Deacon Jones, el rey sin corona

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David «Deacon» Jones, defensive end dominante donde los haya durante catorce temporadas en la NFL, es uno de los jugadores más importantes de la historia de la liga que nunca ha ganado un título. Como él, estrellas del calibre de Barry Sanders, Dan Marino, Dick Butkus, Gale Sayers, O.J. Simpson o Earl Campbell se retiraron sin saborear las mieles del triunfo. Pero en el caso de Jones también podemos hablar de rey sin corona porque su gran especialidad, el sack, no se convirtió en una estadística oficial para la NFL hasta años después de su retirada, por lo que quizás el mejor defensive end de toda la historia tiene un total de cero sacks en su carrera.

Los historiadores de la NFL apuntan a que Jones sumó 173.5 sacks durante toda su trayectoria profesional, marca que habría sido un récord durante muchísimos años. Además, sus 26 sacks en tan solo catorce partidos en la temporada 1967 se mantendrían todavía hoy como mejor registro en base a una campaña. Pero la ausencia de títulos y récords (oficiales) no han podido empañar el papel de Deacon Jones en la historia de la liga como uno de los defensores más temidos de todos los tiempos.

El término sack fue inventado por el propio Deacon Jones, que veía como su gran especialidad (placar al quarterback con el balón por detrás de la línea de scrimmage) no tenía un nombre propio y ni mucho menos una estadística oficial.

Como muchas otras grandes leyendas, los inicios de David Jones estuvieron lejos de ser gloriosos. Su oscuro periplo universitario se compuso de una campaña en South Carolina State en 1958, una temporada sin jugar en 1959, y una última campaña en Mississippi Vocational en 1960. Su nombre no estaba en las quinielas para ser elegido entre los grandes del draft de 1961 en la NFL, y no de haber sido por un par de ojeadores de los Rams de Los Angeles (Eddie Kotal y Johnny Sanders) probablemente no habría sido elegido por ningún equipo.

Los mencionados ojeadores estaban revisando varios vídeos de un runningback de una universidad de Mississippi cuando pronto observaron que siempre había un defensive end que realizaba los placajes y que incluso en ocasiones alcanzaba por detrás al corredor superándole en velocidad. Semanas después, los Rams se “arriesgaban” en seleccionar a Jones en la decimocuarta ronda del draft, un movimiento del que jamás se arrepentirían. Lo primero que hizo David Jones al llegar a la NFL fue cambiar su nombre, y de David paso a ser conocido como Deacon (diácono), porque según él nunca podría alcanzar la fama con un nombre tan común como David Jones.

Su rendimiento fue poco a poco progresando una vez que fue aprendiendo todos los secretos de su posición tras venir de una universidad bastante pequeña. Junto a Merlin Olsen, Roosevelt Grier y Lamar Lundy, formó el conocido “Fearsome Foursome” (cuarteto temido), la sensacional línea de defensa de los Rams que dominó la liga durante los sesenta. El lado izquierdo de la línea, compuesto por Jones y Olsen, es considerado casi unánimemente como la mejor combinación tackle-end de todos los tiempos.

En 1964 se ganó la primera de sus siete nominaciones consecutivas para la Pro Bowl, y de 1965 a 1969 fue nombrado por AP como uno de los dos mejores defensive ends de la temporada. En las campañas de 1967 y 1968 se llevó el trofeo de mejor defensor del año, e incluso terminó segundo en una ocasión en la votación del MVP, un galardón reservado casi exclusivamente para jugadores ofensivos.
Su ferocidad en el terreno de juego era indudable, aunque siempre fue un jugador extremadamente limpio que nunca dio un golpe gratis. En una ocasión llegó a torcerse un tobillo al evitar darle un golpe a un quarterback sin balón. También la arrogancia se convirtió en uno de los atributos que caracterizaron a Jones, que en una ocasión llegó a describirse como “el mejor defensive end del mundo. Odiaría tener que enfrentarme contra mí”.

Desgraciadamente para Jones, sus esfuerzos no se veían recompensados por el éxito del equipo, que sólo alcanzó los playoffs en dos ocasiones (1967 y 1969) para caer a las primeras de cambio.

A sus 33 años fue traspasado a los San Diego Chargers en un intercambio múltiple tras once temporadas en Los Angeles. Pronto se convirtió en capitán defensivo del equipo y consiguió billete para su octavo partido de las estrellas en 1972, pero el título seguía siendo una quimera.

Dos temporadas después se marchó a los Washington Redskins, con el único deseo de poder conquistar por fin el anillo de campeón. El conjunto de la capital había jugado la Superbowl sólo dos años antes, y parecía bien situado para volver allí en la campaña de 1974. Pero irónicamente, Los Angeles Rams, el equipo de toda la vida de Jones, eliminaría a los Redskins en los playoffs divisionales por el resultado de 19-10.

Así terminaba la carrera en la NFL de Jones, que en 1980 ingresaría en el Salón de la Fama.

Muchas veces le han preguntado a Jones quién fue el mejor tackle ofensivo al que se enfrentó, a lo que él siempre contesta: «no puedo saberlo, nunca me bloqueó un solo hombre». Cero sacks, cero títulos, pero un legado que nunca será olvidado.

Marco Antonio Álvarez «Deion» es administrador de la página web dedicada a la NFL
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