Virgencita, que dejen la Temporada Regular como está

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Este domingo además de jugarse la 4ª jornada de la temporada regular echaba la persiana la temporada regular de la Mayor League Baseball, la liga profesional de baseball. Existía la posibilidad de que se hubiera prolongado un par de días más, pero al final la combinación necesaria no se dio y la temporada pudo terminar cuando estaba previsto, algo que la verdad tiene auténticos bemoles. Tres equipos jugaron su partido nº 162 para determinar 2 plazas para entrar en las World Series después de 161 partidos, sí, como suena, 161 partidos y todo quedaba reducido al último partido, el 162. Y como ya he dicho, existía una combinación que hubiera significado para uno de los equipos jugar 164 partidos. Esta pequeña introducción sobre el fin de temporada de la MLB me viene de maravilla para hablar de mi auténtico leit motiv de esta semana, la posibilidad de que la temporada regular de la NFL se alargue.

 

Uno de los debates de la pretemporada, y de la que dije que en su momento hablaría, o más bien, me pronunciaría, era sobre la polémica de ampliar la temporada regular de 16 a 18 partidos, algo que parece que empieza a ser algo más que una realidad. El sindicato de jugadores ya está negociando este polémico aspecto, incluso la NFL ha realizado ofertas a cambio de ampliar la temporada y es que la liga parece que está dispuesta a llegar a acuerdos importantes a cambio de eso, de que sus equipos vean como todos logran un partido más en sus estadios y la parte más importante del pastel, renegociar los derechos de televisión. 32 partidos más cada temporada es un caramelo muy goloso, en grandes números es un incremento del 12,5% de partidos, lo que en dólares se puede traducir en millones.

A mí la medida no me gusta, no me gusta ni media. Uno de los argumentos mas utilizados es que supone poner en riesgo la salud de los jugadores dos partidos más cada año, y la verdad, es un argumento endeble en mi opinión, cuando uno es jugador profesional de football sabe a los riesgos que se expone cada domingo y el hecho de exponer su cuerpo dos domingos más, y con más motivo cuando lo es a cambio de dinero, no va a determinar demasiado la voluntad de los jugadores. De hecho el sindicato no parece que le dé demasiada importancia a ampliar la temporada regular, es más dinero para sus representados, y sí parece importarle que sea a cambio de otras contrapartidas como las jubilaciones y las prestaciones a los veteranos, algo que el sindicato de jugadores nunca ha conseguido realmente arrancar a los propietarios y que no parece que quieran dejar escapar en esta ocasión.

 

Todo esto viene a demostrar que tanto propietarios como jugadores pueden estar de acuerdo en la temporada de 18 partidos, todos ganarán más dinero, pero ambas partes olvidan lo más importante, lo que para la competición y el interés de la liga puede suponer 18 partidos, y es a donde quiero llegar. Si me opongo a una ampliación de la liga es por el riesgo de que la temporada regular pierda importancia, en resumen, que corra el riesgo de pasarle lo que le ocurre a las otras grandes ligas, donde se juegan desde los 82 partidos de la NBA a los 162 de la MLB, ligas que empiezan realmente a interesar al respetable cuando se acercan sus últimos meses de competición, cuando se empieza a perfilar los playoffs. Y eso si hablamos de baseball, donde pasar a post temporada es muy caro, solo pasan 8 equipos de los 30 que forman la liga, en la NBA se puede pasar incluso con record negativo, lo que hace que muchas veces la temporada regular pierda importancia y sobre todo, interés.

 

Es mi experiencia, me gustan tanto el baseball como el baloncesto. En el caso de la NBA me enchufo a la temporada cuando se acerca el mes de abril, cuando se huelen los playoffs, y en muchos casos, en los mismos playoffs, hace tiempo que en la NBA lo importante no son los records, sino tan sólo entrar en post temporada. Con el baseball no me ocurre igual, el pase a post temporada es muy caro, sólo pasa el campeón de cada división y queda una plaza de wildcard para el cuarto mejor equipo, lo que hace que entrar sea muy difícil, así que no es nada extraño que haya equipos que puedan estar años y años sin alcanzar las World Series. Por eso el final de temporada regular es tan apasionante, la mayoría de los equipos se juegan el entrar en ellos, y puede ocurrir como este año donde en la última jornada, el domingo, se decidían el destino de ni más ni menos que de 5 equipos, 161 partidos para que todo se decida en el número 162. Y eso porque los San Diego Padres no les dio por ganar su último partido en San Francisco, de haberse impuesto los Padres a los Giants se hubiera tenido que jugar dos partidos mas de temporada regular para decidir la plaza de wildcard de la Liga Nacional.

