Texas, un estado loco por el football

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Texas, el estado más grande de la Unión, es un estado diferente en todo, un tejano nunca piensa en pequeño, sino a lo grande, un famoso senador americano dijo que Texas no está ni en el este ni en el oeste, sino en Texas. En el restaurante Big Texan en Amarillo, en plena Ruta 66, en Texas, uno se puede comer una chuleta de más de 2 kilos y no, no es una falsa leyenda o algo que ocurrió en un capítulo de los Simpson, y si lo haces en menos de una hora pasas a integrar un particular y sin igual Hall of Fame. Dallas no es Dallas para un tejano, es “Big D”, y así sucesivamente. Texas no es un estado cualquiera, es el Lone Star State, el estado de la estrella solitaria, símbolo de los Dallas Cowboys.

Hay un par de cosas en las que todo buen tejano coincide, su amor desmedido por las armas de fuego y el football. El football es Texas es algo más que amor y pasión, es una auténtica religión, da igual que sea football de high school, de college o profesional, el football es lo único que es tan grande como el propio estado, es su religión, no en vano dicen que el equipo preferido de Dios son los Dallas Cowboys.

No deja de ser curioso este amor por el football en el estado de Texas, el football como tal nació en el Siglo XIX en los estados del noreste de la Unión, y luego se iría popularizando sobre todo hacia el oeste en la zona de los grandes lagos, las primeras ligas profesionales datan de principios del siglo XX y son originarias de aquella zona. Primero llegaría el football universitario que se estaba extendiendo por todos los estados, los primeros equipos tejanos funcionaban como equipos no afiliados a ninguna conferencia, no fue hasta 1913 que se empezaron a formar las primera ligas colegiales con equipos tejanos para posteriormente integrarse en otras conferencias más grandes.

Pero el football profesional en Texas tardó mucho más en cuajar, ya estaba más que consolidado en los estados del norte e incluso ya se había expandido y con éxito hacia la costa oeste en Los Angeles y San Francisco.

En enero de 1952 nace el primer equipo profesional tejano, los Texans, aunque no puede considerarse un nacimiento como tal, sino que Bert Bell, entonces Comisionado de la NFL recoloca la franquicia de los New York Yanks a Gilles Miller, un empresario tejano que creyó, equivocadamente que la fiebre por el football en Texas se extendería también al ámbito profesional, cuando le concedieron la franquicia declararía que en Texas había espacio suficiente para toda clase de football.

Los Texans tenían pensado jugar en el Cotton Bowl, un estadio con capacidad para 75.000 espectadores. En su primer partido ante los New York Giants asistieron poco mas de 17.000 espectadores, a modo de anécdota, uno de los jugadores de aquellos Giants era Tom Landry. El número de espectadores fue disminuyendo con cada partido y ante los problemas de tesorería, no se podían pagar los salarios ni nada, Gilles Miller devolvió la franquicia a la NFL que terminó siendo la que gestionó la franquicia.

El último partido de los Texans fue ante los Chicago Bears y ni tan siquiera se jugó en Dallas, sino en Akron, Ohio, y el partido era parte de un programa doble del día de Acción de Gracias, uno de High School y a continuación los profesionales. Para el primer partido el estadio se llenó a rebosar quedando casi vació para el siguiente, había tan poco público en el estadio que el entrenador de los Texans, Jimmy Phelan, dijo que mas que introducir a su equipo por megafonía lo que tenían que hacer sus jugadores es dar la mano a los pocos espectadores que había en las gradas. Los Texans ganarían aquel partido, única victoria de su triste historia. Aquel mismo año desaparecían.

El football profesional llegaria a Texas de la mano de Lamar Hunt. Hijo de un millonario magnate del petróleo quería un equipo profesional de la NFL a toda costa en Dallas y estuvo abogando por ello, primero se movió entre despachos y luego negoció la compra de los Cardinals, que sondeaban la posibilidad de abandonar Chicago donde no podían competir con los Chicago Bears, pero con la venta casi cerrada la familia propietaria del equipo se negó a vender la franquicia y la trasladó a St. Louis. Ante la imposibilidad de poder obtener una franquicia NFL para Texas ni poder comprar alguna de las existentes es cuando Hunt decide fundar junto con otros potentados una nueva liga para hacer frente a la propia NFL, nace entonces la American Football League, liga que una década después se acabaría fusionando con la NFL, pero eso es otra historia.

