El día que el «Tanking» mató a «un domingo cualquiera»

Una práctica que empieza a ponerse de moda en la NFL

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Jets y Bills no tienen pinta de contendientes este año...

Como muchos sabrán, y si no lo digo ahora, vivo en el País Vasco, una zona del país donde durante décadas ha existido un tema tabú, la política. En el Pais Vasco, Euskadi o Comunidad Autónoma Vasca se ha vivido durante décadas bajo el manto de un fenómeno terrorista, fenómeno que además contaba con un considerable apoyo social. En una comunidad tan pequeña como esta, apenas sobre pasa los dos millones, era fácil que en grupos familiares, de amigos, de clase, de deporte o lo que fuera, existieran personas de diferente ideología, con el añadido de que había una ideología que defendía explícitamente el uso de la violencia.

Esto creaba situaciones verdaderamente surrealistas. Rara vez el tema político era tocado u objeto de debate entre amigos, familiares y conocidos. Nadie quería quedar mal. Si el tema salía por alguna razón os puedo asegurar una cosa, era mejor no estar presente. Mientras que podías mantener toda clase de debates fuera del País Vasco, en nuestra casa, en nuestras reuniones familiares o de amigos, o simplemente conocidos o compañeros de trabajo, era un tema completamente tabú.

En la NFL durante décadas, o mas que desde que esta existe, si hay una palabra tabú es la palabra “Tanking”. ¿Qué es exactamente el Tanking? Podemos resumirlo como una práctica deportiva que consiste en perder partidos de manera mas o menos  voluntaria, o mas que de perderlos, no poner de tu parte todo lo que hay poner para facilitar derrotas. ¿Pero quién quiere perder en el deporte? El deporte profesional USA tiene configuradas sus ligas profesionales de manera muy diferente a las europeas, en las «Mayors» no existe el descenso de categoría, un equipo puede perder todos sus partidos y no tiene mas consecuencias que esa, el deshonor de haber perdido todos los partidos. En las ligas europeas de casi todas las disciplinas deportivas si un equipo pierde todos sus partidos lo descienden de categoría, lo que significa menos ingresos, menos prestigio, menos exposición, etc…

Esto debería hacer imposible que un equipo pierda de forma voluntaria, aunque eso no quita para que hayan existido capítulos de derrotas buscadas. En 1962, el Real Madrid de baloncesto jugaba el partido de ida de una eliminatoria, no era un playoff, sino un duelo al mejor de dos partidos. Pasaba de ronda el equipo que mas puntos anotaba en el cómputo de la eliminatoria. Con el partido empatado a falta de escasos segundos el Real Madrid tenía posesión, sabían que si iban a la prórroga iban a sufrir y tener graves problemas, sus mejores jugadores estaban, bien lesionados, bien eliminados por faltas personales, por lo que el rival podría en esos 5 minutos adicionales poner una amplia ventaja en el marcador. Entonces por orden de su entrenador Pedro Ferrándiz se anotaron ellos mismos la canasta para perder de 2 puntos. De esa manera buscaron la remontada en el partido de vuelta que se jugaba en Madrid, les bastaría con ganar por mas de 2 puntos y pasar así la eliminatoria.

Aquello supuso un cambio de reglas en el caso del baloncesto, pero eso no ha impedido que sigan existiendo prácticas mas que dudosas de equipos profesionales y no tan profesionales. A nadie se les escapa que cuando un resultado X conviene a los 2 equipos, ese resultado X se suele producir en el 99% de los casos, son los llamados “pactos de no agresión”. En el mundo del fútbol, y al mas alto nivel, no es nada extraño que dos equipos busquen ese resultado que conviene a ambos, pero sobre todo perjudica a un tercero.

