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ROSE BOWL
Ohio State Vs Oregon
1/1/2010 - 10:30 CET - Pasadena, California

La Rose Bowl es posiblemente el más prestigioso de los enfrentamientos de postemporada aparte del BCS National Championship, es conocida como la “Granddaddy of them All” por ser la más antigua de todas (su primera edición tuvo lugar en 1902 y lleva disputándose ininterrumpidamente cada temporada desde 1926). Este año, disfrutaremos además de una Rose Bowl “clásica” ya que volveremos a ver enfrentarse al campeón de la Big Ten contra el campeón de la Pac-10 (por 63ª ocasión en la historia), las dos conferencias a las que está ligada de forma oficial desde 1947. La Pac-10 lidera el récord particular sobre la Big Ten por 33-29. El enfrentamiento es además realmente atractivo e interesante, ya que estará protagonizado por una de las mejores y más talentosas ofensivas de la competición (Oregon Ducks), contra una de las unidades defensivas más determinantes y sólidas de toda la NCAA (Ohio State Buckeyes).

El día de Año Nuevo, el equipo de football de la Universidad de Oregon hará su quinta aparición en el “Tournament of Roses” y la primera en los últimos 15 años (balance histórico de 1-3). Ésta será además la segunda BCS bowl de su historia, después de la victoria por 38-16 en la Fiesta Bowl de 2001 sobre Colorado. Los Ducks, dirigidos por Chip Kelly en su primera temporada al frente del programa tras actuar las dos anteriores campañas como coordinador ofensivo, han conseguido un récord de 10-2 (8-1 en la Pac-10). Pero su temporada no comenzó precisamente de manera demasiado optimista, con una deshonrosa e incontestable derrota en el season-opener en Boise, donde además tuvo lugar una de los episodios más oscuros de este año cuando LeGarrette Blount (llamado a ser una de las estrellas de los Ducks), agredió de forma salvaje y cobarde a un indefenso jugador de los Broncos, siendo no sólo expulsado del encuentro (teniendo que ser llevado casi a rastras al vestuario por los servicios de seguridad del estadio) sino que fue dura y justamente sancionado por su propia dirección deportiva con 10 partidos de suspensión. Tas este incidente, la temporada de los Ducks parecía vista para sentencia, pero los pupilos de Kelly se rehicieron poco a poco, ganando confianza, superando las adversidades (derrota ante Stanford por 51-42, su única en la Pac-10) y engrasando una de las mejores (si no la mejor) maquinarias ofensivas que se han podido ver este año en el college football, capitalizados en la aplastante victoria en Halloween sobre USC (47-20) y en la Civil War ante Oregon State (37-33) en la última jornada de competición, un partido que sirvió de-facto como si de un Conference Championship Game se tratase.

Por su parte Ohio State hará su 14ª aparición en la Rose Bowl con lo que igualará a los Huskies de Washington como el tercer programa con más participaciones en ella de toda la historia (y eso teniendo en cuenta que ésta será su primera concurrencia desde 1997 y que en 2002, 2006 y 2007 no acudieron a Pasadena ya que disputaron el BCS National Championship), acumulando un récord de 6-7. Los Buckeyes siguen bajo el mando de Jim Tressel (9ª temporada al frente), uno de los entrenadores más importantes e exitosos de la última década en el football universitario. Tressel mantiene un acumulado de 93-21 en Ohio State lo que le convierte en el head coach con mejor porcentaje de victorias de la ilustre historia del programa y con él han sido uno de los habituales en las BCS bowls desde su instauración, con un balance de 4-3 (3-3 con Tressel y 4-4 en bowls en general) e incluyendo su victoria en la Fiesta Bowl de 2002 que les declaró como campeones nacionales. Al igual que los Ducks, la temporada de Ohio State pareció tempranamente truncada con la derrota en The Horseshoe ante USC, pero a partir de ahí los Buckeyes consiguieron un balance de 9-1 con el único (aunque sorprendente) tropiezo contra Purdue, destacando las victorias en el Beaver Stadium ante Penn State, a Iowa en la prórroga (que les sirvió para convertirse en campeones de conferencia) y en el clásico en Ann Arbor para finalizar el año. Ésta nueva victoria sobre los Wolverines suponía la octava victoria en nueve años con Tressel al frente sobre sus archirivales de Michigan.