Texas pasó en apenas un año de no tener equipos profesionales a tener tres. En 1960 empezaron sus operaciones los Dallas Texans de Lamar Hunt (de nuevo el mismo nombre) y los Houston Oilers de Bud Adams, otro magnate del petróleo, ambos miembros originarios de la AFL. Pero la NFL no se quedó atrás, ante el miedo de que la AFL pudiera acaparar lo que parecía un mercado enorme y en claro crecimiento como era Texas, decide ampliarse a última hora y concede dos nuevas franquicias, una fue para Minnesota, pero la segunda para Texas, en Dallas, los actuales Dallas Cowboys, de allí que este año ambos equipos celebren los 50 años de su existencia.

Durante 3 años convivirían en el estado tejano los 3 equipos en dos ciudades. Los Oilers enseguida se hicieron con el mercado de Hosuton, una ciudad rica al amparo del petroleo y de la NASA, pero sin embargo en Dallas la batalla estaba servida, no solo ambos equipos compartían el mismo estadio, el Cotton Bowl, sino que luchaban por el mismo mercado, las ofertas y contra ofertas para ir a los partidos de unos y otros son parte de la historia viva de ambos equipos y de la propia ciudad de Dallas. Tras 3 años conviviendo, y el último con relativo éxito deportivo, los Texans de Hunt acaban abandonando la ciudad de Dallas, se marchan para Kansas City y se rebautizan como los Chiefs. Los Cowboys sin embargo se quedan a pesar de encadenar en todo ese tiempo records perdedores, y aún lo continuarían haciendo en los próximos 2 años.

Cuando la NFL y AFL se fusionan en estado de Texas quedarán los dos equipos que ya competían en sus respectivas ligas. Los Cowboys tras acumular varias temporadas perdiendo contrataron a un tal Tom Landry y encadenarían 20 temporadas consecutivas con record ganador y 2 Superbowls con 5 presencias, durante todo ese tiempo simbolizaron como nadie el éxito y la excelencia, fueron el equipo ganador por antonomasia, con el mejor estadio, las mejores cheerleaders y los jugadores con mas glamour y más pintorescos de toda la NFL, tenían como QB a un héroe condecorado de la guerra de Vietnam como era Roger Staubach, que era la antítesis del otro QB con el que compartía la gloria mediática de la época, el díscolo y rebelde Joe Namath, fue en aquellos años cuando Staubach dejó una de sus frases para la posteridad cuando requerido por un periodista que le decía que Namath presumía de acostarse cada día con una mujer que él también lo hacía, pero siempre con la misma, su esposa.

Los Houston Oilers por su lado se hicieron con su propio mercado gracias a sus buenas rachas ganadoras. Los Oilers fueron el primer equipo que jugó en un estadio cerrado, el Astro Dome, una joya de la arquitectura de aquel entonces, considerado en su momento la 8ª maravilla del mundo, aunque la hierba natural del estadio se murió a los pocos meses de vida y nacería para el deporte aquella nefasta superficie conocida como Astroturf. Los Oilers de los años 70 fueron uno de los equipos de moda, su único pero fue encontrarse en su camino con los Pittsburgh Steelers y su célebre Steel Curtain, pero de aquellos tiempos viene uno de los mejores RB que ha conocido la NFL, Earl Campbell, un RB que hacía de la potencia y de su portentoso físico su mejor arma, Campbell no solo corría y muy bien, pasaba por encima de sus rivales, era prácticamente imparable, uno de sus partidos en un Monday Night ante los Miami Dolphins está considerado como uno de los mejores encuentros que ha jugado un RB en la historia de la NFL.

En la década de los 80 ambos equipos entrarían en fases oscuras, los Cowboys vieron como eran superados primero por el nuevo poder que venía del oeste, los San Francisco 49ers, la final de 1981 y en concreto la recepción de Dwight Clark, The Catch, empezó a marcar el declive del equipo. El dominio en su propia división de Washington primero y de los NY Giants después, formarían parte del declive de la franquicia tejana que no se recuperaría hasta que Jerry Jones compró el equipo. Por el otro lado los Oilers tras no poder nunca superar a los Pittsburgh Steelers vieron como su estela se apagaba poco a poco y fueron cayendo en el olvido, en los años 90 entrarían definitivamente en crisis cuando Adams empezó a no encontrarse cómodo con el estadio, el Astrodome, un estadio al que los años se le empezaban a notar y era cada vez mas vetusto e incómodo. Los Oilers acabarían abandonando Texas y dejando en solitario a los Cowboys, que en la década de los 90 volverían a reverdecer viejos laureles con un dominio aplastante de la NFL, 3 Superbowls en 4 años y uno de los equipos más dominantes que ha conocido la NFL en toda su historia.

