RANKINS 2015 (3-13, 4º AFC SOUTH)

Ataque Media NFL
Puntos Anotados 18,7 28º
Yardas Totales 311,8 30º
Yardas de Carrera 92,8 25º
Yardas de Pase 218,9 25º
Defensa Media NFL
Puntos encajados 26,4 27º
Yds tot. permitidas 342,2 12º
Yds car. permitidas 112,3 18º
Yds pas. permitidas 229,9

TRANSACCIONES PRINCIPALES

SALIDAS:

Michael Griffin, S (Minnesota)
Zach Brown, LB (Buffalo)
Steven Johnson, LB (Pittsburgh)
Coty Sensabaugh, CB (Los Angeles)
Joe Looney, C (Dallas)

LLEGADAS:

Ben Jones, C (Houston)
Antwon Blake, C (Pittsburgh)
Rashad Johnson, S (Arizona)
Rishard Matthews, WR (Miami)
Sean Spence, LB (Pittsburgh)
Matt Cassel, QB (Dallas)

DRAFT CLASS 2016

1(8) Jack Conklin OT Michigan State
2(2) Kevin Dodd DE Clemson
2(12) Austin Johnson DT Penn State
2(14) Derrick Henry RB Alabama
3(1) Kevin Byard S Middle Tennessee
5(1) Tajae Sharpe WR Massachusetts
5(18) Leshaun Sims CB Southern Utah
6(18) Sebastian Tretola OG Arkansas
7(1) Aaron Wallace OLB UCLA
7(32) Kalan Reed CB Southern Miss

Ningún equipo de la NFL ganó más partidos que los Tennessee Titans entre los años 1999 y 2003. 56-24 como récord en temporada regular, incluido un año (2001) de 7-9. 4 temporadas de 5 entrando en Play Offs que, sin embargo, estuvieron malditos, con eliminaciones tempranas y la derrota en la SuperBowl XXXIV. Hubo una vez que los Titans estuvieron muy cerca de ser una (mini) dinastía. Ahora están más lejos que nunca, pero el momento más oscuro el día, es justo antes del amanecer.

A pesar de un breve resurgimiento en las temporadas 2007 y 2008, donde los Play Offs siguieron cruzados, el equipo entró en una espiral de mediocridad. En enero de 2011 la era Fisher llegó a su fin de la manera más abrupta posible. A pesar de lo que parecía el abismo, había una sensación positiva. Un retoque aquí y allá, y volveríamos a ver un equipo ganador. Pero, las cosas nunca son lo que parecen. Mike Munchak tomó el relevo de un equipo en descomposición. Aquel roster carecía de talento por los cuatro costados, y Munchak no hizo más que alargar la agonía.

Cuando Ken Whisenhunt se hizo cargo del equipo en 2014 se esperaba que lo revitalizara, pero al traer un sistema totalmente distinto, el débil equilibrio se rompió y todo se vino abajo. Whisenhunt, quizás, sólo estuvo en el lugar y momento equivocado. Los fallos de la plantilla eran estructurales y él estuvo ahí cuando todo salió a la luz, aunque tampoco hizo nada por corregirlos. El GM, Ruston Webster, llegó en 2012, y aunque heredó unos Drafts terribles de su predecesor, su gestión tampoco fue capaz de hacer frente a ninguno de los problemas. La plantilla estaba mal diseñada. Los fracasos en FA se unen a los busts en el Draft. Ha habido aciertos, sí, pero hasta un reloj roto da bien la hora dos veces al día.

La muerte de “Bud” Adams en octubre de 2014 fue otro de los hechos que precipitó a la franquicia al desastre, al quedar la propiedad divida entre sus 2 hijas, su nuera y sus 2 nietos. Ha costado más de un año que alguien tomara las riendas de manera firme. Amy Adams Strunk se puso al frente en el verano de 2015, despidió a Whisenhunt mediada la temporada y a Webster en cuanto acabó. Steve Underwood se convirtió en el nuevo CEO y comenzó la búsqueda de un nuevo GM, que acabó con la contratación de Jon Robinson, nativo de Tennessee, y con la reafirmación de Mike Mularkey, que había ejercido como interino, como HC. Mularkey, a pesar de no contar con el agrado del público, ha reestructurado por completo el staff, listo para implementar su “exotic smashsmouth” y esperando que, a su tercera intentona como HC, vaya la vencida.

