Orange Crush

1594
Definitivamente el naranja no trae buena suerte a los Denver Broncos (AP)
Definitivamente el naranja no trae buena suerte a los Denver Broncos (AP)
Definitivamente el naranja no trae buena suerte a los Denver Broncos (EFE)

La vida social está llena de normas y protocolos. A modo de ejemplo, en las bodas los invitados no deben ir vestidos de blanco, ese color queda reservado para la novia. En las ceremonias de noche, una gala o celebración, un hombre debe ir siempre con un traje de color oscuro; en el caso de las mujeres  no se debe llevar sombrero ni falda corta; todo aquel que rompe esas reglas está faltando al protocolo social. En muchas invitaciones de boda u otros eventos sociales se suele hacer referencia a una serie de reglas básicas de protocolo.

Luego existen otras reglas de protocolo y vestimenta de andar por casa, por ejemplo nunca se deben combinar unos calcetines blancos con zapato oscuro, o no se debe salir uniformado en chándal si no es exclusivamente para dirigirse a realizar algún tipo de actividad deportiva. Tampoco a los toros se debería ir vestido con pantalón corto, al menos en las localidades de sombra y en las llamadas plazas importantes.

En el deporte existen también protocolos, o mas que protocolos, reglas de vestimenta y uniformes. Hasta los años 70 era muy habitual que los Head Coach fueran vestidos con traje en la banda, solo hay que ver las imágenes de Vince Lombardi, George Halas y Paul Brown, con sus eternos trajes oscuros y abrigos largos, y en el caso de los dos últimos con sombreros, al igual que Tom Landry, el que fuera durante mas de 30 años Head Coach de los Dallas Cowboys. El recientemente fallecido Bum Phillips, como buen tejano, llevaba siempre un sombrero, pero en estadios cerrados se desprendía del mismo haciendo caso de lo que le enseño su madre, nunca lleves sombrero en un sitio cerrado.

Tom Landry con traje y sombrero
Tom Landry con traje y sombrero

En la década de los 80 las reglas de uniforme de los Head Coach se empezaron a relajar, la imagen ya no era la de un señor con traje y corbata, sino ese mismo señor vestido con “casual wear”. Bill Walsh y sus equipos solían vestir pantalones “khakis”, imagen que se ha generalizó entre todos los entrenadores de la NFL. En la actualidad los Head Coach y todos sus asistentes deben llevar toda la vestimenta de corte “casual” o  deportivo, polos, sudaderas, abrigos, etc…. con logos del equipo.

Cuando en 2005 Jim Nolan fue nombrado Head Coach de los San Francisco 49ers solicitó permiso a la NFL para llevar traje en la banda para homenajear a su padre, antiguo Head Coach. La liga se lo denegó, pero ante la insistencia del propio Jim Nolan le autorizó a llevar traje y corbata siempre que fueran diseñados por la compañía Reebok, patrocinador de la ropa deportiva de la NFL desde el 2001. A raíz de aquello la NFL sacó una regla que permitía a todos los Head Coach llevar durante dos partidos en los que fueran el equipo local los trajes diseñados por Reebok, a esta iniciativa solo se unieron el propio Jim Nolan y Jack del Rio en una ocasión.

Jim Nolan y Jack del Rio, únicos HC modernos que llevaron traje
Jim Nolan y Jack del Rio, únicos HC modernos que llevaron traje

En materia de equipos también existen reglas, aunque estas se han ido adaptando según las necesidades de los equipos, pero sobre todo por las reglas de merchandising que, primero Reebok, y ahora Nike, imponen a los equipos. En todas las grandes ligas existen unas reglas muy sencillas, así por ejemplo en la NBA y MLB el equipo local suele jugar de blanco y el visitante con su segunda equipación, que debe ser oscura, o color gris en el caso del baseball.