En 1996 los Oilers abandonan Houston y se marcharían para Nashville primero y para Memphis después, una vez en Memphis se rebautizaron como los Tennessee Titans enterrando con ello la historia de los Oilers. No sería hasta el año 2002 que la NFL regresaría a Houston, y no con una Superbowl, sino con un nuevo equipo, y de nuevo un equipo bautizado como los Texans, y parece que a la tercera va la vencida, estos Texans a diferencia de sus antecesores de los años 50 y 60 del siglo pasado sí se han hecho con un hueco en Texas y son parte de esa auténtica enfermedad que existe por el football en el estado de la estrella solitaria.

También ha habido presencia de otros equipos profesionales en Texas, los New Orleans Saints jugaron su año en el exilio tras el huracán Katrina, que arrasó la ciudad, en San Antonio, Texas. Incluso el propietario de la franquicia amenazó con quedarse para siempre en San Antonio ante el éxito de público y un estadio más moderno del que disfrutaba, aunque al final el equipo se quedaría en New Orleans pese a los cantos de sirena de la ciudad de San Antonio.

Y en este estado de Texas es donde están puestas casi todas las miradas del football y van a seguir puestas al menos hasta el domingo. En un caso por muy buenas razones, en el otro también, pero quizás no tan buenas. Mientras que los Houston Texans van 2-0 y causando una gran impresión, tanto en defensa como en ataque, los Dallas Cowboys están 0-2 y eso en Big D es un problema, mas bien, es un serio problema. Si las cosas fueran al revés a nadie le extrañaría, los Texans desde que llegaron a la NFL se han acostumbrado a convivir con el fracaso y la frustración, en el casi lo consigo o en el mejor equipo de la temporada que viene, en sus 8 años de historia los Texans no han conseguido aún entrar en unos playoffs y han vivido siempre bajo el yugo de los Indianapolis Colts y de Peyton Manning en particular, dueños y señores de la AFC South casi desde su nacimiento.

Por su lado los Cowboys con sus 50 años de historia, su palmarés deportivo, su estadio y todo sus estrellas están en un sitio que no conocían desde hace casi una década, de los tiempos del ya más que olvidado Dave Campo, 0-2, pero con ser eso malo no es lo peor, la sensación que transmiten los Cowboys es de un equipo a la deriva, sin control y capaz de suicidarse, de allí a entrar en una espiral de locura tan solo queda un paso, y en Big D cuando se desata la locura, y sobre todo con un dueño tan peculiar como Jerry Jones de por medio, puede ocurrir absolutamente de todo.

El domingo ambos equipos tejanos se verán las caras por tercera vez en su historia, nadie olvida que el primer partido oficial de los Texans fue ante los Dallas Cowboys y lo ganaron para sorpresa general de toda la liga. Pero este duelo es diferente y seguramente sea el más importante de la corta historia entre ambos equipos, los Boys claros favoritos en muchas apuestas para jugar la Superbowl están en situación de alerta máxima, salir derrotados de Houston los colocaría 0-3, con un pie fuera de los playoffs en septiembre y la furia de Jerry Jones seguramente se desataría. Los Texans por el contrario si se colocan 3-0 y con las buenas sensaciones que están transmitiendo, pasarían a ser uno de los contendientes de la AFC y uno de sus candidatos para estar en la Superbowl.

Y es que este año Texas acoge la Superbowl, en el Dallas Stadium, el parque temático particular de Jerry Jones y no me quiero ni imagina lo que puede ser aquello con un equipo tejano de por medio, eso sí, como uno de ellos sean los Houston Texans a Jones le da algo, a nadie se le escapa que Jones ha hecho todo lo posible para que sus amados Cowboys sean el primer equipo que disputa una Superbowl en su propio estadio, ver sin embargo a los Texans es algo que lo puede superar por todas partes, puede incluso superar la locura que es el propio football en Texas.

