RANKINS 2015 (12-4, 1º AFC NORTH)

Ataque Media NFL
Puntos Anotados 26,2
Yardas Totales 358,0 15º
Yardas de Carrera 112,8 13º
Yardas de Pase 245,2 15º
Defensa Media NFL
Puntos encajados 17,4
Yds tot. permitidas 340,8 11º
Yds car. permitidas 92,3
Yds pas. permitidas 248,5 20º

TRANSACCIONES PRINCIPALES

SALIDAS:

Marvin Jones, WR (Detroit)
Mohamed Sanu, WR (Atlanta)
Emmanuel Lamur, LB (Minnesota)
Andre Smith, OT (Minnesota)
Reggie Nelson, S (Oakland)
Leon Hall, CB (F.A.)

LLEGADAS:

Karlos Dansby, LB (Cleveland)
Brandon LaFell, WR (New England)
Taylor Mays, S (Oakland)


DRAFT CLASS 2016

1(24) William Jackson III CB Houston
2(24) Tyler Boyd WR Pittsburgh
3(24) Nick Vigil ILB Utah State
4(24) Andrew Billings DT Baylor
5(22) Christian Westerman OG Arizona State
6(24) Cody Core WR Ole Miss
7(24) Clayton Fejedelem S Illinois

La noche caía sobre el bayou. A medida que la penumbra se adueñaba del pantano, las macabras figuras de los árboles se tornaban inquietantes, y el sonido de los caimanes chapoteando en las oscuras aguas, ávidos por conseguir una presa, se hacía aterrador. Marvin Lewis, paralizado por el miedo en el frágil esquife, miraba sin cesar al impávido remero, pero el viejo no decía una palabra, no lo había hecho en todo el trayecto, un viaje que esas alturas, se preguntaba si había sido buena idea.

Llevado por la impotencia de haber fracasado 7 ocasiones en wildcard, la última de manera especialmente cruel cuando la victoria parecía que no se le podía escapar, optó por la desesperada medida de acudir a la bruja más poderosa y misteriosa de Nueva Orleans. La magia, por negra que fuese, no podía ser peor que encarar una nueva decepción. De nada había servido un ataque envidiado por toda la liga, con un grupo de receptores en estado de gracia, una línea ofensiva de élite y un QB en legítima pugna por el MVP. Todo se fue al traste por un corredor que volvió a sufrir el mal de las manos de mantequilla en el momento más inoportuno, y una defensa descontrolada que en dos jugadas malditas tiró por la borda el trabajo de todo el año. Algo debía intentar, se había repetido una y mil veces mientras las imágenes de tan fatídico partido se le venían a la mente impidiéndole dormir. Pero ahora, a escasas leguas de la morada de la Reina Vudú, temía haber tomado una decisión demasiado drástica..

A lo lejos, la mortecina luz de un candil, débilmente dejaba vislumbrar entre la tenebrosa oscuridad la silueta de una minúscula caseta de madera, sirviendo de tenue referencia al remero.

-¿Es ahí? –preguntó tembloroso Lewis.

Pero el viejo no dijo nada. La solitaria respuesta que obtuvo fue el croar de las ranas y los graznidos de las garzas, únicos ruidos que rompían el pavoroso silencio.

Al poco, la barca alcanzó un vetusto embarcadero de madera podrida y se detuvo frente a la caseta. Sin esperar la confirmación de su guía, Lewis bajó de un salto. Le tranquilizó pisar tierra firme, pero se inquietó cuando apenas abandonado el bote, el viejo remero dio media vuelta y se alejó por donde había venido, sin decir nada, impasible como todo el camino, ni siquiera molesto por los incesantes mosquitos quienes probablemente hacía años habían desistido de picotear su acartonada y reseca piel. ¿Cómo volveré a la civilización?, se preguntaba.

Aún preocupado por saber cómo saldría de allí, se encaminó hacia la cabaña, donde se oían arcanos cánticos religiosos y expelía un fétido olor a carne descompuesta. La llamada Reina Vudú tenía una imagen ciertamente alejada de la realeza. Era una anciana desdentada, escuálida y negra como el tizón, que cubría su ajado pelo gris con un pañuelo de vivos colores, en contraste con la raída túnica que vestía, que probablemente algún día hace tiempo fuese enteramente blanca. ¡Siéntate mijito! ordenó a Lewis apenas entró en la enrarecida y diminuta estancia, carente por supuesto de sillas, y envuelta en un humo asfixiante.

-Sé a lo que has venido –espetó burlona a Lewis mientras éste se acuclillaba en el suelo-. Buscas el éxito, la fama. Es lo que queréis todos, vanagloriados de vosotros mismos y despreciando las antiguas tradiciones. Pero cuando vuestra propia torpeza os lo impide conseguir, entonces recurrís a esta vieja hechicera. Pensáis que éste es el camino fácil, pero eso es porque no alcanzáis a conocer el precio que conlleva.