En la NFL las reglas han sido tradicionalmente al revés, el equipo local vestía con uniforme de color y el visitante de blanco. Pero esas reglas se rompieron muy pronto, los Cleveland Browns ya jugaban muchos partidos con uniforme blanco. Mas tarde los Miami Dolphins jugaban de blanco como locales para combatir el fuerte calor y elevada humedad de Miami, los Dolphins suelen usar su equipación de color cuando juegan de noche. Los Dallas Cowboys también rompieron la regla, creían que el color azul estaba gafado y empezaron a jugar de blanco como locales, algo que repitan también como visitantes, rara vez se suele ver a los Cowboys jugar de azul salvo cuando sacan su uniforme retro. Los Redskins cuando llegó Joe Gibbs al puesto de Head Coach copiaron la práctica de los Cowboys, jugar de color blanco como locales y dejar su tradicional uniforme de color burdeos.

Todas estas reglas se crearon para simplificar las cosas, si jugabas como local vestías de color, si eras visitante jugabas de blanco. Aunque luego sucedieron capítulos como los de Minnesota en el 11 de octubre de 1964, la liga para dar a conocer los uniformes como local de los equipos estableció unas jornadas donde el visitante jugaría de color y el local de blanco. Los Detroit Lions se equivocaron y llevaron a Minnesota sus uniformes blancos. Los Vikings en 1964, que como visitantes jugaban con pantalón morado y camisola blanca, tuvieron que improvisar entre el primer y segundo cuarto, cambiaron sus camisolas en la banda. Los Vikings fueron el primer equipo en jugar con uniforme monocolor de toda la historia.

Vikings y Lions cuando empezaron el partido
Vikings y Lions cuando empezaron el partido
Vikings y Lions tras el cambio de uniformes
Vikings y Lions tras el cambio de uniformes

Pero el caso de los Denver Broncos, protagonistas de la última Superbowl, es muy singular. Cuando el equipo nace en 1960, su primer General Manager, Dean Griffing, compró para el equipo unos uniformes de segunda mano a la desaparecida Cooper Bowl All Star- Arizona. Previamente el mismo Dean Griffing se los había vendido a la organización de la Bowl, a él se los habían entregado como pago en especie de sus salario impagados un equipo semi profesional que desapareció comido por las deudas.

Uniformes que Dean Griffing compró de 2ª mano
Uniformes que Dean Griffing compró de 2ª mano

Aquellos uniformes están considerados como los mas espantosos de toda la historia de la NFL/AFL. La camisola era de color oro con los números en color marrón, los pantalones marrón oscuro, pero lo más chirriante eran las medias, rayas verticales en marrón y oro, algo que los jugadores de aquella plantilla odiaban. El uniforme de los Broncos era tan singular y espantoso que fue el único equipo de la AFL que no necesitó una segunda equipación. Dean Griffing, que tenía fama de rácano, los usaba para evitar tener que comprar una segunda equipación, existía otra camisola de color blanco pero se usaba muy poco.

Las 2 primeras temporadas de los Denver Broncos terminaron con records de 4-9-1 y 3-11. El equipo arrastraba fuertes pérdidas y fue vendido. Su nuevo propietario cesó a Dean Griffing y fichó a Jack Faulkner, al que nombró GM y Head Coach. La primera decisión de Fauklner fue librarse de aquellos espantosos uniformes, para ello organizó una ceremonia pública (asistieron mas de 8.000 personas) en las afueras del Bears Stadium (Mile High Stadium), donde en una hoguera quemaron los uniformes, especialmente aquellas medias tan espantosas (en el Hall of Fame se conserva un ejemplar y las que sobrevivieron a la hoguera colectiva son pieza de coleccionistas).

