¿Es ésta una temporada mediocre?

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Por motivos y responsabilidades externas a mi habitual colaboración con NFLhispano, que muchos ya os podréis imaginar, la habitual columna que llevaba completando los últimos cuatro años, volverá a intentar ser reinventada por un servidor ante la falta de tiempo sustancial para entrar en un análisis semanal tan profundo y detallado como uno acostumbraba. Y después de prácticamente dos semanas, digamos “off-line” de la comunidad, donde incluso traté de buscar vías alternativas para saciar mi sed de aliciente, no hay mejor momento para renovar este espacio y compartir una sensación que llevo experimentando en el último mes y medio desde que arrancase la temporada en Septiembre, y es la falta de interés y competitividad de la presente temporada en college. Por lo que mi pregunta es, ¿Es éste un año mediocre en el negocio?

 

Completado el primer ecuador de la temporada (7 de 14 semanas) y donde el mayor aliciente que podemos encontrar es la primera liberación del ranking BCS, con su consiguiente polémica del mes de Octubre que alimentará las habituales tertulias futbolísticas de cada campus del país, lo realmente destacado bajo mi opinión es la mediocridad dentro del Top25 y la falta de los tradicionales upsets y constantes vuelcos que habitualmente dinamitaban la temporada regular.

 

Si, sabemos que especialmente LSU y Alabama son extraordinarios, y gracias al hecho de que compiten dentro de la misma división como fervientes rivales de conferencia, el próximo 5 de Noviembre en Tuscaloosa conoceremos definitivamente sí uno de los dos es tan especial como está demostrando hasta este instante de la temporada. Fuera de este showdown para los anales, ninguno de los dos, salvo en instantes muy aislados y señalados, están encontrando oposición alguna de unos rivales que en antaño solían poner en duda su supremacía como contendientes al título, sino las dinamitaban. Otro de los integrantes de los que me gusta definir como el Big-3 como Mike Gundy bien sugiere, y donde se focaliza el “elixir” por el campeonato nacional, son los Sooners.

 

Debo decir que los pupilos de Bob Stoops me impresionaron la segunda semana en Tallahassee ante unos “rejuvenecidos” Seminoles llamados a competir por cotas altas con Jimbo Fisher al timón y tras la jubilación definitiva de Bobby Bowden, pero una semana después, los Boomer-Sooners sufrirían en la inexpugnable Norman ante una Mizzou en la mediocre línea de la temporada. Pero a pesar de sus correctivos ante Texas y Kansas de las consecutivas últimas semanas, aún no acabo de ver esa expeditiva y agresiva defensa que todos nos aventuramos a calificar en la exhibición ante un ataque de los ‘Noles que mordería el polvo frente a Wake Forest por la carrera en la división Atlantic como el «darkhorse» de Clemson.

 

La renacida Kansas State de Bill Snyder no debería mostrar oposición alguna en la pelea por la Big-XII, así como Oklahoma State el próximo 3 de Diciembre en el ahora relevante Beldam Trophy, por mucho que algunos analistas nos vendan que éste sea un programa élite. Los Cowboys tuvieron la posibilidad de sembrar el pánico sobre su rival de Norman aplastando a Texas en Austin, y a pesar de sumar la histórica victoria en tan idílico escenario, la sensación general es que los ‘Horns recuperaron crédito con el freshman Malcom Brown y una línea ofensiva que anotó demasiado ante Oklahoma State. Tal vez los Cowboys no estuvieron finos ni lo suficientemente brillantes como Gundy señaló a los medios al finalizar el partido, pero mi sensación es que curiosamente fueron los Longhorns los que consiguieron cierto impacto en su progreso (sólo hay que fijarse en los votantes esta semana). Por lo tanto, Oklahoma State será el único rival serio en el camino de los Sooners, si no emana ningún upset durante su trayecto. Algo improbable, teniendo en cuenta la pobre tendencia de la temporada, como señalé anteriormente.

 

Pero con quien me “troncho” es con Wisconsin. Desde épocas inmemorables, especialmente el habitual seguidor de la conferencia SEC y también el de college, lleva protestando sobre el débil calendario de Boise State continuamente cada semana, sin parar y después de que los Broncos arrasasen a Colorado State en su debut en la conferencia MT-West, los votantes incluso consideraron antes en el ranking a unos Badgers que solamente han superado a una Nebraska absolutamente mediocre y que está a años luz de su legendario grado de excelencia. Sé que éste es un debate para los campus de América, pero el calendario de Wisconsin ha sido de «chiste» hasta el ecuador de la temporada. Ahora deberán viajar a East Lansing en Michigan ante una defensa que en registros supera a Alabama como la mejor del país (ni consulten el potencial de los rivales a los que se enfrentaron) y que convirtió la tarde en miserable a Denard Robinson, pero éstos son los mismos Spartans que cayeron con estrépito en South Bend ante la eterna sobrevalorada Notre Dame, por lo que si Wisconsin es tan buena como se sugiere, Monte Ball y la sólida gestión de Russell Wilson deberían ser herramientas suficientes para su TCOB en Sparty.

