Cuando el QB lo es todo

No puedes fiar la suerte de una temporada a un solo jugador

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Aaron Rodgers se despide de la temporada... ¿y los Packers de los playoffs? (USA Today)

Corría el año 1983, los Miami Dolphins era subcampeones de la NFL tras perder la Súper Bowl ante los Washington Redskins. Los playoffs de aquella temporada de 1982 fueron muy extraños, con la temporada regular recortada en siete partidos por una huelga de 57 días de los jugadores. La NFL permitió que hasta 16 equipos entraran a playoffs. Los Miami Dolphins, con el 2ª mejor registro de la AFC, fue su representante en la gran final, de donde salió derrotada.

Don Shula, Head Coach de los Miami Dolphins, tenía pensado reforzar su defensa en el draft. El puesto de QB tras la retirada de Bob Griese lo ocupaba David Woodley, que podríamos definir como un QB aseado. Elegido en la 8ª ronda del draft de 1980, y considerado un mero body camp, supo aprovechar su oportunidad y quitarle la titularidad a Don “Wood” Strock.

En aquel draft del año 1983 pasaron cosas muy extrañas, demasiadas diría yo. No solo fue la primera vez que hasta seis QB fueron elegidos en la primera ronda y un claro símbolo de los nuevos aires que llegaban a la NFL, sino que hubo multitud de movimientos y elecciones inexplicables. La primera, John Elway era elegido por los Baltimore Colts pese a las advertencias del jugador de que jamas jugaría para Robert Irsay, el estrafalario propietario del equipo. El que era considerado el 2º mejor QB de aquella camada era Dan Marino, pero rumores de que coqueteaba con drogas y que llevaba una vida poco licenciosa, le hicieron posiciones en el draft. Equipos que claramente necesitaban un QB aquel año dejaban pasar al jugador de los Pittsburgh Panthers, incluso los propios Steelers, que claramente necesitaban un relevo para Terry Bradshaw dejaron pasar al ídolo local de la ciudad en un movimiento que sorprendió al propio Marino y que casi lo dejó bañado en lágrimas.

Cuando le llegó el turno a los Dolphins, penúltima elección, Don Shula fue el primer sorprendido de ver a Dan Marino allí y no se lo pensó dos veces, dejó de lado sus intenciones de reforzar la defensa y apostó por el QB. Los Miami Dolphins tras aquella elección se convirtieron en los Miami Dolphins de Dan Marino, así se les conoció hasta 1999, año en que el legendario QB se retiró. Durante los 17 años que duró su periplo en Miami el equipo siempre fue considerado un contendiente, en todo ese tiempo el equipo solo tuvo en una ocasión récord negativo y llegó a los playoffs hasta en 10 ocasiones.

Don Shula, un Head Coach de claro perfil defensivo, echó por tierra todo lo que había sido su filosofía, los Dolphins pasaron de ser un equipo corredor y con una gran defensa a ser equipo pasador que aprovechaba las nuevas reglas que facilitaban el juego aéreo. Aquel fue el gran error de Shula, tras cuatro temporadas brillantes de Dan Marino pulverizando todos los registros de pase puso todos los huevos en la misma cesta, creyó que sólo con él podría ganar la Súper Bowl. Don Shula se retiró en 1995 sin lograr su objetivo, lo más cerca que había estado de ganar la Súper Bowl fue 1984 cuando fue derrotado por los San Francisco 49ers de Bill Walsh y Joe Montanaun equipo infinitamente mejor y una de las escuadras  mas injustamente minusvaloradas en la historia de este juego. En 1996 los Dolphins firmaron a Jimmy Johnson pensando que el Head Coach sería capaz de rodear a Dan  Marino de un equipo que le permitiera ganar la Súper Bowl. El problema es que Jimmy Johnson llegó muy tarde, aquellos Dolphins si tuvieron grandes defensas como Jason Taylor, Zack Thomas, Trace Amstrong y Daryl Gardener entre otros, pero les faltaba un buen RB, un WR pero sobre todo, Dan Marino ya no era el mismo, le fallaba el brazo y su movilidad estaba reducida a cero.

