El resurgir de la NFC East

La división rememora años dorados de la NFL

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Carson Wentz y Eli Manning, futuro y presente de la NFC East (AP Photo/Bill Kostroun)

Cuando la NFL y la AFL decidieron unir sus destinos y fusionarse en una sola liga, que se llamaría NFL, uno de los principales escollos, sino el principal, fue como organizar la nueva liga. La NFL pasaba en solo unos pocos años de ser una competición de 12 equipos a una compuesta por 26, los 16 que estaban en la NFL más los 10 que llegaban de la AFL. Pete Rozelle y Clark Hunt, que negociaron en secreto la fusión dejaron sentadas las bases de la nueva NFL, dos conferencias de 13 equipos (14 en cuanto se ampliara en dos equipos mas), conferencias que a su vez se dividirían a su vez en 3 divisiones.

El primer escollo era decidir qué tres equipos procedentes de la NFL se marcharían a formar parte de la American Football Conference. Durante interminables días no se llegaba a acuerdo alguno hasta que por fin Carroll Rosembloom daba un paso, sus Baltimore Colts pasarían a la AFC, aunque mucho de ello tuvo que ver con los tres millones de dólares que recibiría de compensación. Quedaban aún dos equipos y tras interminables horas de debate Art Modell, propietario de los originales Cleveland Browns, daba el paso siempre que los acompañaran los Pittsburgh Steelers de su buen amigo Art Rooney, que a regañadientes aceptó. En aquel entonces los Steelers eran una franquicia irrelevante, a nadie les importaban y estaban abonados a los récords perdedores, una especie de Cleveland Browns actuales.

Decidido qué tres equipos marchaban a la AFC quedaba dividir cada conferencia en divisiones. Hubo divisiones donde no hubo más problema, en la AFC no hubo muchas dudas sobre quienes integrarían la AFC West, desde el mismo nacimiento de la AFL Oakland Raiders, Kansas City Chiefs, Denver Broncos y San Diego Chargers empezaron una rivalidad que perdura hasta hoy. La actual NFC North nació como NFC Central, la formarían los equipos del norte: Green Bay Packers, Chicago Bears y Detroit Lions más el añadido de los Minnesota Vikings, así nació la que se conocería como la Black & Blue Division. La NFC West tenía que tener dos equipos sí o sí, los dos únicos equipos enclavados de la Costa Oeste de la antigua NFL, Los Angeles Rams y los San Francisco 49ers, pero quedan decidir quiénes les acompañarían. El equipo de la NFC más al oeste en principio eran los Dallas Cowboys, sin embargo estos no querían jugar en el Oeste sino en el Este. Ante ese panorama se mandaron a la NFC West a los dos equipos más nóveles y con menos peso de la antigua NFL, los Atlanta Falcons y New Orleans Saints, equipos que pese a tener huso horario del este pasarían a integrar la división del oeste.

En la AFC Central fruto del pacto entre Art Modell y Art Rooney tenían que estar los Pittsburgh Steelers y Cleveland Browns. Se les unieron los Cincinnati Bengals en un duelo que era fácil prever, Paul Brown, que tuvo una salida accidentada de Cleveland, era ahora era el propietario y Head Coach de los Cincinnati Bengals. El cuarto equipo fue quizás el más difícil, los Houston Oilers, que jugaban con los equipos del Oeste en la AFL.

