Tyrod Taylor doctor honoris-causa

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Desde que puso un pie en campus, Tyrod Taylor siempre recibió comparaciones con el jugador más famoso que nunca antes haya visto la Hokie Nation, Michael Vick. Probablemente la generación del 99 con Vick a la cabeza, sea la versión más exitosa y poderosa que nunca antes se haya visto por Blacksburg. Aquel equipo sobreanotaría 455 sobre 116 puntos a rivales como Clemson, Miami, Syracuse o West Virginia, en su imbatido camino por conseguir el campeonato nacional, pero sus sueños serían destruidos en pedazos ante Florida State en la Sugar Bowl después de que aquellos ‘Noles consiguiesen 18 puntos incontestados. Curiosamente la actual racha de 11 victorias no la experimentaba el programa desde aquella exitosa generación de Michael Vick y nuevamente volverían a encontrarse en su camino los Seminoles. Esta vez, en cambio, no hubo ningún título nacional en juego, sino el título de la conferencia ACC y una plaza BCS, que ahí es nada, pero la Hokie Nation pudo presenciar la resurrección de su entonces venerado quarterback y gran embajador de la universidad. Taylor llegaría desde el instituto de Hampton en Virginia, su localidad natal, como el mejor dual-threat quarterback de todo el país (según Rivals.com) después de una exitosa carrera académica, y su trayecto en Blacksburg sería frenético desde el instante que debutase nada menos que ante LSU en Baton Rouge en su año freshman, con la alargada imagen de Michael Vick sobre su espalda. Frank Beamer se vería incluso forzado a abortar su plan de redshirting sobre Taylor en su temporada sophomore y su proceso de madurez definitivamente se aceleraría, con la presión y escrutinio que eso conllevó el resto de su carrera deportiva. El camino fue largo y extremadamente arduo para Taylor, e incluso su talento y potencial llegaría a ponerse entre dicho, pero a diferencia de su predecesor, Tyrod Taylor sí ganaría a los ‘Noles y su legado Hokie, con multitud de records aéreos y terrestres bajo el brazo, sobresaldrá como el quarterback con mayor éxito de la toda historia del programa. Su espectacular actuación ante Florida State, tanto desde el nivel atlético, técnico y de madurez, pasará a los anales en Blacksburg. Solamente su legado se verá recompensando, de aquí a la eternidad, con una nueva Orange Bowl bajo el brazo, pero Taylor ya tiene su “doctorado honoris-causa” en la universidad de Virginia Tech, el tipo de impacto que se esperaba después de recibir multitud de comparaciones con la figura que revolucionaría al programa la anterior década. Sin duda se despojó de su particular monkey on the back. Éste es su legado.

 

