El temido momento de la sucesión

Los Patriots se enfrentan al temido momento de la renovación

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Tom Brady y Bill Belichick han llevado a los Patriots a cotas de éxito desconocidas hasta la fecha

En el mundo de la empresa, sobre todo en el de las pequeñas y medianas empresas, el momento más temido es siempre la sucesión del creador. Es ese momento en que el empresario que creó la empresa se tiene que marchar o dejarlo y llega la gran pregunta ¿Qué va a ser de nosotros?. En las empresas muy personalistas ese tránsito suele ser muy complicado. La figura del padre de la criatura tiene tal impacto que su marcha o retirada suele ser el origen del fin. En las empresas menos personalistas estas cosas se suelen prever. Se hace un plan de sucesión y transición, se externaliza el proceso, se busca un gerente que permita que la empresa continúe y crezca. Este paso os puedo asegurar que es el más difícil para toda empresa: pasar de ser un negocio familiar y personalista a ser una gran empresa.

Lo que está pasando en los New England Patriots no es muy diferente a lo anterior. Robert Kraft es el empresario que creó la empresa (aunque jurídica y técnicamente no sea así, pero la compró hecha añicos). Desde la mas absoluta miseria creó una franquicia que ha funcionado de maravilla durante casi dos décadas. Pero ahora afrontan el problema de la sucesión y el verdadero vértigo que produce esa situación. Igual que en un negocio familiar está encrucijada es la más difícil de todas.

Bill Belichick, un amante de la historia del football y de la NFL, quería dejar un legado sin igual. No solo había creado de la nada una dinastía, sino que pretendía que ésta perdurara más allá de la vida útil de su actual gerente, Tom Brady. En el año 2014 miró en el draft y encontró a un chico como Jimmy Garoppolo, que sí sonaba en muchos Mocks como un diamante en bruto, pero que nadie creía que merecía ser una primera ronda, como mucho una segunda o tercera ronda. Además en la NFL actual ningún equipo se gasta una ronda tan alta de draft en un proyecto de jugador, más los New England Patriots que normalmente siempre suelen elegir QB en los draft, pero en rondas más bajas.

La intención de Belichick era por terno allanar el camino, hacer la transición entre Tom Brady y su siguiente QB. Como dije en su momento, Bill Belichick se había comprado un viñedo para hacer su propio vino y hacer lo que en el pasado lograron y con bastante éxito los San Francisco 49ers y los Green Bay Packers, que prescindieron de sus leyendas Joe Montana y Brett Favre, para dar paso a sus reemplazos, Steve Young y Aaron Rodgers. En resumen, que a un QB del Hall of Fame le suceda otro QB igualmente del Hall of Fame ¿Existe mayor servicio o logro que ese para una franquicia?

Y así lo pensaba Bill Belichick, pero en su camino se ha encontrado con varias cosas. La primera y más importante, la longevidad inusual de Brady, que con 40 años está jugando a mejor nivel que cuando tenía 30, que se supone es la edad de oro de un QB. También se ha encontrado no solo que su QB dura y dura, sino que desde que llegó el supuesto sucesor el equipo ha ganado dos Súper Bowls y tiene serias opciones a una tercera. Y por último, y no menos importante, el actual convenio de la NFL no te permite tener 2 QB con sueldos de estrella. Y aunque fuera el caso de poder permitírselo, Jimmy Garoppolo quiere jugar, como en su día lo quisieron hacer Steve Young o Aaron Rodgers.

Estoy absolutamente convencido de que Bill Belichick tenía perfectamente planeada la sucesión de Tom Brady. No me entra en la cabeza que alguien que es capaz de planear hasta la última de las jugadas, estudia cada detalle a niveles enfermizos y se conoce hasta el último recoveco las reglas, no tuviera perfectamente planeada la sucesión de su QB, dejar asentado el puesto para la próxima década y garantizada la sucesión empresarial. Pero de por medio se ha topado con dos cosas, el propietario Robert Kraft y el propio Tom Brady, que como el competidor nato que es, no quiere que nadie le mueva la silla, sea este Jimmy GaroppoloBill Belichick o quien quiera que sea.

