Yo soy la justicia 2

Roger Goodell vuelve a dar muestras de su poder a la hora de sancionar jugadores

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Ezekiel Elliott y Roger Goodell después de que el jugador fuera elegido en el draft (AP)

En el mundo del cine es muy habitual eso de las segundas partes. Cual fue la primera película objeto de segunda parte suele ser objeto de debate, aunque parece que este fenómeno nació en la década de los años 30 raíz del tremendo éxito de la película “King Kong”, que tuvo su segunda parte con “El hijo de King Kong”.

La década de los años 70 es cuando este tipo de películas alcanza su esplendor con el gran éxito en taquilla entre otras de: “El Padrino”, “El coloso en llamas”, “Aeropuerto” o “Tiburón”. Dentro de esta moda nace un subgénero (no sé si sería la definición correcta pero me vale), el cine de los llamados “forzudos”. El tremendo éxito en taquillas de películas como “Rambo” o “Rocky”, con Sylvester Stallone de protagonista, da pie a que otros actores del mismo corte como Arnold Schwarzenegger o Steven Seagal se conviertan en mega estrellas con películas como “Terminator” o “Alerta Máxima”. Entre todo este subgénero una de las mas descacharrantes debe ser “Yo soy de la justicia” (Death Wish), protagonizada por Charles Bronson. El éxito de la primera parte tuvo su segunda parte, incluso creo recordar que hubo hasta una cuarta película.

La NFL, y con ella su mayor protagonista, el comisionado Roger Goodell, han sucumbido a la moda de las segundas partes, si hubiera que buscar un título del cine que se identifique con Roger Goodell no tengo dudas de que sería “Yo soy la justicia”. El comisionado Roger Goodell después de la exhibición de su poder absoluto con el caso Deflategate ha decidido hacer una segunda parte con el caso Zeke Elliott, jugador que acaba de conocer que ha sido suspendido por seis partidos por su «presunta» implicación en un caso de violencia doméstica a juicio de la NFL, que no de la justicia ordinaria que desestimó el caso.

Hace exactamente un año escribía en este mismo espacio el tremendo poder que suponía el articulo 46 del actual Collective Bargain Agreement (convenio colectivo), un poder que permite al comisionado sancionar cuando y como quiera, sin tener en cuenta los hechos y en contra del sentido común, de las pruebas o de lo que fuera necesario. Si Roger Goodell estima que tal o cual conducta es susceptible de sancionarse, Roger Goodell sanciona sin encomendarse ni a Dios ni al Diablo,  por encima de tribunales y con el procedimiento que él considera justo, sin mas garantías procesales que las suyas propias.

Si en la primera parte de «Yo soy la justicia» el agraciado era Tom Brady, este año el turno le ha correspondido a una de las estrellas emergentes, el RB de los Dallas Cowboys Zeke Elliott, una máquina de vender camisetas y uno de los jugadores mas carismáticos tras su espectacular primera temporada. Elliott, tras un año de investigaciones por parte de la NFL, ha sido sancionado con seis partidos que no han dejado indiferente a nadie, sobre todo cuando el caso ha sido sobreseído por la justicia ordinaria, algo que no ha importado lo mas mínimo a la NFL, que aplica su propia justicia y sus propias leyes, o mas bien, tiene su propia jurisdicción por llamarlo de alguna forma, su cortijo particular de justicia arbitraria.

Los Dallas Cowboys es un equipo que no genera indiferencia, se le quiere o se le odia, y muchos han “celebrado” la sanción tan solo por el odio profundo que sienten al equipo, sin parar a pensar en las tremendas consecuencias que ello puede tener. Es absolutamente inaceptable que nadie pueda acusar o siquiera insinuar que tal o cual jugador es un maltratador cuando no existe una sola sentencia que lo diga, la NFL no es quien para calificar algo que corresponde en exclusiva a la justicia ordinaria, ni unas fotos y un par de testimonios son la prueba irrefutable de la existencia de algo tan grave y deplorable como la violencia doméstica. Eso es potestad únicamente de la justicia ordinaria, no de ese tribunal sacro santo en que parece que quiere convertirse la justicia paralela que imparte la NFL

Nadie, ni el mas casto o santo varón de los jugadores de la NFL puede estar libre del poder sancionador del Comisionado. Y sí, está muy bien que la NFL se posicione contra la violencia doméstica, en general contra cualquier conducta delictiva, pero sinceramente, esto no es mas que un postureo. Esta misma liga el año pasado sancionó con esta misma reglamentación con un partido de suspensión a un confeso maltratador como Josh Brown, el ahora ex kicker de los New York Giants. Solo la presión social consiguió que la sanción inicial pasara de un solo partido a ser definitiva, y por el camino los New York Giants tardaron mucho tiempo en reaccionar, no sin antes renovarle el contrato.

