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ORANGE BOWL
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Iowa Vs Georgia Tech
5/1/2010 - 02:00 CET - Miami |
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La historia de Iowa ha sido una de las de la temporada. Después de sobrevivir cada semana a victorias milagrosas y en el último suspiro con actuaciones miserables, los Hawkeyes del coach Kirk Ferentz se aferrarían a su puro estilo old-school de football para situarse imbatidos y en lo más alto de la Big-Ten después de sumar una las rachas más exitosas de aquel momento en toda la FBS (14 victorias consecutivas), sin embargo, un entonces muy criticado QB Ricky Stanzi sufriría una lesión de rodilla y toda la suerte de los Hawkeyes se esfumaría en Kinnick Stadium ante una underdog Northwestern que obligaría a los pupilos de Ferentz a jugarse la conferencia en The Horseshoe ante los locales Ohio State con un quarterback freshman que experimentaba la primera titularidad de toda su carrera. La situación no era la más propicia con además unos Buckeyes lanzados tras la debacle en Purdue, pero a pesar de la ajustada derrota final con un FG en la prórroga, Iowa demostraría más con esta derrota que en cada una de sus ajustadas victorias. Los pupilos de Ferentz exhibieron carácter, ambición y el programa encontraría a su QB de futuro en el freshman James Vandenberg.
En frente tendrá la pesada maquinaria terrestre del coach Paul Johnson, quien en solamente dos temporadas ha conseguido tapar la boca (y con creces) a todos aquellos que dudaban del éxito de su Triple-Option en una conferencia tan competitiva como la ACC, después de su triunfante paso por la academia naval. Johnson ha logrado devolver el orgullo de antaño a la Ramblin’ Wreck y ha conseguido que su poderoso juego terrestre sea temido en toda la conferencia. Salvo las derrotas ante Miami y su máximo rival Georgia, la temporada de los Yellow Jackets ha rozado la excelencia (record de 11-2), superando por segunda temporada consecutiva las 9 victorias y consiguiendo su primer título legítimo de la conferencia ACC desde 1990. Georgia Tech pisará una bowl BCS por primera vez en toda la extensa historia del programa y éste será su viaje más importante de post-temporada desde 1967, cuando precisamente disputaron la Orange Bowl. Por segunda temporada consecutiva, Paul Johnson volvió a ser elegido entrenador del año en la ACC, un aspecto que reconoce el tremendo impacto de su emergente era en Atlanta.
Su poderoso juego terrestre gira alrededor de la figura de su QB Josh Nesbitt, quien se encarga de accionar la Triple-Option y que es también una de las opciones clave en el éxito terrestre de este particular ataque. Nesbitt es un jugador poderoso, físico y audaz, que puede causar tantos problemas en el QB-Keeper en acciones interiores como armando puntualmente su brazo para conectar (principalmente) con el go-to-guy en el exterior Demaryius Thomas (46 recepciones para 1.154 yardas y 8 TD), posiblemente el wide-out más peligroso y con mayor talento que la Triple-Option de Paul Johnson haya jamás conocido. Y es que el éxito de este “exótico pero añejo” ataque suele apenas basarse en la producción desde su exterior, pero en este caso, Thomas es una de sus mayores amenazas. De todos modos, las opciones principales de Nesbitt se encuentran en el backfield con los RB Jonathan Dwyer, Anthony Allen o Roddy Jones, donde Dwyer es el más talentoso de todo éste grupo debido a su poderoso y físico juego terrestre (221 carrera para 1.346 yardas y 14 TD).
Los Yellow Jackets aparecen en el puesto No.11 en ataque total en el FBS, promediando 442,7 yardas, de las cuales 307,2 llegarían por tierra (No.2 total del país), sin embargo, deberán superar la poderosa defensa de Iowa, quienes también son ranqueados No.11 en defensa total en el FBS, permitiendo solamente 286,7 yardas totales por partido, donde 122,0 serían terrestres. Mientras que GTU ranquea No.11 en puntos promediados con 35.3, los Hawkeyes son No.10 en anotaciones defensivas, permitiendo únicamente 15.5 por partido. A pesar de mostrarse como la bowl BCS con menor atractivo sobre el papel, probablemente no haya un matchup tan intrigante como éste en todo el mes de Enero.
La defensa de Iowa se focaliza sobre una expeditiva línea defensiva que se ancla sobre su interior con el DT Karl Klug y atrás en su unidad de LB con el MLB finalista del Bronco Nagurski Pat Angerer, sin olvidar el importante factor exterior que supone Adrian Clayborn en el end. Son un grupo incesante en su esfuerzo, físico y poderoso sobre su interior, un aspecto que se anticipa como clave para emparejarse con éxito sobre una ofensiva de la magnitud terrestre de Georgia Tech. Su gran disciplina se entiende también como trascendente ante los Yellow Jackets, y es que cada uno de sus integrantes en defensa deberá mantener sus asignaciones y su concentración al máximo sí desean tener éxito frenando éste ataque. La naturaleza del ataque de GTU se encontrará también ante una auténtica prueba de fuego. Hay quien asegura que cualquier coordinador defensivo con tiempo sustancial y material sobre sus manos es capaz de preparar a su squad para inutilizar el poderoso ataque de GTU (véase Miami este año y la Chick-Fil-A Bowl ante LSU la temporada pasada).
La vuelta del QB titular Ricky Stanzi y el RB Adam Robinson (775 yardas y 5 TD) de sendas lesiones deberán ser un plus para la ofensiva de los Hawkeyes sí este showdown le requeriría a Iowa de un sobreesfuerzo anotador. Pero los números de Stanzi (15 TD, 14 INT y un 56 % de completaciones) tampoco es que inviten al optimismo pensando en un potencial shootout, aparte de que la ofensiva de los Hawkeyes ranquea No.93 total en todo el país con solamente 330,8 yardas por encuentro. De todos modos, Stanzi fue uno de los artífices principales de que los Hawkeyes consiguiesen un record particular de 4 victorias por 3 puntos o menos de diferencia y sí hay algo que el ataque de Iowa recita a la letra es no “vencerse a si mismo”. De todos modos, los pupilos de Ferentz tienen gente peligrosa y para estar en alarma defensivamente como el TE Tony Moeaki, el WR Johnson-Koulianos o el RB true-freshman Brandon Wegher (528 yardas y 7 TD). Iowa tiene, además, capacidad suficiente para mover las cadenas por tierra y sí en algún modo han conseguido poner a GTU contra las cuerdas este año (véase Miami y Georgia), ha sido insistiéndoles sobre este apartado del juego.
Realmente, la defensa de Georgia Tech no es tampoco ninguna maravilla destacable, No.54 de todo el país, pero son una unidad que contesta perfectamente al bend but not break y será muy interesante disfrutar del duelo entre su superestrella, el DE Derrick Morgan (12,5 sacks, No.6 de toda la nación) y el OT de los Hawkeyes, Bryan Bulaga, a quien se le proyecta como una elección importante en el Draft de la NFL.
La Orange Bowl no tiene porque ser la bowl BCS más aburrida de toda la temporada.
Israel Llata
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