Como hemos comentado anteriormente el enfrentamiento entre ambos equipos estará capitalizado por el ataque de Oregon contra la defensa de Ohio State, especialmente en lo que a juego terrestre se refiere, ya que ambas unidades están entre la élite de la competición y si alguna de ellas es capaz de imponerse a la otra es casi seguro que decidirá el resultado del partido. Ambos equipos no se enfrentan desde 1987.

El ataque de Oregon es una unidad muy explosiva, que gira en torno a una innovadora read-option spread offense que ha promediado 37,7 puntos por encuentro a lo largo de la campaña. Dirigida por el QB junior Jeremiah Masoli, un jugador procedente de Junior College que parece diseñado para los esquemas de esta ofensiva y que ha pasado para más de 2.000 yardas y 15 TDs esta temporada, a la vez que acumulaba 659 yardas y 12 TDs terrestres (batiendo el récord del programa de más puntos anotados en una sola temporada que estaba en poder de Joey Harrington). Acompañando a Masoli en el backfield encontramos al freshman LaMichael James, que con 1.476 ha establecido un nuevo récord de yardas de carrera en una temporada en la Pac-10 y 14 TDs, emergiendo como nueva estrella del equipo tras la suspensión de Blount. La amenaza terrestre de los Ducks es terrorífica, siendo la 8ª mejor estadísticamente del país con 2.833 yardas de carrera totales y promediando 42,8 puntos por partido en la segunda mitad del campeonato. Enfrente estará la sólida defensa de los Buckeyes, la 5ª mejor estadísticamente del campeonato y que sólo ha permitido 12,2 puntos de media este año. Además, su secundaria lidera la competición con 23 intercepciones y es capaz de cubrir uno contra uno a cualquier jugador del roster de los Ducks. Pero lo realmente importante para el devenir del partido será el nivel que muestre su defensa contra la carrera, con la que a priori es una de las mejores y, sobre todo, con mayor profundidad, líneas defensivas del país y un cuerpo de linebackers comandados por los rápidos y versátiles Ross Homan y Brian Rolle. En conjunto conforman la 4ª defensa que menos yardas de carrera ha permitido en todo el campeonato, y será de largo la mejor a la que los Ducks se hayan enfrentado este año.

Sin embargo no todo es sencillo. Normalmente, cuando vivimos este tipo de enfrentamientos, el matchup queda a menudo reducido a un duelo de trincheras, entre línea ofensiva y línea defensiva, sin embargo, la versatilidad y variedad del ataque de Oregon hace necesario un esfuerzo defensivo a tres niveles para conseguir pararles. Y es que los Ducks han conseguido un dominio que roza la perfección en algunas jugadas, especialmente Masoli, un QB con cuerpo de fullback (5-11, 220) que corre bastante bien y con potencia entre los tackles, y que se ha convertido en uno de los mejores de la competición simulando handoffs y ejecutando playactions.  Así que los jugadores de Ohio State deberán estar muy atentos y disciplinados con sus asignaciones defensivas (es seguro que el safety Jermale Hines jugará muy a menudo pegado a la línea para ayudar a los linebackers mientras que el resto de secundaria se situará en man coverage) ya que, aunque su espectacular línea defensiva gane la mayoría de enfrentamientos individuales contra una línea ofensiva de Oregon más pequeña pero con mayor movilidad, el estilo de juego de los Ducks hará que en la mayoría de jugadas tenga que intervenir el back-seven Buckeye, lo que a piori implicará un menor protagonismo del que suele ser habitual a Cameron Heyward y compañía. Y es que una de las peores cosas que puede hacer un equipo contra estos extremadamente talentosos Ducks es errar en los placajes y dejarles jugar con espacio, una de las principales razones por las que no son los Beavers los que representan este año a la Pac-10 en Pasadena.

Por otro lado tenemos la defensa de Oregon, una unidad que ha promediado 23,6 puntos permitidos esta temporada y que ha sufrido seriamente en el segundo tramo del campeonato donde dicho promedio ha crecido hasta unos dudosos 36,5. No se han caracterizado por ser una defensa capaz de realizar jugadas determinantes o cambiar el “momentum” del partido, ya que tan sólo han forzado 15 turnovers en toda la temporada (13 de ellos intercepciones), y además han sufrido importantes lesiones, principalmente en su secundaria donde son especialmente vulnerables. Enfrente tendrán al realmente joven e inexperto ataque de Ohio State, el cual ha pasado la mayor parte de la temporada en una montaña rusa particular en la búsqueda de su propia identidad. Bajo la batuta del QB sophomore Terrelle Pryor, la racha final de cinco victorias consecutivas de los Buckeyes tuvo más que ver con el resurgir de su juego de carrera que del brazo del quarterback de Pennsylvania, consiguiendo más de 200 yardas terrestres en cada uno de esos partidos (251 contra Michigan), basando por tanto su estrategia en un juego de carrera dominante gracias a un nivel excelso de su línea ofensiva. Ohio State ha promediado 29,3 puntos por encuentro (más de 31 en los últimos cinco), y acumulando 2.387 yardas de carrera totales (19º ataque terrestre del país con 199 yardas de media por partido).

