El «marrón» de los Browns

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La expresión “comerse un marron” no tiene orígenes escatológicos como seguramente una gran mayoría creerá. Durante la Batalla de Verdún, una de las mas sangrientas y brutales de toda la Primera Guerra Mundial, el general del II Ejército Francés Robert George Nivelle regalaba castañas glaseadas, que en francés se conocen como “marron glaçé”, entre sus soldados por realizar determinadas acciones militares a modo de gratificación. Los soldados se presentaban voluntarios y aquello se empezó a conocer como “comerse un marrón”, tenía tintes claramente positivos.

El General frances Robert Nivelle y al que se atribuye el origen de la expresión «comerse un marrón»

Pero a medida que las acciones de guerra de la batalla de Verdún se fueron complicando, lo que llevaba muchas veces a morir o acabar prisionero, “comerse el marron” fue invirtiendo su sentido positivo inicial, ya se referían a realizar acciones que uno no quiere, pero no le queda otro remedio, acepción actual de la expresión. Nuestro diccionario dice que consiste en tragarse un delito que uno no ha cometido o endosarle en el trabajo una carga que no es suya.

Algo parecido le está sucediendo a los Cleveland Browns, (marrón en inglés), lo que en principio parecía algo positivo, la adquisición del WR Josh Gordon y la elección en el draft del QB Johnny Manziel, pueden acabar convirtiéndose en algo negativo como le pasó a los soldados franceses en la batalla de Verdún. De no cambiar las tornas los Browns pueden tener que acabar comiéndose un marrón del tamaño de la propia franquicia, enorme.

 

JOSH GORDON, O COMO ECHAR EL TALENTO A LA BASURA

La elección de Josh Gordon fue controvertida desde el primer día. Los Browns decidieron arriesgar a pesar del polémico historial del jugador y ofrecieron su segunda ronda en el Draft Suplementario de 2012. Todos los expertos y analistas estaban de acuerdo en el excepcional talento del jugador, pero necesitaría un tiempo de adaptación a la NFL. El jugador no tardó apenas tiempo en demostrar el talento que llevaba dentro, algo muy especial, pero tampoco tardó demasiado tiempo en demostrar su otra cara, sus adicciones a las drogas.

La temporada pasada le costaron perderse los 2 primeros partidos, pero en cuanto pisó un terreno de juego acumuló 1.646 yardas liderando a todos los WR de la NFL, batiendo varios récords, y todo ello sin contar con un QB de garantías, los Browns estuvieron toda la temporada jugando al juego de las sillas con sus QB.

El cielo es el límite para un jugador con las excepcionales cualidades de Josh Gordon el día que tuviera un QB de verdad. Sin embargo era un rumor a gritos que los Browns estaban intentando traspasarlo, pero nadie picó el anzuelo, los otros 31 equipos de la liga sabían que el jugador estaba solo a un test de drogas fallado de quedarse fuera de la liga al menos por un año, y quien sabe si definitivamente.

Josh Gordon, talento en estado puro, pero con demasiados problemas extra deportivos

La excepcional temporada de Josh Gordon dejó sus problemas de adicciones en segundo plano, los Browns creían tener al talento metido en cintura y la expectativa de un gran contrato era una posibilidad real para el jugador. Entonces nadie dudaba, al igual que los soldados franceses, que “comerse aquel marron” era algo positivo.

Pero llegó la offseason, ese momento que los GM temen, cuando sus jugadores están fuera del ámbito de control del equipo y no tienen encima continuamente a los asistentes y personal de seguridad, los llamados “Baby sitters”. Josh Gordon lo había vuelto a hacer, dar positivo por sustancias prohibidas, lo que en principio llevaba aparejada una sanción por una temporada entera. Sin embargo el jugador y el sindicato de jugadores apelaron la decisión buscando una tercera salida, reducir la sanción a media temporada pero a cambio acogerse a un plan especial de rehabilitación.