Pero que nadie se lleve a engaño, aquí no existe ninguna cruzada contra la violencia doméstica ni otras actuaciones cara a la galería, lo que existe de fondo es una batalla de poder entre la liga y el sindicato de jugadores. La NFL quiere prolongar el actual convenio colectivo que ha hecho mas millonarios aún si acaso a sus propietarios, y sabe que para lograr un acuerdo deberá ceder algunas cosas. Desde hace mucho tiempo defiendo que el nuevo CBA se va a negociar muy rápidamente, Roger Goodell cede su poder, en concreto el controvertido Artículo 46, y el sindicato prolonga el actual CBA con algunas modificaciones parciales por otro decenio.

Esto y nada mas es la realidad, la violencia doméstica, es solamente un instrumento al servicio del verdadero objetivo, la paz laboral. Por triste que suene, la premisa mayor, la paz laboral, está muy por encima de la premisa menor, la violencia doméstica. Y el que no lo quiera ver, pues mira, puede seguir dejándose engañar por una mega corporación que hará lo que sea para seguir sobreviviendo aunque sea a base de comerse a sus propios hijos como hizo el dios Saturno.

LOS BUFFALO BILLS COPIAN EL MODELO CLEVELAND BROWNS

La noticia de la suspensión de Zeke Elliott ha dejado en un segundo plano a la que debería haber sido la gran noticia de este viernes, una serie de traspasos que han conmocionado a muchos aficionados, especialmente el de Sammy Watkins, el WR estrella de los Buffalo Bills, a Los Angeles Rams, a cambio de una 2º ronda de draft.

¿Y qué queréis que os diga? Pues que los Buffalo Bills le han sableado con todas las de la ley a un equipo muy necesitado de darle armas a su QB Jared Goff para poder comprobar si vale o no para jugar.

Los Buffalo Bills decidieron este pasado invierno empezar de cero, echar al antiguo régimen y empezar con un nuevo General Manager, Head Coach y quién sabe si equipo. ¿Y qué han hecho los Bills? Copiar el patrón que han marcado los Cleveland Browns de Sashi Brown y Paul de Podesta, patrón que básicamente se puede resumir en “vende lo que pueda puedas, obtiene elecciones de draft a cambio y construye tu nuevo equipo”. Esa política supone una cosa, todo está en venta, y cuando todo está en venta, lo está desde el video marcador del estadio a las butacas del palco del propietario.

Los Buffalo Bills ya tomaron este camino cuando en el pasado draft acumularon elecciones para el año 2018 traspasando su primera ronda, la décima absoluta, a los Kansas City Chiefs. Si al capital de draft acumulado, una 1ª ronda de 2018 mas la 1ª ronda de los Chiefs del 2017, le sumas esta 2ª elección de los Rams del 2018, la 3ª ronda que percibirán por el traspaso de su CB Ronald Darby a los Philadelphia Eagles, mas la mas que probable 3ª ronda que les asignarán en compensación por la perdida de Stephon Gilmore en la agencia libre, tenemos a un equipo que tiene siete elecciones muy altas en el Draft 2018 ¿Les suena de algo?

Por otra parte hay que tener en cuenta dos cosas, la primera referida al propio jugador, Sammy Watkins, un jugador tremendo, pero incapaz de mantenerse de una pieza hasta el extremo que los Buffalo Bills declinaron ejercer la opción del 5º año por el jugador. La opción del 5º año tiene muy poco valor salvo en un escenario, que el jugador se lesione, entonces se hace garantizado el salario del jugador. Los Bills no quisieron afrontar ese posible escenario y declinaron ejercer la opción.

La segunda variable a tener en cuenta es el estado actual de la AFC East. La división está tiranizada absolutamente por los New England Patriots, nadie tiene dudas que el equipo de Bill Belichick, mas reforzado que nunca, se va a entrenar con sus rivales de división. El segundo equipo de la división son los Miami Dolphins, pero que nadie se engañe, son el tuerto entre los ciegos que son tanto los Buffalo Bills como los New York Jets. Con ese panorama y con unos Patriots que no parece que vayan a bajar el pistón ¿Qué sentido tiene competir en 2017 y si te descuidas en 2018? Mejor sigues el patrón que han iniciado los Cleveland Brown, acumular elecciones de draft y pensar en acertar con las elecciones para emerger como equipo en 2019 o mas adelante.

El ahora alabado modelo de los Cleveland Browns, acumular elecciones de draft traspasando a todo lo que se mueva, tiene una componente muy peligrosa que en cierto modo distorsiona la competición, supone de hecho renunciar a competir durante un tiempo. Los Browns llevan fuera de la liga al menos un año, y es mas que probable que lo hagan otro segundo año mientras sigan en su proyecto de reconstrucción. Es exactamente el mismo camino que han tomado los Buffalo Bills, y aunque no de forma tan descarada los New York Jets ¿Y quién es la gran perjudicada? La AFC East es un auténtico despropósito, dos equipos que no están ni se les espera, distorsionando no solo la división, sino con efectos muy perniciosos para toda la conferencia.

¿Qué equipo no desea tener una ventaja de 6-0 sin haber empezado la competición? De esto no tienen culpa en absoluto los New England Patriots, ellos no tienen nada que ver en que sus rivales hayan tomado la decisión de no competir, pero sí son los grandes beneficiados, nadie renuncia en una liga como la NFL a una ventaja sea cual sea.