En resumen, ambos equipos llegan en una situación parecida, en un gran estado de forma y tras superar problemas y dudas a comienzos de temporada cuando nadie apostaba porque llegarían a donde están ahora. A favor de Ohio State encontramos una mucha mayor experiencia en partidos importantes pues sus seniors por ejemplo, aunque han perdido sus tres últimos partidos de postemporada y Oregon ha ganado sus últimos dos, en los Buckeyes incluyen dos participaciones en el BCS National Championship mientras que en  el caso de los Ducks fueron enfrentamientos de menor envergadura como la Holiday y la Sun Bowl. Ohio State es también un equipo más disciplinado por regla general, pues son el 23º equipo menos penalizado de la competición mientras que encontramos a Oregon como el 23º más sancionado por los árbitros. También sorprende que a pesar de que los Ducks se han mostrado como un ataque explosivo esta temporada, Ohio State ha resultado más productivo en los momentos decisivos que ellos, y es significativo que Oregon ocupe el puesto 87 de todo el país en conversión de tercer down (36,3%). Por otro lado, aunque no quiera decir nada en una comparativa o en el football real, curiosamente los Ducks han vencido esta misma temporada tanto a Purdue como a USC, los dos únicos equipos con los que han caído derrotados este año los Buckeyes. A su favor sí que contará la baja de última hora de cuatro jugadores de Ohio State (Ray Small, Rob Rose, Duron Carter y Bo DeLande) por problemas académicos que les hace inelegibles para jugar en la Rose Bowl, lo que incidirá sobre todo en la profundidad de su cuerpo de receptores y en los retornos. La incorporación de LeGarrette Blount al equipo tras su larga suspensión será también un plus añadido para la gran ofensiva terrestre de los Ducks.

La opinión pública se inclina principalmente por Oregon como favorito en el partido (una encuesta de ESPN nada más conocerse el enfrentamiento reflejaba que casi el 70% de votantes elegía a los Ducks como ganadores en la Rose Bowl), en parte favorecidos por la espectacularidad de su ofensiva e influenciados por las decepcionantes actuaciones de los Buckeyes en sus últimas apariciones de postemporada, pero un detenido repaso a ambos equipos no parece reflejar un favoritismo tan evidente y es que, independientemente de qué ataque esté sobre el campo, Ohio State debería mostrarse superior en la línea de scrimmage a ambos lados del balón. También existen una serie de indicadores que tampoco juegan a favor de los Ducks, como que su defensa contra la carrera sea la 36ª del país y el ataque de Ohio State se basará con toda seguridad en la fórmula que les ha llevado hasta Pasadena, un juego de carrera machacón y control del reloj, y es que con Tressel los Buckeyes nunca han perdido un partido en el que corran para más de 200 yardas, lo cual no es descabellado que consigan en Año Nuevo teniendo en cuanta que ya lo hicieron contra Penn State o Iowa, defensas terrestres a priori superiores en dicho apartado a la de Oregon. Por otro lado, los Ducks cuentan con una de las ofensivas más explosivas que se han visto este año y han demostrado ser capaces de anotar casi desde cualquier posición de campo, sin embargo también los pupilos de Jim Heacock aparecen entre las defensas que menos jugadas de 20 o más yardas han permitido esta temporada. En definitiva, saldrá vencedor el bando que mayor rédito consiga sacar a sus puntos fuertes o sepa explotar las debilidades del rival. Si la defensa de Ohio State consigue ralentizar lo suficiente la ofensiva de los Ducks, o la de Oregon logra forzar a la de los Buckeyes a ponerse en manos de Pryor (58% de pases completados, 1828 yardas de pase, 16 TDs y 10 intercepciones) en vez de sus piernas (líder terrestre de Ohio State esta temporada con 922 yardas y 7 TDs) tendrán mucho camino recorrido.

PRONÓSTICO: Ohio State 30 – Oregon 24

Alejandro Pérez Royo