Los dos divisiones East, tanto el de la AFC como de la NFC la integrarían cinco equipos. Fue fácil en el caso de la AFC, tres de los equipos fundadores de la AFL como Buffalo Bills, Boston Patriots y New York Jets más el novel, los Miami Dolphins. El quinto elemento serían los Baltimore Colts, que aún estaban dolidos por la derrota en la Super Bowl III y querían establecer una rivalidad con los New York Jets de Joe Namath. En la NFC la división East la integrarían cuatro de los equipos más antiguos de la liga, New York Giants, Philadelphia Eagles, Washington Redskins y St. Louis Cardinals, que en la década de los 60 se había movido de Chicago a la ciudad del estado de Missouri. En este caso el quinto elemento eran los Dallas Cowboys, equipo que se había negado a marcharse al oeste, querían ante y por encima de todo mantener las que ya empezaba a ser una rivalidad encarnizada con los Washington Redskins. En 1970 la NFL dio a luz a un ogro, la NFC East. Mientras que en la NFC West se acomodaban a unos rivales nuevos y en la NFC Central seguían a lo suyo, el “smash n’ mouth football”, en la NFC East nacía una división que iba a dominar como pocos la nueva era, la era de las Super Bowl.

Los Dallas Cowboys ya habían protagonizado varios capítulos en la antigua NFL, se habían quedado a un QB Sneak en la mítica Ice Bowl de ser el primer representante de la NFL en la Super Bowl, partido que probablemente hubieran ganado con relativa comodidad. El equipo de Tom Landry enseguida se postuló como uno de los equipos más competitivos de la NFC, en su quinta edición llegaba al gran partido y era derrotado con un FG en los segundos finales de los ex miembros de la NFL en su primer año como miembro de la AFC, los Baltimore Colts. Los Cowboys repetirían presencia hasta en otras cuatro ocasiones, dos victorias ante los Miami Dolphins y Denver Broncos, dos derrotas ante los Pittsburgh Steelers. Pero los Cowboys no estaban solos, también los Washington Redskins alcanzarían la Super Bowl, derrotados por el equipo perfecto, los Miami Dolphins de 1972.

La racha de presencia de equipos de la NFC East en la Super Bowl solo la pudieron romper los Minnesota Vikings y Los Ángeles Rams, y raro era el año en que un equipo de la East no avanzaba hasta la final de conferencia. En la década de los 80 y primeros años 90 llega la edad de oro de la NFC East. En el periodo de años que van desde 1980 hasta 1995 los Dallas Cowboys y Washington Redskins ganan la Super Bowl hasta en tres ocasiones cada uno. Los New York Giants a su vez lo ganan en otras dos ocasiones y los Philadelphia Eagles de Ron Jaworski y Dick Vermeil alcanzaban la Super Bowl, donde se vieron sorprendidos por los Oakland Raiders, el primer equipo que llegaba desde la ronda de Wildcards. Los únicos equipos que rompen el dominio de la NFC East son los San Francisco 49ers, el nuevo poder que emergió del Oeste, y los inigualables Chicago Bears de Mike Ditka, que rara es la ocasión en que no deben batir en la final de la NFC a un equipo de la NFC East.

Ron Jaworski y Dick Vermail en un partido de los Eagles
Ron Jaworski y Dick Vermail en un partido de los Eagles

Durante esta era dorada coinciden en la NFC East tres Head Coach que están en el Hall of Fame como son Tom Landry, Joe Gibbs y Bill Parcells. El único que falta es Jimmy Johnson, que puede que algún día también pueda formar parte del mismo. La lista de jugadores de renombre sería interminable, desde el inigualable Lawrence Taylor pasando por glorias como Emmitt Smith, las célebres OL de los Cowboys y Redskins, etc, etc,…. Los dos perores equipos de aquella división eran fueron los hermanos pobres de los Philadelphia Eagles y los St. Louis Cardinals. El caso de los Eagles es quizás el mas paradigmático, fueron un gran conjunto con una defensa a prueba de bombas dirigida por Buddy Ryan, que tuvieron por súper estrella a Reggie White en defensa y al QB Randall Cunningham en ataque. Su mala suerte fue estar en la misma división que aquellos gigantes.