Durante la off season, la esperanza de que el nuevo GM, formado en un equipo ganador como los Patriots, proporcionara el talento del que carecíamos era muy alta, aunque también las necesidades eran muchas. Aun así, los pasos dados han hecho crecer la ilusión. Contratos sólidos en FA a jugadores con bastante football por delante, movimientos acertados, como el trade por DeMarco Murray (RB), y un Draft muy sólido gracias al botín que sacamos al vender el #1 a Los Ángeles Rams. Pero a pesar de todo, actualmente estamos cruzando un largo desierto en el que llevamos años metidos. Cuánto durará es una buena pregunta, aunque el camino recorrido hasta ahora parece el correcto. Seremos, de todas formas, cautos.

Un solo jugador no va a cambiar una franquicia en una sola temporada, pero es un buen punto de partida. Y el que no se lo crea, que pregunte a Marcus Mariota. El QB formado en Oregón llegó con las dudas si era un producto del sistema spread de su universidad, pero en su año como rookie ha demostrado que no es así, y que tiene mimbres para ser un QB dominante en los próximos años. Aunque Whisenhunt le ató en corto y le obligó a permanecer en el pocket, Mularkey le dio mucha más libertad, y, a pesar de la pobre OL, las lesiones, y la poca ayuda del juego de carrera, marcó unos números ilusionantes, con récord de la franquicia en TD y Yardas de Pase para un rookie. Lo demostrado esta off season no hace sino esperanzar mucho a los aficionados.

Tras él, se ha optado por cortar a (un decepcionante) Zach Mettenberger, “chico Whisenhunt”, y seguir la fórmula tradicional de contratar a un veterano que sirva de mentor y suplente de garantías. Matt Casell fue el escogido para ese rol, y, salvo sorpresa mayúscula, será el QB#2 del equipo. Aunque también tenemos contratado a Alex Tanney, que no ha jugado mal, dudo que nos quedemos con 3 QB en el roster.

El cuerpo de WR ha sufrido un pequeño lavado de cara. Dorial Green-Beckham, al que Whisenhunt apenas dio minutos de juego, creció a pasos agigantados tras la llegada de Mularkey al cargo, y gracias a las buenas maneras que ha ido mostrando, tiene todas las papeletas de ser el go-to-guy de Mariota. Al otro lado, un decepcionante Harry Douglas, que perdió mucho fuelle a medida que la temporada avanzaba, peleará con dos recién llegados por la titularidad, Rishard Matthews y el sorprendente rookie Tajaé Sharpe. Del primero se espera que continúe la buena progresión que tuvo en Miami y se convierta en un sólido objetivo para Mariota. Del segundo, su rol ha ido subiendo como la espuma. Sus buenas manos y, sobre todo, sus magníficas rutas, le han catapultado a pelear por el puesto de titular. Kendall Wright, tras una temporada más sin poder demostrar todo lo que debería, ocupará el slot. Durante años ha variado su posición, pero el nuevo staff lo tiene claro, y jugará donde su velocidad y buenas manos puedan aprovecharse de la mejor manera posible. Tras estos cinco, comienza la pelea por hacerse con un último puesto, que estará entre Justin Hunter y Tre McBride. Hunter es la enésima muestra de un WR fallido en los Titans, y por mucho que se ha intentado probar de todo con él, tiene un pie fuera. McBride, a pesar de no haber tenido malas actuaciones, ha visto cómo la competencia le adelantaba y su futuro se nublaba.