 

Lo que diferencia la NFL de las otras ligas es que cada partido es clave, el perder un partido puede no tener su importancia, pero cuando se acumulan un par de derrotas, y sobre todo son consecutivas y nada más empezar la temoporada, el asunto adquiere verdadera relevancia. En demasiadas ocasiones la diferencia entre entrar en los playoffs o no entrar en ellos está en lo que se llaman los detalles, una mala jugada, una mala decisión, una lesión, un mal rebote, todo ello puede decidir el destino de toda la temporada, y todo eso puede pasar en un solo partido. Si se amplia la temporada en 18 partidos dejaremos de decir eso de que una derrota o dos en cada temporada no tiene importancia, se ampliaría el margen de error de los equipos, lo que al final redundaría en perjuicio de la calidad del juego, los equipos sabedores de que disponen de un mayor margen para el error no darían tanta importancia a una sola derrota. Si la temporada regular se continúa ampliando corremos el peligro de que le suceda lo que pasa con la NBA, NHL y la MLB, que el interés de la competición se centre en el último mes, los equipos buscarían llegar en forma a ese mes, tratar de limitar los daños de los dos primeros meses de competición e intentar un asalto al anillo primando el estar en los playoffs por encima de todo y quedando la temporada regular en un simple calentamiento para llegar a ese tramo de temporada.

 

Llevamos casi un mes de competición, sin el casi, llevamos 4 semanas de temporada, y quedan aún otras 13 semanas, y ya tenemos equipos al borde de la eliminación, equipos que hubiera bastado que la pelota hubiera ido en otro sentido, no hubiese pegado en los palos, no haber cometido un fumble, para que toda la temporada hubiera podido ocurrir de otra forma. Pero claro, si en lugar de quedar 12 partidos quedaran 14 el margen de error se ampliaría, aún es posible, y la verdad, nada más dramático, y el futbol es drama, que ver como toda la temporada se desmorona por un par de detalles.

 

Es el caso claro de los equipos de la conocida como zona de la Bahía, Oakland Raiders y San Francisco 49ers, dos equipos que partían en todas las apuestas como candidatos a entrar en los playoffs, y aunque ninguno está eliminado, y menos cuando hablamos de divisiones tan singulares como las del oeste, los dos equipos tienen muy difícil rectificar. Al menos los Raiders tienen una victoria en su casillero, pero los 49ers no pueden decir lo mismo. Si repasamos la trayectoria de ambos equipos y los partidos que han jugador podía estar perfectamente ambos al menos 2-2 y con todo por jugarse aún, incluso en el caso de los Raiders 3-1 y liderando la AFC West, pero no, están 1-3 los de Oakland y no conocen la victoria los de San Francisco, que acumula 4 derrotas y el panorama que tienen por delante no parece mejor.

A los Raiders les hubiera bastado que Sebastian Janikowski hubiera transformado uno de los 3 FG que falló, el último ciertamente increible, en Arizona para que su equipo estuviera empatado con Denver y San Diego en la cima de la AFC West Y en la última jornada si los Raiders hubieran creído algo mas en si mismos también podían haber ganado a los Texans, una intercepción en los minutos finales les privó de intentar la remontada, pero estuvieron muy cerca de ella. El caso de los 49ers es menos explicable aún, tuvieron contra las cuerdas a los New Orleans Saints, un equipo al que dejaron escapar vivo cuando lo tenían maniatado, pero lo que ocurrió en Atlanta es algo que puede ser el principio del fin. Se pusieron 14-0 por delante en el marcador, su defensa detenía una y otra vez a Atlanta que se conformaba con un TD y un par de FG. Pero los 49ers fueron de nuevo sus peores enemigos, Alex Smith lanzó una intercepción de esas estúpidas, pero lo que fue una completa estupidez fue la acción de Nate Clements, uno de los CB mejor pagados de la liga, en su momento fue el mejor pagado hasta que Al Davis lanzó la casa por la ventana por Nmandi Asomugha, cometió una de esas acciones que un jugador de su experiencia no puede cometer y que seguramente sea el primer clavo en el ataúd de los de Singletary. Faltando menos de 2 minutos interceptó a unos desesperados Falcons, se metió hasta la propia red zone y cuando le bastaba asegurar la posesión y ganar el partido por downs, y en el peor de los casos anotar un FG sencillo, perdió la posesión y con ello la temporada de los 49ers se empezó a ir al traste una vez mas.

