¿Ha nacido una nueva esperanza?

Jared Goff empieza a demostrar su valía

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Jared Goff ya se ha hecho con las riendas de los Rams (AP Photo/TUSP, Jay Biggerstaff)

Este año me ha costado mucho retomar mi ritmo de escritura para NFL Hispano. Los motivos por los cuales no he podido estar por aquí son de muy diferente índole, uno de ellos es que por motivos que no vienen a cuento he tenido que asumir un rol mucho mas amplio en el podcast de Cafe Lombardi, del que soy por decir algo su director y productor, lo que me quita tiempo de mis otras “obligaciones”. También hay una serie de motivos personales, pero que una vez resueltos espero estar de vuelta a mi espacio particular donde me suelo manifestar con total libertad, sin ninguna cortapisa y como digo siempre, es mío y hago lo qué quiero con él.

¿Y de qué empiezo a hablar? Esta temporada me he propuesto ser mas breve en mis encíclicas. Así seguramente pueda estar por aquí con mas frecuencia, escribir algo mas corto siempre es mas sencillo que practicar el “filibusterismo en prosa”. Y para este primer artículo he decidido hablar del hombre de moda en la NFL, el QB de Los Angeles Rams, Jared Goff.

Mi buen amigo y colaborador de este medio, Antonio Magón, dejó hace dos temporadas una cita para la posterioridad a cuenta de Peyton Manning. El bueno de Peyton, tras un final de temporada funesto en 2014, había tomado la decisión de regresar para jugar en el año 2015. Su declive físico era mas que evidente, sobre todo su brazo daba claros síntomas de agotamiento. Entonces Antonio, que estaba colaborando en el podcast de Cafe Lombardi, dijo que aquel señor que jugaba con el dorsal número 18 y decía llamarse Peyton Manning, era alguien que se le parecía mucho, pero que no era Peyton Manning. Esto mismo se le podría aplicar perfectamente a Jared Goff. Ese chico rubio y con muy buena planta que lleva el dorsal número 16 de los Rams y que dice llamarse Jared Goff, es alguien que se le parece mucho, pero no es Jared Goff. No es al menos el qué conocimos en la temporada 2016 ¿Qué ha pasado con él?

La transformación o metamorfosis que ha sufrido Goff no tiene explicación alguna, o al menos no tiene explicación lógica mas allá de haber experimentado alguna clase de abducción alienígena. Y no, no hagáis caso a todos esos falsos profetas, vendedores de crece pelo o falsos gurús defendiendo que este paso ellos ya lo sabían, o por lo menos lo intuían. Absolutamente nadie podía estar en posición de anticipar que Jared Goff iba a jugar al nivel al que está jugando este año.

Su temporada 2016 es la temporada mas infame que se recuerda de un QB. Un QB novato siempre goza del beneficio de la duda y con los que se suele tener una mayor laxitud que con un QB veterano, pero con Goff ni eso fue justificación alguna. Cuando una franquicia apuesta por un novato y lo lanza a los leones como hicieron con él sabe perfectamente que sufrirá, que le darán golpes y que en general pasará todo tipo de penalidades, es algo inherente al puesto y que va adosado al salario.

Lo que esperan en todo caso  es ver un atisbo de esperanza, un clavo ardiendo al que agarrarse y pensar que puede haber un futuro prometedor, nada de eso pasó con Goff. No solo se conformó con ser el peor QB a efectos estadísticos de la liga, sino que fue el peor QB que ha visto la NFL en muchísimo tiempo con cosas como muy malas mecánicas, muy impreciso, un brazo que hacía parecer el del decadente Peyton Manning un lanzamisiles, juego de pies inexistente, incapaz de leer una sola defensa, asustado como un gato acorralado ante la presión, etc.. A su lado Tim Tebow parecía hasta un QB muy competente. Goff no mostró absolutamente nada de nada, salvo algún pase suelto y podemos decir eso de que hasta un reloj averiado da dos veces al día la hora correcta. Fue tal su incompetencia que muchos se preguntaban qué es lo que realmente vieron en él no solo para ser el número uno absoluto del draft, sino para para ser parte de la NFL. Sinceramente os invito a que con el NFL Game Pass repaséis con mucha paciencia y cariño la temporada 2016 de Goff, si sois capaces de ver algo, aunque sea mínimo para pensar que allí había un QB, me lo reportáis.

Lo mas fácil y sencillo es echar la culpa al tendido como hacen los malos toreros. El discurso ese de que Jeff Fisher es esto o aquello, que no tenía talento a su alrededor, que la OL eran una unidad de enterradores o que sus receptores eran sus enemigos es tomar el atajo mas sencillo. Sin embargo nada de todo eso es suficiente para explicar la nefasta temporada del QB o que no diera una sola señal de esperanza. El QB elegido en el draft justo por detrás, Carson Wentz, acabó al año con una mala nota tras empezar de forma meteórica, ese inicio al menos era una esperanza a la que agarrarse, en el caso de  Jared Goff no había siquiera eso, en sus siete partidos como profesional había mucho mas motivos para pensar que era un fraude que otra cosa.

Sean McVay fue el elegifo para suceder a Jeff Fisher

En post temporada  Angeles Rams tomaron la única decisión que podían tomar, apostar por un Head Coach con un claro perfil ofensivo para ver si podían sacar algo de provecho a Jared Goff. El elegido fue Sean McVay, pupilo de Kyle Shanaham y Jay Gruden, considerados ambos genios ofensivos y a los que se les atribuye el éxito de QB como Matt Ryan y especialmente de Kirk Cousins. Sean McVay tomó entonces una buena decisión, buscar un coordinador como Wade Phillips en el que descargar totalmente la responsabilidad de la unidad defensiva para centrarse en una sola cosa, ver si había algo que hacer con Jared Goff.

De momento la apuesta está funcionando a las mil maravillas. El equipo se ha reforzado en dos parcelas donde Jeff Fisher y Les Snead, el General Manager, se habían equivocado una y mil veces en el draft, la línea ofensiva. Se apostó por dos veteranos consolidados como Andrew Whitworth y John Sullivan, los dos puestos mas importantes, el LT y Center, estaban cubiertos por veteranos con carreras intachables, jugadores que iban a ayudar al QB desde el primer día. La sola inclusión de ambos jugadores a la OL también iban a servir para resucitar la carrera del desaprovechado Todd Gurley, un RB con un talento excepcional y con capacidad para codearse con Zeke Elliott y Le´Veon Bell. En el draft se apostó por el WR Cooper Kupp, nieto e hijo de ex jugadores NFL y que solo el hecho de jugar para una pequeña universidad lo alejó de los focos de los scouts. Para rematar la faena la franquicia tomó una decisión muy arriesgada, hacer un trade por Sammy Watkins, un WR con tanto talento como incapaz de mantenerse sano y que está en su último año de contrato.

El único pero que de momento tiene el nacimiento de Jared Goff, para renacer hay que haber nacido antes y para resucitar hay que haberse muerto, es que los Rams aún no se han topado con una de las grandes defensas de la NFL. Este próximo domingo sin embargo se las verán con la temida defensa de los Seattle Seahawks, que seguro les dará a los Rams mas quebraderos de cabeza que las defensas de Dallas, Indianapolis o San Francisco. En todo caso aunque Goff no luzca el domingo, o aunque tenga un mal partido, tampoco debería ser motivo de una sola alarma, con lo que ha hecho de momento ya se ha ganado el ser titular lo que resta de temporada y quien sabe si algún día suceder esa larga tradición de grandes QB que han disfrutado los Rams en el pasado.