Pero si de algo se puede hablar con relativo orgullo del ataque del 2015, es del cuerpo de TE, o más concretamente de Delanie Walker. Aliado fiel de Mariota, Walker se ha convertido, por derecho propio, en uno de los mejores TE de la NFL, aun cuando estar en los Titans le haga pasar inadvertido para muchos. Junto a él estarán Craig Stevens, haciendo el trabajo sucio de bloqueador, y Anthony Fasano, que fue a menos durante la temporada y puede perder su puesto en favor de Phillip Supernaw, que sólo lució en ST, o el FA Jeff Cunningham. Con todo ello, el grupo parece sólido, y la sola presencia de Walker, de gran ayuda para todo el ataque.

Por su parte, el juego de carrera con Whisenhunt fue lamentable. El pobre play calling, la pobre OL, las rotaciones sin sentido,… La unidad lleva años cuesta abajo… hasta la llegada de Mularkey. Sin pelos en la lengua, Mularkey ha dicho que este 2016 los Titans van a correr, y para asegurarse de ello, dos workhorses han llegado. El primero de ellos, y el teórico titular, llegó vía trade, DeMarco Murray. Tras un decepcionante año en Philadelphia, Mularkey espera recuperar el Murray de los Cowboys, aun cuando la edad y el peso de las carreras puedan suponer un par de puntos negativos. El segundo de ellos llegó, contra (casi) todo pronóstico, en el Draft. Derrick Henry fue escogido en 2ª Ronda, algo a priori desconcertante tras haber traído a Murray. Sin embargo Mularkey no pudo evitar su amor por el RB de Alabama. Grande, fuerte y potente, tanto que Dick LeBeau le confundió con un LB en el primer entrenamiento que le vio. Juntos, Murray y Henry deben formar el dúo de RB de los Titans. El reparto de carreras entrambos no está claro, y dependerá mucho de cómo evolucione la temporada, aunque Mularkey no tendrá miedo de usar a los dos a la vez. ¿Alguien dijo pass happy league?

MVP ATAQUE. Marcus Mariota. Podía haber sido Delanie Walker, pero si alguien es el chico maravilla y cara de la franquicia, ese es Mariota. En él están puestas las esperanzas de futuro de este equipo.

Tras ellos, el panorama es más turbio. Contamos con 4 RB y 1 FB, pero los puestos por los que pelearán son una incógnita. Jalston Fowler (FB) parece tener el puesto asegurado, y más con la necesidad de un FB en la run-first offense de Mularkey. Entre los RB, Dexter McCluster puede ser otro jugador con el puesto casi seguro gracias a ser diferente al resto, es decir, rápido y ágil y al tener buenas manos. Además, acabó 2015 con un rendimiento más que satisfactorio. Antonio Andrews, el RB escogido por Mularkey en 2015 para ser titular tras su llegada, ha ido a menos; David Cobb, tras superar su lesión, dejó pocos destellos y demasiadas sombras; y Bishop Sankey, quien nunca cumplió con las expectativas, son quienes pelearán por el o los puestos restantes.

Mientras tanto, la OL volvió a ser un quebradero de cabeza. El día que deje de serlo, el equipo podrá progresar, pues mucha de la culpa del pobre rendimiento ofensivo del equipo recae sobre este grupo. Sirva el hecho de que en 2015 permitimos 54 sacks. Con la llegada de Mularkey se vieron visos de mejora, y los movimientos durante esta off season, incluido el cambio de sistema a un power-blocking scheme, han ido encaminados a intentar, de una vez por todas, crear una unidad sólida.

Por fuera, Taylor Lewan es el dueño indiscutible del LT. A pesar de los rumores sobre su cambio al lado opuesto, Lewan seguirá cubriendo el lado ciego de Mariota, y, aunque ha tenido altibajos, parece que poco a poco se va convirtiendo en un jugador mucho más sólido. En el RT, el rookie Jack Conklin será el titular. Los Titans se enamoraron de él y en el Draft lo tuvieron claro. Confiaremos en el instinto del staff. Tras ellos, y debido a la lesión de Byron Bell, nos encontramos sin un suplente de garantías, con Williams Poehls como el único hombre con, relativa, experiencia.

