Los Packers iniciaron la defensa del título

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Aaron Rodgers, MVL de la edición XLV, lanzó tres pases de touchdown completando 27 de 35 para acumular 312 yardas, mientras que Drew Brees, MVP en la edición XLIV, firmó 32 completos de 49 para 419 yardas también con tres envíos de anotación.

El inicio de los «queseros» fue vertiginoso consiguiendo saldar con touchdown sus tres primeras posesiones esto les permitió adquirir un colchón que a la postre no pudo ser superado por los de New Orleans.

Tras una pretemporada marcada por el fin del «lockout» y la polémica por el acercamiento de la patada de kick off, el novato de Green Bay Randall Cobb se erigió en protagonista retornando una patada para 108 yardas igualando un record de la NFL y respondiendo a un TD previo en un retorno de punt logrado por Darren Sproles quien pronto hizo olvidar a Reggie Bush.

Con 35-27 para los locales al final del tercer cuarto, en cuarta oportunidad y centímetros por avanzar en la yarda 7 de los Packers, el entrenador Sean Payton decidió buscar el primero y gol, pero fueron detenidos al no permitir completar un pase a Brees y su equipo se fue de vacío.

A continuación, los Packers parecieron asestar el definitivo golpe psicológico al lograr un drive sostenido de 12 jugadas que remataron con una carrera de una yardas de John Kuhn quien ponía el 42-27 ya dentro del cuarto final.

Sin embargo New Orleans no se rindió y volvió a conseguir un touchdown con pase de cinco yardas de Brees para Jimmy Graham, dejando 2:15 en el reloj. La defensa de los Saints logró entonces frenar a Rodgers y, con poco más de un minuto para el final, Brees ejecutó una preciosa ofensiva sin «huddle».

El final resultó dramático con los Saints llegando hasta la yarda 1 de los Packers para tratar de ir por el empate. Tras una interferencia defensiva en la zona de anotación cuando el tiempo había expirado, los visitantes tuvieron la última oportunidad pero el novato Mark Ingram fue frenado sobre la misma goal line por el muro defensivo de Green Bay y la vitoria se quedo en casa para delirio de la parroquia que abarrotó el Lambeau Field.