GREEN BAY PACKERS

RANKINGS 2015 (10-6, 2º NFC NORTH)

Ataque Media NFL
Puntos Anotados 23,0 15º
Yardas Totales 347,8 23º
Yardas de Carrera 115,6 12º
Yardas de Pase 218,9 25º
Defensa Media NFL
Puntos encajados 20,2 12º
Yds tot. permitidas 346,7 15º
Yds car. permitidas 119,1 21º
Yds pas. permitidas 227,6

TRANSACCIONES PRINCIPALES

SALIDAS:

Casey Hayward, CB (San Diego)
James Jones, WR (F.A.)
John Khun, FB (F.A.)

LLEGADAS:

Jared Cook, TE (Los Angeles)
Scott Tolzien, QB (Indianapolis)

DRAFT CLASS 2016

1(27) Kenny Clark DT UCLA
2(17) Jason Spriggs OT Indiana
3(25) Kyler Fackrell OLB Utah State
4(33) Blake Martinez ILB Stanford
4(39) Dean Lowry DE Northwestern
5(24) Trevor Davis WR California
6(25) Kyle Murphy OT Stanford

Pasa otro año más y, aunque se vuelve a estar ahí en los playoffs, ya sea por una u otra cosa se queda uno con la sensación de que la Era de Aaron Rodgers va a pasar a la historia con sólo una Superbowl y se va a desaprovechar su gran potencial. Muchos empiezan a apuntar a Mike McCarthy como el gran responsable de los últimos chascos. Quizá debido a todo esto Ted Thompson al fin ha movido ficha en la agencia libre y, aunque no ha logrado como antaño a un jugador del calibre de Charles Woodson, al menos se ha decidido a dotar a su quarterback estrella de un arma más para su ataque: Jared Cook, tight end proveniente de los Rams.

Con un draft un tanto extraño en sus primeras elecciones —aunque no seré yo el que critique un draft de Ted, ya que él mismo se encarga de cerrar bocas y dejar en ridículo año tras año a los «especialistos» de college que se empecinan en intentar saber más que los profesionales— y con la puesta a punto de jugadores importantes como Nelson y Lacy, se intentará llegar a lo más alto y arrebatar a los Vikings el título divisional que se apuntaron el año pasado después de un largo dominio quesero. El récord final de 10-6 fue suficiente para entrar en playoffs y, a pesar de perder los dos últimos partidos y de las malas sensaciones, solamente una prórroga con cierta polémica arbitral fue capaz de dejar fuera del Divisional al equipo de Wisconsin.

Las cosas a favor de este año son muchas, incluido el calendario. Según la mayoría de expertos es el más sencillo de toda la NFL, más aún tras la lesión del quarterback titular de los Minnesota Vikings, Teddy Bridgewater. Veremos si se cumplen o no las expectativas.

El ataque el año pasado resultó decepcionante. Si exceptuamos los primeros tres o cuatro partidos, donde todo iba sobre ruedas a pesar de la lesión de Nelson, el resto fue «catastrófico». Bueno, digamos «catastrófico» así entre comillas porque estábamos tan mal acostumbrados a unos números aplastantes que sorprendió que, desde que cogieron la medida al ataque, nada funcionó. Presionando a los receptores y sujetando el pocket, aprovechándose de la lesión ya comentada de Jordy Nelson y del exceso de peso —y algún problema de indisciplina—de Eddie Lacy, las defensas rivales tenían muy sencillo pararnos partido tras partido, pues nadie se desmarcaba. En ocasiones el shock de ver al equipo incapaz de hacer nada era tan brutal que se veía a un Aaron Rodgers desconocido, nervioso y mucho más fallón que de costumbre.

Hay que recordar también que las cosas tuvieron que modificarse mucho sobre la marcha, pues a pesar de que la temporada comenzó con Tod Clements cantando las jugadas, Mike McCarthy tuvo que rectificar y casi al final admitir su error para ponerse de nuevo al mando en las labores de play-calling, algo que  requirió una adaptación rápida y, en mi opinión, fallida.

Este año, con todas las piezas en juego, se espera volver al nivel de hace dos años. Y es que este ataque fue el gran culpable de que el equipo perdiese seis de los últimos diez partidos. Acabó 15º en puntos por partido (sólo 23, a diferencia de los 30 de hace dos años), 23º en yardas totales, 26º en yardas de pase… Unos números a los que no estamos para nada acostumbrados en esta franquicia y que deben suponer un «nunca más». Esto tiene que cambiar ya y el ataque quesero debe buscar la forma de volver a situarse en la élite y dejar que el año pasado quede como una pequeña excepción.