-Si es por dinero, ya sé que mi jefe, el propietario de los Bengals, no es muy espléndido, pero yo…

-¡Shhssss! –ordenó callar la bruja a Lewis llevándose su dedo retorcido a los labios descarnados mientras con la otra mano sacaba de un bolsillo un pequeño muñeco de tela. Tras depositarlo frente a la hoguera que les separaba, vació una caja con diabólicas inscripciones que contenía un puñado de alfileres que quedaron esparcidos por el suelo.

-Oiga, señora… Reina Vudú ¿qué va a hacer con eso? Yo no pretendo causar daño a nadie, sólo quiero…

-Ya te dije antes que sé de sobra lo que quieres. Y que eres tan estúpido como todos los de tu calaña. Veis el vudú como un sortilegio maligno, pero en su origen, era un ritual protector. Tu franquicia ha sido maldita, y necesitarás toda mi magia para romper el maléfico hechizo. Empezando por el cerebro del equipo: el quarterback.

Y tras decir esto, clavó uno de los afilados aguijones en la cabeza del muñeco.

-Tus males empezaron por aquí –sentenció la anciana-. La absurda lesión de Andy Dalton, fracturándose el dedo pulgar de la mano de lanzar al intentar placar al jugador que le había atrapado una ridícula intercepción fue el primer movimiento de las fuerzas del mal. Él es quien más protección necesita. El equipo está perdido sin el pelirrojo. Lentamente, por fin se ha consolidado como líder del ataque, mejorado su eficacia y pulido los errores. Ha salido de la mediocridad para convertirse en uno de los QB con mejor futuro de la liga. Pero el resto del equipo debe arroparle para evitar que la oscuridad recaiga sobre él.

-Entonces, ¿usted cree que A.J. McCarron tuvo algo que ver en su infortunio?

-No -negó tajante la bruja moviendo su mano-. El pobre macarrón sólo es un siervo más del inframundo, no su origen. Una herramienta para un fin que no era otro que refrenar el ataque bengalí. Un simple gestor de partidos, timorato y sobrepasado por los acontecimientos. Aunque mejor que la mayoría de los QBs suplentes de la liga, debo añadir.

A continuación, cogió otro alfiler y lo clavó con fuerza en la pierna derecha del muñeco.

MVP ATAQUE. Andy Dalton. El pelirrojo por fin ha despuntado como digno quarterback de la NFL y convertido en el director que necesitaba la orquesta bengalí. Su ausencia por lesión fue una losa que el equipo no pudo levantar en playoffs. Recuperado y reforzado en confianza, 2016 puede ser su año.

-Quienes deben hacer andar al equipo son los runningbacks. Es la mejor forma de proteger a Dalton y minimizar la ausencia de los receptores que se han marchado. Además, la pareja formada por Giovani Bernard y Jeremy Hill es de las mejores de la liga: jóvenes, versátiles y complementarios. Sería pecar contra los espíritus de la naturaleza no aprovechar todo lo que pueden aportar; pero hay que usarlos con inteligencia. Tan despropósito es utilizar a Gio en carreras centrales, donde no puede sacar partido a su elusividad y aceleración ni sus cualidades de receptor, como hacer arrancar a Hill desde estático en formación de shot-gun, en las que no puede desplegar toda su potencia, y sin un FB que le abra camino. Por esta razón –añadió pinchando otro alfiler en el muslo izquierdo del muñeco-, es imprescindible dedicar a Ryan Hewitt a esta tarea específica de FB, y dejarse de experimentos como reconvertir al DT Domata Peko o al OG Jake Fisher.

-¿Y no podría usted hacer algo con sus manos? –interrogó angustiado Lewis-. Porque el problema de Hill con los fumbles ya nos costó la eliminación en wildcard.

Sin hacer mucho caso a la apreciación del entrenador, la bruja sacó otro pincho que clavó en la mano derecha del monigote.

-Las manos las reservo para los receptores –replicó un tanto molesta-. Y buena falta que te hará aquí mi ayuda, insensato. Has dejado marchar a dos WRs estupendos e integrados en el sistema como Sanu y Jones para reemplazarlos por el mediocre Brandon LaFell y el novato Tyler Boyd. Menos mal que un jugador de la calidad de A.J. Green, de los mejores WRs de la liga, siempre es una garantía en los momentos complicados y atraerá toda la atención de la defensa para hacer mejores a sus compañeros; pero la profundidad del grupo detrás de él es lamentable. Ninguno de los que quedan del año anterior, Brandon Tate, Mario Alford o James Wright, poseen el talento necesario para contribuir al equipo, más allá de su aportación en equipos especiales.

