La derrota más dura de Nick Saban

Clemson desbordó a Alabama en el campeonato nacional

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El escenario y la fría atmósfera del Levi’s Stadium se me anticipaba atípica para un campeonato nacional entre dos powerhouses del área Atlántico y sur de EEUU.

La logística, en términos económicos, parecía resultar un impedimento para que dos de las mejores aficiones viajando del país, no consiguieran incluso abarrotar el estadio con entradas a precio de coste.

Pero lo que nadie se esperaba era este fatídico desenlace.

Nuestro gameplan sencillamente no existió en el peor partido de Nick Saban en sus legendarios 12 años en Tuscaloosa y probablemente su reciente carrera. Hasta ahora, la Stephen García de South Carolina y ambas Sugar Bowl ante Utah y Oklahoma, se llevaban la palma como los espejos en los que no mirarse, pero la madrugada del martes, seguro que permanecerá en nuestra retina durante sucesivas temporadas. El equipo audiovisual de ESPN tiene mucho trabajo por delante.

La idea original de agotar el front-seven de Clemson con tiempo de posesión tenía mucha intención. Nuestro juego terrestre y la OL controlaron la LOS durante diferentes fases del partido y conseguimos reducir el impacto de una DL temible para muchos. Alternando primero a Najee Harris con Josh Jacobs y Damien Harris, fue un planteamiento sensato, hasta el punto de acabar sumando cerca de 150 yardas por tierra.

El problema fueron los innumerables errores, los extraños play-calls desde la banda y la incapacidad de nuestra defensa para detener a Trevor Lawrence en terceros downs medios-profundos.

Primero Tua pecaría de extrema confianza y leería con intuición el skin defensivo de Clemson para lanzar con inercia sobre el boundary, donde Terrell solamente tuvo que reconocer su intención e interceptar a placer para el pick-six. Fue el primer W de Brent Venables (coordinador defensivo de Clemson), aunque Tua aseguró posteriormente en rueda de prensa que no vio nada diferente que sugiriera que Clemson buscara confundirle con apariencias camufladas donde aprovechar su impetuosa decisión.

Cierto es que lo arreglaria posteriormente con una bomba a la espalda del safety que, en uno de los pocos errores de los Tigers, se comería el double-move de Jeudy con uno de sus habituales precisos route-trees.

Como apuntaba previamente y con una nueva situación de tercer down profundo, Lupoi mandó a Moses y Wilson amenazar en el blitz pero finalmente solo 3 efectivos condujeron el pass-rush final y Lawrence, con todo un mundo en el pocket, aprovecharía cómodamente un inexplicable over-run de Deionte Thompson para encontrar a Higgins a su espalda completamente desmarcado. El drive se culminó con Clemson mostrando múltiples receptores y Lawrence entregando el handoff a Etienne para ejecutar la acción con espacio corriendo de este-oeste y habilitado por el bloqueo de Renfrow sobre McKinney en el edge y un horrible ángulo de Jarred Mayden. Mack Wilson jamás tuvo opción en su persecución.

Los siguientes minutos probablemente fueron nuestros mejores y los que todos esperábamos con Tua sacando petróleo con los habituales RPO, los slant-routes de un recuperado DeVonta Smith y Najee Harris encontrando múltiples líneas de carrera. El fake sobre Hale Hentges para TD probablemente fue el play-call más brillante de toda la noche, donde mostramos sobrecargado con mucho músculo el lado derecho para encontrar a Hentges libre de marca en su release sobre el lado inverso. Obviamente Joseph Boluvas no pudo faltar a la cita fallando el XP (su sexto de la temporada y 9 en total que son los peores registros de todo el FBS).

Sin embargo, la situación del partido continuaba a nuestro favor consiguiendo un nuevo tres-y-fuera, que a la postre sería el último de la noche. McKinney se anticipaba brillantemente sobre Renfrow para deflectar el lanzamiento, Quinnen Williams destruía todo el frente ofensivo para lapidar a Etienne y Lawrence no conseguiría conectar con Renfrow en el lado inverso demasiado ajustado sobre la línea de banda. Un confuso retorno de Waddle ante tráfico nos devolvía la posesión en mitad del campo.

El siguiente drive probablemente cambió la tónica de este partido. Damien Harris se quedó corto en la yarda 6 de Clemson y mostraríamos nuestros primeros signos de impaciencia.