 

 

  • Dos de los cuatro vigentes campeones de la NFC van 0-2: Dallas y Minnesota, y los Cardinals 1-1 y porque se enfrentaron a los Rams en el opener. No es que no lo pudiéramos esperar de los Cardinals que han perdido a jugadores tan importantes como Kurt Warner y Carlos Dansby, no han fichado a reemplazos de garantía y juegan en la siempre impredecible NFC Worst, pero dudo que se puedan contar con los dedos de una mano los que esperaban que tanto Boys como Vikes estarían allí. Aun queda tiempo para remontar pero ninguno da la sensación de poder hacerlo, aunque parte de ello se empezará a desvelar este mismo fin de semana.

  • Dos de los actuales vigentes colistas de todas las divisiones, uno por conferencia, van 2-0: Kansas City Chiefs y Tampa Bay Buccaneers. Se podrá decir que ello se debe a caprichos del calendario y que ambos equipos se han enfrentado a los Cleveland Browns, equipo que es uno de los más claros candidatos al “Lockermometro”, pero los Chiefs han ganado convenciendo a los San Diego Chargers, uno de los favoritos a todo y eso sí es una victoria con valor añadido, mientras que Tampa ganó a Carolina, un equipo cuesta abajo y donde seguramente John Fox vive sus últimas horas como entrenador.

  • San Francisco 49ers, Detroit Lions, St. Loius Rams, Cleveland Browns, Carolina Panthers y Buffalo Bills también están 0-2, aunque en este caso, salvo los Niners, lo que dudo es que se puedan contar con los dedos de la otra mano los que no esperaban que esto pudiera ser así. Si estos equipos, salvo los Niners, cualquiera de ellos termina con más de 4 victorias será todo un éxito y señal de que algo está mejorando. Entre estos equipos más alguno que ya tiene una victoria en el casillero y navega por tierra de nadie están los candidatos al “Lockermometro”. De momento en Carolina y Buffalo ya se ha anunciado cambio de QB para el domingo,, en Detroit y Cleveland ya lo han hecho forzados por las lesiones.

  • El caso de San Francisco merece un estudio aparte, tras dominar con claridad durante buena parte de la primera mitad en Seattle no fueron capaces de rematar la faena y dejaron que los Seahawks regresaran al partido. Contra New Orleans lo cierto es que merecieron mucho más que una derrota tan dolorosa, dominaron el partido pero les faltó rematar la faena dando vida a unos Saints que de nuevo viven de los turnovers de su defensa y de un buen drive final de Drew Brees, pero como dijimos la semana pasada, estos Saints tienen las costuras y hechuras de equipo grande, ganan hasta cuando no deberían haberlo hecho.

  • Ni en el mejor de sus sueños podían los Steelers pensar que tras dos semanas de competición y a la vista de su calendario se encontrarían liderando en solitario la AFC Central con un record de 2-0 y el resto de sus rivales de división todos por detrás de ellos. Muchos aficionados hubieran firmado terminar 2-2 tras las 4 jornadas de suspensión de Ben Roethlisberger, y aunque no lo digan públicamente, entrenadores y jugadores también. De momento el objetivo parece alcanzado y gracias a un excelente nivel defensivo que atasca a sus rivales. Su siguiente rival es Tampa Bay, en principio asequible aunque invicto también, otra cuestión muy diferente será el siguiente partido frente a Baltimore, pero a la vista de lo que ocurre ¿Quién necesita a Big Ben?

  • Dos de los QB que mejor habían empezado la temporada en la primera semana tienen una segunda semana de pesadilla. Joe Flacco demostró una gran madurez destrozando la secundaria de los NY Jets pero acabó siendo ridiculizado por la secundaria de los Cincinnati Bengals que lo interceptó hasta 4 veces. David Garrard, que había tenido un gran partido ante Denver, acabó siendo también humillado por la defensa de San Diego que también lo interceptó otras 4 veces. Los dos volverán a ser titulares la semana que viene según sus entrenadores, aunque otros muchos compañeros suyos no podrán decir lo mismo pero ahora mismo el horizonte de Matt Moore, Trent Edwards, Jason Campbell, Vince Young y Kevin Kolb se presenta cuando menos en una nebulosa.