Los que siguen la NBA desde hace mucho tiempo recordarán el dantesco capítulo que se vivió con Hakeem Olajuwon, uno  de los afamados miembros de las Torres Gemelas de los Houston Rockets. No había una sola duda de que el príncipe nigeriano era el mejor jugador que se presentaba al draft. Él y un tal Michael Jordan se disputaban tal honor. En aquel entonces la NBA tenía establecido un sistema de sorteo y los dos peores equipos se jugaban con una moneda quien elegía primero. En 1984 el premio era doble, si ganabas elegías entre Hakeem Olajuwon, conocido como “The Dream”, si perdías  Michael Jordan. El premio era igual de jugoso. Pero para poder optar a ese premio era necesario ser el peor equipo.

El final de temporada de los Rockets en 1984 fue épico, pero épicamente vergonzoso, el equipo perdió 14 de sus últimos 17 encuentros, 9 de 10 y enlazó una vergonzante racha final de 5 derrotas consecutivas. El esperpento que protagonizaron los Rockets alcanzó su cenit en los dos últimos encuentros cuando el entrenador decidió que  un suplente, el veterano Elvin Hayes, jugara como titular. Oficialmente el motivo fue que querían que fuera el primer jugador en alcanzar los 50.000 minutos en cancha, pero la realidad es que quería debilitar a su equipo, sacaba a Ralph Sampson del quinteto titular cuando podía con tal de que su equipo fuera peor.

Las consecuencias no tardaron en llegar. Los Rockets ganaron el sorteo de la moneda y eligieron a Hakeem Olajuwon. Que Michael Jordan no fuera el 2º elegido solo se explica porque los Portland Trail Blazers tenían a Clyde Drexler en plantilla y no necesitaban un jugador del mismo corte, sino un Center como Sam Bowie, pero eso es otra historia. David Stern, comisionado de la NBA se calzó de un plumazo el sistema de la moneda y estableció el sistema de lotería, los peores equipos entraban en un sorteo donde entre ellos salía el orden de los primeros puestos del draft. A pesar de ello, siguen existiendo prácticas de “Tanking”. Ahora los equipos pierden deliberadamente para tener mas boletos en el draft porque cuanto peor sea tu récord, tienes mas papeletas para asegurarte una posición mas alta, algo que los San Antonio Spurs no tuvieron problemas en hacer en 1996. También hay equipos que han efectuado traspasos de elecciones de draft condicionadas a la clasificación final, entonces ese equipo, temeroso  de perder esa elección, empieza a perder de forma deliberada. Este caso ocurrió con los ahora aclamados Golden State Warriors, dejaron “descansar” a su estrella Steph Curry para no perder una elección de draft.

El béisbol tampoco ha escapado a las prácticas del Tanking, aunque es un deporte en el que demostrarlo es prácticamente imposible por el funcionamiento del draft y como llegan los jugadores a las grandes ligas. Mientras que en la NFL o NBA el impacto es inmediato, el jugador elegido en el draft pasa a ser miembro de la plantilla y puede jugar desde el primer día, en el béisbol los jugadores pasan a integrar los llamados “Farm Systems”, o por hacer un símil con el fútbol, a integrar la cantera. Desde que un jugador es elegido en el draft hasta que debuta en la MLB pueden pasar un tiempo, incluso años. El jugador debe recorrerse toda la cadena de equipos afiliados de aquel que tiene sus derechos antes de dar el salto a las grandes ligas. Algunos llegan, muchos son traspasados, la gran mayoría se queda en el camino y va pululando por las ligas menores hasta que tienen una oportunidad. Por eso hablar de perder voluntariamente en béisbol es algo relativo, no se busca tanto mejorar posiciones en el draft como librarse de jugadores caros y obtener jóvenes promesas de cara al futuro.

¿Existe el tanking en la NFL?

En la NFL el Tanking ha sido un tema tabú, nadie habla de ella, nadie certifica su existencia, es mas, no existe por la especial naturaleza que tienen las relaciones contractuales entre jugadores y equipos. Mientras que en la NBA o MLB los salarios son garantizados, en la NFL no, un jugador puede ser cortado y el montante no cobrado del contrato se pierde. En el vocabulario popular se ha establecido que un jugador no solo juega por su actual contrato, sino por el próximo. Perder voluntariamente o no esforzarse al máximo no es la mejor  de las maneras de conseguir ese nuevo contrato.

