todo pone en una situación casi imposible a los árbitros que deben decidir en décimas de segundo si aplicar o no la regla.  Si la cosa se quedará solamente en los partidos de pretemporada no habría mayor problema, para eso están los “partidos gaseosa”, el verdadero problema es cuando los experimentos se empiecen a hacer con el champagne, con los partidos de la Regular Season.

La NFL, amparándose en ese concepto tan maleable, manipulable y manipulado como es la seguridad de los jugadores, ha introducido esta nueva regla que acerca el football cada vez más al “Flag Football”. La NFL corre peligro de convertirse en la National Flag Football, una liga cada día más blandita y que se acerca peligrosamente al sueño húmedo de Roger Goodell, un juego indoloro donde el contacto sea parecido al de un baile como es el tango.

La nueva regla va a hacer casi imposible defender en medio campo, prácticamente cualquier intento de tackle conllevará una sanción 15 yardas. Pero la cosa no termina allí, incluso que un RB utilice el casco para ganar una o dos yardas extra va a ser penalizado. Lo poco que hemos visto de momento de la aplicación de la nueva regla es aterrador, tan aterrador que uno ya no sabe si va a estar viendo un partido de NFL o un partido de Flag Football. Los defensores de la nueva regla recurren al manido argumento de que las defensas se adaptarán a las nuevas reglas. Y ese es el problema, son siempre las defensas las que se tienen que adaptar a una liga que pronto va a perder cualquier atisbo de dureza y violencia que le pudiera quedar.

Tened por seguro que en la mente maquiavélica de Bill Belichick ya está en funcionamiento como utilizar la regla en su beneficio. Los mas veteranos del lugar se acordarán como Bill Belichick le sacó petroleo al cambio de regla del año 2004 que impedía a los defensores tocar a los receptores. New England pasó de ser un equipo que defendía y corría a ser un netamente equipo pasador. Las estadísticas de Tom Brady se dispararon con ese nuevo cambio, al igual que las de todo los QB, por eso yo siempre defiendo que hay un antes y un después del año 2004, nunca pasar fue tan fácil. El absurdo ha llegado hasta el extremo que los equipos tienen diseñadas jugadas en sus playbooks que no buscan un pase profundo, sino que buscan directamente la penalización.

Tampoco se trata de defender que los jugadores deban destruirse y matarse en el campo como si fueran gladiadores. No se trata de defender tampoco la campaña que hay que dice “hacer del football un deporte violento de nuevo”. El football, y la NFL en particular, es una víctima mas de una sociedad cada día mas blanda y menos tolerante con la violencia, pese al espectacular auge de las peleas de la UFC. Pero en el caso de la NFL, además de esa tendencia de una sociedad mas blanda, hay una defensa a ultranza de su negocio, la liga no quiere volver a verse en otra igual como la demanda de las conmociones.

Por eso ahora la NFL se ha pasado a la otra orilla, en aras de defender un negocio billonario hará lo que sea necesario para salvaguardarlo, aunque ello implique que el football sea menos peligroso que los bailes de salón. Aunque también corre peligro de que el personal se canse de ver un deporte cada vez mas blando. Yo siempre he dicho que a mi lo que me atrajo de la NFL cuando empecé a ver esto era la violencia, el día que esto deje de ser violento, ese día la NFL me habrá dejado a mi.