En cierto modo, los Hokies arrancarían la temporada como candidato notable al cetro nacional, pero su ilusión duraría tan poco como los escasos 5 días que separaron las dolorosas derrotas frente a Boise State y James Madison (división FCS) de las dos primeras semanas, pero Virginia Tech dejaría atrás todo el desanimo y desconfianza alrededor del programa, para arrasar en su particular camino inmaculado por alcanzar la final de Charlotte ante Florida State, y VTU simplemente demostró el porque de este radical turnaround. La línea ofensiva de los Hokies, liderada en su extremo derecho por el RT Blake DeCristopher y el RG Jaymes Brooks, marcaría el ritmo sobre el juego terrestre y limitaría un front-four de la productividad y talento de los ‘Noles con ends del calibre de Brandon Jenkins y Markus White, aunque el origen de la victoria partiría, como no puede ser de otra forma, del particular oportunismo y verticalidad de la Beamer-Ball, después de que el whip Jeron Gouveia-Winslow retornase una intercepción 32 yardas para TD, tras un lanzamiento desviado por el ILB Bruce Taylor en una espectacular acción. El potente lado derecho entre DeCristopher y Brooks abriría una auténtica autopista que sería aprovechada por el RB Darren Evans con una carrera de 51 yardas tras cambiar sorprendentemente de velocidad en el segundo nivel, y el propia Evans rompería con facilidad un tackle antes de la goal-line para anotar con una carrera de 9 yardas. El inexperto QB sophomore EJ Manuel (23/31 para 288 yardas, 2 TD y 1 INT) demostró el porque de la confianza depositada en detrimento de uno de los iconos actuales del programa (aunque de cristal), Christian Ponder, y Florida State podrá dormir tranquila tras comprobar que la posición estará asegurada con su particular Cameron Newton. Manuel se mostraría sorprendentemente maduro y seguro dentro del pocket para su limitadísima experiencia, pero el show en la noche de Charlotte pertenecería a Tyrod Taylor (18/28 para 263 yardas y 3 TD, además de 11 carreras para 24 yardas y 1 TD). El QB senior se ingeniaría un drive brillante y aparentemente cómodo desde el pocket, para tras eludir la presión con un reverso y encontrar en la esquina contraria de la endzone al WR Jarrett Boykin en un lanzamiento de 19 yardas. El RB Ty Jones mantendría a FSU en el partido antes del descanso (21-17 en contra) con carreras de 2 y 6 yardas, bajo la batuta de un sorprendente EJ Manuel, pero en la segunda parte los Hokies sencillamente dominarían (en los dos primeros drives alcanzarían el registro de 13 de los primeros 15 terceros downs). En situación de tercer down largo en medio del campo, Taylor desde el shotgun encontraría completamente abierto en el crossing-pattern sobre la banda izquierda a Danny Coale (6 recepciones para 143 yardas y 1 TD), quien aprovechaba la cobertura rota de la secundaria de los ‘Noles para anotar en un lanzamiento de 45 yardas. En la siguiente posesión de VTU tras un contundente tres-y-fuera, Tyrod Taylor rememoraría al propio Michael Vick con un eléctrico scramble de 12 yardas para primer down, para más tarde con un defensor sobre la cara, leer con velocidad la cobertura y encontrar saliendo del backfield en un fantástico touch-pass al RB David Wilson, tras un lanzamiento de 21 yardas para TD (el TD aéreo No.23 de Taylor, superando el antiguo récord en VTU de Maurice DeShazo). En el último cuarto, en una acción parecida a la anterior anotación de Coale, Tyrod Taylor aprovechaba la fantástica protección de su línea ofensiva para encontrar en el crossing-pattern a Danny Coale en una acción de 46 yardas y el propio “doctor honoris-causa” Tyrod Taylor sentenciaría, dejando su firma final en la victoria, con un nuevo eléctrico scramble de 9 yardas. (R: 33-44)

 