 

De haber ganado los 49ers se hubieran puesto 1-3 en una división donde el mejor record pertenece a los 2 equipos que están 2-2 y habiendo jugado solamente un partido divisional, con lo que la remontada era más que posible, pero ese detalle puede terminar con la temporada. Los 49ers ahora deberán ganar al menos 8 ó 9 partidos de los 12 que les quedan para poder entrar en los playoffs, algo que parece bastante difícil, sin embargo con una temporada regular de 18 partidos la historia se escribiría de otra forma.

 

Y mira que me gusta el baseball, sobre todo ahora que llegan las World Series y los partidos son dramáticos y el margen del error es mínimo, como la temporada regular de la NFL, donde cada semana y cada partido se puede decidir el destino de cada equipo y eso la hace tan dramática. Añadir partidos para hacer caja seguramente es algo que entusiasma a los propietarios, en menor medida a los jugadores, pero a quien no le puede gustar es al aficionado que sabe que el éxito del football es precisamente eso, que su temporada regular no tiene absolutamente nada que ver con la NBA o la MLB y sí se parece mas a los playoffs de ambas ligas, de hecho el número máximo de partidos que pueden jugar ambas ligas en playoffs es de 19 partidos en el caso de la MLB y 28 en el caso de la NBA, en la NFL los equipos que llegan a la Superbowl juegan 19 partidos, 20 si uno de los finalistas viene de la wildcard.

 

 

  • Ya sólo queda un equipo invicto en la liga, Kansas City Chiefs y de momento mantienen esa condición sin jugar en la última jornada. Habrá que ver hasta donde pueden llegar los de Missouri, pero nadie duda que esta temporada el debate de la temporada perfecta ha durado menos que otros años, y si como pretende la liga la temporada regular se amplia en dos jornadas más es más que probable que los Miami Dolphins se queden solos en la condición de equipo perfecto ad calendas grecas, si hacerlo 16 partidos mas unos playoffs es una presion brutal, con 18 partidos sería insostenible.

  • La última jornada estuvo plagada de duelos divisionales y los dos más interesantes se jugaron en el estado de Pennsylvania, en Pittsburgh los Steelers recibían a los Baltimore Ravens y en Philadelphia los Eagles recibían a los Washington Redskins, en ambos partidos el equipo visitante se impuso al los locales y ambos equipos locales jugaron sin los que se suponen son sus QB titulares, mientras que Big Ben Roethlisberger terminaba su sanción Michael Vick tenía que dejar el partido en el primer cuarto por lesión. Ambos equipos echaron de menos a sus QB, los Eagles se les vio completamente perdidos sin Vick puesto que Kevin Kolb no parecía siquiera preparado, mientras que los Steelers echaron de menos a su QB para intentar la remontada, Big Ben es cuestionado por muchas decisiones que toma en el campo, pero lo que nadie le puede negar es que es un QB que sabe remontar partidos con muy poco tiempo y lo ha demostrado, incluso en una Superbowl.

  • El ataque de los NY Jets se pega un atracón a costa de unos mas que penosos Buffalo Bills, equipo que amenaza ruina por todas partes. Tras un más que dudoso comienzo de temporada regular, los NY Jets parece que han enderezado la nave y dan muestras de ser un equipo muy sólido tanto que ataque como en defensa, y recuperan para el próximo partido a Santonio Holmes, lo que supone otro objetivo mas para Mark Sánchez, pero quien está demostrando que no estaba ni mucho menos acabado es LT, el auténtico motor del ataque de los Jets. La siguiente duda que deberá despejar LT es si será capaz de aguantar toda la temporada al mismo ritmo, en todo caso los de la Gran Manzana cuentan con ese reemplazo de lujo que es Shonne Green.

