Tennessee Volunteers

537

 


Record 2010:
6-7 (4-4 local)
Bowl: Derrota ante North Carolina en la Music City Bowl (27-30)
Conferencia: SEC
Coach: Derek Dooley

Calendario:

Fecha Rival
03-09-2011 Montana
10-09-2011 Cincinnati
17-09-2011 en Florida
01-10-2011 Buffalo
08-10-2011 Georgia
15-09-2011 LSU
22-10-2011 en Alabama
29-10-2011 South Carolina
05-11-2011 Middle Tennessee
12-11-2011 en Arkansas
19-11-2011 Vanderbilt
26-11-2011 en Kentucky

Estadísticas 2010:

Categoría
Total
País
Yardas Totales
363,8
75º
Yardas de Carrera
109,3
105º
Yardas de Pase
254,5
30º
Yardas Totales Permitidas
382,1
69º
Yardas de Carrera Permitidas
152,5
60º

Yardas de Pase Permitidas

229,6
81º

Líderes 2010:

PASE PAS CMP YDS TD
Tyler Bray 224 125 1.849 18
CARRERA CAR MED YDS TD
Tauren Poole 204 5,1 1.085 11
RECEPCIÓN REC MED YDS TD
Denarius Moore 47 20,9 981 9

 

Pardiez, por fin una postemporada tranquila -o pretemporada, según se mire- después de tanto movimiento por Knox Vegas en los últimos dos años. Nada de cambios radicales en el cuerpo técnico, nada de clases cerradas deprisa y corriendo, nada de arrestos… espera, de esto hemos tenido, aunque “sólo” uno. Eso sí, siguiendo una de estas infames tradiciones, ha habido una lesión grave en la plantilla, de la cual hablaré más abajo. Pero lo dicho, dentro de lo que cabe ha sido una postemporada bastante tranquila, lejos de otros tiempos más siniestros en los que las comadrejas rondaban por Neyland. Ni siquiera la dimisión del hasta hace unos meses Director Atlético de las secciones masculinas, Mike Hamilton, ha hecho demasiado ruido. Y es que la interina, Joan Cronan (que lleva décadas como D.A. de las Lady Vols), lo está haciendo mejor que Hamilton. Al menos está demostrando tener más cabeza y menos sangre de horchata que su antecesor. Se nota que es del palo de Pat Summitt.

El evento más destacable de este periodo sin football es la vista con la NCAA de los programas de football y baloncesto, celebrada en Indianapolis a principios de Junio. Todavía no se sabe nada acerca del veredicto de la Double A respecto a ambos programas. Por lo pronto, en football, la universidad se ha autoimpuesto un periodo probatorio de dos años en el que más vale ser buenos chicos y no meter la gamba. De todas formas, la decisión de la NCAA se sumará a la decisión tomada por la universidad en forma, seguramente, de pérdida de oferta de becas para dicho programa. Eso como poco. El baloncesto es otra historia.

Tras un año y medio por Knoxville, puedo decir que las impresiones que me transmitió Derek Dooley el año pasado no fueron erróneas. Representa, como dicen al otro lado del charco, el cultural fit necesario para el puesto. Su carácter sureño ha encajado muy bien en Knox County, y su experiencia como abogado, Director Atlético (en Louisiana Tech) y por supuesto, entrenador, es bien recibida en estos tiempos revueltos. Ha demostrado ser un gran gestor del programa, tanto a nivel de plantilla como de cuerpo técnico. Las críticas a Dooley vienen por el flanco del recruiting, y es que no es un hombre que se fije tanto en las estrellas como en el potencial que perciba a través de sus ojos (y como él, el resto del staff). Eso sí, Dooley ha demostrado que es capaz de silenciar a los “miraestrellas”, y a las dos últimas clases me remito. Bien es cierto que aunque se esté en el ajo por los blue-chip recruits objetivo, hay rivales y Rivales en recruiting. Puedes ganarle, hoy en día, una batalla a Michigan (en horas bajas, como Tennessee), pero más complicado es hacer lo propio con Alabama, Florida o Florida State, por poner algunos ejemplos. Y para ganar batallas en recruiting hay una fórmula que no falla nunca: ganar partidos. Tan cierto como que la lluvia moja.