Jack Faulkner era un declarado amante de los Cleveland Brown y ordenó unos nuevos uniformes con los colores de aquel equipo, le gustaba el color naranja de las franjas y casco de los Browns, un color que se llamaba “Burnt orange” (naranja quemado). Sin embargo el fabricante cuando leyó el pedido entendió “Bright orange” (naranja brillante). Cuando los uniformes llegaron a Denver se encontraron con aquel color brillante y no el tono naranja de los Cleveland Browns. Así nació el color de los uniformes de los Broncos. El casco de color naranja sin embargo tiene otra explicación, Paul Brown consultó con el servicio de salvamento y estos le dijeron que el color naranja era el más fácil de identificar en el mar. Paul Brown pensó que sería más identificar para su QB un casco de color naranja.

Primeros uniformes color naranjas de los Broncos
Primeros uniformes color naranjas de los Broncos

Los Denver Broncos perderían cuatro Superbowls en 1977, 1986, 1987 y 1988, aunque en la edición de 1987 jugaron con su segunda equipación. Aquella racha de 4 Super Bowls consecutivas perdidas se conocería como “The Orange Crush”, que podríamos traducir como la naranja aplastada. En 1996 ocurrió algo inesperado, los Broncos tenían el mejor record de la AFC con una marca de 13-3, eran claros favoritos para ser su representante en la Super Bowl. Desde la ronda de los Wild Cards llegaban los Jacksonville Jaguars con un record de 9-7, un equipo que estaba en su segundo de existencia que se coló  a playoffs al ganar un triple empate con los Kansas City Chiefs e Indianapolis Colts. Los Jaguars ganaron por 30 a 27 y se plantarían en la final de la AFC dejando en estado de shock a la ciudad de Denver.

Un logo de la época que simboliza el Orange Crush
Un logo de la época que simboliza el Orange Crush

Cuando Denver en 1996 firma su contrato con la marca Nike (hasta 2001 cada equipo era libre de firmar con la marca deportiva que quisiera) le propuso cambiar los uniformes y modernizarlos. Pat Bowlen ya había recibido con anterioridad bocetos para cambiar el uniforme tradicional de los Broncos en 1990 pero los había rechazado, sin embargo en esta ocasión aceptó. Lo justificó con un “Siempre he querido que nuestra organización fuera la número uno en todo. Y mi sensación es que jugar con los mismo uniforme cerca de 30 años nos vamos encaminados en esa dirección”. El nuevo uniforme de los Broncos era de un azul mas oscuro que el anterior de sus cascos, el color naranja solo quedaba como franjas en el pantalón y camisa. Los resultados no pudieron ser mas brillantes, los Denver Broncos ganaron dos Super Bowls de manera consecutiva con sus nuevos uniformes.

Evolución de los uniformes de los Broncos
Evolución de los uniformes de los Broncos

Además casi en la misma época, el otro equipo que usaba el color naranja como uniforme, los Tampa Bay Buccaneers, también lo abandonaba, algo que coincidía casualmente con el cambio de rumbo de la franquicia, dejaba de ser un perdedor permanente para convertirse un contendiente, aunque seguramente eso mas que ver con la llegada de un nuevo propietario, los Glazer, y especialmente de un nuevo Head Coach, Tony Dungy. También coincide casi en el tiempo con la desaparición temporal de los Cleveland Browns, un equipo que usaba el color naranja ya no solo en sus cascos, sino en un alarde de modernidad en los pantalones. Para confirmar que el color naranja era un mal fario en la NFL, los Cincinnati Bengals (casualmente propiedad de Paul Brown), era otro conjunto que usaba el color naranja entre sus colores habituales, había perdido dos Superbowls y eran un equipo reñido con la desgracia.

También el color naranja ya había tenido otra experiencia desgraciada en el football profesional. Los Miami Seahawks fueron uno de los miembros fundadores de la AAFC, eligieron el color naranja para sus uniformes en un claro homenaje a la fruta, la mas representativa del estado de Florida, donde además se celebraba la Orange Bowl. Aquel equipo desapareció un año después por las elevadas pérdidas y unas deudas que les ahogaba. Aunque también hay que decir que el color naranja estaba presente en muchos equipos, los Chicago Bears lo usaban en los números y en su logo. También era empleado por los Miami Dolphins en forma de rayas en su uniforme.