En mi opinión creo que, con todo un mundo por delante, la decisión más sensata hubiera sido pecar de conservadores y devolver algo de confianza a Boluvas con un FG corto que pudiera abrirnos nuestro abanico en hipotéticas situaciones de redzone. Sin embargo, decidimos llamar a uno de los primeros lead-runs con Josh Jacobs en Wildcat y Jadrick Wills con un false-start en el instante del motion de Irv Smith, acabó por liquidar un situación muy ventajosa de pulgadas. Nadie comprendió el play-call posterior de Locksley con un shovel-pass por dentro sobre Damien Harris que fue fácilmente destruido por Austin Bryant. El set de jugadas de este drive, sin duda, revelaría signos de ansiedad.

Pero el resultado acabó siendo el mismo que planteaba, un FG corto de 25 yardas de Boluvas, sin embargo, el momentum y nuestra confianza cambiaron drásticamente.

Entonces Boluvas cometería un nuevo error, enviando su kickoff fuera de banda y Saivion Smith, en una noche fatídica y que difícilmente olvidará, engancharía a Higgins junto a la banda en una interferencia sobre un lanzamiento improbable de completar. Con los Tigers en medio campo sin ninguna acción efectiva, el cúmulo de despropósitos no acabaría.

Mack Wilson, una sombra de sí mismo estos últimos partidos, se pasaría de frenada en un simple screen sobre Tavien Feaster e inexplicablemente Higgins aprovecharía una confusión y enredo en las asignaciones de nuestra defensa para habilitarse libre de marca con un crossing-route. Etienne anotaría a placer con una carrera interior, aprovechando una acción desesperada de Quinnen Williams con un movimiento exterior en lugar de solamente ocupar el espacio.

Todavía sigo sin comprender porque la banda nunca detuvo la inercia del oponente con TO y aprovechó a resolver algunos instantes de confusión, especialmente temprano.

En una de las repeticiones incluso se observó a Dylan Moses desquiciado por comprender su asignación y a Wilson completamente despistado. Lupoi y Golding son los nombres más recurrentes entre los más críticos por presuntamente sacrificar habilidades de coaching con x’s and o’s en contraste con su importante valor reclutando.

Pero lo más sorprendente fue que con el marcador mínimamente en contra, nuestra banda sintió temor a desfondarse en una hipotética carrera anotadora y volvimos a jugarnos un nuevo cuarto down con Jacobs en la Wildcat, pero esta vez en nuestra propia yarda 34. Es evidente que Jacobs es todo un seguro con el balón en las manos, a este chico no le faltarán novias en el siguiente nivel, pero la situación se me antojó muy desesperante cuando todavía teníamos margen, pero es evidente que Nick Saban, por primera vez, dejó de confiar en su niña más preciada, la defensa.

Jacobs siguió rompiendo caderas y acercándose a medio campo con 6 acciones terrestres consecutivas para 38 yardas, pero entonces Tua cometería su segunda intercepción.

En un nuevo play-call muy agresivo e impaciente de Mike Locksley, Tua buscó la espalda de una doble cobertura sobre Jeudy, pero un tercer defensor, Trayvon Mullen abandonaría instintivamente su asignación para leer la impetuosa intención de Tua y situarse por delante de Jeudy y sus dos compañeros para conseguir la intercepción.

Otra nueva W de Venables con un skin camuflado y Mullen conseguiría un buen retorno dando la vuelta a la posición de campo y dejando la posesión favorable a Clemson.

Lawrence se enfrentaría a otra situación medio-profunda de tercer down en la yarda 31 de UA. Con un pocket limpio y sin oposición en el rush, Lawrence sacaría a paseo su rocket-arm para conectar en un cómodo post-pattern sobre Amari Rodgers. En situación de goal-line, Lawrence conectaría en un shovel-pass con Etienne quien anotaría sin oposición.

Quinnen Williams estuvo extremadamente vigilado y desastido para ser un factor, realmente la baja de Christian Miller fue anhelada pero sería pretencioso tildarla de decisiva, sin embargo, está claro que nuestro pass-rush nunca fue determinante. Con un jugador de la capacidad de Lawrence y un cuerpo de receptores capaz de ganarte un buen puñado de lanzamientos de 50-50, fue un absoluto suicidio no generar presión.

Najee Harris siguió demostrando éxito en sus acciones terrestre, reduciendo el presumible impacto de la DL oponente, sin embargo, Tua se comería el sack del corner Trayvon Mullen sobre el lado ciego, encajando un violento golpe en tercer down. Venables tenía muy claro su plan para defender a Tua y sabía que esta era la única forma de conseguirlo.

Clemson recuperaría la posesión y nuevamente avanzarían por aire sin oposición alguna. Xavier McKinney mostraría sobre el campo los primeros signos de desesperación, cometiendo falta personal sobre Justyn Ross con un late-hit, pero finalmente conseguimos detener su amenazante drive y reducirlo a un FG. No hubo tiempo para nada más.