Por lo que respecta al cuerpo técnico, hubo un par de cambios a reseñar. El más importante es la “marcha” de Chuck Smith, DLC. Lo pongo entre comillas porque al parecer más que una marcha fue una invitación a marcharse. Se comentó que la relación entre Smith y Justin Wilcox (DC) no era la mejor, y que Dooley optó por prescindir de Smith ante los cantos de sirena de una universidad importante que pretendía seducir a Wilcox. Así pues, con Smith fuera, Lance Thompson fue promocionado a DLC, mientras que Peter Sirmon fue ascendido de graduate assistant a LBC (vacante libre tras el ascenso de Thompson). Ah, por cierto, Ron McKeefery sustituye a Bennie Wylie como preparador físico.

Revisando la pasada temporada, creo que nadie esperaba el final que tuvo dado el comienzo de la misma. Comenzó el viaje con un trámite frente a los primos hermanos de UTM, partido previo a la visita de Oregon, uno de los gallitos del país y que llegaba como gran favorito. Tennessee rindió a gran nivel durante los dos primeros cuartos, y sólo un touchdown antes del descanso por parte de los Ducks igualó el encuentro. Sin embargo, en el tercer cuarto Oregon aplicó la filosofía del General Neyland: ganar los breaks. Primero, LaMichael James se escapó por la banda tras una serie de fallos en los placajes por parte de los defensas naranjas. 72 yardas de “nada”. En el siguiente drive, con los Vols en la red zone, Matt Simms lanzó una intercepción que terminaría siendo un pick 6. Ahí se acabó el partido, con el consiguiente bajón anímico y físico de Tennessee. Y es que el momentum, en este deporte, cambia en un abrir y cerrar de ojos. La semana siguiente, frente a Florida, sucedió algo parecido. Tercer cuarto, 10-10. Con Florida en 4ª y 6 en su propio campo y en formación de punt, Urban Meyer se sacó de la manga uno de sus famosos fake punts. Primer down. El drive acabó en touchdown, y en la siguiente posesión Simms lanzó una temprana intercepción, dejando a UF en territorio Vol, y aprovechando estos la posición para anotar. Déjà vu. La semana siguiente se esperaba una victoria fácil frente a UAB, pero el partido se fue a prórroga (menos mal que no lo vi en directo). La defensa estuvo terrible, permitiendo más de 500 yardas a los Blazers, medianía de la Conference USA. El panorama pintaba negro con más de media temporada por delante. Siete días después, Tennessee se presenta en Death Valley con muchas dudas y una paliza a la vista, ya que LSU en casa e imbatido, es un hueso muy duro de roer. Total, que en la primera jugada de scrimmage, Jordan Jefferson se escapa 83 yardas para touchdown. Mal empezamos. Pero lo que apuntaba a paliza se convirtió en un partido igualado, fruto sobretodo de la actuación de Jefferson, que no, no es runningback sino quarterback. Uno muy sospechoso, pero quarterback al fin y al cabo. Les Miles tuvo que meter a Jarrett Lee ante el espectáculo dado por el cajún, y por desgracia para Tennessee, fue más competente. El ataque de ambos dependió de los corredores y de recepciones puntuales, y el pellejo de los Vols dependía de las imprecisiones en ataque de los Tigers (3 intercepciones lanzaron) y de la supervivencia de Simms, que estaba siendo masacrado. Tennessee llegó con opciones de sentenciar al último cuarto… pero perdonó, ya que tras anotar Simms en un QB draw (10-14) y ser interceptado Lee en el drive posterior, se falló una conversión en 4º y 1 en la 31 de LSU. A continuación, se dio el drive con el final más delirante que yo haya visto nunca. Con 32 segundos para el final, Miles vuelve a meter a Jefferson en 2ª y goal. Ganancia de 1 yarda, y el reloj que corre (LSU sin tiempos muertos). Total que el “genio incomprendido” de Les Miles hace un cambio sin que se percaten los presentes en la jugada, siendo los que entran al campo los que les hacen salir mediante aspavientos y gritos, y a continuación… ¡Dooley hace lo propio! 