A menudo se dice que la década dorada de los QB se vivió durante los años 90, tiempo en que coincidieron varios miembros del Hall of Fame como Joe Montana, Steve Young, Jim Kelly, Troy Aikman, Warren Moon, Brett Favre y el propio Dan Marino. Siendo cierto lo anterior todos llegaron a la NFL en unos años de claros vientos de cambio, la NFL había pasado de ser una liga donde las defensas dominaban a su antojo a otra donde los QB asumían el protagonismo. Esa asunción de protagonismo se vería potenciado con la aparición años mas tarde de otros QB como Kurt Warner, Peyton Manning o Tom Brady.

En el año 2004 una nueva vuelta de tuerca a las reglas hacia la vida mucho más sencilla a los QB y otros se unen al club jugadores como Drew Brees, Tony Romo, Carson Palmer, Phillip Rivers, Ben Roethlisberger, Elisha Manning y Aaron Rodgers. Y hablamos sólo de QB consolidados y con carreras más que acreditadas en esta nueva NFL, nos dejamos en tintero muchos QB que fueron elegidos en primera posición o en la primera ronda del draft, tales como Donovan McNabb, Akili Smith, Tim Couch, Daunte Culpepper, David Carr o JaMarcus Russell. Tampoco podemos olvidar otros en activo como Sam Bradford, Matthew Stafford, Cam Newton, Andrew Luck, etc….

Don Shula y Dan Marino en un partido de los Dolphins

La lista de QB no terminaría jamás, cada año aumenta el número de QB elegidos arriba en el draft y hay de por medio un nuevo convenio colectivo que reduce los costes salariales de los QB. Esto ha conseguido que los equipos hayan perdido completamente el miedo a elegir QB en primera ronda, se hacen verdaderas locuras por subir puestos en el draft y los únicos equipos que se libran de hacer movimientos son aquellos que tienen la fortuna de tener un QB. Equipos como los Packers o Saints de momento no han hecho ninguna locura, pero que nadie se engañe, si estuvieran en el sitio que en su momento estuvieron Rams, Eagles, Redskins, Bears, Chiefs o Texans, actuarían del mismo modo. Me dejó fuera y totalmente a propósito a los New England Patriots, su modo de actuar es tan diferente al resto de la liga que intentar predecir cómo actuaría Bill Belichick es imposible.

El mantra más extendido por toda la liga es que sin QB no tienes ni una sola opción de ganar la Súper Bowl. A pesar de que equipos han ganado todo con QB como Trent Dilfer, Brad Johnson, Joe Flacco o un Peyton Manning notablemente disminuido. Cuando eso ocurre se dice que son equipos con defensas de tal calibre que permiten enmascarar sus deficiencias en el puesto de QB. Para reafirmar sus argumentos te añaden que Tom Brady tiene 5 anillos, Peyton Manning, Eli Manning y Ben Roethlisberger tienen 2 o Aaron Rodgers o Drew Brees uno cada uno.

Contra todos esos argumentos da igual que digas que los tres primeros anillos de Tom Brady el QB era un game manager con galones parapetado detrás de una gran defensa y un gran juego terrestre. O que cuando Ben Roethlisberger ganó su primera Súper Bowl daba igual a quien pusieras de QB en aquel equipo, su trabajo era alimentar de pelotas al RB Jerome Bettis. Que los dos anillos de Peyton Manning llegaron en años en que el QB se dejó llevar por su defensa, o que Eli Manning siendo un buen QB estaba escudado tras una defensas excepcionales, tampoco vale.