Trevor Lawrence realizó un partido espectacular

Con 15 puntos en el horizonte, arrancó la segunda parte y como acérrimos aficionados Crimson Tide, nos encomendamos a los habituales ajustes del descanso de Saban para recuperar algo de gap disfrutando de la primera posesión.

Con Bama en modo business, Damien Harris lideraba esta vez el juego terrestre con dos poderosas acciones para 26 yardas y Tua conectaba en un nuevo slant con DeVonta Smith. Esta vez era imperativo jugarnos una situación de cuarto down en la yarda 40 de Clemson, considerado tierra de nadie y con el reloj en nuestra contra. Nuevamente Josh Jacobs nos proporcionaba oxígeno con un segundo esfuerzo en el lead-run en Wildcat y en situación de segundo down y 6 yardas en la 22 de Clemson, Tua conectaba con un rápido lanzamiento sobre Smith, quien provocaba un fumble con su rodilla a apenas pulgadas de distancia del suelo, retrasando 3 yardas un tercer down inicialmente más manejable. Otra vez Mike Locksley volvería a apostar por un lanzamiento sobre Irv Smith con un defensor en la chepa (susceptible de interferir en el pase), pero teniendo en cuenta que el cuarto down nuevamente sería planteable, no comprendo porque no apostar por acciones terrestre con cualquier de tus backs.

En situación de cuarto down y 6 yardas, entonces ocurrió lo inimaginable.

Con un abanico interminable de jugadas y opciones, a nuestra banda se le ocurrió la inocentada de buscar un fake de la forma más inverosímil. Boluvas y Mac Jones se preparaban para un sospechoso intento de FG después que hubiéramos evitado cualquier posibilidad anterior. Nuestro QB backup, Jones era el responsable del lead-block por el interior entre tackles que la DL de Clemson rechazó fácilmente como si de aplastar moscas se tratara. Ante los medios de comunicación, Saban reconocería que la opción fue muy insensata y que probablemente debió conformarse con un intento de FG. A mi sencillamente me pareció un suicidio.

Inmediatamente en la siguiente acción al turnover-on-downs, Lawrence volvería a sacar provecho de la excelente protección de su OL y enviaría un cañonazo a Ross, quien se beneficiaria del violento tropiezo de Saivion Smith para deshacerse de su emparejamiento y dispararse en carrera a la endzone después de la lenta reacción y el pobre ángulo de Deionte Thompson, nuestro único efectivo en el back-seven. Clemson acariciaba el título.

Otra vez volveríamos a currarnos un drive hasta llegar a situación de redzone. Un no-call sobre Jeudy en un clamoroso agarrón de su marca y un scramble corto de Tua entre tackles escapando del rush de la DL, volvería a frustrar la cuarta intentona consecutiva (dos en la redzone) sin anotar ni un sólo punto y así es imposible competir ante un rival del calibre de Clemson.

En el siguiente drive inmediato al turnover-on-downs, Trevor Lawrence coleccionaria un array de lanzamientos improbables y majestuosos, propios de un equipo con el momentum favorable y en busca de liquidar a su presa. Ross engancharia junto a la banda un auténtica circus-catch y Higgins extendería los brazos de forma espectacular en la endzone para atrapar el láser de Lawrence y sentenciar la final.

Clemson volvió a encontrarse con dos situaciones largas de tercer down y Alabama no tuvo ninguna respuesta. La carencia fue tan evidente y las situaciones tan desesperantes que incluso el rookie Ayabi Anoma acompañaría en los paquetes de rabbits a Dylan Moses para intentar presionar desde el edge y afectar a Lawrence.

Los minutos finales fueron un homenaje a la temporada de la DL de los Tigers con Christian Wilkins luciéndose y Etienne maquillando sus guarismos terrestres. Nosotros también aprovechamos para dar paso a Jalen Hurst a falta de 10 minutos y rendir tributo a sus servicios prestados una vez graduado en la universidad.

Decepcionante final de temporada para nuestros estándares y especialmente después de una noche miserable con un gameplan poco acorde a nuestro pedigrí.

Tal vez este equipo, especialmente en defensa, tocó techo después de reconstruir toda su secundaria, perder a su mejor pass-rusher y mucha musculatura en el interior. Lo que está claro es que esta offseason llega movida y los debates alrededor del país solo acaban de comenzar.

Solamente espero que Nick Saban utilice esta mala experiencia como un instrumento motivador.

Ya lo dijo Bear Bryant, perder no me hace abandonar, sino pelear mucho más duro.

Roll Tide!