Cam Newton, más allá de las estadísticas

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Newton está en un momento dulce
Newton está en un momento dulce
Newton está en un momento dulce

Como sabrán muchos soy aficionado al béisbol, no es la primera vez qué os lo cuento. Y del béisbol mis jugadores preferidos han sido siempre los pitchers, esos jugadores que lanzan desde la loma o montículo. Los pitchers me fascinan, sobre todo su repertorio de lanzamientos, desde las bolas rápidas hasta las envenenadas bolas curvas. Lo que más disfruto del béisbol son los llamados duelos de “Aces” (ases en castellano), son encuentros que pueden terminar hasta bien avanzado el partido empatados a cero, suele ocurrir el día que los pitchers dominan desde el montículo. Nunca me han gustado los marcadores elevados en el béisbol, es mucho más interesante ver a dos grandes lanzadores eliminar a toda la alineación que ver a la alineación destrozando a un lanzador.

Madison Bumgarner y Clayton Kershaw, dos "Aces" del mundo del baseball
Madison Bumgarner y Clayton Kershaw, dos «Aces» del mundo del béisbol

También me gustan más los encuentros de la Liga Nacional que los de la Liga Americana. Eso no sólo ocurre porque mis amados San Francisco Giants pertenezcan a la División Oeste de la NL, sino porque en mi concepto del béisbol el pitcher también debe batear, algo que no ocurre con los pitchers de la Liga Americana. La figura del llamado bateador designado, un jugador que sólo batea y no participa en el resto del juego, me horroriza, es la puerta de entrada a los especialistas del bateo. Si ya existe un bateador designado, ¿qué impide que exista un segundo e incluso un tercero? Y todo con la disculpa de aumentar el espectáculo, o los marcadores.

En resumen, de béisbol si algo sé, y nunca demasiado, es de pitchers. Del resto de jugadores y posiciones, salvo los de mi equipo, los San Francisco Giants, conozco muy poco. El único jugador que no siendo pitcher me ha fascinado es Barry Bonds, el que fuera outfielder para los Pittsburgh Pirates y San Francisco Giants durante 22 temporadas, en los que logró una marca inigualable, 7 MVP, 12 Silver Slugger Awards (mejor jugador de ataque), además de 8 Golden Gloves, que premia al mejor jugador en cada posición. A todos esos premios individuales hay que añadir sus estratosféricas marcas como bateador, inigualables, mas en una era en la que los pitchers vuelven a dominar y que existe un mayor control sobre sustancias dopantes.

Barry Bonds me fascinaba porque jamás he conocido un solo jugador en el béisbol que causará más terror entre los pitchers. Cada vez que Barry Bonds aparecía en el plato a batear, el pitcher contrario, fuera quien fuera, le entraban sudores fríos. Barry Bonds era un reto para cualquier pitcher, ya fuera este diestro, zurdo, relevista o un cerrador. Bonds no temía ningún lanzamiento, aunque él prefería que le lanzarán pelotas rápidas, era un cazador de las mismas, un fallo de colocación y el pitcher estaba vendido. Por eso Barry Bonds me fascinaba, como amante de los pitchers eliminar a un jugador como Bonds era un reto, muy pocos son los que pueden presumir de haber podido sobrevivir a él.

Cuando Barry Bonds aparecía por el plato esta imagen era mas que habitual
Cuando Barry Bonds aparecía por el plato esta imagen era mas que habitual

Barry Bonds tiene un registro que es muy probable que nunca jamás se supere, el de bases concedidas de forma intencionada. Bonds lidera la lista con 659 bases, gana por más de 300 al segundo. Igualmente es el bateador que mas veces ha llegado a bases por bolas, esto ocurre cuando el pitcher lanza cuatro pelotas fuera de la zona de “strike”, pero en este caso no de forma intencionada, ocurre cuando quiere apurar los márgenes de la zona para evitar el bateo, termina lanzando mas veces fuera que dentro Este elevadísimo número de bases concedidas y logradas es indicativo del miedo de los pitchers.

¿Y qué hago yo contando esta película sobre el miedo que causaba Barry Bonds a los pitchers? La respuesta es muy sencilla, Cam Newton. Y ahora viene la segunda pregunta ¿Y qué tienen que ver Barry Bonds y Cam Newton? La respuesta es igual de sencilla, Cam Newton está alcanzando en esta temporada 2015 un status parecido al que provocaba Barry Bonds en su día. A los rivales, cada vez que Cam Newton sale al campo a dirigir el ataque de los Carolina Panthers, les entra el miedo y entran en modo de pánico. Para un coordinador defensivo Cam Newton es hoy por hoy la mayor pesadilla y amenaza. Pero lo peor es que en el football, a diferencia del béisbol, no se pueden minimizar los daños concediendo la base por bolas. En la NFL no se suele conceder nada, salvo en ocasiones donde un equipo disimula el dejarse anotar para recuperar posesión.