La idea de que si no tienes un QB tus opciones son cero o próximas a cero, es el mandamiento generalizado. Esto ha llevado a situaciones como las que viven los Green Bay Packers e Indianapolis Colts, equipos construidos por y para sus QB, Aaron Rodgers y Andrew Luck. Si sus QB se lesionan o se pierden partidos, sus opciones se reducen a cero, absolutamente nadie apostaría hoy un solo dólar en Las Vegas por los Green Bay Packers para ganar la Súper Bowl. Como nadie apuesta un solo dólar por los Indianapolis Colts, sin Andrew Luck están más cerca de empezar a pensar en la temporada 2018 que de terminar con dignidad la 2017, de hecho en Indianápolis el debate no es si Andrew Luck jugará, sino que camino debe tomar el equipo en el draft del 2018. Y seguramente hay más equipos que estarían en la misma posición si se lesionan sus QB ¿Qué clase de catástrofe les puede esperar a equipos como Saints, Chargers, Steelers o Cardinals entre otros si se lesionan sus QB?

Solo un hecho salvaría a todos estos equipos, que emerja surgido de la nada un clon de Dak Prescott o Russell Wilson, elegidos en rondas medias que se han aupado al podio. O tener la infinita paciencia que se ha tenido con Kirk Cousins, el principal beneficiado de las idas y venidas de Robert Griffin III. Pero esto entra más en el terreno de que es mejor tener suerte que ser bueno.

Los QB son los protagonistas absolutos de la NFL. Antes de que se lesionara Aaron Rodgers cayeron jugadores como J.J. Watt, el mejor defensa del último lustro, y no podemos olvidar el ya habitual calvario con las lesiones de Rob Gronkowski, jugador que cuando está al 100% es la mayor arma nuclear que tiene la liga. Tampoco conviene olvidar las lesiones de otros jugadores como Luke Kuechly o David Johnson, o la de todos los que cayeron en la pretemporada como Ryan Tannehill o Julian Edelman. Sin embargo la NFL se ha echado las manos a la cabeza, incluso con voces pidiendo cambios en el reglamento, por la lesión de un QB, no de un QB cualquiera, sino probablemente el mejor QB que hay hoy por hoy en la liga. Se han leído cosas como que la liga es peor sin Aaron Rodgers, de como han bajado los precios de la reventa de los partidos de Green Bay o de cómo su lesión afecta no solo a la NFC, sino a toda la liga en conjunto, Green Bay ha pasado de encabezar los Power Rankings a estar a un nivel parecido al de los Cleveland Browns.

Y aquí viene mi reflexión ¿Es esto negativo o perjudicial para la NFL? Vaya por delante que cualquier lesión de una estrella es mala para la NFL, pero la NFL debería estar por encima de sus estrellas, estas solo son una parte más de una enorme constelación. Pero la liga, o la prensa, o todo lo que se mueve alrededor de la NFL, no puede o no debe decir que es un producto peor. Los QB sólo son una parte del juego, pero el juego está por encima de ellos, el gran error que cometió Don Shula, pensar que sólo con Dan Marino podría ganar la Súper Bowl, es el mismo error en que ahora están incurriendo otros muchos equipos como Packers o Colts por mencionar solo a dos, pensar que sólo con Rodgers o Luck pueden ganar la Súper Bowl.

Lo verdaderamente negativo o perjudicial es que haya equipos que todas sus opciones pasen por el brazo de sus QB y sus temporadas se vayan al vertedero si este se lesiona. La única diferencia con aquellos Miami Dolphins es que Shula siempre lo hizo contando con Marino sano y al 100%, aun así fue incapaz de ganar porque hacía falta algo más como defensa y juego de carrera. En esta NFL actual la diferencia es si puedes contar o no con el QB, si tienes defensa o juego de carrera no parece importar nada mientras tengas QB. El gran error de Shula no fue creer en lo que creía, fue un adelantado, sino hacerlo en unos tiempos en que no era suficiente. Aquellos Dolphins con aquel Marino sano podrían haber ganado tres o cuatro anillos en la NFL actual, sin él serían lo que son los Packers o Colts ahora mismo, equipos que miran o mirarán al draft.