Para la Super Bowl XVIII los Denver Broncos tomaron la decisión de jugar de color naranja, pensaron que tras ganar los dos Vince Lombardi en la década de los 90 la maldición del color naranja, la conocida como “Orange Crush”, se había terminado para siempre. Quizás olvidaron un pequeño detalle, la Super Bowl en esta edición se jugaba en el conocido como “Dia de la marmota”, el día 2 de febrero. A los Denver Broncos parece que les ocurrió lo mismo que a Bill Murray en la película “Groundhog Day” (Atrapado en el tiempo), se quedaron atrapados en el tiempo y fueron de nuevos aplastados («crush»). En aquellas cuatro derrotas Broncos perdieron: por 17 puntos ante Dallas en 1977, por 19 puntos ante los NY Giants en 1986, por 22 puntos ante los Washington Redskins en 1987 y por 45 puntos en 1989 ante los San Francisco 49ers, que es la derrota con mayor margen en una Super Bowl. Esta vez la diferencia fueron 35 puntos, otra derrota aplastante, lo que nos permite afirmar que The Orange Crush ha regresado, y precisamente en el “Día de la marmota”.

Los Broncos podrían recurrir al argumento de la maldición del color naranja, pero si algo tienen en común las 4 derrotas anteriores de los Broncos en la Super Bowl es que siempre fueron derrotados por equipos muy superiores.

  • En su primera aparición en 1997 los Broncos fueron el mejor equipo de la AFC con un record de 12-2, idéntico al de los Dallas Cowboys, pero los de Roger Staubach les ganaron con mucha claridad.
  • En la temporada 1986 fueron el 2º mejor equipo de la AFC, ganaron a los Browns en el famoso partido de The Drive, pero fueron aplastado por los NY Giants de Bill Parcells dirigidos por un soberbio Phil Simms.
  • En la temporada 1987 de nuevo quedaron como 2º mejor equipo de la AFC, fueron derrotados con claridad por los Washington Redskins dirigidos también por un soberbio Doug Williams, qué en el 2º cuarto finiquitó el partido al anotar 35 puntos.
  • En el año 1989 fueron los mejores de la AFC, se encontraron con el número 1 de la NFC, los San Francisco 49ers, que no tuvieron ninguna piedad con ellos y les endosaron 55 puntos, la que sigue siendo la mayor anotación de la historia de la Super Bowl.

Los Broncos en aquellos partidos no tuvieron jamás una sola oportunidad, los equipos de la NFC fueron infinitamente superiores. En 1977 Craig Morton, ex QB de los Cowboys, les llevó hasta la Super Bowl donde fueron derrotados por unos Cowboys que vivían sus mejores años. En la década de los 80, con John Elway como QB, fueron víctimas de la tremenda superioridad de los equipos de la NFC, eran los años en que la verdadera Super Bowl era la final de la NFC. Curiosamente Richard Sherman dijo tras la victoria de los Seahawks que la verdadera final había sido la final de la NFC, igual que en aquellos años.

En esta edición número 48 (XLVIII) los Denver Broncos tampoco tuvieron una sola posibilidad. Repasando el partido uno no puede hacer otra cosa que rendirse ante la tremenda superioridad de los Seattle Seahawks, fueron por delante en el marcador durante 59 minutos y 48 segundos, record absoluto en la Super Bowl. Su primera anotación se produjo a los 12 segundos cuando los Broncos cometieron un safety en el primer snap del partido, Peyton Manning no había siquiera tocado la pelota y su equipo estaba 5-0 debajo en el marcador. El resto del partido tampoco tuvo muchas cosas positivas para los de Denver, no anotarían hasta estar 38 puntos debajo en el marcador.  La sensación que dieron los Seahawks es que les dejaron anotar tras un drive muy largo que consumió mucho tiempo, algo que los de Peyton Manning no se podían permitir de ninguna de las maneras. Fue tal superioridad de los de Pete Carroll que incluso se permitieron la licencia de no usar a Marshawn Lynch en los minutos finales, o sentar a Russell Wilson dando snaps al QB Tarvaris Jackson, y ni así pudo Denver con ellos.