Los números de Cam Newton no asustan a nadie, si fuera por ellos ni tan siquiera debería estar entre los candidatos al MVP. Es el vigésimo pasador con 2.466 yardas en 12 partidos. Ha lanzado 20 TD y ha tenido 9 INT, su porcentaje de conversión es del 57,2%, en una era donde los QB superan el 60% con pasmosa facilidad. Su QB rating, la vetusta y antediluviana estadística que mide a los pasadores, es aún peor con una marca de 89,5. En resumen, los números de pase de Cam Newton nos hablan de un QB del montón, si los comparamos con los números de Tyrod Taylor, con un QB rating de 101,8 y un porcentaje de conversiones del 66%, palidecen.

Las estadísticas de Cam Newton no pueden medir su impacto en el juego
Las estadísticas de Cam Newton no pueden medir su impacto en el juego

La pregunta entonces es ¿Es mejor QB Tyrod Taylor que Cam Newton? NO. Tyrod Taylor es QB por derecho pero a la vez por defecto. En pretemporada se ganó el puesto por delante de E.J. Manuel y Matt Cassel, pero entre los 32 equipos de la NFL ninguno daría un dedo por él. ¿Pasaría lo mismo con Cam Newton? Es evidente que si tienes como QB a Tom Brady o Aaron Rodgers, puede que no te interese Newton, pero yo desde luego ya lo querría para mis Miami Dolphins, y estoy mas que seguro que mas de 20 equipos darían lo que fuera por tener a Cam Newton como QB, y no quiero ni imaginar lo que daría Chip Kelly por él.

Y si no haceros una sencilla pregunta ¿Quién os da mas miedo, Cam Newton o Tyrod Taylor? Si respondes a lo segundo, mejor que te dediques a la petanca o a los dados. Tyrod Taylor no asusta a ni una sola defensa bien armada, puede que la inexistente defensa de los New Orleans Saints sí, pero no a una defensa profesional del resto de equipos. En cambio Newton es un reto para cualquier coordinador defensivo. Cam Newton, al igual que cuando salía Barry Bonds al plato, causa pavor y miedo.

Es un jugador prácticamente imposible de defender en este momento de su carrera. Si lo dejas en el pocket, te puede crucificar con sus pases largos a pesar de que juega con unos WR que no pasarían de ser WR4 o WR5 en mas de la mitad de las plantillas de la liga. Le sobra brazo para realizar cualquier lanzamiento existente en el manual y ha mejorado muchísimo como pasador, sobre todo en puntería (concepto que nada tiene que ver con el porcentaje de conversión), allí se nota el increíble trabajo del staff de los Carolina Panthers. Si le dejas salir del pocket en carrera, no hay muchos jugadores de defensa que lo pueda detener. En la liga pocos equipos tienen jugadores con la velocidad y potencia para echar al suelo, o siquiera detener a un super atleta que mide 1.96 metros y que pesa 115 kilos, que además se mueve como una gacela y con un juego de pies que ya quisiera mas de un bailarín. En las situaciones de “goal-line” es pasmosa la facilidad que tiene Cam Newton para hacer prácticamente lo que le da la gana, parece un gigante jugando con niños.

Imagen habitual de Cam Newton tras anotar un TD
Imagen habitual de Cam Newton tras anotar un TD

Si algo se le reprocha a Cam Newton es su chulería. Sus anotaciones tras anotar y sus gestos cuando consigue un primer down molestan a los contrarios y aficionados. A mi nada de ello me molesta en absoluto, como bien dijo hace poco “Si quieren impedir que celebre mis TD lo que deben hacer es impedir que entre en la zona de anotación”. Estoy totalmente de acuerdo con él, impide que anote y así no habrá celebración que valga.

¿Qué es un chulo? Tampoco me molesta, yo también lo sería. Y si lo es, es precisamente porque puede. El mejor atleta que yo haya conocido jamás, Cassius Clay, mas tarde, Mohammad Ali, ha sido con toda seguridad el atleta mas chulo que jamás haya tenido el deporte. El célebre boxeador no solo era chulo en la lona y ante sus rivales, sino que presumía de ser el mas guapo y que conquistaba mas mujeres que nadie. Y sí, es cierto que eran otros tiempos, pero Mohammad Ali probablemente no hubiese sido ni la mitad de la leyenda que es, sino fuera por esa chulería innata que llevaba.

No sé absolutamente nada de la faceta personal de Cam Newton, mas allá de que es hijo de un predicador; de que es un tipo muy educado y de qué no lleva tatuajes, pendientes o piercings. Y todo lo acompaña siempre con un corte de pelo impecable y un vestuario que puede gustar o no, pero que es siempre inmaculado y limpio.