La SEC es territorio exclusivo de Cam


South Carolina se presentaba en Atlanta por primera vez en toda su historia (primer título de la división Este desde ingresar en la conferencia en 1992). Los Gamecocks (No.19 del ranking BCS) son un programa muy poco acostumbrado a los campeonatos, sin ir más lejos su último gran éxito data de 1969, cuando consiguió el título de la ACC después de finalizar imbatido en sus duelos interconferenciales, y su condición de novato se notó; Auburn arrasaría desde el primer minuto hasta el último instante. Sin ir demasiado lejos, en solamente la segunda jugada de todo el partido, Cameron Newton (17/28 para 335 yardas y 4 TD, además de 14 carreras para 73 yardas y 2 TD) ejecutaba un fake de bubble-screen y/o end-around sobre Onterio McCalebb, para encontraría por detrás de la secundaria rival al WR Darvin Adams (7 recepciones para 217 yardas y 2 TD) en un big-play aéreo de 62 yardas. Después de 6 segundos exactos de cronómetro dentro del pocket, Newton encontraba en el flat al propio Onterio McCalebb para adelantar a Auburn con un lanzamiento de 12 yardas, y ese sería uno de los grandes problemas de USC en defensa, el pass-rushing jamás sería un factor frente a Cameron Newton, y éste es un handicap decisivo para frenarle. De todos modos, Stephen Garcia (16/28 para 170 yardas, 2 TD y 2 INT) y los ‘Cocks responderían con contundencia después de que en la siguiente posesión, Garcia conectaría en el seam con el TE Patrick DiMarco en un envío de 25 yardas que igualaba el encuentro. Pero la defensa de los ‘Cocks seguía permitiendo demasiado tiempo a Newton sobre el pocket y éste dejaría su sello con un cómodo scramble (marca de la casa) de 20 yardas, que permitiría al propio Newton amagar el hand-off sobre McCalebb para anotar con una poderosa carrera straight-ahead de 5 yardas, después de impactar originalmente sobre el MLB Tony Straughter. En la siguiente posesión de los Tigers, Newton ejecutaba con comodidad el drop-back desde el shotgun para ejecutar el pump-fake y encontrar completamente abierto al WR Darvin Adams en un lanzamiento para TD de 54 yardas. En un scramble de Newton, el end Cliff Matthews conseguiría provocarle un fumble y un habitualmente seguro PK Wes Byrum fallaría un asequible intento de 36 yardas, en unos instantes de cierto desconcierto de los Tigers. South Carolina aprovechaba los peores minutos de Auburn en el encuentro para recortar distancias, después de que Garcia conectase con el RB Marcus Lattimore (16 carreras para 84 yardas) saliendo del backfield en un envío de 26 yardas y en situación de pulgadas sobre la goal-line, aprovechando el tamaño del estelar WR Alshon Jeffery, golpease el slant-pattern con un quick-pass a falta de 16 segundos para finalizar la primera parte. La anotación se antojaba como decisiva en el momentum del partido con los Gamecocks recibiendo la posesión en la segunda parte, pero los pupilos de Steve Spurrier recibirían todo un mazazo. El squib-kick dejaría a los Tigers cerca del centro del campo y Newton, a quien no se le puede permitir ni un sólo milímetro, conseguía ganar tiempo y enviar un hail-mary de 51 yardas sobre la endzone, con tan mala suerte para USC que tras un primer desvío, el lanzamiento caía sobre las manos de Darvin Adams con cero segundos sobre el reloj. En ese mismo instante se desvanecían las escasas posibilidades de los Gamecocks de competir en el encuentro. Auburn y Cameron Newton, en cambio, no perdonaría, y éste encontraba al WR Emory Blake junto a la línea de banda en un envío de 38 yardas para resolver la distancia restante de 1 yarda con una nueva poderosa carrera tras asfaltar sobre la goal-line al spur Antonio Allen. La defensa de los Tigers ejecutaría un agresivo y violento zone-blitz y ante tal desesperación, Garcia intentaría desprenderse del balón con velocidad, buscando dirigir su lanzamiento sobre un screen-play a DiMarco pero, en cambio, se encontraría con el CB T’Sharvan Bell, quien interceptaba con facilidad el lanzamiento y aprovechaba su propia inercia para retornarlo 10 yardas para TD, sentenciando el partido en el tercer cuarto. En caso de duda, Newton ampliaría la diferencia en 35 puntos en los primeros instantes del último cuarto, después de que Emory Blake superase a su marca en el flat y recogiese sin oposición en la endzone el lanzamiento de 7 yardas. Newton igualaría a Tim Tebow y Colin Kaepernick como los únicos jugadores de toda la historia en superar las 20 anotaciones aéreas y terrestres al mismo tiempo en una sola temporada y los 56 puntos de Auburn (además de los 39 puntos de margen) son los guarismos más altos de la historia del campeonato de la SEC. Esta es la segunda oportunidad que los Tigers completan una temporada regular imbatida (con ambos records de 13-0) y en The Plains se espera que en esta ocasión no se escape el cetro nacional, como en el 2004, cuando a Auburn incluso se le denegaría la posibilidad de pelear por el preciado crystal-ball. (R: 56-17)

 