5 segundos, Tennessee con todos ante la línea de scrimmage, el center de LSU hace el snap y Jefferson, emparrado, no coge el melón, que bota hacia atrás. Reloj a cero, y euforia en el banquillo de Tennessee. Pero un momento… hay revisión de jugada por parte de los árbitros: Tennessee tenía a 13 tipos en el campo en la misma. Penalización, y LSU con una última oportunidad. Carrera de Stevan Ridley… touchdown. Y servidor ciscándose en lo ciscable y lo no ciscable, al igual que Dooley, seguro. Los jugadores, con una mezcla entre tristeza, ira y perplejidad, se van de camino a los vestuarios. La semana siguiente, con la resaca de lo acaecido a orillas del Mississippi, Tennessee es barrido en Athens, y tras la semana de descanso (y reflexión) sólo aguanta la primera parte a Alabama. Bajón físico en la segunda, 21-0 en el tercer cuarto, y último cuarto de clemencia. Con un balance de 2-5, nos plantamos en Columbia para enfrentarnos a los Gamecocks, que andaban a la caza de la división Este. Muy buen partido de Simms, e igualdad al descanso, pero tras éste… sale Tyler Bray como titular. Sorprendente decisión de Dooley, teniendo en cuenta el desarrollo de partido hasta el momento. Bray demuestra que tiene brazo y desparpajo de sobra. El ataque mantiene el nivel tras la pausa, pero la defensa hace aguas. Derrota. Dooley, durante la semana, anuncia que Bray será el quarterback titular sin vuelta de hoja, lo cual sorprende teniendo en cuenta que Simms no lo hizo mal (él también era rookie en la SEC, aunque algo más curtido tras su paso por Louisville y JUCO). El caso es que Tennessee triunfa en los últimos cuatro partidos de la temporada, sufriendo solamente frente a Kentucky, y lo hace promediando más de 37 puntos por partido. Bray se confirma, conocemos su lado pistolero, y los Vols consiguen ser elegibles para jugar una bowl. Para rematar la faena, llega una invitación de la Music City Bowl, jugada en el Coliseum de Nashville. El rival, North Carolina. Teníamos, pues, todos los ingredientes para disfrutar de un gran partido: proximidad geográfica entre ambas universidades, desplazamiento corto para los aficionados, estadio de NFL… y así fue. El choque fue trepidante, muy igualado, y con ambiente de Major Bowl. El final, polémico. Con 31 segundos para el final, UNC iniciaba su último drive 20-17 abajo. En la primera jugada del mismo, los Tar Heels consiguen una ganancia de 28 yardas, y un regalo en forma de penalización contra Tennessee por una muy discutible falta personal por un supuesto placaje cargando con el casco por parte de Janzen Jackson, parando consiguientemente el reloj. Tras un par de jugadas, UNC llega a la 18 de Tennessee pero no tiene tiempos muertos… ¡y Butch Davis comienza a realizar cambios! (¿os suena esto?) Total que Yates, quarterback de UNC, consigue hacer el spike a falta de 1 segundo. Sin embargo, en ese momento North Carolina tenía 14 jugadores en el campo, con lo cual son penalizados con 5 yardas… pero no con tiempo. Así pues tenemos al infractor siendo penalizado y a la vez beneficiado. Esta regla sería cambiada a posteriori, pero el agravio ya estaba hecho. UNC anotó el intento de field goal, empatando el encuentro, y tras dos prórrogas, se llevó el partido. Nuevamente, el momentum le dio un bofetón a Tennessee.