  • El que sí se pegó un atracón, pero para acabar muriendo en la orilla, fue Terrell Owens, de poco le sirvió pasar las 200 yardas cuando su equipo salió derrotado de Cleveland. La derrota de los Bengals ante los Browns es la primera del equipo dentro de su división en casi dos años y tuvo que ocurrir el día que Carson Palmer volvió a ser aquel Carson Palmer de antes de sus graves lesiones. Los Browns de Eric Mangini tras un comienzo bastante pobre llevan dos partidos mostrando una buena solvencia que se ha traducido en su primera victoria de la temporada. Aunque los Browns no tienen madera para entrar en los playoffs sí parece que pueden tener lo suficiente para dar mas de un disgusto en la que se prevé encarnizada lucha por la AFC North.

  • Chicago baja a la tierra. A mí nunca me ha parecido un conjunto fiable ni con argumentos suficientes para estar 3-0, sus victorias son más producto de un cúmulo de casualidades que de la solvencia del equipo de Lovie Smith. Los NY Giants, que se jugaban la temporada y no quedarse descolgados de la NFC East, le dieron un soberano repaso al ataque de los Bears y especialmente a Jay Cutler, que tuvo que abandona el partido tras ser literalmente “sackeado”, que no es lo mimo que ser robado, sino que la defensa de los Giants le dio tal paliza que tuvo que acabar abandonando el partido con una conmoción cerebral.

  • Tom Brady celebra su victoria número 100 en la liga, es el QB que mas rápido ha llegado a esa cifra, con un partido muy discreto, apenas pasó para 159 yardas y ni un pase para Randy Moss, pero no lo hizo falta ante el completo naufragio de los equipos especiales de los Miami Dolphins que permitieron un TD en el kickoff inicial de la segunda parte, les bloquearon un punt metidos en su propio campo que acabó en TD en la siguiente posesión y por último bloquearon un FG que acabaron transformando en TD los equipos especiales de New England. La defensa de los Patriots, denostada toda la temporada, acabaría interceptando a Chade Henne y retornándolo para TD. Con semejantes argumentos Tom Brady tan solo se contentó con observar desde la banda como los Dolphins se pegaban un tiro en la pierna y hacían probowler a Michael Chung, el auténtico héroe de la noche. La primera víctima del desastre en Miami no se ha hecho esperar, el entrenador de equipos especiales ya busca nuevo equipo.

  • Otro equipo que ofreció una lamentable y penosa impresión fueron los Arizona Cardinals, un equipo que de no ser porque Janikowski tenía el pie torcido la semana anterior estaría 1-3 y no dos 2-2. El desastre de los del desierto era tal que sentaron al QB titular, sacaron al suplente y ninguno demostró nada de nada, lo que nos hace cuestionarnos qué tuvieron que ver los entrenadores de los Cardinals en Matt Leinart para largarlo antes de la manera que lo largaron, pero si es peor que lo visto este domingo, es para hacérselo mirar.

  • El desmadre de la NFC West es tal que los St. Louis Cardinals, un equipo que no puede contar con los dedos de una mano los partidos que ha ganado las dos últimas temporadas colidera la división, y no solo eso, es que viendo lo que están ofreciendo Seattle, San Francisco y Arizona, no sería extraño que incluso pudieran ganar la división, de momento lo mejor del equipo es que la elección de Sam Bradford parece todo un acierto.

  • A Peyton Manning le dan de su propia medicina. Cuando los Jaguars anotaron faltando poco mas de 2 minutos dejaron tiempo mas que suficiente para que Manning pudiera igualar y forzar la prórroga, y así ocurrió una vez mas, pero es que Manning está tan acostumbrado a montar ataques en cuestión de un minuto que se dejó algo de tiempo para que los Jags intentaran algo, y vaya que sí lo intentaron, un pase largo les situó en el campo de los Colts y Josh Scobee anotó una patadas, o mas bien deberíamos decir una coz, de 59 yardas. Peyton Manning no se lo podía creer.

  • A quienes no empiezo a creer es a los Green Bay Packers, considerado por muchos como uno de los favoritos a todo es un equipo que no me transmite nada. Sí, anotan mucho y tal, pero la sensación que ofrecen es de una fragilidad tremenda y de no ser un equipo de esos fiables., todo lo contratio a los New Orleans Saints o Atlanta Falcons, dos equipos que ganan incluso cuando no lo tenían que haber hecho, pero a diferenica de los Packers sí parecen equipos hechos a prueba de bombas.