LA ERA DE LA AGENCIA LIBRE

La llegada del Salary Cap y la Agencia Libre supuso un cambio en el destino de los equipos de la antaño poderosa NFC East, que además vieron como los Cardinals emigraban hasta la lejana Arizona. A todo ello se unieron los modelos de gestión de dos propietarios tan singulares y con ganas de enredar como Jerry Jones y Daniel Snyder. En un principio el único equipo que se supo adaptar a los nuevos tiempos fueron los Philadelphia Eagles del Head Coach Andy Reid, Donovan McNabb y la defensa de lujo coordinada por Jim Johnson donde destacaban entre otros Brian Dawkins, alma mater de aquellos equipos. Los Philadelphia Eagles alcanzaron hasta en cuatro ocasiones la final de conferencia, donde solo se impusieron en la cuarta y última ocasión, solo para verse superado en la Super Bowl por los New England Patriots.

El único equipo de la antaño poderosa NFC East que logró llegar a numerosas Super Bowls fueron los New York Giants con tres presencias. En 2001 se vieron aplastados por los Baltimore Ravens para luego ganar tanto en 2008 como 2012 en ambas ocasiones a los New England Patriots, aunque estos Giants de Tom Coughlin estaban muy lejos de ser aquellos conjuntos dominantes y dominadores que ganaron Super Bowls con Bill Parcells. Entretanto ni Cowboys ni Redskins consiguen reverdecer laureles pese a las enormes expectativas que los primeros generan cada año.

Durante estos últimos tiempos la NFC East se ha vuelto una lotería. Un año lo pueden ganar los Cowboys para el siguiente hacerlo los New York Giants, como otro sorprender los Washington Redskins, sin descartar nunca la posible sorpresa del que ha sido históricamente el hermano pobre, los Philadelphia Eagles, a los que ya no les queda el consuelo de tener a los Cardinals para sentirse superiores. Si algo ha caracterizado en este tiempo la división ha sido su mediocridad generalizada, salvo algún año que un equipo sorprende han sido suficiente 9 ó 10 victorias para ganarla, y durante un tiempo fue conocida como NFC Least. Una vez en playoffs ningún equipo merecía respeto salvo que esté fueran los NY Giants de Eli Manning y Tom Coughlin, ni Dallas ni Washington han sido capaces de superar en este tiempo la ronda de Divisionales mientras que los Eagles solo lo consiguieron en los primeros años del siglo.

El año 2016 se esperaba otro año más de sorpresas en la NFC East. Los Washington Redskins, pese a ser los actuales campeones levantaban demasiadas dudas, nadie esperaba que pudieran ganar la división en 2015, y lo lograron, solo para irse para casa en primera ronda donde ejercieron de meros sparrings de los Green Bay Packers. Dallas es siempre un misterio, parecían un año más condenados a los vaivenes de la salud de Tony Romo. A pesar de contar con la mejor OL de la NFL en 2015 acabaron con un miserable 4-12, y el “culpable” fue la pérdida de Romo.

En Philadelphia se esperaba un año de transición tras el experimento fallido que fue la contratación de Chip Kelly, que pese a meter al equipo en playoffs su primer año y acabar con 10 victorias en el segundo, su gestión de la plantilla cuando le dieron plenos poderes dejo demasiados cadáveres en el camino. ¿Y los New Giants? Los de la Gran Manzana con el Doctor Jekyl y Mr. Hyde, capaces de lo mejor y peor, grandes favoritos sobre el papel por el enorme pastizal invertido en la defensa, más de 200 millones para hacerse con los servicios de cualquier defensa que se moviera en la agencia libre.

Pero si algo nos debería haber ha enseñado en la NFL actual que nada es lo que parece hasta que la temporada echa a andar. Equipos que parecen desahuciados de repente son contendientes, proyecto sen reconstrucción en su primer año se adelantan hasta 2 ó 3 años al plazo previsto y el que parecía favorito entra en barrena y pierde todas las opciones a las primeras de cambio. A nadie le hubiera extrañado que sin Romo en Dallas la temporada se pudiera ir al garete en octubre. O que los Redskins con Kirk Cousins regresando a sus viejos fantasmas del pasado perdieran más partidos que los que hubiesen ganado. O que los Eagles estuvieran pasando por el duro cometido que supone tener a un QB novato como Carson Wentz al mando del ataque y un Head Coach nuevo como Doug Pederson que trata de dejar atrás la etapa Kelly. ¿Y los Giants? Sobre el papel eran los favoritos por su defensa comprada a golpe de talonario y un ataque dirigido por el bipolar Eli Manning y las aportaciones de Odell Beckham.