También existe otra mentalidad diferente, la temporada regular de la NFL es muy corta e intensa, los equipos compiten a muerte desde el primer día y las derrotas, aunque sean un récord colectivo, son deshonrosas para el orgullo profesional de los jugadores NFL. Nadie quiere ser parte de un equipo que termina una temporada regular sin conocer la victoria, algo que  en la NBA o MLB es imposible por la cantidad de partidos que se juegan.

Por todo lo anterior y por otros motivos como la amplitud de las plantillas o el escaso impacto que puede tener un solo jugador en una plantilla de mas de 50 miembros, ha sido el escudo protector de la NFL frente al Tanking durante mucho tiempo. Pero desde un tiempo ya empiezan a asomar las primeras sospechas de que hay equipos que pierden de forma deliberada.

Las elecciones en el draft tienen un valor cada día mas alto, no solo por la posibilidad de poder elegir al mejor jugador y desde la firma del actual CBA a precios irrisorios, sino porque tienen un altísimo valor en caso de intercambio con otros equipos dispuestos a entregar las llaves del estadio para subir posiciones y elegir al jugador de sus deseos. Las primeras sospechas de Tanking aparecieron con motivo de la llegada de Andrew Luck a la NFL. Las sospechas llegaron de un equipo que nadie esperaba, los Indianápolis Colts. Los Colts eran un abonado a la post temporada y un contendiente eterno a la Súper Bowl debido a la presencia de Peyton Manning. El caso generó un amplio debate e incluso se creo el logro de “Suck for Luck”. Nunca desde la llegada de John Elway había tantísima unanimidad en que Andrew Luck era el claro número uno, un jugador sobre el que construir sin género de duda una franquicia, más en los tiempos actuales donde ser o no contendiente es tener o no un QB.

Pero no ha sido hasta que los Cleveland Browns decidieron revolucionar la liga que se ha perdido totalmente el miedo a decir de forma clara y expresa, el Tanking existe. Los Browns 2.0 han sido la franquicia más vergonzosa que ha conocido la NFL tras los Tampa Bay Buccaneers y los Pittsburgh Steelers de la era anterior a Chuck Noll. Hartos de hacer el ridículo año tras año el propietario del equipo decidió apostar por un nuevo modelo de gestión, que muchos bautizaron como el Money Ball, un sistema de construir franquicias que funcionó en el mundo del baseball, pero que tenía difícil traslado al mundo del football.

En realidad los Cleveland Browns no han inventado nada nuevo, acumular elecciones de draft, cuantas más mejor, ha sido un método que ha tenido éxito en el pasado. El primero que entendió la importancia de tener muchísimas elecciones fue Vince Lombardi, era tal el afán de acumular elecciones del legendario Head Coach que uno de los mayores obstáculos de la fusión entre la NFL y la AFL fue convencer a Lombardi a que renunciara a la cantidad de elecciones que tenía en cartera. El segundo que repitió modelo fue Jimmy Johnson cuando es nombrado Head Coach de una franquicia hecha jirones como eran los Dallas Cowboys.

En Cleveland Sashi Brown y Paul de Podesta hicieron un cálculo simple, si en lugar de tener las siete elecciones que cada año me tocan en el draft tengo por decir algo el doble, la posibilidad de insuflar talento en mi plantilla se multiplica por dos, es una simple aplicación de la teoría de los dardos, cuantos más dardos pueda lanzar, más posibilidades de acertar tengo. El Front Office tras estudiar modelos anteriores decidieron que ellos iban a copiar aquel modelo.