Pero el pasado no va a cambiar. De los tortazos hay que aprender, y lo que requiere ahora toda la atención es la temporada 2011. Comienza la temporada en Neyland el día 3 frente a Montana, en un partido que se presupone sencillo (el rival es de FCS), y una semana después se recibe a unos Cincinnati Bearcats nostálgicos de la era Brian Kelly, que no deberían ser rival, pero no hay que fiarse de Collaros y compañía. El tercer sábado de septiembre se viaja, cómo no, a The Swamp para enfrentar a unos Gators en época de transición, pero aún así con mucho talento, sobretodo en defensa (nada nuevo bajo el Sol). Tras un fin de semana de descanso, viene a Knoxville Buffalo, otra supuesta perita en dulce, antes de afrontar el tramo más exigente de calendario: Georgia (en casa), Louisiana State (ídem), Alabama (en Tuscaloosa) y South Carolina (de nuevo en Neyland), con un respiro frente a Middle Tennessee en Knoxville antes de viajar a Fayetteville para luchar contra el poderoso ataque de Arkansas. Se cierra la temporada, como siempre, frente a Vanderbilt y Kentucky (en Lexington). La final de la SEC será el 3 de diciembre, pero salvo sorpresa mayúscula, Tennessee la verá por CBS. Mi pronóstico: un balance final de 7-5, 8-4 siendo muy optimistas. Un factor a tener en cuenta es lo barata que estará la SEC Este, por lo que puede que nos llevemos alguna sorpresa agradable en forma de viaje a Atlanta. Pero siendo razonables, apuesto por otro viaje a la Music City Bowl, sobretodo teniendo en cuenta la caja que hicieron en Nashville gracias a la marea naranja.

 

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Tyler BrayMVP ATAQUE: Tyler Bray. El espigado quarterback californiano afronta su segundo año como uno de los mejores jóvenes de la liga en su posición. Año clave en el devenir de su carrera como director de orquesta en ataque.

La temporada pasada, motivados por la inexperiencia de la línea ofensiva, se apostó, en jugadas de pase, por un elevado número de snaps en shotgun para darle a Simms/Bray más tiempo a la hora de leer y pasar el balón. Las jugadas que requerían al quarterback justo detrás del center eran en mayor medida play-actions o jugadas de carrera. El coordinador ofensivo, Jim Chaney, tiene experiencia de sobra con la formación escopeta desde sus tiempos en Purdue, donde crecieron Drew Brees y Kyle Orton, hoy titulares en la NFL, así que su “librillo” vino muy bien para hacer funcionar el juego de pase y a la vez facilitar la (*ejem*) supervivencia del quarterback. El juego de pase estuvo bien. El problema vino del lado del juego de carrera. Esto es muy sencillo, y se aplica a cualquier nivel de fútbol americano, sea en el instituto o en los pros: si no puedes correr con consistencia, tu ataque se vuelve unidimendional (pase y más pase). Si tu ataque se vuelve unidimensional, puedes caer en la previsibilidad. Y si tu ataque es previsible, no es complicado defenderlo. ¿O acaso tendría el mismo rendimiento Joe Flacco si Ray Rice no fuera el seguro de vida que es? Pues esto es lo que pasó durante gran parte de la temporada. La joven línea tuvo problemas no sólo para proteger al QB, sino también para abrir huecos con consistencia. Claro, si el runningback a duras penas atraviesa la línea defensiva rival, el contrario se animará a enviar más gente hacia tu pocket. Contando los partidos de conferencia, el de Oregon y la bowl (esto es, quitando los más sencillos), Tennessee recibió un promedio de 4 sacks por partido y no llegó a las 3 yardas por acarreo. Vamos, la inexperta línea se vio desbordada por todos los flancos. Una línea que en esta temporada 2011 no tendrá a ningún senior en plantilla. Todo lo más, juniors. Muy joven y de gran tamaño, con una columna vertebral que se mantendrá tres temporadas más (salvo saltos hacia el draft). El único titular que ha perdido la OL es Jarrod Shaw (RG), amén de Cody Pope (C), que “desapareció” del equipo a principios de temporada por una extraña afección nerviosa.