Pero por otra  parte esta edición de la Super Bowl, y de paso de la temporada, abre un interesante debate. Nadie duda que los Denver Broncos merecían estar en la Super Bowl, su record y temporada lo atestiguan, así como todos los records que ha acumulado en ataque, el mejor ataque de toda la historia de la NFL. Pero fueron los mejores de la AFC, y tal y como está organizada la NFL en la Super Bowl tiene que haber un representante por cada conferencia, lo que no necesariamente garantiza que lleguen al gran partido los dos mejores conjuntos, sino aquellos que fueron los mejores de su conferencia. Ahora mismo en la NFC hay un conjunto de cinco a seis equipos que personalmente creo son mejores que los 16 equipos que conforman la AFC, una conferencia que se sostiene gracia al empuje de sus dos QB estrellas, Peyton Manning y Tom Brady, QB que junto con Ben Roethlisberger acumulan un total de 11 apariciones en la Super Bowl desde el año 2001.

Supongo que empezaremos a vivir eñ debate habitual sobre la figura y el legado de Peyton Manning. Yo me niego, no por defender a Peyton Manning, que por otra parte no necesita a nadie que lo defienda, sino porque a ver si de una vez y para siempre entendemos que la Super Bowl no la gana Peyton Manning o Tom Brady, ni la pierden tampoco. La Super Bowl la  gana un equipo y los Seattle Seahawks no son un “churro” , como pudo ser el caso de los dos últimos campeones, New York Giants o Baltimore Ravens. Aquellos dos equipos supieron hacer “clic” en el momento justo y ganaron la Super Bowl, pero no necesariamente eran los mejores equipos, sino los que en mejor momento de forma estaban en el momento preciso, algo que ya Bill Cowher dijo cuando sus Steelers ganaron la Super Bowl, precisamente ante los Seahawks.

Los Seattle Seahawks el año pasado se quedaron a un fallo de marcaje de su secundaria de llegar a la final de la NFC, partido que hubieran disputado ante los San Francisco 49ers. Los de Jim Harbaugh tenían pesadillas solo de pensar que pasaría si se cruzasen con los Seahawks en una hipotética final, aunque se jugara en Candlestick. Este año solo han certificado lo que dejaron caer en la temporada pasada, Seattle es un magnifico conjunto, ha ganado 13 partidos en la temporada regular, el anterior ganó 11, y si hubiera necesitado ganar 14 ó 15 para ser los mejores de su conferencia no tengo ninguna duda de que lo hubieran hecho.

La victoria de Seattle fue incontestable

Pete Carroll, además de ser Head Coach, ocupa el cargo de Vicepresidente de operaciones. Junto con el GM John Schneider ha construido una plantilla magnífica, 21 jugadores del roster final llegaron sin ser elegidos vía draft, y jugadores como Richard Sherman o Russell Wilson llegaron en la ronda 5º y 3ª respectivamente. Es la plantilla mas joven en ganar una Super Bowl tras los Miami Dolphins de 1971, ninguno de los integrantes de su plantilla tenía experiencia de jugar una Super Bowl. Marshawn Lynch fue una primera ronda, pero los Buffalo Bills se lo quitaron de encima, el resto de la liga también pudo haberlo hecho pero nadie lo quiso. Y si algo se les puede criticar a los Seahwks son dos cosas, que malgastaran el dinero en firmar a Matt Flynn, jugador al que cortaron tras un año en la franquicia, y que mandaran su primera ronda a los Minnesota Vikings por hacerse con los servicios de Percy Harvin, un precio muy alto por un jugador que solo aportó en la Super Bowl, y que yo sinceramente creo que ni les hubiera hecho falta, como tampoco les hizo falta durante toda la temporada regular.