UConn sufre pero obra el milagro de Tampa

Raro es el año en el universo de college football que no se discuta la invitación de un determinado squad para disputar una bowl en concreto o incluso el propio campeonato nacional. Este año ha sido bastante sosegado en ese aspecto y no parece que exista demasiada controversia al respecto, salvo varios casos aislados. Sin embargo, uno de estos casos (por no decir el más destacado) es el de Connecticut, quienes sin incluso aparecer dentro del propio ranking BCS, sólo les separaba una victoria ante South Florida en Tampa para ganar automáticamente una invitación y disputar una bowl BCS como campeón de la Big-East, después de encadenar una racha de 4 victorias consecutivas dentro de la conferencia (tras empezar el año con un 0-2) y de presentar el edge favorable sobre West Virginia, quienes irónicamente ranquean No.22 del propio ranking y presentan un record absoluto superior (9-3 sobre 8-4 de los Huskies). Pocos, por no decir nadie, confiaban en los pupilos de Randy Edsall con rivales de la entidad, talento y potencial de West Virginia y Pittsburgh, pero esta temporada la conferencia tocaría fondo en un mar de mediocridad y los Huskies se asegurarían medio bid con las ajustadas victorias en Connecticut ante ambos conjuntos (16-13 en la OT y 30-28 respectivamente) con quienes finalmente empatarían en lo más alto de la Big-East. De todos modos, UConn se presentaba como auténtico darkhorse en pretemporada después de recuperar 16 titulares, con unas trincheras sólidas y con los gallos de la conferencia visitando Rentschler Field. Los Huskies simplemente aprovecharon sus posibilidades y en su séptima temporada bajo una conferencia con invitación automática (su novena bajo el máximo nivel FBS), UConn conseguiría un viaje histórico a la Fiesta Bowl ante Oklahoma en año bueno. Eso sí, el conjunto de la localidad de Storrs no defraudaría, y se ganaría su bid haciendo gala del carácter que imperó su temporada, con un juego mezquino. Solamente conseguirían 232 yardas totales en ataque ante USF, con la defensa de los Bulls sobrecargando el box y desafiando constantemente al QB Zach Frazer (13/29 para 112 yardas y 1 INT) a ganar el partido desde el pocket. La estrella del equipo, el RB junior Jordan Todman correría en 33 oportunidades para tan sólo 93 yardas (un promedio inferior a las 3 yardas por carrera, en solamente su segundo partido del año por debajo de las 100 tras promediar 148.1 yardas), pero la defensa de los Huskies y sí, el punter Cole Wagner (con un promedio de 53.2 yardas por punt, con 2 dentro de la yarda 20) se encargarían del resto. El MLB Lawrence Wilson interceptaría un lanzamiento desviado y lo retornaría 55 yardas para TD en la única anotación de Connecticut en todo el partido, y la defensa conseguiría un crucial stand en su yarda 5 en los dos últimos minutos, con tres oportunidades consecutivas de los Bulls de situarse por delante en el marcador. Frazer conseguiría dos completaciones clave sobre Kashif Moore y Michael Smith que situarían al PK Dave Teggart bajo field-goal range, y con 17 segundos sobre el reloj, Teggart anotaba un FG lejano de 52 yardas (después de anotar otro de 50 en el último cuarto), que les otorgaba la polémica, pero perfectamente legal (como campeones) invitación automática. (R: 19-16)

 

Nebraska no puede con su archirival tras despedirse de la Big-XII

 