A solo unos días de que se celebre la vista que decidiría el destino de Josh Gordon se ha sabido que fue detenido el pasado fin de semana por conducir bajo los efectos del alcohol. En principio esto no debería interferir en el caso de la vista por el consumo de drogas, la NFL técnicamente considera casos diferentes el consumo de drogas y el de alcohol, pero desde luego no le va a ayudar en absoluto.

Lo que está más que claro es que el jugador tiene serios problemas personales y antes de volver a un terreno debería resolverlos. El problema es que si el jugador es expulsado de la liga tampoco tiene derecho a recibir ayuda ni tratamiento por parte de la NFL, y eso podría significar la tumba definitiva del jugador.

JOHNNY MANZIEL, ¿ANGEL O DEMONIO?

De Johnny Football no estamos aún en condiciones de saber si será otro bluf o será el salvador de la franquicia. En un primer momento a casi todo el mundo le pareció un acierto la elección del QB, por primera vez desde que los Browns regresaron de su muerte tenían una cara o rostro con el que identificarse. En cuestión de horas la camiseta del QB era la más vendida y la esperanza llegaba a Cleveland, el jugador hacia las declaraciones adecuadas y era recibido como un héroe en la ciudad.

Pasaron solamente unos días cuando se conocían los primeros desvaríos del jugador, cazado en estado de embriaguez en una fiesta en Las Vegas. No contento con ser cazado una vez, el QB se emperró en seguir siendo nuevamente objeto de todas las miradas, en la siguiente fue cazado con otro juerguista irredento como Rob Gronkowski en una fiesta en la piscina de un hotel, en otra con un fajo de billetes haciendo el payaso, con botellas de champagne, bañándose con un pato hinchable, etc…

Entre foto y foto, o juerga y juerga, el jugador declaró que nada ni nadie lo iba a cambiar, pese a las sugerencias del propietario de la franquicia, Jim Haslam, de que necesitaba rectificar su estilo de vida. Otros jugadores del equipo le mandaban recados al QB donde le decían que ellos también se lo pasaban bien, pero que no eran fotografiados ni aparecían en todos los medios de comunicación en situaciones comprometidas. Para cerrar el círculo se filtraba el repentino interés de los Browns en querer ampliar el vínculo contractual con el QB Brian Hoyer, que tras los primeros entrenamientos parecía estar muy por delante del QB Rookie para ser el próximo titular.

La última, y polémica, imagen de Johnny Manziel de juerga por Las Vegas

El problema que hay con Johnny Manziel es si se comporta como un profesional del football como es, ya ha firmado su primer contrato, o si se está comportando como un chico de 21 años con dinero fresco y tremendamente popular. Es muy pronto aún para saber si estamos ante un caso Joe Namath o un caso Ryan Leaf, pero la prudencia seguramente esté en un punto intermedio, Johnny Football debería ser consciente que es la cara y la esperanza de una franquicia que lleva más de una década buscando un referente, pero también es un joven que tiene derecho a divertirse, aunque siempre dentro de los límites que se exigen a un profesional.

La última fotografía que se ha publicado no invita al optimismo, el jugador da la impresión de estar preparándose un “rollito”, lo que ha levantado sospechas de si consume algo más que alcohol. Los jugadores NFL solamente pasan un control anual por las llamadas drogas de ocio, si Manziel ha pasado ya ese control cuando firmó su contrato, ya no deberá pasar otro control hasta que acabe el año. En todo caso, hasta septiembre como muy pronto, no vamos a conocer las prestaciones del jugador en el campo, y siempre que lo dejen saltar al terreno. Si sus actuaciones llevan a los Browns a ganar partidos todo quedará en un conjunto de gamberradas, pero si el QB fracasa son muchísimos los que le esperan con los cuchillos muy bien afilados y no va a contar con muchos defensores de su causa.

En ambos casos, Josh Gordon y Johnny Manziel, a los Cleveland Browns puede pasarles parecido a los soldados franceses en la batalla de Verdún, los «marrones» que se comían al principio de la batalla eran algo positivo, pero con los acontecimientos se acabaron convirtiendo en algo negativo. ¿Qué clase de marron se comerán en esta ocasión los Cleveland Browns? El tiempo nos lo dirá.