El modelo de gestión de la plantilla de los Seahawks debería abrir un debate ¿Se necesita un QB de tropecientos millones para ganar la Super Bowl? Yo digo que no. Personalmente en esta Super Bowl tenía sensaciones encontradas, por una parte deseaba que Peyton Manning ganara su segundo anillo para que quede enterrado para siempre el debate de su legado, era lo que me decía mi corazón. Pero la cabeza me pedía que tenían que ganar los Seahawks, el concepto del equipo, la lucha colectiva, el esfuerzo de todos los jugadores, donde nadie es más que otro y todos son necesarios, el colectivo sobre las individualidades.

Quizás con ello se termine con esa doble enfermedad que hay ahora en la NFL. Por una parte se dice que es imposible ganar una Super Bowl sin un QB de esos llamado “elite”. Ya ha quedado demostrado que para ganar el Vince Lombardi Trophy se puede hacer con un QB que gana en toda la temporada lo que los QB mejor pagados de la liga ganan en una semana. Y esa es la otra enfermedad de la liga, la inflación salarial que existe en los contratos de los QB, algo que la post temporada del año pasado alcanzó cotas absurdas. La mejor forma de acabar con eso es que equipo como Seattle, San Francisco y puede que a no mucho tardar Carolina, continúen demostrando que para ganar no es necesario tener un QB de tropecientos millones, sino una plantilla equilibrada. Vamos, lo que toda la vida hemos llamado un equipo. Deseo con todo mi alma que el debate de los QB toque su fin, pero no creo que ocurra. Esta es una liga que desde sus oficinas quiere y premia a los QB, pero si mas equipos del corte de Seattle empiezan a dominar la liga, esa sensación podría cambiar.

Y Peyton Manning no ha perdido la Super Bowl, como tampoco la hubiera ganado si hubiera terminado coronándose campeón. Su equipo, los Broncos, son un equipo inferior como lo fueron en las 4 derrotas anteriores, quizás suficiente para dominar a su antojo una muy floja AFC donde junto con unos New England Patriots con muy poco que ofrecer han quedado segundos en la AFC.

Por otra parte Peyton Manning lo tenía todo en contra para ganar, jugaba como hemos dicho de naranja, pero también jugaba contra la historia, nunca el que ha sido el mejor QB de la temporada regular y que ha batido todos los records se ha proclamado campeón. Esta circunstancia la dejamos bien clara a mitad de temporada, no siempre batir los records es un buen augurio para acabar bien. También Peyton Manning ha tenido enfrente a una gran defensa cuyos números globales solo les separan unas décimas de los Chicago Bears de 1985, la que todos consideran la mejor defensa de toda la historia de la liga.

Y para acabar, yo si fuera los Denver Broncos desterraba el uniforme naranja de una vez por todas, haría como hizo Jack Faulkner en 1962 cuando organizó una hoguera colectiva para quemar aquellos espantos uniformes. Pero esto es la parte anecdótica de la derrota, lo segundo que haría es un ejercicio de revisión ¿Con este modelo de equipo me puedo proclamar campéon?

Los Broncos tienen equipo para dominar de nuevo la AFC la temporada que viene, especialmente si son capaces de retener a Eric Decker, pero a partir de allí quizás el modelo de equipo debería revisarse. Yo empezaría por dos cosas, revisar el salario de mi QB, y segundo, apostar por construir un equipo. Su vicepresidente John Elway debería saber mas que nadie de ello, cuando él era el QB de la franquicia y ganaron 2 anillos consecutivos, bastaba darse un repaso a aquella plantilla para darse cuenta de una cosa, él no era la pieza mas importante del equipo, sino una mas.