  • Los Cincinnati Bengals, que habían hecho el ridículo en su primer partido, vuelven a su división y ganan a Baltimore que tan buena sensación había dejado la semana anterior. Los Bengals ganaron el año pasado todos sus encuentros divisionales y este año han empezado con victoria también a pesar de no anotar un solo TD y todos sus puntos fueron obra de su kicker Mike Nuggent. El problema que tienen los de Queen City es que de los 16 partidos que conforman la temporada regular son duelos divisionales 6 de ellos, el resto se juega fuera de la AFC North.

  • De todos los equipos que van 2-0 tras dos semanas de competición seguramente el más silencioso de todos ellos sean los Miami Dolphins parapetados tras los NY Jets y New England Patriots, equipos que acaparan toda la atención de la AFC East. Los de Tony Sparano han ganado sus dos primeros partidos fuera de casa sufriendo de lo lindo y con resultados muy ajustados, apoyándose en una gran labor defensiva, que está pasando muy desapercibida, y con un ataque sin fuegos artificiales ni florituras. Ahora con dos duelos divisionales en su propio campo los Miami Dolphins podrían terminar el primer mes con un record perfecto de 4-0, algo de lo que no se acuerdan ni los viejos del lugar y que era común en la era de Dan Marino aunque luego con diciembre llegaba la hecatombe. Si los Dolphins se ponen 4-0 entonces seguramente ya no estarán volando tan debajo del radar como hasta ahora.

  • Todo lo contrario a la desapercibida situación de los Dolphins tenemos a los Houston Texans y Green Bay Packers. Los Texans empezaron ganando y convenciendo en su primer partido, con exhibición de Arian Foster inclusive, ante los Indianapolis Colts. En Washington, uno de los campos más difíciles para ganar como visitante, los Texans se despacharon con una exhibición del poderio de su juego aéreo, Matt Schaub se quedó a apenas 3 yardas de alcanzar las 500 yardas. Los Packers por su parte empezaron ganando en otro campo muy difícil como es Philadelphia y pasaron por encima de los Buffalo Bills, y todo ello con un Aaron Rodgers que no termina de explotar ni tener los números del año pasado. Ambos equipos juegan partidos muy interesantes la semana que viene, mientras que los Packers jugarán el Clásico contra los Chicago Bears, los Texans se enfrentan en el duelo tejano con unos Dallas Cowboys en auténtico estado de crisis y de pánico colectivo en Big D.

  • Los Chicago Bears también están 2-0 pero a pesar de ello no han convencido a casi nadie. En su primer partido ganaron gracias a un cambio en el reglamento sobre la forma en que debe completarse un pase y a nadie le hubiera extrañado que los árbitros hubieran dado por válido el no TD de Calvin Johnson. En su segundo partido se impusieron a los Dallas Cowboys que como sigan por el actual camino pueden escribir un manual de cómo perder un partido de todas las formas pensables e inimaginables.

  • Los NY Jets recuperan la estima con una importante victoria ante sus rivales divisionales New England Patriots y evitan caer en un 0-2, lo que sin duda hubiera puesto en entretela la labor del bocazas Rex Ryan. El problema es que se dejan en el camino a Darrelle Revis, que ha acabado pagando con una lesión muscular su holdout en pretemporada y será baja para su duelo divisional con los Miami Dolphins. Los Patriots parecía que se llevarían el partido de calle tras el primer tiempo, pero en el segundo se les acabaron las ideas, la gasolina y quién sabe qué mas, lo cierto es que en la segunda parte la defensa hizo Probowler a Mark Sánchez y Tom Brady parecía un pelele perdido en el pocket, su única jugada era dar pases a Randy Moss, que desde hace un año solo juega cuarto y mitad de los partidos, eso sí, cuando lo hace sigue haciéndolo como los ángeles, espectacular recepción la del TD.

  • La Manning Bowl se quedó en una día más en la oficina para Peyton Manning. El pequeño de los Manning no estuvo a la altura, forzó demasiado y se le atragantó el partido y la rapidísima defensa de los Colts con Dwight Freeney y Robert Matthis amargándole la noche. Peyton regresó a su trabajo habitual de coordinador ofensivo y de QB, de paso devolvió la tranquilidad a Indianapolis en estado de alerta tras la derrota ante los Texans.