Bob Kraft, Bill Belichick y Tom Brady

Igualmente estoy también absolutamente convencido que Jimmy Garoppolo iba a ser el titular en el 2018 e iba a garantizar la continuidad de la dinastía de los Patriots al menos por otros 10-12 años. Belichick al igual que hizo Bill Walsh en su día o los Packers en el suyo dejaba en bandeja de plata la continuidad del puesto más importante del equipo, la del QB. Lo que pocos o casi nadie entendió es por que no lo ha podido hacer. Eso y no otras preguntas es la que nos debemos hacer.

Somos unos pocos los que nos acordamos de lo que aconteció en San Francisco al final de los años 80. Bill Walsh, igual que Bill Belichick en su momento, aterrizó en una franquicia irrelevante como eran los 49ers y no solo construyó un equipo excepcional, sino que se inventó todo un estilo de juego, la West Coast Offense. Con Joe Montana ganó tres anillos y nadie dudaba de él, pero todos sabíamos que su potencial sucesor, Steve Young, era muy bueno, pero sobre todo era mucho más joven. Bill Walsh se retiró y dejó que su delfín, George Seifert, llevara el equipo y ganara una nueva Súper Bowl. Los San Francisco 49ers iban de camino de una tercera Super Bowl consecutiva hasta que chocó con los New York Giants de Bill Parcells, que sacaron del partido a Joe Montana y que hubo de terminarlo Steve Young.

Aquella post temporada tomaron la gran decisión, traspasar a Joe Montana, que aún podía jugar y apostar por Steve Young. Han pasado casi 30 años de aquella polémica decisión, no existían entonces las redes sociales ni internet, pero el mundo NFL y especialmente la zona de la Bahía ardió aquel año. Joe Montana en su primer año fuera de los 49ers llevó a los Kansas City Chiefs a la final de la AFC, donde fueron derrotados por los Buffalo Bills, privándonos de ver a Joe Montana de jugar una quinta SB. Steve Young tuvo una carrera brillante en San Francisco, si no ganó más títulos fue porque aparecieron los Dallas Cowboys de Jimmy Johnson.

No tan olvidado por ser mas reciente está el caso de Brett Favre. Brett Favre tras llevar a los Green Bay Packers a la final de conferencia anuncia que se retira y deja paso a Aaron Rodgers, QB que llevaba varios años a su sombra y por el que los Packers se gastaron una primera ronda de draft. Brett Favre se replantea su retirada y quiere recuperar su antiguo puesto. Aquí hay una historia nunca revelada del todo y termina con Favre traspasado a los New York Jets, donde juega a un gran nivel hasta mitad de temporada, la segunda mitad no tanto y el equipo se hunde. Tras quedar como agente libre firma por los Minnesota Vikings y protagoniza una temporada de ensueño, no gana el MVP por muy poco y lleva a los Vikings a una final NFC, donde sale derrotado en medio de la cacería salvaje que los New Orleans Saints protagonizaron aquel día. El último año de Favre es para el olvido, para él y para su franquicia.

Estoy absolutamente convencido que Bill Belichick pensaba actuar del mismo modo que en su día hicieron los 49ers y los Packers, traspasar a Tom Brady y apostar por Jimmy Garoppolo como en su día se hizo por Steve Young y Aaron Rodgers. Pero no le han dejado el dueño del invento, Robert Kraft, que a saber quién le susurra al oído que no te desprendas de Tom Brady por nada de este mundo. Todo eso parece dejar a entender el artículo de la ESPN, que es muy cuestionado en todo el entorno de la franquicia de New England, pero al que se le concede mucha credibilidad fuera de los estados de New England.

El final de esta historia solo lo vamos a saber con el tiempo. Mi sensación es que el equipo ha apostado por la vía personalista y no han querido apostar por la continuidad a medio y largo plazo. Desde fuera han preferido ser esa empresa personalista y tremendamente rentable ahora y no consolidar el futuro para los nuevos tiempos que vendrán. Las reacciones han sido totalmente lógicas, unos no dando credibilidad a nada, otros dándole carácter de dogma de fe. Pero son reacciones lógicas, unos desean ver el final de un ciclo, pero otros que tienen un miedo  a que ese ciclo se termine. ¿Y en medio? El que quería que el ciclo continuara y no le han dejado.