Así pues, anclando la línea ofensiva nos encontramos al sophomore y freshman All-American James Stone. Stone lleva casi un año trabajando los snaps con la mano derecha, ya que el nashvilliano es zurdo, con grandes resultados. Tras Stone tenemos a otro tennessiano como center número 2: Alex Bullard, transfer de Notre Dame, al que le quedan tres años de elegibilidad. Bullard volvió a Tennessee para estar más cerca de su madre tras el fallecimiento de su padre. Al igual que el otro center del chart, Darin Gooch (junior), cubrirán el puesto de right guard en caso de necesidad. Bullard, además, ha probado también en la izquierda. El novato Mack Crowder tendrá que esperar. A la derecha de Stone se ubica otro sophomore como Zach Fulton (OG), titular indiscutible, mientras que el puesto de OG izquierdo titular está siendo disputado por JerQuari Schofield (sophomore) y el freshman Marcus Jackson. En el tackle derecho tenemos al gigante Ja’Wuan James, otro sophomore y freshman All-SEC, titular para los próximos dos años mínimo, con el junior Carson Anderson guardándole las espaldas. En el lado ciego del quarterback, el junior Dallas Thomas será el titular con el redshirt freshman Marques Pair como primer suplente. Tennessee tuvo una gran clase de OTs, este año: Antonio Richadson, Alan Posey y Kyler Kerbyson. En cualquier momento, si las circunstancias lo requieren, podrían pisar el campo y cumplir con creces. Posey y sobretodo ‘Tiny’ Richardson (codiciado por medio país) serán ambos tackles dominantes. Como dije antes, hay materia prima para tener una gran línea durante el próximo lustro.

En el puesto de quarterback, sin sorpresas: Tyler Bray afronta su segundo año como titular y como uno de los QBs jóvenes con más proyección del país. Demostró como novato tener brazo de sobra, pero también ser un pistolero. No es que sea algo malo, pero esperemos que las grandes acciones eclipsen los errores que pueda cometer por confiar en exceso en sus lanzamientos. Es muy dado a los pump fakes, y no es demasiado móvil en el pocket (pero bueno, tampoco lo es Peyton Manning, y ahí lo tenéis). Además, gestiona muy bien la presión. Ha ganado músculo respecto al año pasado (10 libras), lo cual le acerca al peso ideal para un quarterback NFL de su talla (está en 6’6, así que el objetivo a la larga serán las 225-230 libras). De su brazo y de su cabeza depende el presente y el futuro próximo del ataque. Matt Simms será senior este año, y lo será siendo suplente. Un suplente de garantías, añadiría. Simms tiene buen brazo, y gusta de utilizar las piernas cuando la ocasión lo requiere. Además, es un tipo que no se achanta ante nada. Nash Nance, redshirt freshman, será el tercer hombre. El novato Justin Worley, Gatorade National Player of the Year en el instituto, será bienvenido con una camiseta roja, y no lo veremos este año. Es un quarterback “estilo Chaney”: no demasiado brazo, pero preciso, y muy habituado a jugar en shotgun. Visto lo visto en primavera, me atrevería a decir que será el sustituto de Bray cuando éste salte a la NFL.

La posición de runningback me preocupa poco. Si la línea está bien, y el juego de pase funciona, la carrera se establecerá. David Oku abandonó el programa en primavera tras ver cómo caía al tercer lugar en el depth chart, por lo que no es una gran pérdida. Más bien decepción. El senior Tauren Poole será nuevamente titular en su último año en la universidad. El año pasado alcanzó las 1000 yardas tras la imberbe línea ofensiva. Bastante hizo, en mi opinión. Suplente será Rajion Neal, que al parecer está corriendo con más sed que en su año de novato, atacando los huecos con convencimiento. Incluso se comentó en su momento que podía saltar a Poole en el chart. Si alguno de estos dos cae, siempre se puede recurrir a los novatos Marlin Lane y Tom Smith, o incluso al enorme fullback titular, Channing Fugate (sophomore), que tiene experiencia como feature back en instituto, donde hinchó estadísticas a base de bien. Además, Dooley quiere darle más balones al de Kentucky porque conoce sus aptitudes. Siguiendo con los fullbacks, el junior Ben Bartholomew, tight end de emergencia y chico para todo, será el suplente. Kevin Cooper cerró ciclo universitario, jugando el año pasado menos que en temporadas anteriores.