A sus 32 años y tras 7 temporadas como titular a un nivel estelar se puede decir que la octava no estuvo al nivel al que Aaron Rodgers nos había acostumbrado. Ya sea por lesiones de sus compañeros, problemas de play calling o falta de seguridad personal, sus números fueron los peores de su carrera: sólo un 60.7 de pases completados y un rating de 92,7, que para él es pésimo (aunque para otros como Jay Cutler por ejemplo sería todo un logro). Se vio obligado a lanzar más pases que nunca, fue el segundo quarterback que recibió más sacks en la NFL (46), y pasó de ser 2º en la NFL con 8.4 yardas por pase completado hace dos años a ser el año pasado nada menos que el 27º (con sólo 6,7) de entre todos los quarterbacks con más de 300 pases intentados. Por suerte, nos regaló momentos intensos como un par de Hail Marys completados con éxito de forma espectacular y forzó nada más y nada menos que 13 penalizaciones (9 aceptadas) por 12 hombres en el campo (el siguiente en la liga en este aspecto tenía cuatro).

El puesto de suplente parecía bien claro para BrettHundley. El año pasado lideró la preseason en yardas y en rating y apuntaba unas maneras prodigiosas. Este año, cuando esperaba volver a recibir snaps para brillar, las lesiones le han apartado de la pretemporada —apenas ha podido jugar un cuarto— y aunque lo ha hecho bien no ha podido mostrar lo que quisiera. Es un jugador que en lo personal me vuelve loco; es más, si las lesiones se lo permiten yo apostaría a que este hombre será ya no sólo un titular, sino uno de los mejores quarterbacks de la próxima década. Ahí lo dejo caer.

Joe Callahan es el quarterback que ha jugado prácticamente toda la preseason hasta la fecha y cada vez lo ha ido haciendo mejor y mejor. Tanto es así que su sorprendente nivel de juego lleva a pensar que podría pasar el corte de 53 para evitar que otro equipo nos lo birle. Mucho dependerá de la salud de Hundley y de las decisiones con los receptores.

MVP ATAQUE. Aaron Rodgers. Ansía volver a ser el que siempre fue, retomar sus números habituales y ganar confianza con la nueva incorporación de Cook y la recuperación de Nelson. Debe volver a jugar a nivel MVP

Eddie Lacy, tras el bajón del pasado, parece ser que ha hecho caso, ha cuidado más su cuerpo y no presenta ese sobrepeso exagerado que le hizo perder minutos y productividad. Tiene que volver al nivel anterior y formar una pareja perfecta con James Starks, quien siempre aporta lo que puede como suplente y con nota. John Crockett tenía todas las papeletas para ser el tercer corredor, pero una lesión lo ha mandado a la IR. La posición se la rifarán entre los Brandon’s: Brandon Burks (que ha deslumbrado en preseason) y Brandon Ross. Dada  la calidad en otras posiciones —quarterback, receptores— y la existencia de formaciones con Cobb o Montgomery incluso saliendo desde el backfield, también es posible que se siga adelante con sólo dos halfbacks.

La marcha en la posición de fullback de un favorito de la afición como John Kuhn será difícil de cubrir. Lo intentará Aaron Ripkowski.

La línea ofensiva no estuvo tampoco al nivel esperado. A pesar de formar un quinteto solvente, en algunas ocasiones se vieron totalmente dominados por las líneas defensivas rivales, incapaces de crear huecos para la carrera o de proteger adecuadamente a Rodgers. De izquierda a derecha, los titulares serán David Bakhtiari —que debe tener cuidadín con el rookie de segunda ronda Jason Spriggs no sea que pierda su puesto—, Josh Sitton —el mejor jugador de la línea—, JC Tretter —que le ha ganado el puesto a Corey Linsley, debido a las lesiones, de forma inversa a lo que sucedió hace un par de años con los mismos protagonistas—, T.J. Lang y Bryan Bulaga. Don Barclay, Lane Taylor, el rookie Kyle Murphy y el mencionado Spriggs lucharán por desbancar a alguno de ellos o suplirlos si se tercia.

El cuerpo de receptores se muestra como la línea más completa y profunda de todo el equipo. Y es que en una posición en la que la mayoría de equipos de la NFL cuentan con cinco o seis jugadores como máximo, tenemos nada menos que ocho jugadores con opciones serias y todos ellos con calidad.