-También están los tight-ends –apuntó tímidamente Lewis-.

-¿Los tight-ends? –preguntó retóricamente la vieja mientras pinchaba un nuevo alfiler, ahora en la mano izquierda-. Querrás decir EL tight-end. Sólo tienes a Tyler Eifert, quien pese a ser indudablemente uno de los más desequilibrantes de la liga, se pasa la vida lesionado. Los suplentes, Tyler Kroft y CJ Uzomah, son jugadores de 2º año, con limitada calidad y casi nula experiencia. Carne de banquillo. ¿Qué pensabas hacer sin mi poder de protección, infeliz? ¿Reconvertir al RB Rex Burkhead, a Hewitt, o hacer receptor elegible a Fisher?

-No, a Fisher este año no. Le necesito para apuntalar la línea ofensiva. Es mi primer suplente, así como el extra-OT en formaciones de línea ofensiva desbalanceada –corrigió Lewis, un tanto sobrado-. No negará que la OL es una de nuestras fortalezas que menos deberá proteger, ¿verdad?

La vieja no respondió. Se limitó a coger otro alfiler y clavarlo en el centro del pecho del muñeco.

La línea ofensiva son los pulmones del equipo –comenzó a explicar-. Igual que no se puede vivir sin aire, no se puede sobrevivir sin ella. Su aliento cobija al QB, su resuello empuja al RB. Sostiene al equipo y le permite respirar en situaciones comprometidas. Pero tan importante es su capacidad como su ritmo acompasado con el resto de órganos. Cada nuevo miembro que se incorpora es una incógnita, por más que le avale ser escogido en primera ronda de draft como el RT Cedric Ogbuehi. Por otro lado, a veces también es necesario hacer cambios. Aunque los puestos de LT, LG y RG están muy bien cubiertos por Andrew Whitworth, Clint Boling y Kevin Zeitler respectivamente, el centro con Russell Bodine sigue estando muy flojo, y o le buscáis una solución, como el rookie Christian Westerman, o no habrá magia en el mundo capaz de proteger a Dalton.

La vieja entornó sus párpados, quedando en un estado indefinido entre somnoliento y en trance. En momentos como aquel, cuando la bruja callaba, el silencio era sepulcral, apenas roto por el ulular de las lechuzas o los chillidos de alguna rata almizclera siendo cazada por una víbora negra.

-¿E…Estamos seguros aquí, señora? –preguntó receloso Lewis-.

-No tanto como los quarterbacks que tengan que enfrentar a su línea defensiva –respondió de pronto la hechicera-. Es probablemente la mayor fortaleza de tu defensa, y la base sobre la que se fundamenta –añadió clavando un alfiler en el pie derecho del muñeco-.

-Los defensive-tackles sustentan esta unidad-prosiguió la nigromante-. Geno Atkins, afortunadamente bien recuperado de su grave lesión, ha vuelto a ser uno de los mejores de la competición. Un peligro constante para el equipo contrario por su capacidad de penetración en el backfield. Sin embargo, su compañero Peko, con la edad se ha convertido en un peligro… pero para tu propio equipo. Cada vez menos eficaz defendiendo la carrera, debe recurrir con mayor frecuencia a las penalizaciones. Has hecho bien en draftear a Andrew Billings, su relevo a corto plazo.

Lewis sonrió por primera vez, ante el inesperado elogio de la taumaturga.

-No te apresures a relajarte –continuó la vieja, que no perdía detalle de su cliente, mientras pinchaba un nuevo alfiler, ahora en el pie izquierdo del muñeco-. El otro pilar de la línea defensiva son los defensive-ends, y aunque Carlos Dunlap y Michael Johnson son dos buenos elementos contra el pase y la carrera respectivamente, tras ellos sólo tienes a los decepcionantes Margus Hunt y Will Clarke. Si algo les pasara a los titulares estarías perdido, así que aquí deberé emplear la mayor parte de mi poder de protección.

-En el grupo de linebackers sí que tengo más suplentes –apuntó Lewis a modo de disculpa-.

-¿Te burlas de mí, necio? ¿De qué vale la cantidad cuando apenas tienes calidad? Durante años has descuidado esta unidad, que es el corazón de la defensa –inquirió furiosa la bruja, mientras clavaba con fuerza otro alfiler donde estaría el corazón del muñeco-. Solamente el WLB Vontaze Burfict merece la pena, pero has abandonado su formación hasta convertirlo en un inconsciente, que en ocasiones es más una amenaza para el propio equipo y para sí mismo. El MLB Rey Maualuga nunca ha sido bueno y nunca lo será, y la política de fichar veteranos en el SLB como Karlos Dansby es pan para hoy y hambre para mañana. No, estos no tienen remedio. Ya que tú has sido incapaz, más vale que me enfoque en el desarrollo de los jóvenes como Paul Dawson (OLB) o Nick Vigil (ILB), y en lograr que el polivalente suplente Vinnie Rey siga siendo fiable.