Por lo que respecta a los receptores/tight ends, se han perdido tres hombres muy importantes: Denarius Moore, Gerald Jones y Luke Stocker. Los tres seniors el año pasado, los tres en plantilla en la NFL a día de hoy (Raiders, Eagles y Buccaneers, respectivamente). De hecho, fueron los hombres más productivos en ataque la pasada temporada y la anterior vía aérea, así que les toca a otros asumir la responsabilidad. Sin duda, los titulares en los wideouts serán los sophomores Justin Hunter y Da’Rick Rogers. Hunter ha demostrado ser uno de los receptores jóvenes con mayor potencial del país. El atleta (es un saltador de élite, con la mirilla en las olimpiadas) es un receptor alto, con muy buenas manos y, evidentemente, muelles en las piernas. Da’Rick es más físico: puede jugar como slot y pegarse con los linebackers rivales. Es muy rápido y no rehúye el contacto. Otro seguro de vida es el junior Zach Rogers, superviviente de la clase de Kiffin. Es el slot de elección del equipo, un seguro de vida en terceros downs, alguien que va a ser necesario cuando las conversiones sean vitales. Detrás de estos hombres, hay un banquillo que ofrece garantías, todos receptores jóvenes y talentosos: los novatos Vincent Dallas y DeAnthony Arnett, dos rompecinturas muy elusivos, y el sophomore Matt Milton, una amenaza constante dada su talla y capacidad de salto. Si resuelve sus problemas con los drops, hay seguro de vida en end zone para rato. Por lo que respecta al puesto de tight end, el sophomore Mychal Rivera es el sustituto natural de Stocker. El año pasado ya tocó bola, y demostró que es una opción muy fiable. El banquillo, además del mencionado Bartholomew, lo compone el antiguo transfer de Auburn, Brent Slusher (senior), y sobretodo el novato Brendan Downs, jugador local y de medidas similares a las de Stocker. Mencionar al espécimen físico que es el también novato Cameron Clear que físicamente está en la línea del Steeler Matt Spaeth. Es un jugador enorme y a la vez atlético. Todavía no está claro si va a jugar o no de TE -Dooley y compañía dicen que lo quieren ahí-, pero puede jugar de OT (algo que sobra en plantilla) y comentan que podría ser un defensive end de postín. Veremos hacia dónde se encamina su carrera.

 

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Janzen JacksonMVP DEFENSA: Janzen Jackson. Aún habiendo estado ausente durante muchos meses, el retorno de Janzen es la mejor noticia del verano. Sin duda, el más «NFL ready» del equipo, y calibre All-American.

A Wilcox, como pudimos ver la temporada pasada, le gusta jugar con muchos defensive backs. Si bien la defensa base es la 4-3, vimos (y veremos) formaciones con dos linebackers y un nickel (hay DBs grandes en plantilla), y con la profundidad que hay en la secundaria, no sería raro ver formaciones dime (seis defensive backs en el campo). Pero la posición clave, y más en la SEC, es la línea defensiva, sobretodo el tackle. En esta conferencia, la mejor del país, no vas a ninguna parte sin una DL sólida. Y en este sentido, Tennessee parece estar en mejor forma que el año pasado.

