MINNESOTA VIKINGS

RANKINGS 2015 (11-5, 1º NFC NORTH)

Ataque Media NFL
Puntos Anotados 22,8 16º
Yardas Totales 321,2 29º
Yardas de Carrera 138,2
Yardas de Pase 183,0 31º
Defensa Media NFL
Puntos encajados 18,9
Yds tot. permitidas 344,2 13º
Yds car. permitidas 109,3 17º
Yds pas. permitidas 234,9 12º

TRANSACCIONES PRINCIPALES

SALIDAS:

Mike Wallace, WR (Baltimore)
Robert Blanton S (Buffalo)

LLEGADAS:

Michael Griffin, S (Tennessee)
Alex Boone, G (San Francisco)
Travis Lewis, LB (Detroit)
Emmanuel Lamur, LB (Cincinnati)
Andre Smith, OT (Cincinnati)

DRAFT CLASS 2016

1(23) Laquon Treadwell WR Ole Miss
2(23) Mackensie Alexander CB Clemson
4(23) Willie Beavers OG Western Michigan
5(21) Kentrell Brothers ILB Missouri
6(5) Moritz Boehringer WR Alemania
6(13) David Morgan TE UTSA
7(6) Stephen Weatherly OLB Vanderbilt
7(23) Jayron Kearse S Clemson

En la vida hay sinsabores, hay pequeñas tragedias, hay auténticos dramas… Y luego está lo de Blair Walsh fallando increíblemente un field goal (de 27 yardas, señoras y señores) en los últimos segundos del partido de wild-card contra Seattle que le hubiera dado la victoria a los de Minnesota. Esa jugada truncaba de forma abrupta y precoz las esperanzas de los Vikings de hacer algo grande en los playoffs y volvía a abrir esa herida histórica, esa fama de “pupas” que acompaña a la franquicia de Minneapolis desde tiempos inmemoriales.

Sea como fuere, más allá de fallos puntuales devastadores, la temporada 2015 de los Minnesota Vikings fue una agradable sorpresa y debería poder catalogarse como exitosa. De entrada, aparcar al menos transitoriamente la hegemonía de los Packers en la división y volver a ser campeones de la NFC Norte seis años después es algo que pocos podíamos pensar hace doce meses. Y quién sabe qué hubiera ocurrido si Walsh hubiera chutado esa fatídica patada (27 yardas, ¿lo había dicho ya?) entre palos. En esencia, Mike Zimmer se ha afianzado como uno de los entrenadores más respetados de la liga tras apenas dos años como head coach de la franquicia y parece ser que ha logrado implantar esa mentalidad dura de la que tiene fama en su plantilla, ganándose (creo que) merecidamente la extensión de contrato que ha firmado este verano.

La off-season para los Vikings repite los estándares de la franquicia en los últimos años: una agencia libre sin nombres estelares, donde destacan los hombres de línea ofensiva Alex Boone y Andre Smith, el veterano safety Michael Griffin y el linebacker Emmanuel Lamur, y un draft aparentemente sólido. Quizás el movimiento en los despachos más importante fue la firma de la extensión de contrato para Harrison Smith, uno de los baluartes defensivos del equipo. Las partidas de Mike Wallace o el retirado Phil Loadholt, inédito durante toda la temporada pasada, no deberían causar gran perjuicio en el equipo.

Quizás el hecho más llamativo a priori de cara al inicio de la temporada de la franquicia de Minnesota, especialmente esperado por los aficionados, es el estreno de un nuevo estadio, el U.S. Bank Stadium, una auténtica joya arquitectónica levantada en la misma ubicación que tenía el viejo Metrodome en el downtown de Minneapolis. Los Vikings vuelven entonces a jugar sus partidos como local en un estadio cubierto, tras dos años padeciendo el frío inherente a esta región en el TCF Bank Stadium del campus de la University of Minnesota.

Quizás una de las mayores virtudes de un quarterback sea, curiosamente, ser consciente de sus limitaciones. Admitámoslo: es muy probable que Teddy Bridgewater jamás disponga del brazo de Aaron Rodgers o de Cam Newton. Pero también es probable que, bajo las circunstancias apropiadas (protección adecuada, juego de carrera fiable, lectura de juego, minimización de riesgos innecesarios) jamás lo necesite para llevar a su equipo a la victoria. La evolución de Bridgewater en su segundo año como profesional, sin ser deslumbrante, sí ha sido positiva. Ha subido discretamente el porcentaje de pases completados (más del 65%) y el QB rating (casi hasta el 90) y ha reducido sus intercepciones. Con una mayor protección por parte de su línea, quizás estos números hubieran sido mejores, y desde luego, los peores datos estadísticos del quarterback (41 sacks encajados y 8 fumbles) parecen íntimamente relacionados con una protección manifiestamente mejorable. En cualquier caso, Bridgewater, dada su madurez a pesar de su juventud y sus sólidos resultados, es el titular indiscutible en un equipo que contará de nuevo con el veterano Shaun Hill como back up.