MVP DEFENSA. Geno Atkins. El factor diferenciador de la defensa atigrada fue el regreso del “demonio de Tasmania” a su máximo nivel. Su presencia requiere más atención del rival, lo que libera a sus compañeros para el pass-rush, y redunda en una mejora de la cobertura, y así todo lo demás en cadena.

Lewis tragó saliva, asustado por el tono de la Reina Vudú, quien le miraba fijamente mientras clavaba con furia otro alfiler en el brazo derecho del muñeco.

-¿Y qué me dices de los cornerbacks? ¿También estás contento con ellos? Más te vale, porque has invertido 3 primeras rondas de draft en Dre Kirkpatrick, Darqueze Dennard y este año en William Jackson, y ninguno de ellos mejora las prestaciones de Adam Jones, que es otro descerebrado que precisa con urgencia mi ayuda. Aunque vieja, soy consciente que en la NFL actual necesitas tantos buenos CBs como puedas conseguir, pero la falta de progresión de estos jóvenes es patética. Hacerles entrar en juego tan poco a poco sólo conseguirá que cuando por fin destaquen se les acabe su contrato rookie y emigren a otro equipo. ¡Brillante estrategia! Más te vale espabilar, o ni todo el poder del gran Bondye te podrá ayudar.

Lewis se sentía empequeñecer ante los sarcásticos comentarios de la bruja.

Como los brazos en una persona, así es la secundaria en un equipo. Sin ellos, no llegarás a nada, ni podrás evitar los golpes, en especial, los safeties –afirmó clavando un nuevo alfiler en el brazo izquierdo del fetiche-. Dejaste ir al strong-safety Nelson porque piensas que Shawn Williams podrá hacer igual su función. ¡Ingenuo! Menos mal que has recurrido a mí. Por suerte, el free-safety George Iloka es bastante sólido, pero de nuevo tu imprudencia deja la posición sin relevos de garantía, y me tocará intervenir para evitar lesiones.

-¿Falta mucho todavía, señora? –preguntó Lewis cada vez más incómodo, mientras trataba de eludir la agresiva mirada de un enorme lagarto moteado que siseaba su lengua bífida en su dirección-.

-Casi hemos terminado. El talismán no estará completo si no le añadimos pelo, ojos, piel, al igual que tu conjunto no estará completo sin los equipos especiales. Tu kicker Mike Nugent –comentó mientras formaba el cabello con hebras de pelo de mapache salvaje- no siempre es el más fiable, ni el más potente, pero tiene experiencia en situaciones comprometidas y sólo necesita que le proporcione confianza. Sin embargo –dijo mientras colocaba dos piedras negras para los ojos- tu punter Kevin Huber es de los más seguros y eficaces de la liga, apenas requiere mi protección. Igualmente, el equipo de cobertura es bastante efectivo, pero deberías cambiar de retornador –aconsejó mientras cubría el muñeco con la piel rayada de una culebra rey-. Tate sólo sabe bailar, y ni siquiera tiene sentido del ritmo. Mi magia es potente, pero no puede hacer milagros. Mejor busca otra opción, o deja definitivamente esta misión para Adam Jones.

-Bueno, pues si eso es todo, muchas gracias y dígame cuánto le debo. Es que tengo un poco de prisa…

-No tan rápido, mijito. Para completar el ritual es necesario un sacrificio. Un sacrificio de sangre que insufle vida al muñeco. El precio que debes pagar… ¡es tu propia alma!

Y tras pronunciar estas inquietantes palabras, la vieja bruja soltó una espeluznante carcajada mientras sus ojos refulgían en un rojo intenso. En ese momento, el inerte muñeco comenzó a moverse, abalanzándose sobre el cuello de Lewis. El desgarrador grito del entrenador rompió la quietud del pantano, provocando la estampida de una bandada de ibis que se elevaron sobre las primeras luces del alba.

– Un bloque experimentado, que ha alcanzado playoffs 5 años consecutivos.
– La política continuista, tanto en jugadores como en técnicos, convierte a los Bengals nuevamente en aspirantes a todo.
– Los pocos huecos que se producen son bien cubiertos con fichajes razonables o mediante la promoción de jóvenes drafteados.
Contrasta la experiencia con una alarmante falta de madurez en momentos clave, que no se limita a actuaciones irresponsables e indisciplinadas de los jugadores, sino que se traslada a la banda con decisiones (o falta de ellas) impropias de un staff que se supone curtido en estas situaciones.

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