Hasta aquí no hay un solo problema, pero lo que sí es un serio problema es el método utilizado para alcanzar el objetivo de acumular elecciones. ¿Y cuál ha sido el método? Deshacer absolutamente todo, desmantelar una plantilla hasta el extremo de montar el equipo menos competitivo de la liga con un solo objetivo: seguir acumulando más y más elecciones a costa de empeorar. Empeoramiento que conlleva a ser el peor equipo de la liga y que por tanto elige en primer lugar en el draft. Si además ese año coincide que hay equipos encaprichados en ciertos jugadores, es posible cambiar esas elecciones presentes por otras mucho más numerosas futuras.

Los Cleveland Browns tomaron la decisión de acumular elecciones siendo malos, pero siendo malos de manera consciente, no como hasta la fecha que eran malos por una pésima gestión. Decidieron dejar de competir durante al menos dos años mientras acumulaban elecciones e iban llenando el roster de nuevos jugadores. En 2016 los Browns fueron un bochorno de equipo y un insulto al gen competitivo. Una cosa era ser malo, otra muy diferente ser voluntariamente malo con el único objetivo de elegir muy arriba en el draft.

Además el draft de la NFL es muy diferente a por ejemplo el de la NBA, este cuenta con solo dos rondas, el de la NFL hasta siete. El orden clasificatorio de la temporada regular establece el orden de elección de las siete rondas, el peor equipo elige siempre el primero o segundo en cada ronda. Los que suelen jugar Fantasy League saben lo que son los Drafts en «sistema de serpiente», los que eligen al final de la primera ronda son los primeros en elegir en la 2ª ronda, lo que supondría que por ejemplo esto llevado al caso Browns supondría que en lugar de elegir en los puestos 1º y 33º, hubieran elegido en 1ª y 64º. Un sistema de elecciones así no impediría que siguieran acumulando elecciones, pero si daría un valor muy diferente a las propias, no es lo mismo elegir el 33º que el 64º.

El problema realmente grave de este sistema patentado por los Browns, ser muy malos para mejorar posiciones, es lo que se empieza ya a vislumbrar, es muy probable que pueda funcionar y acabar siendo un éxito. Si este sistema funciona y parece que lo puede hacer, el resto de la liga empezará a copiarlo. No hemos tardado mucho en saberlo, los New York Jets de una manera completamente descarada están deliberadamente desprendiéndose de absolutamente toda su plantilla. Los Buffalo Bills, que comparten división, igual aunque quizás de forma menos apreciable a primera vista.

¿Cuál es el efecto pernicioso? El nivel de competitividad de la AFC East es un insulto al gen competitivo de la liga, hay dos equipos que no están ni se les espera, adulterando completamente la competición. Dos equipos como New England Patriots y Miami Dolphins cuentan con una ventaja que ya quisieran el resto de equipos, tener aseguradas cuatro victorias en su casillero. Si la competición constara de decenas de partidos esTo carece de importancia, pero cuando solo hay 16 partidos de temporada regular es dar una ventaja de 4-0 a ambos equipos. Con ganar el 50 % del resto de 12 partidos son 10 victorias, un número que suele asegurar estar en post temporada y que en todo caso facilita el paso por o camino más fácil, ganar la división.

Equipos como Pittsburgh Steelers u Oakland Raiders tienen que tirarse de los pelos cuando ven que los New England Patriots no solo son probablemente el mejor equipo, sino que ya pueden anotarse un 6-0 en su división verbigracia de dos equipos que han renunciado a competir para buscar otros objetivos, tener lo que en su día buscaron los Houston Rockets, una alta elección en el draft.

Bert Bell, el inventor del draft y que fuera Comisionado de la NFL, dejó aquella célebre frase de “Un domingo cualquiera cualquier equipo puede ganar a cualquier otro”. La NFL siempre ha presumido de paridad y de una competición donde todos los equipos compiten con independencia de ser mejores o peores. Pero los Browns han creado una nueva cultura, perder no es malo si a cambio mejoro a medio plazo, esa cultura, ser malo de manera consciente y voluntaria, es totalmente contraria a la célebre frase. O sí, quizás habría que añadir por un “salvo ….” y listar a todos esos equipos que buscan ser malos de manera voluntaria.