Oklahoma y Nebraska revivirían una de las rivalidades más ancestrales y tradicionales de todo el universo college football (han copado el título de la extinta Big-Eight en 31 ocasiones de 36 temporadas) con motivo del campeonato de la conferencia Big-XII en Arlington, desmedida y fastuosa residencia del amigo Jerry Jones y sus Dallas Cowboys. Era la última oportunidad de los Cornhuskers de “mear la oreja” a los Sooners en su territorio y arrebatarles el título de conferencia, antes de abandonar la misma con rumbo a la Big-Ten, pero Oklahoma dejaría bien claro quien sigue mandando sobre el aérea central de toda América, después de conseguir su séptimo título de la Big-XII en 11 años (más del doble que cualquier otra universidad). Nebraska mostraría sus mejores cartas, rememorando el épico showdown de la anterior temporada en idéntico escenario ante Texas, y los pupilos de Bo Pelini se apoyarían sobre su sofocante y poderosa defensa para hacerse con el prematuro control del luminoso (un contundente 17-0). El QB Taylor Martinez sufriría un nuevo calvario de lanzamientos desviados y/o bloqueados sobre la línea de scrimmage, fumbles (4 totales), sacks (7 totales), golpes y constantes presiones sobre el pocket, provocando que, una semana más, su actuación volviese a ser miserable (12/24 para 143 yardas y 1 INT, además de 14 carreras para 32 yardas negativas). Después de su fortuito golpe en la rodilla ante los Aggies, Martinez no volvería a ser el mismo jugador explosivo y vertical arrancando desde el pocket, y su limitación física volvería a ser un lastre para los Huskers, después de que la defensa de los Sooners consiguiese forzar al propio Martinez a ganar el partido desde el pocket. Sin embargo, Nebraska aprovecharía un big-play de 66 yardas terrestres para TD del RB Roy Helu Jr (11 carreras para 91 yardas y 1 TD), un field-goal lejano de 54 yardas del estelar PK Alex Henery (record personal) y un trickery desde la wildcat del RB Rex Burkhead (16 carreras para 90 yardas), quien como antiguo quarterback de instituto conectaría con el TE Kyler Reed en la endzone, después de que el defensive-back Courtney Osborne consiguiese una intercepción sobre Landry Jones en un lanzamiento desviado sobre la línea de scrimmage. En el tackle de Ryan Broyles en su acción defensiva sobre Osborne en la yarda 12 de OU, los cebras devolverían originalmente el balón a Oklahoma después de señalar fumble, pero en una decisión bastante controvertida, decidirían finalmente modificar la resolución de la misma. La respuesta de los Sooners sería inmediata con Landry Jones (23/41 para 342 yardas, 1 TD y 1 INT) conectando 49 yardas para TD sobre el WR freshman Kenny Stills y después de que Taylor Martinez cometiese un error grave al intentar forzar demasiado (desde la yarda 8 de OU) un lanzamiento, que finalmente sería interceptado en la endzone por el WLB Travis Lewis. Un fumble de Roy Helu Jr sobre su propia yarda 31 recuperado por el indiscutible MVP del encuentro, Travis Lewis, lo aprovecharía Landry Jones para conectar con Kenny Stills en una nueva cobertura rota de 30 yardas, y el propio Landry Jones igualaría el encuentro con un QB-sneak de 1 yarda. En el último cuarto, después de que los Cornhuskers “migrasen” su ataque a la wildcat con Rex Burkhead y un backfield dual entre el propio runningback sophomore y Roy Helu Jr, un error en el snap provocaba el fumble en el hand-off entre Burkhead y Helu, que sería recuperado nuevamente por Travis Lewis, permitiendo a los Sooners ponerse por delante con un FG de 27 yardas del PK Jimmy Stevens, quien se resarciría de un error anterior desde una distancia de 24 yardas. Con el partido sobre la mano, la defensa de Oklahoma cercaría su tight-coverage, y los slant-patterns y quick-routes serían anulados, y ahí el ataque de Nebraska moriría. El radio de acción de Martinez desde el pocket no dio para mucho más y los Huskers sufrirían un shutout en la segunda parte por primera vez en toda la temporada. Los Sooners se dirigirán a Glendale a disputar la Fiesta Bowl como campeones de la Big-XII. (R: 23-20)

 

 

 

 

 

  • Después del auténtico bodrio que nos regaló la Territorial Cup, una de las rivalidades más antiguas de todo el país entre las Arizonas, donde se superarían más de 10 tres-y-fuera entre ambos durante un punto de la primera parte, en la segunda todo cambiaría con un nuevo capítulo salvaje de esta rivalidad. El end James Brooks bloquearía milagrosamente un extrapoint salvador sobre el PK Alex Zendejas para mandar el partido a la OT y volvería a hacerlo en la segunda prórroga, permitiendo que los Sun Devils mejoren sus posibilidades de ser elegibles para las bowls, mientras que Arizona sepulta, con un decepcionante 7-5 (No.6 de la PAC-10), las ilusiones del programa de viajar por primera vez a Pasadena, después de vencer a Iowa en Septiembre.