El principal problema de Bridgewater el año anterior, como digo, creo que estuvo bastante radicado justamente en los cinco hombres que tenía delante en cada snap. La temporada 2015 castigó con serias lesiones a la línea de ataque desde un principio, de tal forma que dejó como titulares a varios jugadores que en circunstancias normales hubieran sido reservas. El grupo hizo un buen trabajo a la hora de abrir huecos para el juego de carrera, pero, como he comentado, la protección a Bridgewater fue harina de otro costal. Este año llega fuerte competencia para esos cinco hombres. John Sullivan retorna tras un año en blanco por lesión para retomar la titularidad como center, curiosamente en sustitución del mejor hombre de línea el año pasado, Joe Berger. Brandon Fusco ocuparía la posición de guard junto con el recién incorporado Alex Boone, el fichaje estrella en esta off-season. El mencionado Berger y Mike Harris, titulares el pasado año, podrían quedar como suplentes de garantías. El discutido Matt Kalil repetiría como titular en el tackle izquierdo, mientras que en el lado contrario, tras la retirada de Phil Loadholt, la competición está abierta entre Andre Smith, adquirido hace unos meses y que no ha dado grandes sensaciones esta pretemporada, y T.J. Clemmings, jugador de segundo año que fue titular en todos los partidos de su temporada de rookie.

MVP ATAQUE. Adrian Peterson. Pasan los años y, a sus 31, Peterson permanece como el referente ofensivo del equipo y como uno de los jugadores más valiosos de la liga. En 2015, su 9º año como profesional, lejos de disminuir su rendimiento, lideró por tercer año la liga en yardas totales de carrera con 1485 y 11 touchdowns

El cuerpo de receptores de los Vikings se intuye profundo aunque sin una clara amenaza principal. Ese papel debería recaer en un principio en Stefon Diggs, 5ª ronda en el draft de 2015, que sorprendió a todo el mundo en su primer año, siendo el receptor más productivo de la plantilla y 2º en yardas de recepción de entre todos los rookies, solo superado por Amari Cooper. Junto a Diggs, que fue de más a menos acabando la temporada con números más discretos, la pieza clave en los receptores parece ser Laquon Treadwell. Nuestra elección de 1ª ronda del último draft debería ser, por corpulencia, talento y manos, un arma de referencia a la hora de mover las cadenas y atacar la end zone rival. Junto a ellos, el papel de Adam Thielen cada vez parece más relevante. Thielen es una especie de all-around player, puntal básico en equipos especiales, pero que este año podría tener un rol más activo en la rotación de receptores dadas sus actuaciones en algunos partidos del pasado año y en esta pretemporada, demostrando una poco sospechada agilidad y una notable capacidad de atrapar la bola. Jarius Wright y Charles Johnson volverán a disponer de snaps para demostrar su solidez como receptores rotacionales, mientras que Cordarrelle Patterson intentará hacernos creer que su año de rookie no fue un maravilloso espejismo.

Kyle Rudolph vuelve a ser el nombre principal en el grupo de tight ends. Rudolph, que por fin pudo disputar la temporada completa en 2015 tras sufrir varias lesiones durante los dos años previos, es un tight end fiable, con un perfil orientado a receptor, y que parece un poco estancado con respecto a su proyección inicial. Todo indica que seguirá siendo uno de los objetivos favoritos de Bridgewater, aunque el joven MyCole Pruitt en su segundo año apunta alto a la hora de quitarle protagonismo a Rudolph. El veterano Rhett Ellison puede ver peligrar su puesto de tight end eminentemente bloqueador ante las buenas sensaciones que está transmitiendo el rookie David Morgan durante la pretemporada.

He dejado lo mejor (del ataque) para el final. Y es que el juego terrestre debería volver a ser la piedra angular de la ofensiva vikinga mientras el futuro hall of famer Adrian Peterson esté sano y mantenga sus piernas frescas. A sus 31 años, uno empieza a plantearse cuánta gasolina le queda en el depósito a All-Day, pero viendo sus números y sus actuaciones en 2015, parece que al veterano corredor aún le queda cuerda para rato. Es verdad que en la temporada pasada no fueron pocas las veces que las defensas pararon a Adrian Peterson por detrás de la línea de scrimmage, pero cuando conseguía ver el hueco, la jugada se convertía en un auténtico hit & run. Jerick McKinnon debería establecerse como back up principal dando descanso a Peterson y mejorando las prestaciones del titular a la hora de actuar como receptor desde el backfield.

El consenso general es que el cambio sustancial en la franquicia de Minneapolis en cuanto a mentalidad y rendimiento a lo largo de los dos últimos años hay que buscarlo en la defensa. La llegada de un entrenador de orientación eminentemente defensiva como Mike Zimmer y de George Edwards como coordinador de la defensa ha enfatizado la importancia de ésta a la hora de determinar el tempo del juego, algo básico en un equipo que quiere aspirar a considerarse ganador, como hemos podido comprobar en los Denver Broncos o en los Seattle Seahawks por poner dos ejemplos palmarios recientes.