En el centro de la línea, los tackles, destaca la ausencia de Montori Hughes, expulsado del equipo por diversas indisciplinas. Hay que decir que Hughes pintó poco la temporada pasada, dadas sus diversas ausencias (suspensiones, inelegibilidad…). Más preocupante habría sido su ausencia de haber tenido la cabeza en su sitio (de ser así seguiría en el equipo, claro), ya que tenía potencial para ser un defensive tackle All-SEC. Además, se graduaron Gerald ‘Funkyman’ Williams (uno de los líderes en sacks), Victor Thomas y Rae Sykes. Así pues, con Hugues fuera el centro de la línea lo ocupan el senior Malik Jackson y el redshirt sophomore Daniel Hood (sí, el ex tight end primero y offensive tackle después). Malik, en tan sólo una temporada en Knoxville tras su transfer desde Southern California, se ha posicionado como uno de los mejores defensive tackles de la conferencia. Llegó como defensive end, pero con las urgencias en el centro y su ganancia de peso se ha reconvertido en tackle. Tiene que seguir ganando peso si quiere jugar como DT en los pros, aunque su destino, a mi juicio, será como five-technique (DE en una 3-4, vamos). Daniel Hood ha sorprendido por su constancia y motor para un recién converso a la posición. Está cerca de las 300 libras y será el nose tackle cuando las circunstancias lo requieran. Profundidad, en toda la línea y sobretodo en el DT, no hay demasiada. Tenemos al sorprendente redshirt sophomore Joseph Ayres, que le “quitó” el puesto a Hughes. Un obrero del football, que sin ser demasiado grande es todo pundonor. Luego está Corey Miller (sophomore), que se encuentra en una situación parecida a la de Malik. Fue reclutado como end, pero las circunstancias pueden hacer que vaya dentro. Es muy rápido, y puede jugar fuera tanto en una 4-3 como en una 3-4, así que cubrirá varios huecos. También el redshirt sophomore Marlon Walls puede jugar tanto dentro como fuera de la línea, aunque me parece un tackle más puro que Miller. Es un pass rusher interior a la John Randle (salvando las distancias, evidentemente). Además, hay mucha sangre nueva en la posición, cosa que hacía falta: Maurice Couch, codiciado JUCO al que le quedan tres años de elegibilidad, Allan ‘Tugboat’ Carson, que se está formando como nose tackle, Tervarris Saulsberry y los ya presentes Arthur Jeffery (redshirt sophomore) y Greg Clark (redshirt freshman), otro DT de mucho peso. En los ends, perdemos por fin de ciclo universitario a Chris Walker, uno de los líderes espirituales y estadísticos del equipo. El año pasado, la efectividad del pass rush desde los ends fue escasa, permitiendo a los quarterbacks rivales horas y horas para pensar. El sophomore e ídolo local Jacques Smith tuvo destellos de mucha calidad la temporada pasada, y en ésta se ha hecho con un puesto de titular. Con muchos minutos para lucirse, puede hacer saltar la banca. En el lado derecho estará presente Willie Bohannon (redshirt junior), otro al que habrá que tener en cuenta con más minutos. Se ha especulado con Marlon Walls en dicha posición, pero está por ver. Y ojo al recuperado Ben Martin (senior), ausente la temporada pasada por lesión. Al 100%, debería ser titular. El banquillo lo componen Steven Fowlkes (junior), el freshman Jordan Williams, el mencionado Corey Miller y los tweeners Martaze Jackson (redshirt freshman) y el novato Curt Maggitt, aunque a éste le faltan kilos para jugar como defensive end.

Y llegamos al cuerpo de linebackers, la unidad menos profunda de la defensa. A parte de las graduaciones de Lamarcus Thompson y Savion Frazier, la pérdida de Nick Reveiz (en los Bucs tras firmar como UDFA) es importante. Como Walker delante, Reveiz era el corazón de la unidad. Hablando de pérdidas, el redshirt junior Herman Lathers estará ausente por lesión por tiempo indefinido (aunque se comenta que volverá en octubre/noviembre). Terrible noticia, ya que es el mejor linebacker del equipo. Así que con Lathers ausente, Austin Johnson se moverá de la posición de Mike (MLB) al Will (WLB). El senior es rápido, así que es la mejor opción fuera. Greg King (junior) será el suplente. El hueco dejado por Johnson en el MLB (al menos mientras Lathers no esté) lo ocupará el sophomore John Propst, freshman All-SEC, con el junior Nigel Mitchell-Thornton de back-up. En el Sam (SLB), el senior Daryl Vereen emerge como titular con el sophomore Raiques Crump apareciendo seguidamente en el depth chart. Hay que decir que las posiciones de OLB pueden variar si los freshmen A.J. Johnson y Curt Maggitt siguen exhibiéndose como lo están haciendo en los entrenamientos. Pueden emerger como titulares en cualquier momento. Otro freshman que puede emerger es Christian Harris, linebacker de los que tanto gustan a Dooley y Sirmon: grande y atlético.