Llevamos 12 semanas de competición y la NFC East es la mejor división de la NFL por goleada. El récord combinado de los cuatro equipos es 29-14-1, de las que siete derrotas se han producido en la propia división, o dicho de otra manera, de los 44 partidos jugados por los cuatro equipos solo siete derrotas se han producido fuera de la división, lo que dice mucho del tremendo poder la división. Si extrapolamos estos resultados hasta el final de temporada la división podría acabar con un récord combinado de 48-22-2, lo que podría suponer una media de 12 victorias por equipo, una verdadera barbaridad.

En el actual formato de playoffs el número máximo de equipos que una división puede meter en playoffs es de tres, lo que podría suponer que un equipo de una división más débil pudiera con un récord sensiblemente inferior al colista de la NFC East. Una situación que sin duda volvería a abrir el melón del actual formato de playoffs y desembocar en un escenario que muy pocos querrían ver, la ampliación. En ninguno caso la actual fortaleza y músculo de la NFC East debería abrir ese melón. La NFC East por tradición, abolengo, tamaño e importancia de sus equipos, radicados en los mercados más grandes de USA, siempre ha funcionado históricamente así, incluso cuando era más difícil pasar a post temporada. Además en los años en que la división la formaban cinco equipos el peligro de canibalizarse entre sí era mayor a pesar de la presencia de los Phoenix – Arizona Cardinals, la mitad de partidos eran duelos divisionales mientras que en la actualidad lo son seis frente a los 10 de fuera de la propia división.

Dake Prescott y Zeke Elliott, la sangre nueva de los Cowboys
Dake Prescott y Zeke Elliott, la sangre nueva de los Cowboys

La NFC East no ha hecho otra cosa, al menos por este año, que volver por sus fueros. Es muy pronto aún para saber si los actuales Head Coach llegaran a los mismos puertos que sus predecesores, el más veterano es Jason Garrett tras la marcha de Tom Coughlin, y a todos, especialmente a Bob McAdoo, Doug Pederson y Jay Gruden les queda aún mucho que demostrar. Lo que sí es importante es que de nuevo, y las TV están encantados, es que es una división que domina.

Otro factor que además juega en favor de la fortaleza es la calidad y juventud de la savia nueva que cada año se inyecta vía draft y agencia libre. La OL de los Dallas Cowboys, formada casi íntegramente por jugadores elegidos vía draft, es ya por derecho propio una de las mejores que ha conocido la NFL hasta el punto de abrir un debate sobre si podían ser el MVP. A ellos se unen los dos novatos que mas impacto han causado en mucho tiempo, Ezekiel Elliott y Dak Prescott, que luchan ambos por ser el mejor novato. En Washington su OL también destaca por su juventud y calidad, cuenta con un cuerpo de receptores mortal liderado por el TE Andre Reed y el QB Kirk Cousins se ha encaramado entre los mejores QB de la liga. En New York sigue el eterno Eli Manning, por el que los años no parece que pasen y se le une una de las sensaciones de la NFL, el WR Odell Beckham. Philadelphia parece la mas alejada, no solo es la única fuera de playoffs y con record negativo, pero sobre el papel tiene el peor roster, aunque tiene grandes estrellas en su defensa y un QB novato que está abriéndose hueco poco a poco.

Si todos estos jóvenes se consolidan en sus equipos, y sobre todo, los equipos siguen acertando en los próximos drafts, la NFC East podría muy pronto volver por aquellos años dorados de la década de los 70, 80 y 90 donde no solo dominaban la NFC, sino que eran grandes dominadores de la NFL y el hogar de varios de los mejores jugadores de la liga.