Por dentro, el RG está asegurado para Chance Warmack, aun cuando su rendimiento no haya sido el esperado de un pick Top-10. Con la nueva (y mejor) compañía, y estando en su último año de contrato, confiaremos en que pueda demostrar su mejor juego. En el LG, sin embargo, la pelea está abierta. La lesión de Byron Bell ha abierto el puesto a un trío de jugadores. Quinton Spain, UDFA en 2015 y al que Mularkey dio el puesto durante la temporada pasada, ha progresado muy bien, partiendo con una ligera ventaja sobre sus dos competidores, Jeremiah Poutasi, que tras el fallido experimento como RT está entrenando en el puesto en el que todo el mundo, salvo Whisenhunt, esperaba que jugara, y el rookie Sebastian Tretola, candidato al Heisman Thropy en 2014 y 2015, QB a tiempo parcial, ídolo de masas y hombre de “filosofía Mularkey”.

Como C, el fichaje en FA de Ben Jones supondrá, esperemos, una clara mejora frente a Brian Schwenke, al que las lesiones han estancado en la mediocridad, y Andy Gallik, que en los minutos que tuvo en 2015 demostró estar demasiado verde.

La defensa, no ha sufrido tantos cambios como el ataque. Algunos refuerzos, unidos al ascenso de Dick LeBeau a DC, deberían ser suficientes para confirmar su progreso.

En la DL, la evolución de los jugadores es cada vez más tangible. Por fuera, Jurrell Casey sigue marcando unos números extraordinarios y las piezas con las que se ha ido completando el front seven, le pueden hacer este año aún más peligroso. Al otro lado, DaQuan Jones se ha confirmado como titular con una producción sólida contra la carrera y una versatilidad y durabilidad admirables. Tras ellos, en la rotación, destacar a Karl Klug, que ha recuperado su nivel y vuelve a ser un buen pass rusher situacional; y a Angelo Blackson, quien tras una temporada rookie bastante satisfactoria, está listo para ver crecer su tiempo de juego. El rookie Kevin Dood podría actuar puntualmente en este puesto, pero su rol principal estará en el OLB.

Por dentro, en el NT, hubo momentos de dudas, pero al final se han resuelto con la presencia dos buenos jugadores. Al Woods, quien se hiciera por méritos propios con la titularidad en 2015, acabó renovando, y volverá a ser el titular este año. Sin brillo pero sólido. El encargado de darle descanso y potencial rival por la titularidad en un tiempo no muy lejano, será el rookie Austin Johnson, compañero de DaQuan Jones en NCAA.

La pareja titular en el OLB de los Titans estará formada, sin lugar a dudas, por el peligroso dúo Brian Orakpo y Derrick Morgan. El primero llegó con varios interrogantes sobre su rendimiento y durabilidad, y respondió a ambos con una magnífica temporada. Del segundo, parece haber encontrado en la 3-4 su mejor nivel como profesional. Ambos completaron una primera mitad de temporada magnífica. En los 7 partidos que jugaron juntos, se lograron 21 sacks de los 39 totales del equipo, 10 de ellos por la pareja Morgan-Orakpo. Tras la lesión, y debido a la falta de profundidad, los números y la presión al QB cayeron. Para evitar ese problema, los Titans se han reforzado con el rookie Kevin Dood, que aunque su experiencia en el OLB es limitada, LeBeau ha puesto grandes esperanzas en él. Deiontrez Mount, a quien una lesión impidió jugar en 2015, regresará para la rotación. David Bass y otro rookie Aaron Wallace, darán más profundidad y aportarán en ST.

En el interior, también contamos con otra pareja consolidada. Avery Williamson, probablemente la mejor elección de Webster como GM, se ha erigido como un líder en el corazón de la defensa y referente en placajes. A su lado, el experimentado Wesley Woodyard se rehízo en 2015 y completó una sólida temporada. Aunque siguen teniendo algunos puntos a mejorar, especialmente en su caída en cobertura, conforman un dúo fiable. Tras ellos, sin embargo, existen muchas más dudas. El fracaso de Zach Brown, que se marchó en FA, ha dejado al equipo con muchos interrogantes en la rotación. El ya mencionado rookie Aaron Wallace podría contribuir en ella, así como los recién llegados Sean Spence, “chico LeBeau” en Pittsburgh, y Nate Palmer.