La secundaria transmite mucha confianza. Comenzando por los safeties, nos encontramos a dos headhunters como Janzen Jackson y Brent Brewer. El retorno de Janzen a la universidad, tras lidiar con asuntos personales pendientes es una de las noticias de la pretemporada. Jackson (junior) es uno de los mejores safeties del país y tal vez el mejor jugador del equipo, capaz de cubrir al mejor receptor rival y atacar al quarterback con presteza. Gran ayuda a la hora de detener el juego de carrera rival, al igual que el sophomore Brewer. Brewer es un safety muy físico, un hitter de cuidado (nunca mejor dicho, ya que también es bateador en el equipo de baseball). El centro de la secundaria está bien protegido, así que pobre del que se meta por ahí: caliente sale seguro. Como suplente me sorprende ver al junior Prentiss Waggner, que lo hizo bastante bien en el corner el año pasado. No me cabe duda que “Swaggner” volverá a la esquina en cuanto haya problemas de cobertura en alguno de los corners. El sophomore Dontavis Sapp sí que tiene sentido como safety suplente. Otro jugador grande para la posición que seguramente tendrá minutos como nickel. De los novatos Pat Martin y Brian Randolph se espera mucho. Ambos pueden jugar cerca de la línea de scrimmage. Por lo que respecta al redshirt junior Rod Wilks, tendrá sus minutos en el safety y equipos especiales. Como siempre. En las esquinas hay un atasco importante, lo cual es bueno. En la izquierda gusta más el junior Marsalis Teague que Eric Gordon (redshirt sophomore) y Art Evans (senior). Y sinceramente, no me extraña. Gordon es muy irregular, mientras que Evans huele a chamusquina a causa de tanta quemada. En el otro lado, el competente senior Anthony Anderson y el novato Justin Coleman se están disputando el puesto. Los redshirt sophomores Byron Moore e Izauea Lanier tienen nivel para ser titulares. Lanier (ex JUCO) parece que no llegó en la mejor de las formas, mientras que Moore (transfer de USC) puede jugar tanto de cornerback como de safety. El redshirt sophomore Naz Oliver se perdió el año pasado por lesión. Veremos cómo vuelve, pero no le veo con demasiadas opciones. Lo dicho: en los corners no hay ningún “lock”, y pueden haber cambios en el depth chart en cualquier momento.


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El año pasado, por fin, tuvimos una temporada tranquila por lo que a los pateadores se refiere. Entre Daniel Lincoln y Michael Palardy, sólo fallaron tres field goals, aunque dos fueron decisivos (frente a Louisiana State y North Carolina). Lincoln cerró un ciclo universitario que en el aspecto deportivo fue algo decepcionante tras su temporada como freshman All-American. Parece que su futuro está en la Armada (Navy). Así pues, Palardy hereda los galones de kicker titular. Espero que se recupere de su tocado cuádriceps, porque pierna tiene de sobra. Nos hace falta un pateador que gane partidos, algo desconocido desde los tiempos de James Wilhoit. Suplente número 1, el local Chip Rhome. Los punts serán cosa de Matt Darr, que toma el testigo de Chad Cunningham firmado como UDFA por los Tennessee Titans. Espero que luzca ese cañón que supuestamente tiene por pierna, y que no sea tan… “paciente” como Cunningham.

El asunto de los retornos en 2010 fue de película de terror. Cada vez que veía el melón volar hacia el retornador de turno de Tennessee (porque hubo varios), era para echarse a temblar. Perdí la cuenta de la cantidad de muffed punts/kickoffs o punts que directamente se renunciaron a retornar por miedo a pifiarla. Hombres que retornaron alguna vez el año pasado, que yo recuerde en estos momentos: Janzen Jackson, Eric Gordon, David Oku, Anthony Anderson, Da’Rick Rogers, Denarius Moore y Rajion Neal. El más competente del grupo fue Anthony Anderson, “descubierto” bien entrada la temporada, y por ese motivo será el retornador de punts principal. En cuanto a los kickoffs, veo a Da’Rick como retornador en el depth chart, pero teniendo en cuenta que será uno de los receptores titulares, creeré que va a retornar alguna patada cuando lo vea. En cuanto el lesionado freshman Devrin Young se recupere de su lesión de clavícula, no me extrañaría que se hiciera con alguna de las posiciones de retornador titular: buenas manos, rápido y elusivo.


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La presencia de Janzen Jackson hace de la secundaria la unidad más fiable del equipo, siendo aún sin él la más profunda. Esto minimizará la falta de efectivos en el cuerpo de linebackers, ya que veremos con mucha frecuencia la defensa 4-2-5, favorita de Wilcox.

DOWN

Escasean los linebackers de experiencia, sobretodo fuera. Aunque hay jóvenes con las herramientas físicas adecuadas para la posición, faltan profundidad y kilómetros para realizar una rotación en condiciones. En la línea defensiva, confiemos que no se rompa nadie, o lo pasaremos mal.

 

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