  • Las mecánicas y esporádicos lanzamientos de Nick Foles sobre los deep-out patterns, estoy seguro que despertarán mucho interés entre los scouts de la NFL ¿Se declará elegible para Abril?

  • El pseudo desastre antes del descanso de Miami (Ohio) cuando la banda confudió al QB Austin Boucher para buscar un spike en situación de cuarto down, cuando éste, consciente de la situación, intentaba solicitar el tiempo muerto con 4 segundos sobre el reloj. Finalmente, alguien de los Redhawks estuvo espabilado pidiendo el tiempo muerto y permitiendo a Miami buscar el FG de 42 yardas, que a la postre sería bloqueado, pero me parece surrealista que nadie de la banda (encargada del play-calling) fuese consciente de la situación y posición del balón.

  • También aprovecho para elogiar la exitosa temporada de Miami (Ohio), después de perder 11 partidos el año anterior. Con 33 segundos sobre el reloj, Boucher (en su tercera titularidad de la temporada) conectaría con Armand Robinson y conseguirían con éxito la conversión de dos puntos, para poner el upset sobre Northern Illinois (No. 25 del ranking BCS) y hacerse ante todo pronóstico con el campeonato de la conferencia MAC. Para quitarse el sombrero.

  • La impresionante colección de head-coaches salidos de Youngstown State que señalaría el Gameday de ESPN. Jim Tressell (Ohio State), Bob Stoops (Oklahoma), Bo Pelini (Nebraska), Mark Dantonio (Michigan State), Mike Stoops (Arizona), Mark Stoops (Florida State), Don Treadwell (Michigan State) o Mark Snyder (South Florida). Y eso sin olvidar a los ex-coaches Bob Davie (Notre Dame) y Mark Mangino (Kansas) o los ex-jugadores Ron Jaworski, Jeff Wilkins, Jerry Olsavsky, Paul McFadden y Cliff Stoudt. Todos tienen en común “touhgness” y disciplina como impronta. Hay quien lo atribuye al tremendo frío de Ohio y la industria del acero, pero lo que es evidente es que los Penguins son una auténtica factoría de mentes brillantes.

  • Al igual que Pittsburgh, quienes despedirían durante esta semana a su head-coach Dave Wannstedt, la temporada de Dion Lewis sería una decepción absoluta, sin embargo, el runningback sophomore volvería por sus fueros esta semana con 42 intentos de carrera y 261 yardas ante Cincinnati bajo la intensa nieve de Ohio. Curiosamente la anterior temporada también experimentaría una actuación excepcional ante los Bearcats con 47 intentos para 194 yardas, pero en esta ocasión, los objetivos de ambos programas fueron mucho más modestos, con los Panthers finalizando con un record de 7-5, mientras que Cincinnati, después del 12-1 y correspondiente BCS-bound de la anterior temporada, acabaría con un mediocre 4-8 en la primera temporada de Butch Jones al frente del programa.

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Israel Llata es natural de Maliaño, una localidad de Santander (Cantabria). Ingeniero informático de profesión y aficionado al fútbol americano desde mediados de los años 90, asombrado por la habilidad atlética del quarterback Steve Young y aquellos exitosos 49ers. En los últimos tiempos centraría su mirada sobre un desconocido pero excitante college football, destapando su corazón como entusiasta aficionado de Alabama, una institución a la que rinde culto. Analiza en su columna semanal la jornada universitaria desde 2007. @israel_lata