El tándem mortífero que fue hace dos años el formado por Jordy Nelson y Randall Cobb debería volver a funcionar. Con un Lacy como hemos visto en mejor forma es de esperar que haya más huecos y posibilidades de que los receptores logren desmarcarse. Si Jordy Nelson se ha recuperado al 100% de su lesión, Rodgers volverá a tener la opción de pase profundo que podrá crear dos contra unos y dejar libre a otros jugadores con mejor emparejamiento. Tras ellos, Davante Adams y Ty Montgomery deben dar ya un salto de calidad para mantener sus puestos o corren el riesgo de ser absorbidos hasta el fondo del depth chart. Adams es un jugador que muestra señales de talento, pero su temporada pasada fue decepcionante y puede que a los entrenadores se les empiece a agotar la paciencia que ya ha perdido con él la mayor parte de los aficionados. Y Ty debe demostrar que puede hacer valer su versatilidad sin lesionarse. La siguiente pareja es la de Jeff Janis y Jared Abbrederis; son dos jugadores con una buena recepción por parte de la afición y entrenadores, pero que el año pasado no contaron con la continuidad, salud, ni con la confianza necesaria. Sólo aparecieron, especialmente Janis, en los partidos finales, y con una muy buena nota. Tan alta, de hecho, que nos hizo preguntarnos qué hubiera sido del nefasto ataque si se hubiera confiado en él desde un principio. Abbrederis, por otro lado, está haciendo una preseason sensacional, es más versátil e importante en los equipos especiales y además goza del beneplácito de su quarterback Aaron Rodgers, quien siempre que puede aprovecha para tirarle flores y pedir más minutos para él. El problema es que por detrás vienen otros dos jugadores, nuestra última pareja de receptores: uno es Trevor Davis, rookie de quinta ronda que no ha demostrado gran cosa y además está lesionado, pero que tiene un plus de confianza por ser un receptor rapidísimo; y el otro es un agente libre llamado Geronimo Allison. Este último es en mi opinión de todos los receptores suplentes mencionados el que más cosas ha demostrado durante la preseason y el que más asegurado debería tener el puesto si el staff técnico es justo con sus méritos. Parece imposible que sobreviva al practice squad sin ser repescado por otro equipo, así que Ted Thompson tiene que tomar una de las decisiones más importantes de la temporada y escoger entre soltar a alguno con el riesgo de perderlo o tratar de buscar un trade de última hora a cambio de, por ejemplo, un refuerzo en la línea defensiva. No creo que veamos nada de esto, pero crucemos los dedos. Talento hay para regalar ahora mismo. El aporte en los equipos especiales y lo que se haga con Callahan será sin duda clave al final a la hora de decidir entre unos y otros.

El talón de Aquiles en la ofensiva el año pasado era el puesto de tight end. Y es que Richard Rodgers no es un jugador al que se le pueda pedir demasiado —salvo coger Hail Marys, claro 🙂 —. Puede estar ahí molestando, atrapar balones, bloquear…, pero carece de las cualidades que le permitan ser un tight end top y tener buenos promedios de recepción de yardas: el suyo es uno de los peores de un tight end titular en la NFL. Ted Thompson como hemos visto no se lo ha pensado y con Jared Cook pretende encajar la última pieza que faltaba en la máquina de hacer puntos y yardas que se espera sea el ataque quesero este año. Por lo visto en entrenamientos y pretemporada, Cook parece haberse adaptado rápidamente. El movimiento a IR de Kennard Backman sitúa a Justin Perillo y a Casey Pierce como las alternativas.

Dom Capers nunca será santo de la devoción de los fans del equipo de Green Bay, pero hay que reconocer que en los dos momentos más importantes de los últimos tiempos ha estado ahí. Uno de ellos fue cuando se ganó la Superbowl. Con una defensa rota por las lesiones y viéndose obligado a poner a agentes libres y jugadores sin experiencia en partidos importantes fue capaz de sacar lo mejor de cada uno y montar un final de temporada espectacular defensivamente, algo de un mérito extraordinario. Y si bien es cierto que nos estábamos empezando a cansar de Capers, quien cada año anda algo más en entredicho, tenemos que recordar su segundo momento: y es que el año pasado, el año en el que el ataque hizo aguas por todos lados, fue la defensa la que sujetó (más o menos con pinzas, tampoco vamos a exagerar demasiado) al equipo y le permitió entrar en los playoffs y mantener el tipo una vez dentro. Aunque hay muchas cosas que mejorar —la defensa sigue estando en la medianía de la NFL, no nos engañemos—, hay que valorar algunas decisiones. Para mí la más importante fue ignorar la posición de linebacker interior en el draft y sobre todo en agencia libre y dejar que jugará allí Clay Matthews, algo que acabó siendo todo un acierto. Y en este caso acierto doble, debido a que ello permitió reforzar la secundaria con las dos primeras elecciones del draft. Este año se ha optado más o menos por seguir por ese camino y, aunque se han drafteado linebackers en tercera y cuarta ronda, las dos primeras elecciones fueron para la línea defensiva y ofensiva, respectivamente. Veremos cómo resulta. Iremos viendo también que hasta dos rookies podrían ser titulares en la primera jornada.