Otra cosa es lo que haga en el campo y eso es lo que molesta, incluso he leído numerosas críticas como esa que dice qué quiere lavar su imagen regalando las pelotas a niños ¿Realmente eso molesta? A mi desde luego que no, si yo estuviera en su lugar haría exactamente lo mismo, demostrar mi tremenda superioridad y encima hacer gala de ello. En el deporte si uno quiere ser un chulo, debe demostrarlo en el campo y en ninguna otra parte, Cam Newton lo demuestra cada domingo. No solo lo demuestra en el campo, sino que como he dicho antes, está en ese momento de su carrera que causa miedo y pavor entre sus rivales.

Cam Newton es practicamente imparable en las jugadas de goal line
Cam Newton es practicamente imparable en las jugadas de goal line

Cuando un jugador llega a ese momento de su carrera los números son irrelevantes, hablamos de los intangibles, de lo inmaterial. A modo de ejemplo, a mi Rafael Nadal nunca me ha parecido el  tenista con mas talento, ni tan siquiera el mejor de los tenistas desde el punto de vista técnico o estético, pero nadie puede dudar de su concentración, de su resistencia, de su fortaleza mental para sobreponerse a errores y mas cosas. Eso son intangibles, y eso no se puede medir.

En el béisbol, a diferencia del football, existen estadísticas que miden absolutamente todo, pero sobre todo el impacto de un jugador, los números de Barry Bonds palidecen y nos hablan sobre el tremendo impacto que tenía en el juego. Pero el efecto de Barry Bonds iba mucho mas allá de los “homeruns”, carreras, bateos o las veces que llegaba a base. Barry Bonds salía al plato, el estadio enmudecía y el pitcher entraba en modo pánico, si además tenía por delante jugadores que habían alcanzado bases, el miedo era doble.

Hay varios momentos muy clarividentes del miedo que causaba Barry Bonds. Cuando ya era un hecho que iba a superar la marca de homeruns en el año 2001, los pitchers ni le lanzaban, le daban directamente la base por bolas aunque en ocasiones supusiera anotar una carrera. No había ni un solo pitcher que quería pasar a la historia por ser quien efectuó el lanzamiento del record. Ese momento se repetiría años después cuando se acercó al récord absoluto de homeruns, ningún pitcher quería pasar a la historia por ser quien le lanzó la pelota del récord. Y en post temporada había pitchers que le daban directamente la base por bolas, ni tan siquiera tentaban a la suerte por muy “Ace” que fueran.

Cuando Cam Newton salta al campo produce algo parecido. Los rivales saben que con él en el campo todo es posible, desde que te lance un pase largo que te recorra el campo en un suspiro, o que salga en una carrera y consiga ese primer down imposible. Además su tremenda versatilidad hace imposible que las defensas puedan adivinar que va a suceder. En situaciones de tercer down y largo, lo normal es prepararse para una jugada de pase, pero con Cam Newton puede pasar que salgo corriendo o que lance un pase, las defensas tienen muy difícil qué decidir.

Cuando Cam Newton al campo, y se enfunda su traje de Superman, es imparabe
Cuando Cam Newton al campo, y se enfunda su traje de Superman, es imparable para las defensas

Ahora mismo Cam Newton está en ese momento de su carrera que si tiene que salir al campo en un último drive para ganar el partido, lo va a hacer con casi toda seguridad. Lo saben sus compañeros, qué confían ciegamente en él y lo han manifestado varias veces. Pero además lo saben sus rivales, que le tienen mas miedo que a un nublado, como en su momento pasaba con Joe Montana en su “prime time”. Sam Wyche, el que fuera coordinador ofensivo de los San Francisco 49ers bajo la tutela de Bill Walsh, se fue como Head Coach de los Cincinnati Bengals y los llevó hasta la Super Bowl XXIII, precisamente para jugarla ante su ex equipo. Los Cincinati Bengals se pusieron por delante en el marcador 16-13 faltando 3 minutos y 10 segundos, pero dejaron tiempo mas que suficiente a Joe Montana. Sam Wyche diría años después que él ya sabía lo que iba a pasar, Joe Montana les provocaba tal terror que sabía que iba a llevar a su equipo hasta la zona de anotación.

Ahora mismo se me ocurren muy pocos QB que puedan causar tanto terror en las defensas rivales. Quizás Aaron Rodgers estando en un buen momento de forma y con química con sus receptores. Quizás Tom Brady si tiene sanas a todas sus piezas de ataque. Pero si hay un QB que no lo querría ver ni en pintura en ese momento, es al actual Cam Newton, su sola presencia en el campo, es ya mas que suficiente motivo para entrar en modo de pánico, como Barry Bonds.