MVP DEFENSA. Jurrell Casey. Cuando un tipo de 136kg. se deja la piel por intentar cubrir a un tal Brandon Marshall mientras todo el equipo está parado, dice mucho de él. Eso, y sus números, que pasan desapercibidos a la gran mayoría de la NFL, le convierten en un referente de la defensa.

Sin embargo, aunque el front seven parece sólido, muchas dudas surgen en la secundaria. Whisenhunt insistió en su confianza en los CB del equipo y, tras la lesión de McCourty, quedó patente que la calidad del cuerpo era harto mejorable. A pesar de ello, las incorporaciones de esta off season tampoco parecen ser la respuesta que buscamos. Jason McCourty se perdió gran parte de la temporada pasada por una lesión en el pubis de la que ya parece recuperado. Tiene el puesto de CB#1 asegurado, pero necesita de un compañero de confianza, como lo fuera Verner, al otro lado. Quién será ese compañero aún no está del todo decidido. Perrish Cox es el favorito, que a pesar ser quemado bastantes veces 2015, cumplió bien cuando jugó junto a McCourty. Brice McCain también ha trabajado por fuera, y a pesar de llegar tras un mal año, LeBeau tiene confianza en él. Uno será el CB#2, el otro irá al nickel. Tras ellos, hasta 6 CB pelarán por los puestos restantes. Tres de ellos estaban en el equipo en 2015, Blidi Wreh-Wilson, quien intentó sustituir a McCourty y acabó como último CB del roster; BW Webb, que dejó varias buenas actuaciones, aunque también demasiados fallos; y Cody Riggs, cuyo tiempo de juego fue limitado. Los otros tres son nuevas incorporaciones: Antwon Blake, otro pupilo de LeBeau aunque llega con demasiadas críticas en su rendimiento; y dos rookies, LeShaun Sims, procedente de la FCS y seguramente limitado a ST; y Mr. Irrelevant 2016 Kalan Reed, con capacidad de jugar como S.

Y terminando la defensa, en el puesto de S, el veterano Michael Griffin, nuestro FS durante las últimas 9 temporadas, era cortado debido a su alto salario y su producción, venida a menos desde hace algunos años. Para sustituirle, se contrató a Rashad Johnson, un gran FS en el ocaso de su carrera, pero cuyo rol será servir de puente y mentor al que, con casi toda seguridad, será el FS titular en 2017 si no logra el puesto antes, Kevin Byard. El rookie local es una de las elecciones en las que más esperanzas hay, y se confía que pueda trasladar su enorme producción en NCAA a la NFL. Como SS, continuará Da’Norris Searcy, que aunque no rindió del todo como se esperaba en 2015, se mostró lo suficientemente sólido. Daimion Stafford será su suplente.

En su segunda temporada como K en Tennessee, Ryan Succop se ha asentado como un K certero. Perfecto en FG de menos de 50 yds., ofrecerá, un año más, seguridad y fiabilidad, siempre y cuando el ataque llegue a Field Goal Range.

Como P, se mantiene, quizás, uno de los mejores de la NFL, Brett Kern. Si logramos forjar un buen equipo de cobertura en ST, puede resultar un P muy peligroso.

Bishop Sankey, Dexter McCluster, Antonio Andrews, Tre McBride, Perrish Cox y Harry Douglas. Si no me he dejado a ninguno, esos fueron los retornadores de los Titans en 2015. 6 retornadores en 16 partidos. Y casi a cual peor. La situación en 2016 debe mejorar ostensiblemente, pero quién será el retornador es aún hoy, una incógnita.

– Mariota dejó muchos destellos en 2015. En 2016 debe dar un paso más.
– El supporting cast en ataque ha mejorado sensiblemente en casi todas las áreas.
– A peor ya no se puede ir, ¿no?
– La secundaria apenas ha tenido refuerzos, y es, a día de hoy, el punto más débil.
– La profundidad del roster sigue siendo muy cuestionable en algunos puestos.
– Mularkey y su staff, sobre el papel, no inspiran la mayor de las confianzas.

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