 

Mucho menos dificultoso en su restante calendario serán Illinois o la propia Ohio State, quienes con un game-plan de auténtico hazmerreir (sólo 1 pase completado) consiguieron acabar con la imbatibilidad de la Illini de un Ron Zook, que bien pudo poner contra las cuerdas a los Buckeyes si no es por una gestión horrorosa en el último suspiro del partido. El retorno de “Boom” Herron fue suficiente para devolver a Illinois a su habitual realidad en la conferencia.

 

Dentro de todos estos perseguidores en “escucha” ante el potencial desliz del triunvirato que forman LSU, Alabama y Oklahoma, quienes sobre su mano se encuentra el destino de la carrera por llegar a New Orleans, Stanford con el célebre Andrew Luck al frente, emerge como la clase del Oeste, con permiso de Oregon. Y es que a la Cardinal sólo la pueden detener los propios Ducks y eso si esta prestigiosa universidad académica se olvida de disminuir la velocidad del ataque de los de Eugene y abandona su tradicional smash-mouth. Es cierto que la participación del combo entre LaMichael James y Darron Thomas podría pender de un hilo, pero el freshman De’Anthony Thomas tiene la explosividad y verticalidad del futuro del programa que, por ejemplo, carece Kenjon Barner, el sobre la mesa, relevo natural de James. El quarterback Bryan Bennett demostró que tiene peligro en la zona-read, incluso mayor potencial que el titular Thomas, pero Stanford los recibirá el 12 de Noviembre en Palo Alto y si se centran en aislar su ataque y cuidar cada una de sus posesiones, la Cardinal no debería tener excesivos problemas en continuar imbatida y rendir cuentas ante Arizona State en el título de conferencia.

 

Si Brock Osweiler hubiera cuidado cada posesión y aprovechado sus oportunidades, y si también la defensa de los Sun Devils no se hubiera salido del partido, además de una mejor gestión de los tiempos por parte de Dennis Erickson, probablemente Arizona State habría dejado en la cuneta a Oregon, especialmente después de sus infortunios, traducidos en lesiones y de un lento arranque. ASU aún controla su destino, pero demostraron que con una gestión y control tan pobre, serán un “muñeco” en manos de la inteligente y sobria Stanford.

Uno de los primeros signos de esta mediocridad instalada dentro del corazón de cada conferencia se hace palpable con los escasos movimientos hasta el momento dentro del Top10 del ranking BCS desde pretemporada, donde solamente Florida State o Nebraska se les echa en falta. Otros como Clemson vienen a confirmar la susodicha regla, después de ser un programa acostumbrado en la última década a constantes “vaivenes” y decepciones, pero que, sin embargo, fue uno de los pocos en “jugar” con el upset esta semana ante la “fashion” Maryland, si no es por el true-freshman Sammy Watkins, que decidiría romper con el récord histórico all-purpose en un partido de un tal CJ Spiller (345 yardas). Probablemente Watkins es la mejor sensación que se recuerde en el negocio desde Percy Harvin.

Pero Clemson parece que seguirá provocando taquicardias entre sus seguidores más fieles de aquí al final de temporada. Seguramente sudarán tinta china en Death Valley para ver a sus Tigers imbatidos a final de año, pero la realidad es que no tienen rival en una ACC que como a Lou Holtz y Mark May bien les gusta precisar, es una auténtica “Wheel Of Destiny”. Sin ir más lejos, Georgia Tech si sufriría el upset en sus carnes en manos de Virginia.

Si entre toda esta mediocridad, monotonía y una, digamos élite, sin apenas competencia, hay un aspecto que estoy seguro que a muchos también os resultará insufrible, y no es más que los thursday-nights en primetime de ESPN. Capitalizado habitualmente por Big-East, ACC y ahora PAC-12, los duelos se están convirtiendo en infumables. Por ejemplo, la actuación de California este pasado jueves fue literalmente lamentable, con un Zach Maynard horroroso y donde Jeff Tedford comienza a agotar a velocidad de vértigo su crédito como uno de los entonces gestores más brillantes del oeste. Pero la patética imagen de los Trojans y Lane Kiffin no se queda lejos. Que la defensa de los Golden Bears tenga en jaque durante más de media hora a la súper-pareja formada entre Matt Barkley y Robert Woods, dice mucho de la disposición de los hombres de Troya.

A mejor época pasaron los shotouts entre West Virginia, Louisville o Rutgers los jueves noche, donde literalmente competían codo con codo por colarse en la pelea por el campeonato nacional.

Espero que según vaya adentrando el mes de Noviembre, esta monotonía se transforme y dé fruto a la “salsa” de la liga regular en college football, que no es otra que los upsets y el constante estado de inestabilidad en la carrera por llegar a New Orleans, porque si la situación no se altera, vayan señalando en rojo dos fechas definitivas; el 5 de Noviembre y el 3 de Diciembre.