Es en la línea defensiva precisamente donde el equipo puede tener problemas serios, sobre todo al comienzo de la temporada. Tras la ausencia de Raji, lideran el grupo Mike Daniels y Letroy Guion. Pero la suspensión de Mike Pennel durante las cuatro primeras jornadas hará que Dom Capers tenga que tirar de juventud, ya que si exceptuamos a los mencionados ningún otro jugador de la línea ha jugado en la NFL en partido oficial de temporada. El defensive tackle de primera ronda Kenny Clark tendrá que debutar con más presión de la esperada y hay que confiar también en que no se quede corta la rotación en estos primeros partidos. Los encargados de ayudar serán probablemente Dean Lowry, Brian Price y quizá (sólo quizá) Christian Ringo.

MVP DEFENSA. Clay Matthews. El claymaker podrá jugar este año al fin en la posición que más le gusta e intentará echarse defensivamente el equipo a la espalda tras cada uno de sus sacks

Da la sensación de que de linebackers exteriores iremos bien. Este año, al menos de inicio, parece que Clay Matthews jugará donde más disfruta y con Julius Peppers de compañero. Los suplentes y jugadores de refresco saldrán de entre Nick Perry, Datone Jones (reconvertido a linebacker), Jayrone Elliott y el tercera ronda Kyler Fackrell —ojito a este jugador que, a pesar de pasar desapercibido en los training camps, está despuntando en pretemporada. Si acaba siendo lo que parece y termina jugando mejor que los linebackers interiores titulares puede pedir a gritos más minutos y forzar a Matthews a volver a jugar por dentro en detrimento de los que ahora se rifan esos puestos: Sam Barrington, Jake Ryan —en mi opinión algo inconsistente, aunque con margen de mejora—, el rookie de cuarta ronda Blake Martinez —este jugador me parece que acabará siendo titular pronto—, Joe Thomas y Carl Bradford. Para mí, la mayor incógnita del equipo es cómo rendirán estos linebackers interiores y si estarán o no a la altura de las circunstancias, o Capers se verá obligado a recolocar a Matthews de nuevo.

Mucho se espera de la joven secundaria en una época en la que la NFL está muy enfocada al pase. Sam Shields será el cornerback principal emparejado probablemente como titular con Damarious Randall —otro que ha tapado muchas bocas—. Quinten Rollins también contará con gran cantidad de snaps dada la cantidad de ocasiones en las que se juegan formaciones nickel y dime hoy en día. Ambos han demostrado con creces que las primeras elecciones del draft del año pasado tenían un por qué; ahora tienen que seguir trabajando para que no quede todo en un espejismo. Por detrás estarán LaDarius Gunter —jugador que lleva encadenadas dos pretemporadas excelentes—, Josh Hawkins —sensacional también en pretemporada—, Robertson Daniel, y Demetri Goodson—este último comienza suspendido.

Los safeties titulares volverán a ser Ha Ha Clinton-Dix y Morgan Burnett, dos jugadores que se complementan bastante bien y que son inamovibles. Los suplentes, que también podrán aparecer en diferentes formaciones, serán el reconvertido Micah Hyde, Chris Banjo—el nuevo Jarrett Bush de los special teams— y los rookies Kentrell Brice y Marwin Evans, ambos haciendo una buena pretemporada.

Los equipos especiales siguen siendo otra de las cruces del equipo.

Tras el corte de Slocum hace un año, este año ha tocado renovar la posición de punter. En que hacía falta hacerlo estamos todos de acuerdo. Ahora bien, quizá en las formas no tanto. Y es que tras pasar toda la preseason con un duelo entre el veterano Tim Masthay y el hombre fichado para competir con él, Peter Mortell, se ha decidido que ninguno de los dos convence y tras cortarlos apresuradamente se ha traído a última hora al ex de los Bucanneers Jacob Schum. Y se espera que empiece la temporada tras jugar solamente el último partido de preseason. Esperemos que no tengamos un caso como el sucedido hace algunos años cuando se cortó a John Ryan y acabó resultando todo un fracaso por no hacer las cosas con más tiempo y cabeza.

Sí que seguirá como kicker Mason Crosby, últimamente casi un seguro de vida, aunque habrá que ver qué tal se adapta sin su holder y sin su antiguo long snapper, Brett Goode. El nuevo será Rick Lovato.

Los principales retornadores parecen ser Micah Hyde, Jared Abbrederis y Trevor Davies, siempre que estos dos últimos permanezcan en el equipo. Si no, habría que tirar de Ty Montgomery o Quinten Rollins.

– El regreso de Nelson. Lo mejor que le puede pasar a la franquicia
– Al fin un tight end de garantías
– El cuerpo de receptores
– Incógnita extrema en los puestos de linebackers interiores
– Bastantes jugadores defensivos con poca experiencia
– El puesto de punter. Los equipos especiales pueden ser una lotería

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