Como ha ocurrido históricamente, la defensa de los Vikings en 2016 también empieza a cimentarse en la línea defensiva. Por profundidad y clase, quizás la D-Line de Minnesota pueda considerarse una de las cinco mejores de la liga. Por el centro, tanto Sharrif Floyd como Linval Joseph, que tuvo unas jornadas auténticamente estelares durante la temporada pasada, se erigen como un verdadero motor alrededor del cual se genera toda la fuerza defensiva. Tom Johnson podría jugar como titular en la posición de defensive tackle en no pocos equipos de la NFL, siendo por tanto un suplente de lujo para los de Minnesota. Como pass rushers, Everson Griffen es uno de los defensive ends más completos de la liga y ocupará el lado derecho de la línea, mientras que la envergadura de Danielle Hunter debería ir dándole protagonismo en el lado contrario en detrimento del veterano aunque aún válido Brian Robison, con Justin Trattou como recambio ocasional.

MVP DEFENSA. Everson Griffen. En su segundo año como titular atacando el lado ciego del quarterback rival, Griffen prácticamente repitió las notables estadísticas del año anterior y se consagró como uno de los referentes defensivos del equipo. Con 23 sacks sumados en las dos últimas temporadas, a sus 28 años, todo indica que Griffen pueda establecerse como uno de los mejores defensive ends de la NFC, si no lo es ya

El cambio de paradigma defensivo en la etapa Zimmer parece más patente en la linea de linebackers, algo que se ve tanto en las elecciones del draft (Anthony Barr hace dos años, Eric Kendricks y Edmond Robinson el año pasado y Kentrell Brothers este año) como en los movimientos en la agencia libre (el fichaje de Emmanuel Lamur, procedente de los Bengals): jugadores atléticos, de considerable envergadura y/o con gran motor. El rendimiento del fantástico dúo de ex Bruins Barr y Kendricks durante la pasada temporada los hace titulares indiscutibles, mientras que junto a ellos el papel de Chad Greenway puede verse notablemente reducido ante la progresión de Robinson y la incorporación de Lamur, dado que ambos han ofrecido un rendimiento muy destacable en la pretemporada.

Quizás la secundaria vuelva a ser el talón de Aquiles un año más de esta defensa. O, si más no, la línea que puede ofrecer más dudas comparativamente con el resto de secciones. No por lo que respecta a hombres consagrados, como Harrison Smith, quizás uno de los mejores y más completos safeties de la liga, sino por saber quién va a acompañarle a su lado (el veterano recién incorporado Michael Griffen, el experimentado Andrew Sendejo o ese auténtico freak atlético de primer año llamado Jayron Kearse). Tampoco por la aportación de cornerbacks como Xavier Rhodes o Captain Munnerlyn, sino por saber si el talentoso rookie Mackensie Alexander puede comerle la tostada a un veteranísimo Terence Newman o determinar cuánto ha progresado el prometedor Trae Waynes tras su primera campaña.

Poco habría que objetar ante una dupla de retornadores como Marcus Sherels (en los punts) o Cordarrelle Paterson (en los kick offs). Sin embargo, el gran lunar en los equipos especiales de Minnesota se sitúa sobre los pateadores. El irregular kicker Blair Walsh es capaz de lo mejor (23 de 32 field goals de 50 o más yardas convertidos en sus 4 años de profesional es una notable marca) y de lo peor (por no volver a recordar el error en el field goal contra Seattle, esos 4 extra points fallados el último año no dan mucha confianza). Por su parte, el punter Jeff Locke sigue demostrando año tras año la generosidad de Rick Spielman para con su familia manteniéndole con un puesto de trabajo.

– La consagración de esta defensa como una de las más poderosas de la liga. Si este año consiguen apuntalar su máxima debilidad (la escasez de turnovers), sus rivales pueden empezar a temblar.
– El increíble rendimiento de Adrian Peterson tras diez años en lo más alto. Aún sigue provocando que se nos pare un poco la respiración cuando hace un corte y ve el hueco entre la línea.
– La juventud y el hambre de triunfos de una plantilla cimentada a golpe de draft en los últimos años. La frustración de caer inesperadamente en la ronda de wild card en 2015 solo parece haber aumentado la determinación del equipo por hacer algo grande.
– Las expectativas. Si en años anteriores prácticamente nadie dábamos un duro por los Vikings, este año en nombre de la franquicia púrpura aparece en la mayoría de quinielas para hacer algo positivo en la post-temporada. Ojo al riesgo de creerse algo antes de empezar a cimentarlo.
– Algunas dudas puntuales de rendimiento en posiciones tan importantes como la línea ofensiva o la secundaria. Una mejora a dichos niveles con respecto al año pasado y… the sky is the limit.
– Las consultas médicas: al cardiólogo cada vez que Blair Walsh se acerque a chutar entre palos esta temporada y al psiquiatra ante la depresión de ver como Jeff Locke sigue chutando los punts del equipo a pesar de tener unas de las peores estadísticas al respecto de toda la NFL el año pasado.

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